lunes, 27 de julio de 2026

Nerópolis - Hubert Monteilhet

 
Título: Nerópolis
Autor: Hubert Monteilhet
 
Páginas: 804
 
Editorial: Tusquets
   
Precio: 14 euros 
 
Año de edición: 2002

Monumental novela de Hubert Monteilhet, podríamos tildarla de tratado de historia de los últimos años del emperador romano Nerón o de novela decimonónica de entretenimiento y aventuras. Todo cabe en este deslumbrante libro. Pero al igual que en los textos de Steven Saylor o Lindsey Davis, encontramos una historia menor y llana, no una narración grandiosa y de lejanía de los principales hechos y personajes de una época. Lo colosal de Nerópolis es el talento del autor para descender a ras de suelo, adentrarse en los aspectos más sórdidos y cotidianos de la vida romana del primer siglo de nuestra era y conseguir que nos hallemos relajados en una navegación narrativa que fluye sin más sobresaltos que los estrictamente debidos a la trama. La importante diferencia con las obras de los autores citados es el carácter enciclopédico de Hubert Monteilhet. Su sabiduría es apabullante y su capacidad para conectar hechos menores, costumbres, detalles ínfimos de los romanos y romanas de la época, caballeros, matronas, senadores o esclavos, referencias literarias y vericuetos políticos, sobrepasa cualquier expectativa que pueda tener el lector. Su prosa es clara y ágil, no se hace pesada en ningún momento. Su dominio del ambiente, en todos los niveles sociales, se torna, en ocasiones, en un auténtico ensayo que paraliza la narración para describir con exactitud tal curiosidad gastronómica o aquel detalle morboso sobre ciertos comportamientos sexuales o higiénicos de los antiguos romanos.

En esta obra asistimos, no a un fresco (metáfora manida donde las haya) de una franja histórica determinada, sino a una composición de teselas impresionante y minuciosa. Monteilhet nos cuenta la vida de Kaeso, presidida por los sacrificios de su padre y madrastra para darle una posición de relevancia en la sociedad romana, más cercana al emperador Nerón. Enviado a Atenas para perfeccionar su formación filosófica y moral, allí encontrará una cultura y una inteligencia desarrolladas que le llevarán a plantearse determinados dilemas morales, que se ven exacerbados por su contacto con el cristianismo incipiente.

Así, conocerá a Pablo y Pedro, apóstoles de un Cristo recién resucitado, como quien dice, a los que propone cuestiones y contradicciones sobre la incipiente doctrina cristiana. ¡Le echa en cara a Pablo su palpable e injustificada misoginia, quizás encubriendo una secreta homosexualidad! Kaeso contrapone el estoicismo de Séneca, quien aparece en toda su altura intelectual, a un cristianismo lleno de un potente mensaje de futuro, pero atenazado por las incertidumbres y la debilidad teórica de una doctrina con demasiadas lagunas, aún muy joven, y sin respuestas para muchas preguntas. La escasez de miembros o el choque cultural de sus premisas (sin descartar el desagrado de los judíos) son algunos de los inconvenientes añadidos que la nueva religión arrostra en esos tiempos. Los dos apóstoles intentan soportar la carga que les ha impuesto su Maestro, pero son conscientes también de sus limitaciones y falta de formación intelectual. Algunas de las trampas dialécticas y de razonamiento con que Kaeso le interroga acaban muchas veces por desesperar a Pablo, que recurre al más inteligente y perspicaz Lucas (futuro evangelista), que sí entiende el mundo romano y las posibilidades del cristianismo como religión multitudinaria con una claridad y visión encomiables.

Nerópolis es más que la historia de un emperador artista, con sus excesos y grandilocuencias, con un afán por ser bondadoso en un nido de víboras. La figura de Kaeso surge, de alguna manera, paralela a la de Nerón. Ambos desean ser íntegros y agradables a los demás, aunque la honestidad pueda costar un precio demasiado alto. Hubert Monteilhet firma una novela sobresaliente, excesiva en su tamaño y en su calidad, valiente en su revisión de la iconografía doctrinal cristiana y la humanización de los primeros apóstoles. Una novela para largas tardes de verano o perezosas noches de invierno. Merece la pena el camino. Sin duda.

