domingo, 17 de mayo de 2026

Esperando - Osamu Dazai


Esperando

Todos los días voy a la pequeña estación de tren a buscar a alguien. Quién es ese alguien, no lo sé.

Siempre paso por ahí después de hacer las compras en el mercado. Me siento en una fría banca, pongo la cesta de las compras sobre mis rodillas, y miro abstraídamente hacia los molinetes. Cada vez que llega un tren, una multitud de pasajeros es escupida hacia afuera desde las puertas de los vagones. La muchedumbre avanza en tropel hacia los molinetes, y las personas, todas con la misma cara de enojo, sacan los pases y entregan los boletos. Luego, sin mirar hacia los costados, caminan precipitadamente. Pasan por delante de mi banca, salen hacia la plaza que está frente a la estación, y se van cada uno por su lado. Yo sigo sentada distraídamente. ¿Qué sucedería si alguien sonriese y me hablase? ¡Ay no, por Dios! La mera posibilidad me pone tan nerviosa que me estremezco de solo pensarlo, como si me hubieran echado agua fría en la espalda. No puedo respirar; sin embargo, continúo esperando a alguien todos los días. ¿A quién podría ser que estuviera esperando? ¿A qué tipo de persona? Pero quizás lo que estoy esperando no sea un ser humano. Odio a los seres humanos. En realidad les tengo miedo. Cada vez que estoy cara a cara con alguien diciendo cosas como “¿qué tal, cómo está?”, o “¡cómo refrescó!”, saludando solo para cumplir, siento que soy la persona más falsa del mundo. Me pone tan terriblemente mal que quiero morirme. Y las personas con las que hablo se ponen a la defensiva sin razón, me hacen vagos cumplidos, y comentan sentenciosamente impresiones que no tienen en verdad. Su cautela mezquina me hace sentir triste: el mundo es cada vez más repugnante y no puedo soportarlo. La gente intercambia tensos saludos desconfiando unos de otros hasta cansarse, y así pasa la vida.

A mí no me gusta encontrarme con gente. Por eso, a no ser que hubiera una razón excepcional, nunca visitaba a amigos. Lo más cómodo ha sido para mí estar en casa con mi madre cosiendo, las dos solas, en silencio. Pero finalmente estalló la guerra, y el ambiente se puso tan tenso que empecé a sentirme culpable de quedarme en casa todo el día sin hacer nada. Me sentía angustiada y no podía relajarme en absoluto. Quería hacer una contribución directa trabajando tan duro como pudiese. Perdí toda fe en la vida que había llevado hasta ese momento.

No soporto quedarme en casa en silencio. Sin embargo, cuando salgo me doy cuenta de que no tengo ningún lugar adonde ir. Así que hago las compras, y al regresar paso por la estación y me siento distraídamente en la fría banca. Tengo la ilusión de que alguien venga, pero si esa persona realmente apareciera, ¿qué haría? La idea me da pánico, pero estoy resignada. Si eso sucede, voy a entregarle mi vida: estoy preparada y ese momento marcará mi destino. Estos sentimientos de resignación y fantasía impudentes se entretejen de una forma muy extraña. La sensación me agobia de un modo sofocante. El mundo alrededor se enmudece; la gente que va y viene en la estación aparece pequeña y lejana, como si estuviera mirando por un telescopio al revés. La sensación es vaga, como si estuviera soñando despierta, como si no supiera si estoy viva o muerta. ¡Ay! ¿Qué cosa estoy esperando? Acaso yo no sea más que una mujer obscena. Todo eso del estallido de la guerra, lo de sentirme angustiada, de trabajar duro porque quiero ser útil, quizás solo sea una mentira, una excusa noble para tratar de encontrar una oportunidad de materializar mis fantasías indiscretas. Me siento aquí con mirada perdida, pero en el fondo, dentro de mí puedo ver cómo flamea la llama de mis deseos obscenos.

¿Pero, a quién diablos espero? No tengo en absoluto una idea clara, solamente una imagen vaga y confusa; sin embargo, continúo esperando. Desde el estallido de la guerra paso por aquí todos los días a la vuelta de las compras y me siento en esta fría banca a esperar. ¿Y si alguien me sonriera y me hablara? ¡Ay, no!, no es usted a quien estoy esperando. Entonces, ¿a quién? ¿Qué espero? ¿Un marido? No. ¿Un novio? No, para nada. ¿Un amigo? De ningún modo. ¿Dinero? Es ridículo. ¿Un fantasma? ¡Ay no, por favor!

