jueves, 6 de agosto de 2026

Koljós - Emmanuel Carrère

Título: Koljós
Autor: Emmanuel Carrère
 
Páginas: 448
 
Editorial: Anagrama
   
Precio: 23,90 euros 
 
Año de edición: 2026
 
Éste puede ser uno de los libros más atractivos e interesantes de Carrrére, un autor de culto, que levanta pasiones allí donde es leído y cuenta sus títulos por superventas. Se trata de una obra inclasificable, que se suele presentar como novela, pero que es en realidad una historia novelada de su familia y antepasados a lo largo y ancho de cuatro generaciones, en las que hay regicidas, popes ortodoxos, músicos y los personajes más extravagantes, cultos y atrabiliarios que imaginarse pueda. El tema le da pie para contar mil y una historias, anécdotas y sucedidos que, de paso, retratan los hechos más importantes de la historia reciente europea.
 
La familia de su abuelo materno provenía de Georgia, llamada Cólquide por los griegos. Un territorio con una historia interesantísima, que se independizó del imperio otomano a finales del siglo XVIII, para ser luego anexionada por Rusia, subsumida en la Unión Soviética y finalmente independiente de nuevo desde 1991. 
 
Un libro muy denso, ameno y a la vez, claro. Mantiene una densidad de información altísima, que se va desgranando en una serie de frases equilibradas y técnicamente perfectas. Parece mentira que alguien pueda escribir tanto y tan bien. Porque, aunque el libro tiene más de 400 páginas, es tal la cantidad de cosas que cuenta que parecen muchas más. Y no se hace pesado. El texto está estructurado en 31 capítulos, que a su vez se dividen en secciones con título, de una, dos o tres páginas como mucho, lo que hace la obra más legible y facilita que el lector se ubique en todo momento.
 
Se tratan multitud de temas a cual más interesante: la vida y milagros de la colonia rusa de inmigrantes en Francia que huyeron de la revolución, la figura de Nabokov (dotado de un talento sensorial y lingüístico descomunal), la biografía de Stalin, cómo hacer que alguien aprenda seis idiomas con otras tantas institutrices, la peripecia vital de su abuelo materno, pianista y experto en genealogía, historias georgianas y rusas, cómo era la vida en un koljós, la revolución rusa, Burdeos como capital francesa provisional, la vida de su madre, actriz y mentirosa compulsiva, una mujer difícil y brillante con la que el autor se reconcilia, el despiadado Sartre y el misericordioso Camus, las dos guerras mundiales, la Guerra Fría... y mil temas más, en una trepidante obra a medio camino entre las memorias, la investigación histórica y el ensayo, que reflexiona sobre el siglo XX europeo, la identidad cultural y la memoria. Esta obra es un buen ejemplo de prospección en el pasado familiar y relato de cómo los grandes acontecimientos de la historia influyen en la vida de las personas.
 
No faltan las frases inteligentes y llamativas, como por ejemplo, éstas: «Un hombre bien educado no suda», «El Cáucaso fue el salvaje oeste de los rusos», «Rusia es un latifundio en el que el propietario es el zar, el administrador, la nobleza y los trabajadores son los campesinos», «Lenin no instauró una dictadura para salvar la revolución, sino que hizo la revolución para instaurar una dictadura», «La disonancia cognitiva era uno de los rasgos principales de la vida en la Unión Soviética», «Mi madre miente hasta cuando le pides la hora», «Unos días antes de morir a los noventa y cuatro años, mi madre me dijo que todavía soñaba a menudo que mi padre volvía».  
 
En fin, un culebrón distinguido, sofisticado y fascinante, con muchas ramificaciones que resultan instructivas y amenas. Una especie de enciclopedia de la familia Carrére, amenizada con mil detalles de la historia cultural europea. Una obra descomunal muchos sentidos, que hay que leer con calma y disfrutar capítulo a capítulo. Solo un escritor muy avezado podía ordenar tanta información y que resulte amena. Un gran libro, muy recomendable,
 
La versión española del original en francés es obra del editor y traductor barcelonés Juan de Sola, que igual traduce del alemán que del francés.  
 
Emmanuel Carrère (París, 1957) es un escritor, guionista y cineasta francés, diplomado por el Instituto de Estudios Políticos de ParísNieto de inmigrantes rusos, su madre es una experta sovietóloga, secretaria perpetua de la academia y diputada del partido Agrupación por la República (RPR). Tiene primos filósofos y compositores de música.
 
Graduado en el Instituto de Instituto de Estudios Políticos de París, estuvo dos años en Indonesia enseñando francés como cooperante. Empezó a escribir crítica de cine para varias revistas y, a los 25 años, publicó su primer libro, Werner Herzog. En ocasiones, ha escrito el guion de las versiones cinematográficas de sus libros e incluso, a veces, las ha dirigido. En 2020, publicó Yoga, un libro autobiográfico en el que relata sus prácticas yógicas y una depresión que supuso cuatro meses de internamiento en un psiquiátrico y un diagnóstico de trastorno bipolar. La obra está rodeada de polémica porque su exmujer lo acusó de no respetar el compromiso de no utilizarla a ella como personaje de sus libros.
 
