Quienes les guste la novela gótica seguro que disfrutarán con La mujer de negro de Susan Hill (edición original de 1983). Este librito tiene todas las características del cuento de fantasmas clásico. Un pueblecito inglés lejos de todo. Una vieja rarilla que vivía en una casona al lado de unas marismas. Siniestros rumores que van de boca en boca y ponen los pelos de punta. Paisajes neblinosos por donde se mueven figuras indefinidas. Cementerios con las tumbas cubiertas de musgo. Viejos papelotes amarillentos. Una mujer vestida de negro, triste y pálida, que parece la muerte. Un joven que desprecia con displicencia las tonterías pueblerinas, pero que cuando le roce el dedo helado de lo desconocido, verá cómo su vida cambia para siempre.
La mujer de negro recuerda a clásicos como Otra vuelta de tuerca de Henry James, a las historias espeluznantes de Sheridan Le Fanu y a los magistrales relatos de fantasmas del benemérito M.R. James. Es un relato escrito con gran exactitud, sin retórica y evitando sabiamente cualquier premura en la narración. La trama se desenvuelve con naturalidad, llevándonos, como corresponde en un cuento de miedo, de lo cotidiano a lo horripilante. La autora coloca las piezas con tal destreza que encajan sin necesidad de forzar ninguna situación. Si el terror es una sensación creciente de extrañeza ante lo desconocido amenazante, hay que reconocer que La mujer de negro cumple con nota. La lograda atmósfera fantasmagórica aparece mucho antes de que se presente el fantasma. El lector satisfecho se frota las manos de gusto a medida que avanza la novela.
El protagonista y narrador de la novela es el abogado Arthur Kipps. Casado felizmente y con una gran familia, recuerda durante una Nochebuena cierta aventura macabra que sufrió cuando era joven e inexperto. Mirando con atención el fuego de la chimenea, el señor Kipps piensa en esa época, por fortuna casi olvidada: en los últimos tiempos había sido como la onda más externa de un estanque, ni más ni menos que el débil recuerdo de un recuerdo. Las llamas oscilantes, el chisporroteo del fuego, la estancia tenuemente iluminada por las velas y sus hijastros contando alegremente historias de miedo. Todo en el ambiente invita a la confesión. Pero Kipps no quiere confiar a nadie su historia. Quizá porque fue bien real y no tuvo nada de divertida. Decide escribirla. A la manera de un exorcismo. Para espantar un mal remoto y aterrador. Para que no vuelva nunca más.
Hace bastantes años, Kipps era un joven abogado londinense: trabajador, ambicioso y con deseos de comerse el mundo. Un día en que la ciudad estaba cubierta de una niebla amarillenta y maloliente, su jefe recibe un funesto mensaje. Resulta que se ha muerto la señora Drablow, viuda y clienta del bufete. Esta señora residía en una aldea remota del noreste del país. Al parecer, la mujer era un tanto extraña, vivía aislada y no tenía buena fama. En otro tiempo sería una perfecta candidata a bruja. A Kipps le toca ir al pueblo, asistir al funeral de la anciana, arreglar los papeles pertinentes y regresar a Londres lo antes posible. No le disgusta la posibilidad de salir del ambiente malsano y enervante de la gran ciudad. Unos días en el plácido campo inglés prometen ser encantadores. El pobre no sabe en qué berenjenal se está metiendo.
El resto de la historia le corresponde disfrutarla al amable lector. A mí esta novela me ha encantado. Es un homenaje perfecto a la gran tradición victoriana de la ghost story. Tiene un ambiente inquietante, un ritmo bien dosificado, situaciones escalofriantes, perplejidades que acabarán siendo terrores y un protagonista arquetípico que aprenderá a no burlarse ni a mirar por encima del hombro a los aldeanos. Los cuentos de viejas encierran fantasmas que más vale dejar tranquilos por el bien de todos.
Únicamente añadir que La mujer de negro ha sido llevada dos veces a la pantalla. La primera en 1989 en un excelente telefilme dirigido por Herbert Wise para la BBC. Y la segunda en 2012 en una película dirigida por James Watkins. Me parece mejor la versión de la BBC que la posterior.
Susan Hill (1942) es una escritora inglesa nacida en Scarborough. Aficionada desde joven a la escritura, obtuvo una licenciatura en inglés en el King's College de Londres. Está influida por la narrativa gótica. Ha escrito cuentos de fantasmas, ensayos y una serie de novelas policíacas protagonizada por el detective Simon Serailler.
Entre sus libros se destacan Extraño encuentro (1993), Las distintas guaridas de los hombres (2005), Tres historias de fantasmas (2014) y Yo soy el rey del castillo (2016). Su novela más conocida, La mujer de negro, ha sido llevada al cine y el teatro. Susan Hill ha obtenido los premios Somerset Maugham, Whitbread y John Llewellyn Rhys.