Algo más apacible y alegre, algo maravilloso. No sé qué. Por ejemplo, algo como la primavera. No, no es eso. Hojas verdes. El mes de mayo. El agua fresca y cristalina fluyendo a través de los campos de trigo. No, tampoco es eso. Ay, y sin embargo sigo esperando, con el corazón palpitante. Las personas pasan unas tras otras delante de mis ojos. No es aquello, ni esto. Con la cesta de compras en mis brazos, me estremezco y espero con todo mi corazón. Le pido a usted por favor que no me olvide. Por favor no olvide a la chica veinteañera que viene todos los días a la estación y regresa a su casa sintiéndose vacía. Por favor recuérdeme, y no se ría de mí. No voy a decirle el nombre de la estación. Aunque no lo haga, usted me verá algún día.

Osamu Dazai, 1956

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 16 de mayo de 2026

¿Es España racista? - Mohamed El-Madkouri

La revista Mares30 publicó ayer un interesante artículo de Mohamed El-Madkouri titulado «¿Es España racista?». Se trata de un texto mesurado, penetrante y objetivo, escrito con inteligencia y que tiene mucho sentido. Os lo recomiendo:

 «¿Es España racista?»

Mares30 es un diario digital marroquí independiente en español, fundado en 2024. Está dirigido por el periodista e hispanista Toufiq Slimani. Su finalidad es informar, analizar y estudiar las relaciones hispano-marroquíes y latino-marroquíes y para calentar los motores periodísticos de cara al Mundial de Fútbol de 2030.

Mohamed El-Madkouri es doctor por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y por la Universidad Complutense en Lingüística y Filología Hispánica, y fundador de la licenciatura de Traducción e Interpretación en la UAM, donde es profesor titular, así como traductor e intérprete jurado y simultáneo. Preside en la actualidad la Asociación de Formadores, Investigadores y Profesionales de la Traducción e Interpretación en los Servicios Públicos (AFIPTISP).

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 15 de mayo de 2026

Los fantasmas del sombrerero - Georges Simenon

Título: Los fantasmas del sombrerero
Autor: Georges Simenon
 
Páginas: 200
 
Editorial: Tusquets
  
Precio: 11,70 euros 
 
Año de edición: 1989

El gran escritor Georges Simenon es bien conocido por sus estupendas novelas protagonizadas por el comisario Maigret. Un policía de lo más humano con el que puede identificarse cualquiera. Simenon era un maestro a la hora de recrear el ambiente un tanto sórdido, cerrado y mezquino de la burguesía francesa. En este mundo se mueven personajes vulgares. Gente que lleva una vida normal y corriente. Pero las apariencias engañan. Por debajo de la cotidianidad de los bibelots se arrastra el secreto. Puede ser un crimen, un drama familiar, un suicidio. En las novelas de Simenon las relaciones personales son implacables. Hay poco lugar en ellas para la sinceridad o la generosidad. Una vez rota la existencia vulgar cabe únicamente esperar la muerte, la cárcel o la locura. Vidas sombrías, sin épica ni lírica, marcadas por un destino inexorable.  

Entre las innumerables novelas de Simenon destaca Los fantasmas del sombrerero, publicada por vez primera en 1949. La historia que cuenta es verdaderamente original. El sombrerero León Labbé es un respetable pequeño burgués de la ciudad de La Rochelle. Tiene una mujer inválida e insoportable. Lleva quince años cuidándola abnegadamente. O eso parece. El caso es que de un día para otro un maníaco comienza a estrangular señoras como si tal cosa. El asesino manda cartas al periódico local. El pánico se desata. 

Delante del domicilio del señor Labbé vive el señor Kachoudas. Es un pobre sastre oriundo de Oriente Medio y lleno de hijos. El señor Labbé y el señor Kachoudas se saludan levemente cuando se encuentran en la calle. El señor Kachoudas sospecha y el señor Labbé se siente observado. Así crece la tensión entre uno y otro. Una tensión siempre silenciosa. Soterrada. De una intensidad inimaginable. El ciudadano francés de pura cepa a quien todos sus vecinos conocen. Arraigado. Seguro. De confianza. El sastre que viene de lejos. El extranjero. Un individuo diminuto que hace de la discreción un escudo protector frente a las malas caras. Labbé y Kachoudas se miden con miradas de soslayo en un duelo a la sombra. 

