miércoles, 4 de marzo de 2026
¿Qué buscas, lobo? - Eva Viežnaviec
miércoles, 22 de octubre de 2025
El Fantasista - Hernán Rivera Letelier
Precio: 18 euros
«Fue un lunes de octubre cuando aparecieron caminando por en medio de la calle desierta. Era la hora de la siesta en la pampa. En el aire no corría un carajo de viento y un sol de sacrificio fundía los ánimos de todo lo que respiraba sobre la faz de la tierra».
Así comienza esta curiosísima y desaforada novela, barroca y derrochadora de palabras, que conquista desde la primera página la complicidad del lector. El decorado es un campamento salitrero, uno de tantos asentamientos mineros en el norte de Chile, en pleno desierto de Atacama —el más seco de mundo—, dedicados a la extracción de salitre, una mezcla de nitratos muy útil para obtener abonos, pólvora y productos químicos. El tiempo, una fecha indeterminada del siglo pasado, alrededor de los años 40 o 50. La anécdota inicial, la llegada de un artista del balón, un malabarista de la pelota que llena de esperanza a los vecinos del campamento de los comemuertos (por estar cerca del cementerio) en las vísperas de un gran encuentro de fútbol contra el campamento vecino, el de los cometierra (por estar cerca de una maquinaria que produce una polvareda), eternos rivales y enemigos a muerte. La trama, un desvarío encantador y una fiesta del lenguaje, una sucesión de pequeñas historias secundarias y anécdotas que describen a toda una galería de vecinos de tan peculiar localidad minera. El estilo, barroco y humorístico, da la sensación de que el autor está riéndose de sí mismo continuamente, parece que escribe de broma unas frases larguísimas, alguna de tres páginas, que se eternizan en digresiones encantadoras y descripciones costumbristas.
Cuando tenía 15 años, su familia se trasladó a Antofagasta, pero la madre murió por la picadura de una araña de los rincones y se volvieron de nuevo a una salitrera, pero Hernán se quiso quedar. Vivía en una chabola, trabajaba repartiendo periódicos y se pasaba las horas muertas en el cine. A los 18, volvió a una explotación, donde fue mensajero y electricista, a los 19 viajó como mochilero durante tres años por todo Sudamérica. En ese viaje decidió ser escritor. Volvió a la mina y se matriculó en una escuela nocturna.
Diez años más tarde publicó una edición de 500 ejemplares por su cuenta de su primer libro de poesía, «Poemas y pomadas», que fue vendiendo de puerta en puerta. Luego vendría un libro de cuentos y por fin, la novela «La reina Isabel cantaba rancheras» (1994), que tuvo un gran éxito y le lanzó a la fama. Ha publicado en total 15 novelas y en 2022 obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Chile. Alguna vez ha contado que escribió su primer poema para ganar un concurso radiofónico de poesía porque el primer premio era una cena. Ni que decir tiene que ganó el certamen y la cena.
jueves, 17 de julio de 2025
Los ilusos - Rafael Azcona
Título: Los ilusos Autor: Rafael Azcona
Páginas: 200
Editorial: Ediciones del Viento
Precio: 18 euros
Año de edición: 2008
Este espléndido libro demuestra que Azcona, además de ser un gran guionista, fue un excelente novelista, un autor que vale la pena conocer y disfrutar. Publicada originalmente en 1958, ésta es su cuarta novela, un trabajo en el que exhibe una notable madurez como narrador costumbrista que retrata de manera penetrante la realidad que le rodea. Intuyo que es su mejor novela y si queréis realizar un pequeño viaje a la España de los años 50, acompañadme.
