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lunes, 7 de noviembre de 2022

Quebrada - Mariana Travacio

 

Título: Quebrada                                                                                                              Autora: Mariana Travacio

Páginas: 166 pág.

Editorial: Las Afueras

Precio: 16,95 euros

Año de edición: 2022

Hoy quiero hablaros de otra espléndida novela de la argentina Mariana Travacio, que en poco más de 160 páginas y 80 capítulos, cortos y secos como latigazos, nos brinda otra historia tremenda y sobrecogedora, clásica y violenta, sintética y precisa, con aires de tragedia griega y hondura en cada frase. Se trata de una precuela de «Como si existiese un perdón» (2016), con la que comparte escenario, tono, estilo y factura.

Es una novela lacónica y escueta, estricta y rotunda, en la que ni sobre ni falta nada, de pocas palabras, como el «Martin Fierro» y como las gentes de aquellas tierras secas, castigadas por los elementos y un clima duro e inclemente. Porque estamos ante una historia de intemperie, de gente de campo que sobrevive como puede, olvidados de la mano de Dios, perdedores sin remedio, condenados por un destino que van conociendo poco a poco. 

Es un western con reminiscencias de Juan Rulfo, Selva Almada y Antonio Di Benedetto, y también una road movie literaria, una historia que arranca cuando una campesina, Lina, cansada de vivir en una tierra seca que nada le da, sale de su casa en busca del mar y una vida mejor. Atrás queda Relicario, que no quiere abandonar a sus muertos, y que finalmente partirá en busca de Lina. La primera parte del libro describe ese viaje, contado desde los dos puntos de vista, el de Lina y Relicario, de manera alternada. La segunda, cuenta el desenlace y todo lo que ocurre cuando los viajeros llegan a un rancho. Algunos personajes encajan con los de la novela anterior, «Como si existiese un perdón», otros no, pero en cualquier caso, este texto se cierra en sí mismo y resulta completamente autónomo.

El estilo está lleno de sabor, color y polvo de aquellas tierras castigadas por el sol y la sequía. Aquí aparecen un hombre que les lleva sopa a sus muertos, un burro que siempre encuentra el mejor camino y que sabe escuchar, unos niños que nunca han visto un ataúd, un padre que encierra a sus hijos en jaulas, lugares en los que los grillos aturden y los perros no ladran, un sepulturero que siempre hace las cajas de a tres porque sabe que nadie se va solo de este mundo, alguien a quien le cae un rayo, alguien que se quema tratando de salvar a sus padres y muchas otras cosas, que al principio parecen excéntricas, pero que tienen su razón de ser. Son historias de una tierra de perdedores y olvidados, que arman las familias con lo que tienen a mano, como pueden, y no paran nunca de luchar, aunque en el fondo saben que su destino les alcanzará antes o después.

Una narración fascinante, sobre un mundo primigenio, ancestral y arquetípico, que sigue sus propias reglas. Se lee en solo un par de horas, por más que el lector trate de demorarse y estire el tiempo todo lo que puede. Da pena que se acabe tan pronto. Solo nos queda suponer y esperar que habrá una tercera novela del mismo estilo, que encaje en las tramas de estas dos primeras. Un libro inolvidable, de los que dejan marcado al lector para siempre.

Mariana Travacio  (Rosario, 1967) es una psicóloga y escritora argentina. A los dos años, se trasladó con su familia a São Paulo (Brasil). Allí estudió en un Liceo, en francés. Cuando era adolescente su familia se mudó a Buenos Aires, en cuya universidad se licenció en Psicología y dió clases de Psicología Forense.

Hizo un máster en escritura creativa en la Universidad Nacional de Tres de Febrero  y comenzó a escribir. Sus cuentos se han publicado en varios países y ha sido traducidos al inglés, sueco, italiano y portugués. Ha recibido numerosos premios y distinciones, como el Premio Juan Rulfo.

Mariana Travacio

Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

martes, 10 de abril de 2018

Los forrajidos del Misisipí - Allan Pinkerton


Título: Los forrajidos del Misisipí
Autor: Allan Pinkerton
 

Páginas: 174
 

Editorial: Ginger Ape Books & Films
 

Precio: 15 euros 
 

Año de edición: 2013

Como puede verse en el resumen de su biografía que hay más abajo, la vida de Allan Pinkerton fué una verdadera novela. Fundador de la legendaria Agencia Pinkerton de detectives, vivió mil y una aventuras que le sirvieron para escribir 17 estupendas novelas, como esta que hoy nos ocupa. Se dice que utilizó a varios «negros» (escritores en la sombra) y que su único objetivo era darle publicidad a su agencia, pero la verdad es que el resultado me parece excelente.

