viernes, 25 de septiembre de 2026

La canción de las sombras - John Connolly

Título: La canción de las sombras 
Autor: John Connolly
 
Páginas: 448
 
Editorial: Tusquets
   
Precio: 11,95 euros 
 
Año de edición: 2017

En La canción de las sombras (2017) el detective Charlie Parker vuelve a la carga. El personaje creado por John Connolly está convaleciente. La muerte le rozó con el ala. Logró sobrevivir. Ahora, roto por varios sitios, intenta salir adelante en una casita a orillas del mar. Hay que recuperar fuerzas. Evitar sobresaltos. Caminar por la arena con la ayuda de una muleta. Relajarse contemplando la puesta de sol. Dormir a pierna suelta. Y, sobre todo, evitar cuidadosamente meterse en líos. Los quebraderos de cabeza llevan a la acción. La acción de Charlie Parker es un peligro mortal, para él y para sus enemigos. Mejor la contemplación, la paz y los buenos alimentos. 

Pero los designios del señor son inescrutables y el detective Parker se vuelve a ver metido en un follón. Resulta que tiene una vecina algo rara con una pequeña hija. Tienen miedo. No se sabe a qué. Todavía peor: un mal día aparece en la playa el cadáver de un hombre ahogado. Está algo carcomido. Quizá lo hayan asesinado. Se trataba de un tipo singular, de origen judío, dedicado a la caza de abueletes nazis. Porque parece que en Maine aún existen unos cuantos nonagenarios de pasado cuando menos turbio. Y hasta aquí todo lo que se puede contar del argumento.  

Los aficionados a Connolly saben que sus thrillers se adentran en lo sobrenatural. Ciertos personajes se mueven en un limbo entre la vida y la muerte. Los muertos no acaban de morir. Los vivos sienten en ocasiones un aire frío. Es el aviso de que algo se acerca. El problema es que ese algo carece de sombra. Lo que resta de alguien que estuvo vivo es un espectro ambulante. Un heraldo del otro mundo con intenciones buenas, malas o incomprensibles para los mortales. John Connolly es un avezado escritor de cuentos de miedo. Se nota en sus novelas policíacas. Sabe crear un ambiente onírico. La angustia de los malos que se saben condenados. La esperanza de los buenos que no esconden su miedo. Lo desconocido asusta siempre. También al incombustible Charlie Parker. 

En esta novela se plantea que la justicia humana puede no alcanzar a los culpables. El hombre posee una gran capacidad para escabullirse. El perseguido engaña a los demás y se engaña a sí mismo. Inventa una vida apócrifa que sustituye a la auténtica. Vive en falso. Se las arregla incluso para apagar la última chispa de su conciencia. De esta forma, el culpable queda totalmente solo, abandonado de la mano de Dios. Cree que la muerte será una liberación. Es ateo por la esperanza de evitar el castigo. Pero, casi al final, intuye que existe otra justicia. No la de los hombres, sino la justicia de las sombras de los muertos, que extienden sus manos esqueléticas para agarrarlo y arrastrarlo con ellos a la perdición eterna. John Connolly ha inventado toda una mitología de ultratumba de estirpe dantesca. Resulta espeluznante. 

La corrupción es la gran protagonista de La canción de las sombras, quizá en mayor medida que en otras novelas de este autor. La putrefacción del alma se manifiesta en la deformidad del cuerpo. Existe como advertencia una especie de teratología que no es del todo de este mundo. Hay que abandonar la esperanza si uno se encuentra con esos monstruos ya que son el mal. Dan asco. Son malolientes. Parecen leprosos. Ante todo, son malos. Su lepra es espiritual. Una enfermedad del alma más que del cuerpo (aunque el cuerpo se desintegre entre mil fluidos nauseabundos). Charlie Parker sabe cómo detectarlos y anularlos antes de que hagan más daño. 

Esta obra es asimismo una novela de viejos. No de encantadores ancianos que abren sus brazos amorosos a correteantes nietecitos sonrosados. Nada de eso. Los viejos de Connolly son carcamales crueles, irredentos y vengativos. Quieren olvidarse de sí mismos y que los olviden. No lo consiguen porque el mal habita en el tuétano de sus almas decrépitas. La maldad nunca muere. Es inagotable. Se descompone lentamente en los sótanos del alma. Un mal corrompido y que todo lo corrompe. Lean esta estupenda novela. Entretenimiento asegurado. 

John Connolly

John Connolly (1968) es un escritor irlandés nacido en Dublín. Tuvo numerosos empleos antes de convertirse en novelista. Se licenció en inglés por el Trinity College de su ciudad natal. Trabajó como reportero para el Irish Times. El éxito le sonrió con la publicación de Todo lo que muere (1999), su primera novela, que dio a conocer al detective Charlie Parker. La serie de novelas de Parker le han convertido en uno de los grandes de la novela negra, con un enfoque sobrenatural muy particular. En sus libros el mal aparece como algo tangible, representado por los malvados, que tendrán su merecido castigo en este mundo y, sobre todo, en el otro. 