Paco es un poeta aficionado que llega a la capital procedente de Pamplona, soñando con la gloria y con una maleta de cartón. Se encuentra con una ciudad llena de miseria, atrasada y sucia. Le consiguen un trabajo de siete días a la semana, que abandona rápidamente porque no le pagan lo prometido, en pocos días consume todos sus ahorros y se hace habitual de un café porque allí se organizan lecturas de poesía regularmente. Allí conoce a una galería de personajes extravagantes y peculiares, que malviven del aire, sin oficio ni beneficio, desplegando las más increíbles estratagemas para comer algo de vez en cuando: el poeta conocido porque no pagó nada en toda su vida, ni siquiera un terrón de azúcar, el que se afeita todos los días en el servicio de señoras, el adinerado que anda invitando a todo el que puede para mitigar su hambre, el especialista en hacerse invitar por los poetas noveles recién llegados... un grupo de ilusos, estrafalarios y desbaratados, que pretende vivir del cuento, bueno, del poema.
El estilo es muy depurado, sencillo, directo y sin fisuras gramaticales. El texto está empapado del humor típico de Azcona, lleno de ironía, socarrón y con un punto de crueldad, un toque casi negro dado por la época. La escritura de este hombre tiene mucho de carpetovetónica, está conectada directamente con el tarro delas esencias ibéricas y rezuma gracejo, autenticidad y verismo. Tiene además un aire de comedia peculiar, que lo desdramatiza y suaviza todo, transformando lo rancio y terrible en ligero, divertido y algo patético.
El retrato social que hace el autor de la capital del país y de la época es impagable. Estamos en el Madrid de los taxis negros con una raya roja, de los señores respetables en chaqueta de pijama, del metro con primera y segunda clase, donde lo que más se lee son novelas rosas, el de las calles embarradas, tranvías, serenos, cigarreras, trabajos de seis días a la semana, pensiones miserables, el monte de piedad de piedad donde se empeña prácticamente todo, hasta la ropa, comedias en el Teatro Calderón con 20 chicas en escena y dormitorios colectivos donde pasar la noche por unas cuantas perras. Es la España donde se oyen continuamente palabras ya en desuso, como recomendación, enchufe, colocación, significarse políticamente, etc. El café de Los ilusos recuerda inevitablemente al de La colmena de Cela, pero tiene más miseria, caricatura, humor y escenas surrealistas.
Hay frases que sintetizan la esencia de esta novela tremenda y profundamente española: «Aquí, en Madrid, lo primero es un piropo fino y bien dicho», «Como todo el mundo sabe, el caballero español debe llevar su pobreza con más dignidad que nadie», «Era una mujer con silueta de gallina: cabeza pequeñísima. enorme busto y piernas muy delgadas», «La vida es presente, Paquito, no lo olvides», «Don Arturo el generoso estaba en la cama, para protegerse de pedigüeños», «A Paco, las cucharadas le inspiraban delicados sentimientos», «Sin dentadura postiza, las judías saben mejor», «Pero tú tienes más conchas que un galápago. Yo creo que hasta eres de izquierdas».
Resumiendo, una novela tragicómica y morrocotuda. Un retrato fiel y palpitante, colorido y vivo de una época de nuestro pasado reciente, del que todavía pueden rastrearse resabios y tics que permanecen. Una obra divertida y triste a la vez, Azcona en su mejor momento. Un libro que creo que es necesario leer para saber lo que es bueno.
Esta edición está espléndidamente ilustrada con los dibujos que Antonio Mingote, otro clásico de aquellos años, realizó para la publicación original.
Rafael Azcona (Logroño, 1926-2008) fue un escritor y guionista español, conocido por películas como El pisito, Plácido, El verdugo, La escopeta nacional, Belle époque o La niña de tus ojos. Está considerado como el mejor guionista del cine español y es el más importante y laureado, con 6 Premios Goya en su haber y 12 nominaciones.
Comenzó su carrera como novelista, en los años 50 colaboró en La Codorniz y a raíz de la adaptación al cine de su novela El pisito en 1959, inició una brillante carrera como guionista cinematográfico, que le llevó a trabajar en cerca de 50 películas.
En este enlace puede verse un documental sobre su vida y obra.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.