Simenon es un maestro en contar con sencillez existencias sin relieve. Una ciudad pequeña y adormilada. Casas burguesas. Negocios de toda la vida. Criadas que saben más de lo que aparentan. El eterno café en donde los buenos ciudadanos se reúnen para charlar, tomar un aperitivo y leer los periódicos. Las calles oscuras, empedradas y mal iluminadas. La monotonía: los días se confunden de tan parecidos que son. Nunca pasa nada. Hasta que pasa. Comienzan entonces las sospechas, murmuraciones y adivinaciones. Naturalmente, la verdad es mucho más compleja de lo que pretenden los detectives aficionados. Esta verdad dice bastante de la ciudad y sus habitantes. Los retrata de manera indeleble.    

Pues bien: Simenon teje con estos mimbres un relato primoroso con una carga nada leve de crítica social. Destacan la perfección de la trama, el interés de los personajes analizados en su trasfondo psicológico, la pequeña tragicomedia oculta que poco a poco se va desvelando, el retrato exacto de una sociedad hipócrita en la que nadie se conoce realmente o la naturalidad con la que fluye un relato que en otras manos menos expertas resultaría inverosímil. Sencillamente, Simenon era un maestro de la novela con todas las letras. Los fantasmas del sombrerero lo demuestra sobradamente. Recomendable cien por cien. 

Únicamente cabe añadir que en 1982 el director Claude Chabrol adaptó Los fantasmas del sombrerero a la gran pantalla en una excelente película protagonizada por Michel Serrault. También recomendable.

Georges Simenon

Georges Simenon (1903-1989) fue un escritor belga en lengua francesa nacido como Georges Joseph Christian Simenon en la ciudad de Lieja. Su familia era de clase media. Simenon estudió en un colegio de jesuitas con el resultado que era de esperar: rechazo de la religión. Desde muy joven tuvo sus primeras experiencias sexuales. En 1918 dejó los estudios y comenzó a trabajar en varios oficios. Como reportero de sucesos llegó a conocer al dedillo el ambiente marginal de la delincuencia. En 1922 marchó a París. Pronto se multiplicaron las novelas. Viajó por el mundo. 

Después de la Segunda Guerra MundialSimenon se fue a los EE. UU. y no regresaría a Europa hasta 1955. Se calcula que escribió a lo largo de su vida más de 200 novelas (algunas con pseudónimo). Durante muchos años sufrió un pequeño tumor cerebral no detectado que, sin embargo, no afectó a su capacidad intelectual, aunque sí a su carácter. Le operaron de mayor. El gran personaje de Simenon fue el comisario Maigret, considerado sin discusión cono uno de los grandes de la novela negra. Georges Simenon falleció en Lausana en 1989. Se calcula que se han vendido unos 550 millones de ejemplares de sus libros. 

Publicado por Alberto. 

jueves, 14 de mayo de 2026

Leviatán o la ballena - Philip Hoare

Título: Leviatán o la ballena
Autor: Philip Hoare
 
Páginas: 480
 
Editorial: Ático de los Libros
  
Precio: 12,90 euros 
 
Año de edición: 2015
 
Hay libros que son necesarios, ineludibles y, sin embargo, permanecen inéditos durante décadas. Cuando alguien por fin decide escribirlos, sentimos que se ha llenado un hueco en la historia de la literatura que pedía a gritos ser completado, y nos preguntamos ¿cómo no se le ha ocurrido antes a nadie redactarlo? Pues eso ocurre con esta maravillosa, bien documentada y ya mítica obra, de imponente título y contenido fascinante. Un libro imprescindible, un texto de referencia, que todo joven lector debería leer obligatoriamente para completar la educación de su imaginación.
 
Leviatán o la ballena es a la vez una historia cultural y literaria de ese gran cetáceo, una enciclopedia rigurosa y completísima, mas exhaustiva que una entrada del Espasa-Calpe y un atractivo recorrido por las relaciones entre el ser humano y el animal más grande de la Tierra. Un texto riquísimo y culto, en el que sumergirse para disfrutar de una travesía literaria llena de aventuras del pensamiento. 
 
