El ejército de los sonámbulos es una novela intrahistórica antes que histórica pues, aunque está ambientada en los tiempos de la revolución francesa, no nos cuenta las tribulaciones de Luis XVI y su corte, ni nos detalla las maquinaciones de Robespierre y sus acólitos. No asistimos a las sesiones de la asamblea. En su lugar, seguimos la vida de personajes más o menos anónimos en medio de esos eventos históricos. Inevitablemente, sus vidas se ven afectadas por el arrollador tumulto político y algunos se acercan más que otros al centro de los eventos más trascendentales para la historia.
No hay una única trama, sino varias que evolucionan de forma independiente, pero que poco a poco van convergiendo. Algunas parecen bastante intrascendentes, casi costumbristas. De otras, aunque no adivinemos su devenir, sabemos que tendrán un efecto en los sucesos que han pasado a los manuales de historia. La novela avanza saltando de una trama a otra, en una secuencia temporal. Los capítulos son lo bastante largos como para desarrollar cada línea a buen ritmo y lo bastante cortos para dejar abierta aún la evolución de cada rama del argumento.
Como corresponde y esperamos en una novela histórica (o intrahistórica) la ambientación nos lleva a la época. Las descripciones de los lugares, el vestuario de los personajes, los modos de hablar y los comportamientos nos llevan a finales del siglo XVIII. Pero como estamos ante una novela y no un tratado o ensayo, diálogos y descripciones no nos traban con excesivos arcaísmos, tanto lingüísticos como semánticos.
La narración es ágil y efectiva, sin perder elegancia en la escritura. El paso de una trama a otra mantiene el interés del lector y el deseo de avanzar en el curso de las diversas historias. Los personajes están muy logrados, cada uno tiene una voz y unas actitudes bien definidas. Se caracterizan por sus actos, sus diálogos y sus mutuas interacciones, y no encontraremos prolijas descripciones de los caracteres. Entre ellos, encontramos nobles, médicos, policías, costureras, ladrones y pilluelos, un completo muestrario de la sociedad de la época que enriquece sobremanera la ambientación.
En resumen, El ejército de los sonámbulos es una novela clásica de aventuras escrita para el lector del siglo XXI. Vibrante, entretenida y elegante, creo que dejará buen sabor de boca a quienes busquen tanto entretenimiento como valor literario.
La traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona ni se nota. Creo que es lo mejor que se puede decir de una traducción.
Wu Ming. En chino, wu ming significa sin nombre, que en el ambiente literario podríamos entender como anónimo. Es el nombre con el que firma sus obras un colectivo de cuatro escritores italianos. Empezaron siendo cinco miembros y su primera obra (Q) la firmaron con el nombre de Luther Blissett. Desde 2000 usan el pseudónimo Wu Ming y desde 2008 son cuatro miembros, tras la salida de Luca Di Meo. Los restantes autores del colectivo son: Roberto Bui, Giovanni Cattabriga, Federico Guglielmi y Riccardo Pedrini.
Sus novelas suelen ambientarse en lugares y hechos históricos, pero narran la vida de personajes más o menos anónimos. Las obras colectivas publicadas hasta ahora son: Q, 54, Manituana, Altai, El ejército de los sonámbulos, Proletkult y Ufo78.
Se pueden descargar de manera gratuita en varios idiomas bajo una licencia Creative Commons CC BY-NC-SA 2.5 en esta dirección:
https://www.wumingfoundation.com/italiano/downloads_es.htm
La página de la fundación es esta:
https://www.wumingfoundation.com/giap/bio-wu-ming/


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