Este título, escrito en 1879, es uno de los últimos de la serie y cuenta la lucha contra las bandas de bandidos y marginados que vivían en las marismas del río Misisipi y se dedicaban a robar trenes. Es cierto que se autopublicita un poco porque explica que lo mejor es acudir a hombres experimentados para detener a ladrones y evitar robos, pero la verdad es que lo justifica muy bien, explicando en detalle los errores y dilaciones cometidos por la gente bien intencionada que quiso ayudarle en este caso. 

Expone que uno de los factores clave es que una sola mente con experiencia tenga toda la información sobre un caso y sepa descartar rápidamente las pistas falsas aplicando su intuición y sentido común, algo muy importante en una época en la que los desplazamientos eran muy lentos y las pérdidas de tiempo, decisivas. Porque parece que un problema frecuente no era la ausencia de indicios, sino su abundancia.

Es muy interesante leer esos análisis, que a veces parecen sacados de un manual del buen detective, y hay que reconocer que el autor parece transparente y honrado porque no oculta nada de sus métodos de trabajo y reconoce también equivocaciones cometidas por sus hombres.

Incluye una descripción sociológica y cultural muy detallada de la gente que vivía en las ciénagas del gran río, explicando por qué eran tan peligrosos en ocasiones y de poco fiar. El libro revela a un hombre muy observador, perspicaz, valiente y decidido, que escribe (sólo o con ayuda de otros) una prosa objetiva y contenida, casi periodística, que parece un informe policial, muy agradable de leer.

En fin, una obra apasionante y muy entretenida de aventuras reales, que es a la vez una novela policiaca y un libro del oeste. Está escrita con mucho ritmo, buenas descripciones, mucha acción y permite calibrar cómo se produce este tipo de sucesos y la diferencia que hay con las películas de género que estamos acostumbrados a ver. Además, esta edición está estupendamente ilustrada con fotos y reproducciones de grabados de la época, e incluye notas históricas my oportunas.

Por último, si queréis catar el melón a ver si os gusta, en la opción «Lectura previa» de esta página de la editorial podéis descargaros las 22 primeras páginas del libro.

 Allan Pinkerton con Abraham Licoln durante la Guerra de Secesión

Allan Pinkerton (Glasgow, 1819-1884), detective y espía escocés, fué el fundador en Estados Unidos de una de las primeras agencias de detectives de la historia, la mítica Agencia Pinkerton, para proteger a las compañías ferroviarias estadounidenses de los asaltos. Así que, según parece, los detectvesnacieron en el lejano oeste.

Hijo de un sargento de la policia local, nació en un edificio situado donde hoy se encuentra la Mezquita Central de Glasgow. Fué tonelero de profesión y activista de izquierda. Luchó en favor del sufragio universal, participó en revueltas callejeras y se vió obligado a huir a EE. UU. con 23 años porque la policía le pisaba los talones para encarcelarlo.

Vivió en Chicago y en Illinois. Orgulloso abolicionista, formó parte muy activa del ferrocarril subterráneo, la organización clandestina que ayudaba a esclavos negros a huir a Canadá, y llegó a esconder a John Brown y once esclavos en su casa. Con 28 años, estando buscando mdera para hacer sus toneles se encontró con una peligrosa banda de falsficadores de moneda, ayudó a detenerlos y fué nombrado ayudante del sheriff.

Poco después, fundó con el abogado Edward A. Rucker en 1852 la North-West Detectives Agency, que un año más tarde se convertiría en la famosa Agencia Pinkerton, que se hizo muy famosa cuando descubrió y desbarató un complot para asesinar al presidente Lincoln. Se ocupó de su seguridad durante la Guerra de Secesión y cuando finalmente fué tiroteado ya no estaba bajo su responsabilidad.