El autor, que casi nace bajo el mar, durante una visita de su madre a un submarino, quedó fascinado al contemplar cuando era niño una gigantesca maqueta de una ballena azul en el Museo de Historia Natural de Londres. Después de una etapa en el movimiento punk, decidió dedicar su vida a estudiar a esos colosos marinos. Ha visitado regiones balleneras, ha leído todo tratado, novela y ensayo sobre el tema, ha consultado archivos y entrevistado a expertos, ha surcado los siete mares, ha avistado cientos de cetáceos... para poder escribir esta pequeña enciclopedia sobre el tema.
 
A lo largo de 25 capítulos y utilizando su propia biografía y sus viajes e indagaciones sobre este fascinante animal como hilo condictor, Hoare aborda prácticamente todos los aspectos sobre la historia de las ballenas y temas relacionados: historias de los cetáceos en los acuarios de Reino Unido, de balleneros, la vida de David C. Scull, el rey del ámbar gris, sus primeros avistamientos de ballenas jorobadas en el golfo de Maine, la vida de Hermann Melville y muchos detalles de su Moby Dick, resúmenes del conocimiento actual de ballenas, cachalotes y cetáceos en general, la aparición, auge y decadencia de la industria ballenera, un pequeño tratado sobre el cachalote ese carnívoro más grande que la mayoría de los dinosaurios, la caza de estos animales, los calderones, las orcas, los narvales, la ballena franca y otros cetáceos, los tratados históricos sobre el tema, las ballenas blancas, los monstruos marinos en la literatura y las leyendas, la política internacional y la caza de ballenas, los estudios de su comportamiento y hábitos y mil temas más, incluyendo curiosidades, anécdotas, historias, detalles relevantes y datos científicos.
 
El estilo es ameno, ligero y periodístico. Está trufado de datos, anécdotas e historias interesantes, contadas con un lenguaje objetivo, pero intensamente apasionado. El texto se deja leer muy bien y las más de 400 páginas se hacen cortas. Un libro sencillamente sensacional, muy entretenido y altamente instructivo. Complementa perfectamente a Moby Dick, y El desastre del Essex, las otras dos obras claves sobre la ballena. Uno de los mejores libros sobre animales que pueden leerse. En fin, una delicia para ballenófilos, una maravilla que no os debéis perder. Animaos a leerla y ¡Feliz travesía! 
 
Este ensayo obtuvo en 2009 el prestigioso premio Samuel Johnson de la BBC al mejor libro de no ficción publicado en el Reino Unido en inglés durante el año anterior y se ha convertido en un superventas en ese país. La traducción, que me parece brillante, ha sido realizada por Joan Eloí Roca, traductor y editor, fundador de la Editorial Grupo Ático. Esta edición incluye una extensa bibliografía, referencias y está maravillosamente ilustrada con multitud de grabados, dibujos, mapas, instantáneas y una estupenda colección de fotos de ballenas.
 
Philip Hoare (Southampton, 1958) es un ensayista, cineasta y periodista británico. Nació como Patrick Moore, pero se cambió el nombre para evitar confusiones con el astrónomo Patrick Moore. Perteneciente a una familia católica de clase media, creció en un barrio residencial y, mientras estaba estudiando en la Universidad de Santa María, Twickenham, en Londres, conoció el movimiento punk, para el que editó varios fanzines, diseñó portadas de discos y fue manager de algunos grupos. Fue comprador de música independiente para Virgin Records y para Rough Trade Records, y finalmente fundó su propia discográfica.
 
A los 32 años, publicó su primer libro, Serious Pleasures: The Life of Stephen Tennant, sobre la vida de un excéntrico aristócrata, una obra que se convirtió rápidamente en un superventas. A los 37 años publicó una excelente biografía del dramaturgo Noel Coward que es un libro de referencia. Ha sido consultor de la BBC en documentales sobre Noel Coward, Oscar Wilde y las ballenas, proyecto surgido de su fascinación por los cetáceos, que derivó en el libro Leviatán o la ballena. Ha comisariado una exposición de fotos sobre Coward y una magna muestra titulada Iconos del pop en la National Portrait Gallery.
 
Philip Hoare
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.