«No sabes lo que es el aire, y sin embargo respiras. No sabes lo que es el sueño, y sin embargo duermes. No sabes lo que es la noche, y sin embargo reposas en ella. No sabes lo que es el corazón, y sin embargo late regularmente en tu pecho, día y noche, día y noche, día y noche. Has cumplido tres meses de vida y ya pareces envuelta en rutinas». Así empieza esta impactante y bella novela, publicada originalmente en 2016, como parte del cuarteto llamado de las estaciones. El narrador es un padre de una familia algo disfuncional, marcada por una tragedia que ocurrió en el pasado, que a los 45 años se dirige a su hija de tres meses para contarle una historia parcial de ese grupo familiar, acompañada de reflexiones salpicadas aquí y allá.
El estilo es claro y limpio, la narración, prolija y exhaustiva, con frases interminables en las que da la sensación de que el autor lo cuenta todo, hasta los rutinarios trayectos en coche o las visitas del padre al excusado. Una voluntad de narrarlo absolutamente todo tan intensa, que hay quien compara en ese aspecto a Knausgård con Proust. Hasta el punto de que el libro cuenta un día en la vida de esa familia casi en tiempo real. Una forma de escribir muy original que me resulta relajante y muy agradable de leer. Tiene algo de discurso lírico y existencial, matizado y casi espiritual a veces, que conmueve por su hondura y por su arraigo en la vida cotidiana, mientras dosifica la información clave poco a poco.
Una selección de citas puede ayudar a explicar cómo escribe este escritor singular: «Mucho de lo que va a ocurrir está ya determinado cuando el niño nace», «Abril es la añoranza de otra cosa, en la que lo otro es aún desconocido», «... y de repente me acordé de aquel ruido tan especial que salía de los Volvos de los años 70», «Todos los pintores lo sabían y una de las primeras cosas que aprendían era por tanto a no dibujar los objetos, sino el espacio entre ellos», «El autoengaño tal vez sea lo más humano de todo», «Todos somos un bosque», «Yo solo miro al cielo cuando voy a estornudar», «El ser humano sin vínculos es una anomalía», «Me gustaba a mí mismo cuando estaba con niños», «Tener tres niños tan seguidos había sido como atarse al mástil durante una tormenta», «Solo la vida difícil es una vida completamente satisfactoria», «A veces duele estar vivo, pero siempre hay algo por lo que vivir».
En fin, un libro muy original e impactante, que deja tiempo y ocasión para que percibamos lo que piensa y siente el protagonista en profundidad. Una forma de redactar sentimental y a la vez rabiosamente moderna. Un autor de culto, de los que no se olvidan. Imprescindible.





