El pamplonés Ismael Martínez Biurrun es uno de los mejores cultivadores de la novela terrorífica en España. En Invasiones propone tres largos relatos acerca de la destrucción de la cotidianidad. Ciertos sucesos inesperados se salen de la norma. Las cosas empiezan a cambiar de repente. La realidad se cuartea y desmorona. Claro que la gente se agarra a la normalidad que se desvanece como a un clavo ardiendo. Pero los cambios en las cosas también implican transformaciones en las personas. La máscara de la cordura es más frágil de lo que se supone. En una palabra: ante una metamorfosis que tiene algo de apocalipsis bíblico, cada uno capea como puede el temporal. Lo desconocido y fascinante acabará cantando victoria.
El primer relato, «Coronación», tiene por escenario nada menos que la madrileña Torre de Valencia, ese monstruo brutalista-franquista que destroza la perspectiva de una las zonas más bellas de la capital. Dos parejas acomodadas se disponen a pasar una agradable velada. Por debajo de las buenas formas, las tensiones amenazan con desparramarse con la fuerza de una olla a presión. Son gentes dispares: un escritor fracasado, una tipa ambiciosa, un hombre de negocios, una mujer embarazada, un adolescente rarito y una cocinera. A la cena también acudirán unos encantadores bichitos que forman una nube tan inmensa que oscurece el cielo. Ya saben: cuando ruge la marabunta.
«El color de la tierra» transcurre en una isla mediterránea. El protagonista se encarga del mantenimiento de unas decadentes instalaciones turísticas. De un lado para otro. Un trabajo pesado. Damián tiene 45 años, le duele la espalda y se siente fracasado. Es un tipo borroso. Corriente. Hasta que algo bulle en las profundidades de la tierra. Una fuerza extraña que al principio parece un terremoto. La cáscara acaba por romperse. Una sustancia repelente sale de las grietas. Lo más terrible: se desvanece la costra de la normalidad entre los rubicundos turistas. Pasan cosas raras. Las personas se vuelven extrañas. Los medios de información asustan y desinforman. Nadie entiende nada. La catástrofe telúrica presenta dimensiones universales. En Indonesia cuentan que los muertos están saliendo de sus tumbas. Damián intenta buscar un asidero, por precario que sea, para sobrevivir al fin del mundo.
Por último, «Nebulosa», tiene un sabor clásico a marcianada de los años 50. A mí me recuerda poderosamente a la inolvidable película El experimento del Dr. Quatermass (1955). También al magistral cuento El color caído del espacio del genial H. P. Lovecraft. El argumento es sencillo: una pareja viaja de noche a un monte para presenciar la caída de un meteorito. El pedrusco galáctico, antes de llegar a la Tierra, se convierte en una maravillosa función de fuegos artificiales. La noche se enciende como una galaxia multicolor. Un espectáculo irresistible. El problema es que las lucecitas queman a los curiosos. Hay heridos. Y un muerto. El médico Asís ha salido escaldado de la aventura. Empieza a sentirse raro. En la consulta advierte a sus pacientes de que no le persigan. La gente piensa: está loco perdido. Después del apocalipsis cósmico, el desastre personal.
Invasiones le recordará inevitablemente al lector las fantasías de J. G. Ballard, Dino Buzzati o Brian Aldiss. También películas como La invasión de los ladrones de cuerpos (1956), La noche de los muertos vivientes (1968), Vinieron de dentrode... (1975) u otras del mismo estilo. La normalidad aburrida y estéril que salta por los aires ante una catástrofe inesperada. La paranoia generalizada que desata el pánico. Los medios difundiendo rumores. El derrumbe de todas las certidumbres. Las inimaginables metamorfosis que colonizan el interior del hombre mientras la naturaleza se transforma. O dicho de otro modo: la catarsis universal. Los relatos de Martínez Biurrun son francamente buenos. Poseen una progresión impecable de lo normal a lo espeluznante. El terror que brota de lo cotidiano como una planta malsana en un jardín inglés es lo que da más miedo. Excelente libro que hará las delicias de los aficionados al horror.
Ismael Martínez Biurrun (1972) es un escritor español nacido en Pamplona. Se licenció en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra. Ismael ha escrito novelas, relatos, guiones para producciones audiovisuales y es profesor de escritura creativa. Especialista en literatura fantástica y terrorífica, ha obtenido numerosos premios. Entre sus novelas se cuentan Infierno nevado (2006), Un minuto antes de la oscuridad (2014) y Duración de un fantasma (2024).



