viernes, 31 de julio de 2026

La edad de la penumbra - Catherine Nixey

Título: La edad de la penumbra
Autora: Catherine Nixey
 
Páginas: 317
 
Editorial: Taurus
   
Precio: 20,80 euros 
 
Año de edición: 2018

La edad de la penumbra (2018), de la periodista británica Catherine Nixey, se coloca en la estela dejada por el gran historiador dieciochesco Edward Gibbon: una dura crítica del cristianismo primitivo como responsable de la destrucción del mundo clásico. En su magistral Historia de la decadencia y caída del imperio romano, libro de una elocuencia portentosa, Gibbon cargó contra la patulea de frailes, santos y obispos que aniquilaron la civilización grecorromana en nombre de una fe cristiana intransigente. Así que el sesgo de la Nixey es explícito. Alguien dirá que es un libro tendencioso. Es posible. Pero es interesante, informativo y está muy bien escrito. 

Catherine Nixey estudia en esta obra muchas cosas. La iconoclastia de los cristianos más furibundos. El odio por la cultura clásica. El recurso a la violencia de palabra u obra. La repentina conversión de Roma al cristianismo a principios del siglo IV por obra y gracia de Constantino, que provocó un verdadero terremoto moral. La diferencia era insalvable entre la civilización pagana, que aceptaba con naturalidad el pluralismo religioso, y la civilización cristiana, inspirada por una fe excluyente. El resultado fue el hundimiento de la razón antigua. En su lugar triunfó un oscurantismo que derribó templos, mutiló estatuas, quemó libros y censuró escritos. Y es que la verdad no se discute, decían aquellos santos varones cuyas barbas les llegaban hasta el ombligo; la verdad se impone por las buenas o por las malas. Fueron incontables las barbaridades perpetradas por la singular religión del amor. Nixey, en este sentido, no deja títere con cabeza. Los arrebatos de San Agustín, San Cirilo, San Juan Crisóstomo, San Ambrosio o San Martín de Tours son inequívocos. 

Así que este libro podría ser rebautizado como la otra cara de la cristiandad antigua. Una historia dolorosa, bastante escamoteada. Para no alargar demasiado esta reseña nos centraremos en tres aspectos especialmente interesantes: la obsesión cristiana por el demonio, el carácter moderado de la persecución romana contra la iglesia primitiva y las críticas de algunos sabios paganos contra la nueva religión.

Los cristianos pensaban que detrás de la religión politeísta estaba el diablo. Los dioses paganos eran demonios. La iglesia no admitía de ninguna manera que su fe fuera compatible con el paganismo. Con los ídolos solo cabía hacer una cosa: destruirlos. Algunos creyentes, como San Antonio, abandonaron la sociedad pagana convirtiéndose en monjes. Las tentaciones, el pecado y la culpa abrasaban la torturada alma de los cristianos. La existencia terrenal no era importante. El cuerpo se despreciaba. Lo verdaderamente decisivo era salvar el alma. Y dar testimonio de la propia fe. Sin miedo a las consecuencias. 

Esto llevaba derechamente al martirio. Desde las escabechinas de Nerón en el año 64, los cristianos fueron ciertamente perseguidos. Pero fueron persecuciones por lo general locales y de escasa intensidad. Desde luego, no evitaron la expansión de las iglesias por doquier. La peor de todas fue la persecución de Diocleciano, a principios del siglo IV, inmediatamente antes del triunfo. Los paganos eran menos fanáticos que los cristianos en el aspecto religioso. Las autoridades romanas exigían a los cristianos que hicieran un sencillo sacrificio a las divinidades oficiales, incluido el emperador. Cumplido este requisito, los dejaban en paz. Por lo general, los cristianos se ponían cabezones, rechazaban rendir culto a la religión oficial y acababan ejecutados. El furibundo Tertuliano decía: la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos. Tenía razón.

Las autoridades cristianas dispusieron de siglos para eliminar los libros escritos por los intelectuales paganos criticando las pretendidas verdades de la nueva fe. Algunos pocos fragmentos se han conservado en los tratados de apologetas cristianos que se preocupaban de refutarlos. Destaca la polémica anticristiana de Celso y Porfirio. Ponían el dedo en la llaga: el absurdo de un Dios todopoderoso y a la vez personal, la incongruencia de unas penas eternas por pecadillos sin importancia, los milagros, las profecías y el parto virginal, las contradicciones insalvables de los evangelios, el desconcierto acerca de un Dios que se hace hombre para acabar crucificado y anunciar alegremente que volverá o la pretensión de poseer exclusivamente la verdad. Sobre todo, no entendían la negativa categórica de los cristianos a participar en la vida cívica del imperio. 

En definitiva, esta mujer ha escrito un libro interesante. Quizá habría que profundizar más en algunas cuestiones y matizar ciertas afirmaciones. El triunfo cristiano fue más una consecuencia que la causa del hundimiento de Roma. Nixey admite que buena parte de la cultura clásica se salvó gracias a los monjes. La iglesia destruyó, cierto, pero también preservó. Pero conservó aquello que le interesaba. Nada más. Por lo demás, ¿qué era ser cristiano en el siglo IV? ¿Cuántos se hicieron cristianos por fe sincera y cuántos por oportunismo o miedo? Son preguntas difíciles de contestar. Ahora bien: los datos reunidos por la autora, procedentes sobre todo de fuentes cristianas, resultan indiscutibles. El paganismo clásico no desapareció como por arte de magia; se le hizo desaparecer por la violencia cuando las autoridades romanas se pusieron de parte de la iglesia. La persecución cambió entonces bruscamente de orientación. Se anunciaba la edad media. Libro sugestivo y recomendable.