Hubert Monteilhet

Hubert Monteilhet (París, 1928-2019) fue un escritor francés, licenciado en Historia por la Sorbona y profesor de esta materia en Túnez, que se dio a conocer en el ámbito de la novela policíaca. Su primera obra, LesMantes religieuses (1960), le valió el Gran Premio de Literatura Policiaca y ser considerado «el más literario de todos los autores franceses de novela negra». A lo largo de su carrera, Monteilhet se consolidó como un maestro del suspense con una producción constante durante las décadas de 1960 y 1970, publicando títulos como Le Retour des cendres (adaptado al cine), Les Pavés du diable y Les Bourreaux de Cupidon. Su estilo, a menudo descrito como elegante e irónico, se inscribe en la tradición de los novelistas libertinos del siglo XVIII y explora los recovecos de la psicología criminal y la ambigüedad moral de sus personajes.

A partir de la década de 1980, se orientó hacia la novela histórica, con la que obtuvo un gran éxito crítico y comercial. Obras como Les Derniers Feux (sobre la Inquisición), Néropolis (su mayor éxito) y La Pucelle (sobre Juana de Arco) son ejemplos de este periodo, en el que demostró su habilidad para recrear épocas pasadas con gran detalle y una mirada crítica.

Publicado por José Ángel Gayol. 

domingo, 26 de julio de 2026

¿Qué son los ooparts?

El astronauta maya (Palenque, s. VII a. C.)


Oopart es el acrónimo inglés de out of place artifact (artefacto fuera de lugar). Se trata de un término acuñado por el naturalista y criptozoólogo estadounidense Ivan T. Sanderson (1911-1973) para denominar a los objetos de interés histórico, arqueológico o paleontológico que parecen estar fuera de lugar y desafían las cronologías de la historia convencional o el sentido común. Cosas fuera de lugar, que no deberían estar donde están.

Ejemplos de ooparts pueden ser:

  • El astronauta maya, un bajorrelieve que se encuentra en la tumba de Pakal el Grande (603-683), en Palenque (México), que muestra una escena que se asemeja a un astronauta manejando los mandos de su nave espacial.
  • Los dogū, figuras prehistóricas japonesas de cerámica, realizadas a finales del período Jōmon (1000 – 400 a. C.), que tienen toda la apariencia de un cosmonauta con su traje espacial.
  • El pilar de hierro de Delhi, una columna de hierro de 6,28 m de altura y 41 cm de diámetro, que data del siglo IV y no se ha oxidado en todo ese tiempo. Se supone que es debido a la pureza del metal.
  • El mecanismo de Anticitera (150 a. C.), calculadora analógica hecha en bronce, que parece que servía para predecir las posiciones del Sol, la Luna, los cinco primeros planetas y la fecha de los eclipses.
  • Los artefactos quimbaya, pequeñas figuras precolombinas en oro y bronce que representan pájaros, pero que parecen modelos de aviones modernos. 
  • Las líneas de Nazca (400-600), varios cientos de geoglifos gigantes dibujados en el desierto, muchos con forma de animales: colibrí, araña, mono... Se dice que no es posible dibujarlos tan bien sin apoyo aéreo.
  • La gran pirámide (2570 a. C.), de 147 m de altura, que fue el edificio de piedra más alto del mundo hasta bien entrado el siglo XIX. Está construida con más de 2 millones de bloques de piedra, de un peso medio de 2,5 toneladas, aunque hay alguno de 70. La precisión de su orientación según los puntos cardinales y su construcción no están completamente explicados.                                                                                                                 
Dogū japonés 

 
Pilar de hierro de Delhi

Mecanismo de Anticitera
 

Artefactos quimbaya
 
 
Líneas de Nazca


Gran pirámide de Giza

Ha habido ooparts que han sido fraudes, bulos y falsificaciones, pero hay otros, los más interesantes, que permanecen, al menos en parte, inexplicados. Que caen en ese sugerente territorio entre lo desconocido y la certeza. Dejan un estimulante margen de duda razonable que nos hace preguntarnos ¿y si...?

Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

sábado, 25 de julio de 2026

Poesía reunida - Juan Gelman

Título: Poesía reunida                                                                                                  Autor: Juan Gelman

Páginas: 1328
 
Editorial: Seix Barral
   
Precio: 25 euros 
 
Año de edición: 2012
 
Este maravilloso volumen contiene toda la obra poética del gran Juan Gelman, uno de los mejores poetas del siglo XX, que escribió mucho y muy bueno, con hondura, sensibilidad y lucidez. Un hombre que vivió su tiempo, la terrible dictadura argentina, y supo hablar de ella en sus poemas de manera certera y bella, señalando el horror y también, con un punto de humanidad y esperanza. El volumen integra el contenido de 29 libros de poesía publicados por el autor desde 1949 hasta 2010. Nada menos que 61 años de práctica poética reunidos en un solo tomo.
 