También fué muy conocida por dar caza a los hermanos Dalton, a la banda de Butch Cassidy y Sundance Kid (dos hombres y un destino), a los Farrington y muchos otros. Curiosamente, en las resueltas obreras de la segunda mitad del XIX, los agentes de Pinkerton se dedicaron a infilrarse en los sindicatos obreros y detener a sus líderes. Llegaron a matar a 10 obreros en refriegas y disturbios.

Murió como consecuencia de un accidente muy tonto, se mordió la lengua en una caída, se le gangrenó y falleció (Dios castiga sin palo ni piedra) cuando estaba trabajando en un archivo central de todas las fichas de identificación de delincuentes y detenidos, un archivo que, muy mejorado, gestiona hoy en día el FBI.

Allan Pinkerton

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

martes, 7 de junio de 2016

La sensualidad pervertida - Pío Baroja

 

Título: La sensualidad pervertida 
Autor: Pío Baroja

Páginas: 376 

Editorial: Alianza

Precio: 12,20 euros

Año de edición: 2016

Por recomendación de Julián Bluff me he echado al coleto esta novela de Baroja, parece que una de los mejores y lo que sí puedo decir es que me ha parecido sensacional. Publicada en 1920 y subtitulada «Ensayos de amor de un hombre ingenuo en una época de decadencia», cuenta en primera versión los recuerdos de Luís Murguía, un cincuentón que repasa su su infancia, juventud y vida amorosa, dejándose llevar por la melancolía del recuerdo.

Ofrece así un retrato de la vida social y costumbres de la España de la época, gobernada por el capitalismo, el militarismo y la teocracia, un vistazo a París y una descripción de una galería de personajes inolvidables, cómicos, peculiares y grotescos donde los haya, en los que se adivina la caricatura de personajes que Don Pío tuvo que conocer, porque no creo que tan curiosos especímenes sean imaginarios.

En realidad, intuyo que, aunque las peripecias que aquí se cuentan no sean completamente biográficas, el retrato del protagonista es en realidad el del autor: divagador empedernido, un indeciso sentimental y escéptico, descreído y pesimista, abúlico y algo fatalista, al que una época en la que reina la decadencia le ha robado todas las ilusiones. 

Este vasco genial se define a sí mismo como «un fauno reumático que ha leído a Kant» y confiesa «tener más de águila vegetariana que de paloma carnicera». No se puede decir mejor y con más gracia.

Está estructurado en capítulos cortos que hacen la lectura muy ágil, escritos con el indonfundible estilo barojiano, una manera sencilla de escribir, con un cuidado desaliño y una aparente simpleza muy difícil de reproducir. Baroja es en eso un maestro, en desgranar frases aparentemente sencillas, muy naturales, trasparentes, que pasan desapercibidas y dejan que el lector se empape de la historia. Si el mejor estilo es el que no se nota, este hombre tiene el mejor estilo del mundo. Dicen que Hemingway aprendió de él esa sencillez.

En fin, una novela genial, de altísimo nivel, a la vez extaordinariamente sencilla y discreta, una obra maestra de un autor que despierta pasiones y entusiasmo, pero creo que no se lee todo lo que merece. No te la pierdas.

Pío Baroja en su biblioteca

Pío Baroja (San Sebastián, 1872-1956) fué un escritor español de la llamada Generación del 98, considerado por la crítica como el más importante del siglo XX. Hijo de un ingeniero de minas, nació en una familia acomodada de la capital donostiarra. Sus padres se mudaron a Madrid, a la calle Fuencarral cuando él tenía siete años. Allí fundaría luego su hermano la panadería Viena Capellanes.

Fué un lector voraz y omnívoro desde muy joven. Estudió Medicina en la capital, pero lo que le gustaba de verdad era escribir y tuvo problemas en los estudios por falta de vocaci´n. Finalmente acabó en Valencia la carrera, fué médico rural en Cestona (Guipúzcoa) pero su carácter dificil hizo que acabara tarifando con el alcalde, el cura y otro médico.

Dejó definitivamente la Medicina, se trasladó a Madrid y se dedicó solo a escribir. Publicó casi 60 novelas y colaboró asiduamente en varios periódicos con artículos y reportajes. De estilo sobrio, natural e intencionadamente desaliñado, huyó de toda afectación e influyó poderosamente en toda la novela española del siglo XX y en otros autores, como Hemingway. Ocupó el sillón a minúscula en la Real Academia Española.

Pío Baroja

Publicado por Antonio F. Rodríguez.