John Connolly ha sido comparado, con razón o sin ella, con Stephen King. Sobre su gusto por lo sobrenatural (nada extraño, por lo demás, en un escritor irlandés) dice lo siguiente: «Sé que eso molesta a muchos críticos. Debo mantener un equilibrio. Sería peligroso que los culpables fueran unos fantasmas. Describo edificios, calles, ciudades, para que la intrusión de lo sobrenatural sea algo sorprendente porque sucede en un mundo cotidiano y muy creíble».

Publicado por Alberto. 

jueves, 24 de septiembre de 2026

Fosca - Inma Pellegrín

Título: Fosca 
Autora: Inma Pellegrín
 
Páginas: 224
 
Editorial: Lumen
   
Precio: 19,90 euros 
 
Año de edición: 2025
 
La prosopagnosia, también llamada ceguera de rostros, es un extraño trastorno cognitivo que impide reconocer las caras de las personas, incluido el propio semblante. Aunque el sujeto es capaz de percibir y reconocer correctamente los ojos, la nariz, la boca y todos los rasgos de un rostro, es incapaz de formar con ellos una imagen e identificarla.
 
Ese trastorno afecta a Gabi, el protagonista y narrador de esta historia, tan ingeniosa como curiosa, en la que un chico de una familia rural, que tiene ese problema, ve cómo se comete un crimen, pero no puede identificar a quien lo ha cometido. Solo sabe que es uno de sus hermanos. Mientras avanza sobre el pueblo la fosca, ese torbellino de polvo que oscurece la atmósfera, símbolo de la confusión visual de Gabi, el chico intentará identificar al culpable y vengarse.
 
El relato se narra en primera persona y en presente, con una inmediatez que nos sumerge de cabeza en la trama. El texto nos mete en la piel del rapaz y nos hace contemplar el mundo con sus ojos y sus sentidos, en una novela sensorial llena de percepciones físicas desde las primeras frases: «Todavía no se han callado los grillos y ya están cantando las chicharras. A pesar de lo temprano que es, chillan como si ya fuera mediodía». Poco a poco, nos vamos dando cuenta de que el chico le está contando la historia a su perra, Sombra, que es a ella a quien le habla. El planteamiento inicial es brillante, arriesgado y muy original, y la autora sabe desarrollarlo con una habilidad envidiable, hasta el inesperado desenlace que, por supuesto, no os voy a contar. El estilo es espléndido, simula a la perfección el punto de vista de un niño de pueblo de diez o doce años y el conjunto es, sencillamente, sensacional.
 
La acción se desarrolla en un pueblo de Murcia y por ello el texto está salpicado de palabras de panocho, esa variedad tradicional del dialecto de la Huerta murciana. Hay vocablos tan curiosos como encangrenar (irritar), calistro (eucalipto), engollipao (empachado), viso (camisón), regomello (remordimiento), legón (azada), falsa (sobrado, cámara), ereza (repulsión), zafa (palangana), abanador (soplillo, fuelle), salmorreta (sofrito alicantino), esturrear (esparcir), mengaja (girón de ropa), bambollas (ampollas), apollardao (atontado), angores (angustia), payuelas (varicela). colaña (murete bajo), leja (balda), zanguango (mastuerzo). Para más información, se puede consultar algún parablero murciano. Pero en estos casos, yo prefiero leer de corrido y tratar de adivinar significados por el contexto. Y hay frases que retratan el modo de vida en el campo de un chiquillo: «Padre tiene tres camisas: una de limpio y dos de trabajo», «Serafín es un tuso sarnoso», «Marcela dice que el tiempo siempre camina a favor de los que esperan», «... lo que dice ella va a misa y vuelve», «Las cosas que no tienen nombre son las que más duelen», «Ya ves, Sombra, que la gente no es igual todo el tiempo».
 
En fin, una novela estupenda que es varias cosas a la vez: un noir rural, una historia de crecimiento y aprendizaje, una de intriga, una fábula para adultos y una obra innovadora y arriesgada en la forma. Una lectura muy recomendable.
 
Esta obra ha ganado el Premio Lumen de Novela 2025, otorgado por un jurado compuesto por Ángeles González Sinde, Elena Medel, Clara Obligado, Lola Larumbe —directora de la librería madrileña Rafael Alberti— y María Fasce —directoria literaria de Lumen—, un texto en el que «el lenguaje es un personaje más en esta antinovela de iniciación con elementos de thriller rural y ecos que van de Ana María Matute a Jesús Carrasco. Una historia que se lee con los sentidos y con el corazón». Ha obtenido además el Premio Alfonso Décimo de la Cultura 2026 y el Premio de Novela Negra de Valencia del mismo año.
 
En este enlace puede leerse una interesante entrevista sobre esta novela realizada a la autora.
 
Inma Pellegrín (Lorca, 1969) es una poeta y escritora española. Licenciada en Psicología, es miembro del grupo poético «Espartaria» y colabora con el portal educativo y de divulgación artística Contraclave. Ha publicado hasta ahora seis libros de poesía y ha ganado premios tan importantes como el Premio internacional de poesía Gerardo Diego (2008), el Premio Internacional de Poesía Antonio Machado en Baeza (2020) y el Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez, entre otros. 
 
Inma Pellegrín

Publicado por Antonio F. Rodríguez.