Son versos que se disfrutan enormemente, aunque uno no sea un lector especialmente dedicado a leer poesía. Nos hablan de temas cercanos, actuales, en confianza y con naturalidad. Formalmente son muy bellos y sentimos en cada poema que realmente es alguien de nuestro tiempo, de alguna manera, uno de los nuestros.
 
Cortázar dijo de él: «Acaso lo más admirable en su poesía es su casi impensable ternura…, su invocación de tantas sombras desde una voz que sosiega y arrulla, una permanente caricia de palabras. Para Gelman, la poesía viene del fondo de los siglos y ninguna catástrofe natural o de mano de hombre ha podido cortar su hilo poderoso. Es un hilo que nos une a todos y sólo se acabará cuando se acabe el mundo». 
 
Es una obra ideal para tener un buen compendio de poesía en casa, tenerlo a mano y abrirlo de vez en cuando al azar para leer un poema. Un libro muy recomendable para todos los amantes de la poesía y para los que les gusta especialmente, pero todavía no lo saben. Una colección de versos formidable.
 
Esta edición incluye un formidable prólogo de Julio Cortázar, escrito en 1981, otro de Pere Gimferrer y alguno más de propina intercalado en el texto, pensado para alguno de los volúmenes de poesía aquí incluidos.
 
Juan Gelman Burichson (Buenos Aires, 1930-2014) era hijo de emigrantes judíos ucranianos. Se enamoró de la poesía oyendo los versos de Pushkin que recitaba su hermano mayor, un lector compulsivo. A los ocho años escribió sus primeros poemas, dedicados a las chicas de su barrio. A los once publicó su primera poesía. Le dijeron que nunca se ganaría la vida con la poesía, y fue cierto, pero obtuvo el Premio Cervantes y llegó a lo más alto.

Con quince años ingresó en la Federación Juvenil Comunista. Luego empezó a estudiar Químicas, pero lo dejó para dedicarse por entero a la poesía. Fue comunista, periodista, preso de conciencia, guerrillero montonero y finalmente obtuvo un indulto por el Presidente Menem, a pesar de sus enérgicas protestas.

En 1976 fueron secuestrados sus dos hijos, Nora Eva de 19 años y Marcelo Ariel, de 20, junto con su nuera María, de 19 años y embarazada de siete meses. No volvió a ver a ninguno de los tres, pero en el año 2000 consiguió encontrar a su nieta Andreita.
 
Era un hombre tierno, consecuente y humilde. En sus últimos años vivió en Ciudad de México, en la colonia Condesa, donde vivía también su amigo, el gran porta mexicano José Emilio Pacheco. Y cuando empezaban a alabarle mucho, decía: «Quita, ni siquiera soy el mejor poeta de mi barrio, porque allí vive también José Emilio». 
Hijo de emigrantes judíos ucranianos, se enamoró de la poesía con los versos de Pushkin en ruso que recitaba su hermano, y que él no comprendía, y escribió a los 11 años sus primeros poemas para sus amores de barrio de su Buenos Aires natal - See more at: http://www.hoyesarte.com/literatura/muere-el-poeta-juan-gelman-a-los-83-anos_150302/#sthash.we0UksVX.dpuf
 
Juan Gelman
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

viernes, 24 de julio de 2026

El misterio de la mujer tatuada - Akimitsu Takagi

Título: El misterio de la mujer tatuada
Autor: Akimitsu Takagi
 
Páginas: 395
 
Editorial: Salamandra
   
Precio: 21,85 euros 
 
Año de edición: 2025

La literatura japonesa cuenta con una rica tradición de novela negra. Baste con pensar en el interesante Rampo Edogawa y sus retorcidas historias de imaginación, intriga y muerte. Claro que a su sombra crecieron otros escritores. Entre ellos, Akimitsu Takagi, desconocido en España. El señor Takagi escribió docenas de novelas y vendió millones de libros. Fue muy popular en su país. Recibió importantes premios. Se le llegó a conocer como el Simenon japonés. Su carrera comenzó en 1948 con El misterio de la mujer tatuada, precisamente la novela que ahora nos ocupa. 

