martes, 16 de junio de 2026

Principio, medio, fin - Valeria Luiselli

Título: Principio, medio, fin
Autora: Valeria Luiselli
 
Páginas: 360
 
Editorial: Feltrinelli
  
Precio: 21,90 euros 
 
Año de edición: 2026
 
¡Qué placer encontrar una novela así, tan completa, tan redonda y bien acabada! Un libro que lo tiene todo o casi todo: una idea original, un desarrollo brillante, habilidad para sugerir y estimular la imaginación del lector en cada párrafo, amenidad, interés, una generosa dosis de innovación, buenas referencias a los clásicos, estructura, juego, enigmas aquí y allá que se desvelan en el desenlace, y un final inesperado y formidable.
 
Pero empecemos por el principio. El texto arranca con una madre escritora, que viene de un divorcio turbulento, y su hija, inteligente y justo en la frontera entre la niñez y la adolescencia. La pareja llega a Sicilia, entre volcanes amenazantes, tormentas y fuertes vientos, mientras buscan empezar una vida, una nueva manera de estar. 
 
En la novela, se entrecruzan las peripecias de cuatro generaciones de mujeres: la bisabuela, la abuela, la madre y la hija. Van a esa isla italiana porque Nanna, la bisabuela, era siciliana. Cruzan mensajes continuamente con la abuela, que está empezando a perder la memoria. La madre tiene entre manos una novela sobre una escritora que a su vez redacta una novela y le envía fragmentos a su madre para que los traduzca y así ejercite la memoria que se le está yendo. Y la nieta se interesa por la vida de la abuela y no para de preguntar. Llegan a la casa de un amigo, en la que encuentran una colección completa de clásicos griegos y latinos, y autores como Plinio, Virgilio o Hesíodo entran y salen del libro mediante citas, referencias y las preguntas de la hija, preguntas que sirven de motor a la trama desde el inicio, cuando le plantea a su madre: «¿Por fin vas a escribir una novela con principio, medio y fin?».
 
El libro se estructura en párrafos de menos de una página, encabezados con títulos enigmáticos que al final cobran sentido, agrupados en 24 capítulos y éstos a su vez, en cuatro partes, cada una con un título («Primera parte»«La otra parte»«La última parte» y «Proteo: prima materia») y una mención a un viento siciliano: levante, ponente, sciroco y maestrale. Toda una estructura que al final, tiene su razón de ser.
 
Pero lo mejor es la manera de escribir de Luiselli, siempre muy sugerente, empujando el lenguaje hasta cerca del límite de la incoherencia. Un estilo bello, envolvente y de una gran naturalidad. Las dos protagonistas y la relación madre-hija están estupendamente descritos, sobre todo a través de sus diálogos, que parecen tomados de la realidad. Porque esta novela respira autenticidad y me parece que tiene muchos elementos autobiográficos y que la hija de la autora tiene buena parte de culpa de la calidad del resultado. 
 
No faltan las frases curiosas, vale la pena citar al menos unas cuantas: «Hay dos estirpes de taxistas: los que dicen que no saben nada y los que lo saben todo», «Tal vez eso es una casa: cosas en un escritorio», «Nuestros cuerpos son casas, espacios físicos en donde los rastros de quienes vinieron antes siguen viviendo y rebotando», «Mi imaginación y su memoria están confluyendo y mezclando cada vez más sus aguas», «¿En qué momento empezamos a hablar como nuestras madres?», «Una casa es lavar verduras», «Un clásico es una duda. Un clásico es una conjetura [...] Un clásico es un principio», «¿El amor es querer dar o querer tener? ¿Es ir hacia o regresar de?», «¿Es cierto que las tragedias griegas son todas profecías autocumplidas?», «La belleza solo nace con el tiempo», «Tengo miedo de que, al novelar la infancia de mi hija, el resultado le cree falsos recuerdos. Pero ella también fabula...».  
 
En fin, una obra fascinante sobre cómo empezar una nueva vida, el pasado y su influencia en el presente, la memoria, los viajes simbólicos en el tiempo, la relación entre generaciones, las conexiones entre escritura y mundo real, y la sabiduría de los clásicos. La historia de una madre que busca un comienzo y de una hija que compra y escribe postales que nunca envía. Dos protagonistas que, a veces, intercambian papeles y siempre dialogan con el pasado. Una novela fulgurante como un rayo, poética y profunda, filosófica y cotidiana al mismo tiempo, y tan bien escrita, que ya tenemos un candidato al mejor libro publicado en 2026. Muy recomendable. 
 
El texto incluye al final 14 postales, con sus textos correspondientes, fotografías, un dibujo, 32 instantáneas tomadas con una polaroid y un código QR que lleva a una página de la Feltrinelli Ediciones, en la que se puede escuchar un pequeño libro sonoro de 1 min 38 s con los sonidos de la novela: volcanes, viento, mar y las voces de las dos protagonistas, madre e hija. Y, como ya es costumbre, en este enlace, se puede leer el comienzo del libro.
 
Valeria Luiselli (Ciudad de México, 1983) es una escritora mexicana. Hija de un diplomático, vivió de niña y adolescente en Costa Rica, Corea del Sur, Sudáfrica donde tuvo la oportunidad de conocer a Nelson Mandela e India. En su familia, hay mujeres con mucha iniciativa: su abuela tuvo nueve hijos y se dedicó a ayudar a las comunidades indígenas mexicanas, y su madre se mudó a Chiapas por unos años para unirse a los zapatistas.
 
Estudió Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México y en 2008 se mudó a Nueva York para hacer un doctorado en literatura comparada en la Universidad de Columbia. Actualmente vive en esa ciudad con su hija y su sobrina. Ha colaborado como traductora en la Corte migratoria para la defensa de los niños inmigrantes centroamericanos que llegaban a Estados Unidos. Ha publicado hasta ahora 4 novelas y 3 ensayos, con los que ha ganado 5 premios.
 