Katherine Nixey

Catherine Nixey (1980) es una periodista e historiadora británica nacida en Londres. Su familia era algo peculiar, porque tanto su padre como su madre fueron religiosos: él monje y ella monja. Luego colgaron los hábitos y se casaron. Suele decirse que de progenitores piadosos salen vástagos impíos. El caso es que Catherine estudió Historia Clásica en la Universidad de Cambridge. Trabajó como periodista. En 2018 publicó su polémico libro La edad de la penumbra. En 2024 se editó Herejía. Catherine Nixey está casada y tiene tres hijos. Reside en Londres

Publicado por Alberto. 

jueves, 30 de julio de 2026

La corresponsal - Virginia Evans

Título: La corresponsal
Autor: Virginia Evans
 
Páginas: 360
 
Editorial: VR Europa
   
Precio: 19,90 euros 
 
Año de edición: 2026

Hoy traigo a este blog un libro muy atrayente y entretenido, de un género que a mí particularmente me parece difícil: el género epistolar. En el libro no hay un narrador único, sino varios, todos los redactores de las distintas cartas que lo componen. La mayoría aluden a un tiempo pasado o a intenciones para un futuro cercano. Con estas premisas el autor se autoimpone unas restricciones inflexibles para contar una historia que avance de forma natural, fluida y no forzada, sólo a través de cartas.

La protagonista, Sybil van Antwerp, es una mujer mayor adoptada de niña, jubilada, divorciada, con dos hijos y dos nietos, que ha desarrollado una larga carrera en la judicatura como asistente de un juez, vive sola en una preciosa casita con vistas al rio y está perdiendo la visión. Tiene una costumbre desde niña: escribir cartas, es su manera de relacionarse, la correspondencia es una parte de su vida, su eje, las cartas dicen quién es ella. Les atribuye ventajas sobre la palabra hablada, como que son meditadas, sin impulsos, admiten correcciones y ajustes, son más certeras y adecuadas. Las palabras escritas son inmortales, las pronunciadas o quedan en la memoria o se las lleva el viento.

Sybil se cartea con bastante gente, en particular con Rosalie, su amiga de la infancia que, con el paso del tiempo, se ha convertido en su concuñada y comparten apellido de casadas; también se escribe con frecuencia con sus dos hijos y con su hermano, los familiares directos que tiene; asimismo cruza cartas o correos electrónicos con otros personajes: su vecino, antiguos compañeros de profesión, su médico, la decana de la facultad a la que quiere asistir como oyente, un muchacho con escasas habilidades sociales hijo de un juez amigo... un mosaico de personajes con los que a golpe de correspondencia, paso a paso, se va conociendo la historia de su vida. Los datos y las personas se van acoplando conforme avanza el libro, en varias cartas se responden preguntas y a la vez se formulan otras nuevas, y en algunas se explica algo a otra persona, y por ende, al lector. Sybil guarda las cartas que recibe, almacena cientos, quizás miles; le agrada pensar que cada una de ellas tiene continuación en otra carta en alguna parte, que puede ser otro archivo o una bolsa de basura.

Hay tres sucesos importantes que dejan una impronta marcada en su vida: la trágica muerte de su hijo a los doce años, unas cartas inquietantes y acosadoras que hacen referencia a un episodio de su etapa en el juzgado y el hallazgo en análisis de coincidencias genéticas importantes con otras personas.

Estamos ante un libro estupendo, que nos habla de la soledad, la independencia y la fragilidad de las personas, de la red de apoyo que necesitamos, de la capacidad de cambiar a una edad avanzada y del consuelo que proporciona la escritura. Recuerda sin duda a la excelente 84, Charing Cross Road de Helene Hanff por la estructura, toda la historia se da conocer progresivamente a través de múltiples cartas, aunque en La corresponsal es más elaborada y compleja. Otro aspecto común entre ambos libros es el tono desenfadado, casi familiar que la protagonista emplea con un empleado de una empresa de análisis genético, frente al distinto tono, amable pero profesional, que recibe en las contestaciones. Excepto en este caso, el tono y estilo de los distintos personajes escritores de cartas es más uniforme.

Virginia Evans

Virginia Evans nació en 1986 en Carolina del Sur y se crió en Maryland. Es licenciada en Literatura Inglesa por la Universidad de Virginia y obtuvo un máster en Filosofía y Escritura Creativa en el Trinity College de Dublín. Ha desempeñado diversos trabajos: directora del Rotary Club de su ciudad, administrativa de un cirujano ortopédico, trabajó con un abogado especialista en bancarrotas y también de barista.

Anteriormente a este libro había escrito otros siete, el primero a los 19 años, uno de ellos editado de forma independiente, sin éxito. Esta es su primera novela publicada con la que ha tenido gran éxito y creo que es el inicio de una carrera prometedora. Su pasión por la literatura queda reflejada en la obra, ya que cita un buen número, más de veinte obras literarias la mayoría de autores norteamericanos y algunos británicos, que comenta la protagonista con su amiga.

Publicado por John Smith.