La antigua Biblos
Blog de recomendaciones de libros escritas por lectores empedernidos
martes, 18 de agosto de 2026
Mitad mujer - Perumal Murugan
sábado, 15 de agosto de 2026
Abu Nuwás: salir del armario en el siglo VIII
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| Abu Nuwás, dibujo de Kahlil Gibran |
Abu Nuwás (Ahvaz, Irán, 747-815) fue uno de los grandes poetas clásicos árabes. Un excelente poeta persa, que dominó con maestría todos los géneros poéticos de su época. Aparece como personaje varias veces en Las mil y una noches y que es uno de los primeros casos conocidos de alguien que se declara pública y abiertamente homosexual.
Hijo de un soldado árabe y de una tejedora persa, hablaba desde pequeño ambos idiomas con soltura. Vivió en la época del califa Harún al-Rashid y pasó más de una temporada en la cárcel, debido a su vida hedonista y su afición al vino. Cuando el hijo de Al-Rashid, un joven libertino y vividor, antiguo discípulo y amigo de Nuwás, subió al trono, nuestro poeta vivió los mejores años de su vida y parece que entonces escribió la mayor parte de su obra poética.
Se cuenta que el secretario del califa le engañó cuando estaba borracho para que escribiera una sátira contra Alí, el yerno del Profeta. Luego, la leyó en público, junto al nombre de su autor, que acabó en prisión y allí murió, hay quien dice que envenenado por el secretario de marras.
Su poesía influyó poderosamente en generaciones de poetas árabes, como Omar Jayyam, Hafiz de Shiraz, Ibn Quzman y muchos otros. Es famoso por sus poemas báquicos y amatorios, en los que se declara abiertamente bisexual. Salir así del armario en aquella época creo que tiene mucho mérito. Aquí podéis leer tres ejemplos de su poesía.
¿Me amas?
Cuando vi a aquel hermoso joven,
él reía con godeos.
Estábamos los dos solos, en fin,
solos con Dios. Y, sin embargo,
él puso su mano en la mía
y me habló vasto tiempo;
después me dijo «¿me amas?».
«Sí, más allá del amor».
«Y por tanto —dijo—,¿me deseas?».
«Todo en ti es deseable».
«Teme entonces y olvídame así...»
«Si mi corazón quisiera obedecerme...»
Allí donde están las flores
el buen vino y los laúdes,
detente y no te muevas.
Que vierta la copera
que inspira los poemas.
Que baile el vino en la mezcla
dentro de las copas y dorcas.
Que brillen las burbujas
como estallan los rayos,
el día de tormenta.
Amor en la floración
Me muero de amor por él, perfecto en todos los
sentidos,
Perdido en los acordes de la música flotando.
Mis ojos están fijos en su cuerpo delicioso
y no me preguntan a su belleza.
Su cintura es un árbol joven, con el rostro una luna,
y la belleza sale de su mejilla sonrosada
muero de amor por ti, pero mantener este secreto:
El lazo que nos une es una cuerda irrompible.
¿Cuánto tiempo tomó su creación, oh, ángel?
¡Y qué! Todo lo que quiero es cantar sus alabanzas.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.
jueves, 13 de agosto de 2026
Corazones hambrientos - Anzia Yezierska
Hay una versión cinematográfica muda de estos relatos de 1922 que lleva el mismo título, Hungry Hearts, dirigida por E. Manson Hopper. Tuvo un gran éxito y ha sido restaurada recientemente. La traducción al castellano es obra del mexicano Israel Irving Roffe Plakgin, matemático, periodista y traductor literario. Esta edición viene muy bien arropada por una selección de fotos en blanco y negro del barrio judío neoyorkino que se describe, una nota del traductor, sobre cómo ha transliterado los nombres yídish, un certero prólogo sobre la vida de la autora de la escritora argentina Claudia Kerik y un breve glosario de términos yídish.
Anzia Yezierska (Plock,1880-1970) fue una novelista polaco-americana y judía. Nació en una pequeña ciudad en el centro de Polonia y a orillas del Vístula. Emigró siendo una niña a Nueva York con sus padres, huyendo de los pogromos. Su familia se instaló en el Lower East Side, donde la vida era muy dura para los inmigrantes pobres que no sabían inglés y sufrían también allí un antisemitismo rampante.
Su padre era un erudito en los libros sagrados y su madre mantenía a toda la familia. Decidieron que sus hijos varones debían ir a la universidad, pero que sus hijas debían ser amas de casa y apoyar a su futuro marido. Anzia se rebeló contra esa idea y se fue de casa a los 20 años. Trabajó como costurera, lavandera y sirvienta. Obtuvo una beca y consiguió graduarse en el Columbia Teachers College. Empezó a enseñar Economía doméstica y a los 40 años, publicó su primer libro de relatos. En total, escribió tres libros de cuentos, cinco novelas y varios guiones cinematográficos.
Tuvo un breve y tórrido romance con el filósofo John Dewey, profesor de la Universidad de Columbia. Siguió escribiendo hasta muy mayor, aunque estaba casi ciega, y falleció a los 90 años de un derrame cerebral.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.