Estamos en el Japón de la postguerra. Año de 1948. Un país derrotado, en ruinas y ocupado por el ejército americano. Verano. Hace mucho calor. Por las calles de Tokio bulle una multitud que intenta sobrevivir. La vegetación siempre acaba por aparecer entre los muros calcinados después del desastre. Se compra, se vende y a veces se mata. La vida sigue. También la muerte. Las viejas tradiciones japonesas se conservan contra viento y marea. Entre ellas la venerable técnica del tatuaje, que es un verdadero arte. La Sociedad del Tatuaje de Edo organiza una fiesta en donde se exhiben personas que llevan su cuerpo tatuado. A esta fiesta asiste el joven médico Kenzo. Queda fascinado por Kinue Nomura, una bellísima joven cuya espalda luce un sorprendente tatuaje de una serpiente y un hechicero. Los sensuales movimientos de la joven dan vida a las figuras. Pura magia. Su piel es una obra de arte. Alguien ambiciona esa obra de arte. 

No hace falta pensar demasiado para intuir el triste destino de la bella Kinue. El mundo en el que se mueve es siniestro. Allí se mezclan los yakuza, que han hecho de los tatuajes una marca corporativa, empresarios sin escrúpulos, traficantes del mercado negro y chiflados. Kinue y Kenzo se enamoran. Pero el romance apenas dura una noche. A la mañana siguiente la chica aparece brutalmente asesinada en su casa. Descuartizada dentro del cuarto de baño. La estancia está cerrada por dentro, así como las ventanas. El tatuaje ha desaparecido. Un misterio perfecto. Entra en escena el hermano de Kenzo, un sagaz comisario. Comienza la investigación. 

El misterio de la mujer tatuada atrae por lo original de su trama. Los japoneses tatuados se convierten en obras de arte vivientes. El proceso de tatuado dura años. Es muy doloroso. Altera ciertas funciones del organismo. De hecho, los tatuados viven menos que el resto de los mortales. Adquieren por esa razón una dimensión especial que va más allá de lo artístico. Pasan a formar parte de un gueto subterráneo y exclusivo. La persona deja de tener importancia. Lo importante es el tatuaje que lleva. Este proceso de despersonalización puede tener terribles consecuencias. Existen además tatuajes malditos que deben evitarse. Aquí se entra en los dominios de lo oculto, la hechicería y la magia negra. Inquietantes supersticiones que acarrean desgracias.

La intriga de esta novela está sazonada por sabias dosis de erotismo, sadismo y esteticismo, lo que le da encanto al conjunto. Claro que todo esto es muy japonés. La piel blanca e inmaculada de la bella mancillada por los colores del tatuaje. Los movimientos rítmicos del cuerpo que animan mágicamente las figuras tatuadas. La hermosura unida al dolor. Las agujas impregnadas en diferentes colores causan enormes sufrimientos. El erotismo perverso de acostarse con una mujer que parece una serpiente malévola e insinuante. El peligro de llevar en la espalda una obra de arte. No importa el interior, la persona, sino la superficie, el dibujo del tatuaje. ¿Puede el alma de la persona vivir en la piel ? Quien se hace esta macabra pregunta es un curioso profesor que colecciona pieles tatuadas. Una especie de dandi realmente inquietante. Conclusión: el morbo nipón en todo su esplendor. Por lo demás, la trama está bien llevada y los personajes resultan atractivos. Les gustará El misterio de la mujer tatuada. 

Akimitsu Takaga

Akimitsu Takagi (1920-1995) fue un escritor japonés de novela negra. Nació en el norte de Japón, en la ciudad de Aomori. Estudió metalurgia y trabajó en una compañía aeronáutica. Después de la Segunda Guerra Mundial perdió su empleo. Como no sabía qué hacer con su vida, Akimitsu acudió a una pitonisa. La adivina le dijo al parecer que lo suyo eran las bellas letras. Ni corto ni perezoso, escribió una novela y se la enseñó a Rampo Edogawa. Al maestro le gustó. En 1948 se publicó con éxito El misterio de la mujer tatuada.

A partir de ahí, Akimitsu Takagi se convirtió en un escritor popular. Publicó docenas de novelas policíacas, así como relatos de ciencia ficción, de intriga económica y hasta picarescos. Recibió numerosos premios. Sus personajes suelen ser policías, fiscales, médicos, estafadores y delatores. Fue también un consumado aficionado a los tatuajes y sus fotografías sobre esos motivos alcanzan una gran calidad. A partir de 1979 su salud se resintió, para fallecer en 1995 a los 75 años.  

Publicado por Alberto.