Podemos considerar que nada ha marcado tanto ni
tan intensamente la historia reciente de España como la dictadura franquista,
un suceso que vivieron un buen número de ciudadanos (los mayores de 40 años
tendrán recuerdos de aquella época) y que sigue presente en el debate actual. Este volumen es un análisis
histórico de la dictadura franquista que no está centrado en la figura del
general Franco, sino en la clase dirigente. Hace un repaso amplio y detallado
de la historia del régimen y de los distintos periodos por los que atravesó:
postguerra, autarquía, desarrollismo, tímida apertura, radicalización, agonía y
consunción final; pero también revisa la evolución de la sociedad en todo este
periodo: oposición al régimen, emigración interna y externa, clase media y
consumismo, movimientos estudiantiles y obreros...
El inicio de la obra se sitúa en febrero de
1939, cuando el gobierno de la España sublevada es reconocido por Inglaterra y
Francia; eso, junto con tener un territorio propio controlado y un sistema de
gobierno, es un requisito que se precisa para que un estados sea reconocido como
tal. La obra está estructurada en un primer capítulo a modo de preámbulo en el
que se detalla la represión social y política a la que el régimen sometió a la
población, eliminando cualquier disonancia por pequeña que fuera, y dejando
sólo a adeptos en todos los niveles de la administración para convertirla en un
bloque sin fisuras, éste fue un factor importante para entender la longevidad
de la dictadura. Luego continúan diez capítulos en orden cronológico en los que
se analizan los hechos relevantes de ese periodo, avatares, situaciones tensas,
crisis y contratiempos por los que se atravesó, y las decisiones tomadas con acierto, unas, fruto del
acierto, otras, de la suerte o de los intereses de las potencias extranjeras que
condujeron a la larga duración del régimen.
El autor concluye que no es posible que alguien
gobierne en solitario durante 40 años en régimen de dictadura personal; para
ello hacen falta otras circunstancias, una fue crear una trama de leyes que
justificaran la condena y la privación de derechos a la media España derrotada. A ello se sumaba el apoyo de una parte de la población por diversas razones:
convencimiento, revancha, miedo, ambición, oportunismo, necesidad o presión
social. Una vez asentado el régimen tras la victoria, se creó una red amplia de
intereses, favores y fidelidades que afectaron a todos los organismos de
planificación, asesoría o gobierno para que todos caminaran en la dirección
marcada.
El dictador tuvo un poder militar y ejecutivo
absoluto, no tuvo un Jefe de Gobierno que pudiera ser un cierto contrapoder
hasta los últimos años y cuando lo tuvo, fue uno de sus más fieles seguidores,
supo rodearse de gestores eficaces para sus objetivos y de adhesión
inquebrantable a la causa, la dictadura, de inicio personalista, evolucionó a un
modelo con colaboradores y técnicos a los que se tenía en cuenta. Mientras, mantenía
con habilidad un equilibrio de cuotas de poder e influencia entre los diversos
grupos: falangistas, ejército, Iglesia, Opus y tecnócratas. Todo ello, junto con
errores de D. Juan de Borbón, la dispersión de la oposición en el exilio y
momentos de fortuna consiguieron la larga supervivencia de la dictadura.
El libro es un ensayo histórico muy
interesante, escrito con gran rigor y realizado con una amplia información y
una extensa bibliografía. Desmonta documentalmente varios de los mitos del
régimen que se han mantenido durante bastante tiempo gracias a la información
manipulada y sesgada que se facilitaba a la población. Escrito de forma amena y
con algún toque de ironía, la lectura de sus más de 500 páginas (un buen número
de páginas corresponden a citas bibliográficas, notas e índice alfabético)
resulta interesante e ilustrativa, una buena recomendación para los amantes de
la Historia.