Valeria Luiselli
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

lunes, 15 de junio de 2026

Ardiente secreto - Stefan Zweig

Título: Ardiente secreto
Autor: Stefan Zweig
 
Páginas: 126
 
Editorial: Acantilado
  
Precio: 14,40 euros 
 
Año de edición: 2004

Un joven barón del funcionariado austríaco decide pasar unos días en un hotel-balneario de Semmering. No tarda en caer sobre él la maldición de la abulia y el aburrimiento al advertir los pocos estímulos que, para su carácter impetuoso y juvenil, ofrece este lugar recogido y de reposo. Sin apuestas, sin amigos, y, sobre todo, sin la posibilidad de jugar a su afición preferida, el flirteo y la seducción. Las jornadas futuras prometen ser de tediosas y sin interés. Sin embargo, una mañana aparece una madre con su hijo, una mujer madura y seductora que sirve perfectamente a sus intereses.

Stefan Zweig arranca su novela, Ardiente secreto, desde la perspectiva de un aristócrata refinado y banal, presentándolo como un depredador, en un ecosistema que coloca a la mujer en el lugar de la presa. Lo que le interesa al barón (varón, si se me permite el estúpido juego de palabras) es la caza en sí, las trampas, los escarceos, las sutilezas y los atrevimientos que le acercan a la mujer hasta que esta sucumbe a sus deseos carnales. Planteada la cuestión, el problema reside en cómo logra entablar relación con ella sin conocerla. La solución se la proporciona el hijo, un niño preadolescente que acaba de salir de una enfermedad grave. Ambos acuden al balneario a recuperar fuerzas en un entorno propicio para ello. En este ambiente adulto, el niño se siente solo, circunstancia que el barón aprovechará para hacerse su amigo, tratarle como un adulto e infundir en él una cierta vanidad y aspiraciones de superar su etapa de niño.

A partir de ese momento la novela gira hacia la perspectiva del niño. Percibe la existencia de un secreto entre los adultos. Advierte un baile misterioso de acercamientos y alejamientos, que se traducen en un lenguaje ininteligible para él, que es el del cortejo. Entiende que comprender los símbolos de ese lenguaje le ayudará a traspasar la puerta de la adultez, para ser considerado un hombre hecho y derecho. Pero, por más que lo intenta, no consigue comprender qué se esconde tras los ojos brillantes de la madre o la voz ardorosa y susurrante del hombre cuando habla con ella.

Una vez que el barón ha conseguido su objetivo, prescinde de toda atención hacia el niño, lo que conllevará su odio y el inicio de una suerte de guerra fría o contienda de guerrillas, en la que el niño ha comprendido que su presencia resulta molesta, sin alcanzar a entender exactamente en qué punto su papel resulta molesto en la misteriosa ecuación que el hombre y la mujer tratan de resolver. Una y otra vez, el niño se interpone en los encuentros que los amantes desean mantener a solas, bajo una intuición que confunde la aversión hacia el barón, por haberle engañado, fingiendo una amistad que no era verdadera, y el interés sincero por adquirir el conocimiento arcano que lo convierta en un adulto digno de respeto para los mayores.

Para su madre, este adulterio es el último canto del cisne, el último recodo que la separa de una juventud que empieza a alejarse de ella. El juego amoroso es un reto divertido y placentero al que las mujeres suelen ceder tras el correspondiente rito de seducción. 

Pero lo más interesante de esta breve, deliciosa e imprescindible novela de Stefan Zweig es el descubrimiento por parte del niño de que el universo de los adultos no es solo un universo de caricias, confort, cariño y protección. Sino que también se compone de mentiras, de engaños, de tretas y subterfugios para alcanzar metas aún ignoradas por una mente infantil. De alguna manera, retrata el paso del niño a la mocedad a través de la decepción y del descubrimiento de que existe un mundo fuera de las fronteras de la niñez que habitaba hasta ahora. Es un mundo cruel, un mundo regido por telas de araña, hilos invisibles que se entrecruzan y separan sin un aparente objeto. Al final, regresar a la niñez puede resultar para el joven protagonista, un consuelo y un descanso no tan despreciable como al principio pudiera pensarse.

De prosa elegante y sugerente, Zweig penetra en la mente de sus personajes para construirlos de dentro a afuera, darles carne, y entregarnos una nouvelle tan inteligente como entretenida. Zweig debería ser rito de paso obligado para cualquier lector. Ardiente secreto es buena muestra de ello.

Stefan Zweig

Stefan Zweig (Viena, 1881–1942) fue un prolífico escritor, biógrafo, novelista y ensayista austriaco. Proveniente de una familia judía acomodada, fue parte del floreciente ambiente cultural europeo de entre siglos. Cosmopolita y humanista, su obra explora la fragilidad psicológica, la pasión y el destino individual. Entre sus obras más célebres se encuentran las novelas Carta de una desconocida (1922), Amok (1922) y Veinticuatro horas en la vida de una mujer (1927). 

Destacó también por sus biografías magistrales, como Fouché (1929), María Antonieta (1932) y Erasmo de Rotterdam (1934). Ante el auge del nazismo y el exilio, escribió su conmovedor El mundo de ayer (1942), memoria de la Europa que se perdía. Su obra maestra, Novela de ajedrez (1942), fue escrita en vísperas de su suicidio, desesperado por la barbarie. Zweig combina con maestría el análisis psicológico con un relato ágil y emocionante. En España, la editorial Acantilado se ha afanado expresamente en publicar toda su obra.

Publicado por José Ángel Gayol.