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| Eloy Sánchez Rosillo |
Oír la luz
Debo decir que cuando yo era niño
y en el campo veía la densa muchedumbre
de estrellas en los cielos del verano,
además de mirar tanto fulgor,
podía oír la luz: se escuchaba allí arriba
como un rumor de enjambre laborioso.
Lejos
Cómo se desdibujan con los años
los detalles precisos de la felicidad:
el verdadero tono de tu voz, los matices
de tu pelo y tu piel bajo la luz dorada
de aquel febrero insólito, el acento
con el que pronunciabas las palabras
mágicas y usuales del amor, tu manera
de reír, de mirarme. El recuerdo aproxima
el agua a nuestros labios, pero el tiempo
no nos deja beber. Tantean los ojos
en la noche cerrada y la memoria es sueño
que sólo vagamente me devuelve tu imagen.
Tarde de junio
Ahora, juntos, vivimos la hermosura
de esta tarde de junio,
el fulgor de las horas en que nos entregamos
al conocimiento de la verdad del amor,
a la gran llamarada del encuentro.
Ahora sabemos que toda la alegría
cabe en el mundo breve de esta habitación,
en el espacio ardiente y misterioso
de la cama deshecha.
La luz cansada del atardecer
dibuja sobre el tiempo islas doradas.
En un rincón del cuarto
brilla la enredadera de la música.
Un viento súbito sacude nuestros cuerpos,
y lo olvidamos todo.
Después regresan las miradas lentas,
tanta complicidad, ciertas sonrisas.
Y luego contemplamos en silencio
con qué dulzura va cayendo la noche
sobre la indiferente ciudad que nos rodea.
Un vaso de agua
Qué suceso increíble:
llené un vaso de agua y lo alcé hasta mi boca.
Era ya media tarde. Me había detenido
cerca de una ventana, aquí, en mi casa,
en este día tan claro de febrero.
Llegó el vaso a mis labios
y en ese mismo instante lo atravesó de pronto
un haz muy apretado y muy intenso
de luz del sol poniente.
Cuántos asombros. Todo rompió a arder
con lumbre limpia y mágica:
el agua y el cristal, el cuarto entero,
mis ojos y mis manos y mi vida.
Sin dar ni un solo paso estuve en todas partes.
No sé cómo decir lo que ocurrió,
cómo expresar que sucedieron siglos
de redención y bienaventuranza.
Oro licuado y tembloroso el mundo,
astilla viva yo de un súbito diamante.
Apunte de una tarde
Que otros canten las armas y a los héroes
los abismos del ser
o la complejidad del universo.
Dejadme a mí que diga la gracia irrepetible
de esta tarde de abril, la efímera hermosura
de la luz, que es mi amiga y que plácidamente
acaricia el papel en el que escribo.
Dejo la puerta abierta
Para vosotros, que vendréis al mundo
cuando yo me haya ido,
escribo este poema.
No sé; tal vez un día,
gracias a los azares que entreteje
la vida a cada instante,
os traerán vuestros pasos hasta él.
Dejo su puerta abierta por si acaso
y empiezo a imaginar como certeza
lo que es tan sólo un sueño.
En mi poema puede verse el cuarto
en el que escribo hoy. Entrad, entrad
con toda confianza,
a pesar de mi ausencia.
Y aproximaos al balcón. Transcurre
una tarde hermosísima
de finales de agosto.
Después de tantos días implacables
de luz arrasadora,
el tiempo ha dado un giro inesperado.
Son una bendición para los ojos
estas horas distintas. Se diría
que anda de retirada ya el verano.
Da pena despedirlo
(todo lo que se va nos duele al irse),
pero el cambiar también es alegría.
Por momentos están amontonándose
nubes negras y grises en el cielo
y el viento las trajina y las sojuzga
sin miramiento alguno.
La tarde se oscurece más y más.
Y al fin rompe a llover. Qué maravilla.
Llueve con fuerza, a ráfagas violentas,
y las fulguraciones enlazadas
de incesantes relámpagos
abren paso a los truenos,
que tropiezan y ruedan allá arriba
con estruendo imponente.
Mirad y oled la lluvia,
disfrutad de esta tarde en la que no
podremos estar juntos.
Sabed que la escribí con regocijo.
Y que pensé en vosotros.
Eloy Sánchez Rosillo (Murcia, 1948) es un poeta y profesor de Literatura Española. Hijo de un aparejador, es un lector voraz desde niño. En el colegio cosechaba suspensos, excepto en Lengua, y leía a todas horas. Ha publicado doce libros de poesía con los que ha ganado, entre otros, el Premio Adonais (1977) y el Premio Nacional de la Crítica de Poesía (2005). está considerado como una de las personalidades más destacadas de la lírica española contemporánea. Tiene una página web muy atractiva.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.