Ha publicado hasta ahora cinco novelas, ocho libros de no ficción, tres ensayos, y el guion de siete películas y otros tantos telefilmes. En 2021 obtuvo el Premio Princesa de Asturias de las Letras. La mayoría de sus obras se destacan por la mezcla de ficción y no ficción, y en ellas se enlaza su propia experiencia con el desarrollo de la historia que cuenta.
 
Emmanuel Carrère
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

martes, 4 de agosto de 2026

Bajo este sol tremendo - Carlos Busqued

Título: Bajo este sol tan tremendo
Autor: Carlos Busqued
 
Páginas: 184
 
Editorial: Anagrama
   
Precio: 18,90 euros 
 
Año de edición: 2009
 
Esta novela, publicada originalmente en 2009 y que va ya por la 11ª edición, semifinalista del Premio Herralde, traducida al inglés, italiano, francés y alemán, y convertida en en 2017 en una película de Israel Adrián Caetano, titulada El otro hermano, fue el brillante debut del productor radiofónico Carlos Busqued. Un primer libro que deslumbró a la crítica y encandiló al público. Lástima que la fulgurante carrera de Busqued se truncase prematuramente con su repentina muerte. Lo que apareció en el firmamento literario como un sorprendente meteorito argentino, finalmente fue una estrella fugaz. Una pena.
 
Cetarti, un perdedor, despedido por falta de iniciativa y conducta desmotivamente, empapado de desánimo y desgana, vegeta tristemente solo, encerrado en su casa, viendo la tele y fumando porros. Una tarde, recibe la llamada de un abogado desconocido que le informa de que el joven amante de su madre, ha matado a tiros a su progenitora, a su hermano y luego se ha volado la cabeza. Nuestro hombre se ve obligado (¡Qué pereza!) a viajar a Lapachito, un pueblo que se hunde en el cieno, para organizar el entierro, conocer al albacea de su madre, hacerse cargo de la herencia y cobrar el seguro de vida. Allí se instalará en casa de su hermano y conocerá a una pareja también desastrosa como él, pero además cruel a más no poder: Duarte y Danielito. Y ya no puedo contar más, porque este es el planteamiento de esta novela negra muy negra, sobre personajes cutres y deprimentes, en una realidad degradada hasta límites insospechados.
 
Sin embargo, y a pesar de lo terrible que es todo lo que aparece en estas páginas, no podemos dejar de leerlas, seguramente porque están muy bien escritas y porque, además, uno sospecha que todo lo que lee tiene mucho de realidad. Porque la historia que aquí nos cuentan parece real como la vida misma en algunos pueblos mexicanos olvidados de la mano de Dios y de la del diablo. El libro avanza siguiendo dos hilos narrativos que se van alternando: la peripecia de Cerarti, el protagonista, y como contrapunto, la vida cotidiana de Duarte y Danielito, dos elementos que lo mejor es no encontrárselos por la calle. Cuanto más lejos, mejor. Por otro lado, varios personajes de la novela matan el tiempo viendo documentales de animales salvajes, que no dejan de ser metáforas de la triste realidad circundante.
 
En fin, una novela negra sobre los rincones más oscuros del alma humana y esos lugares en los que parece que nada bueno puede ocurrir. Al final, sorprendentemente, interviene el azar en esta sórdida historia y el libro se remata con un final favorable al pobre Cetarti, un pobre diablo un poco menos malvado que el resto de los que pululan en este submundo alucinante. Un libro estupendamente bien escrito, con mucho oficio y un estilo propio, que hará las delicias de los amantes del género negro, del ultranegro y del hard boiled.
 
Carlos Busqued (Presidencia Roque Sánchez Peña,1970-2021) fue un escritor e ingeniero argentino. Nacido en la capital de la provincia del Chaco, a los 15 años se trasladó a la ciudad de Córdoba y allí, en la Universidad Nacional de Córdoba, se graduó en Ingeniería mecánica y estudió Literatura hasta casi acabar la licenciatura. 
 
Fue profesor en la Universidad Tecnológica de Buenos Aires y en la de Córdoba. También fue productor de radio y colaborador en varias revistas. Como escritor, publicó su primera novela, Bajo este sol tremendo (2009) a los 39 años y nueve años después, su segunda y última novela, titulada Magnetizado (2018). Busqued falleció en su casa de Buenos Aires a los 50 años de un fulminante ataque al corazón.
 
Carlos Busqued
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.  

sábado, 1 de agosto de 2026

¡Por fin ha llegado agosto!

Agosto es mi mes favorito entre todos los del año. Desde siempre, ha significado para mí vacaciones, ocio, tiempo, libre, descanso y también, relajación, viajes y cambio de costumbres. Y como cada año, me voy a tomar un respiro, así que esté mes solo publicaré entradas los martes, jueves y sábados.

Feliz verano y no os olvidéis los libros, en papel o en formato electrónico, si vais a la playa o a la montaña.

Salud y libros.

Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

viernes, 31 de julio de 2026

La edad de la penumbra - Catherine Nixey

Título: La edad de la penumbra
Autora: Catherine Nixey
 
Páginas: 317
 
Editorial: Taurus
   
Precio: 20,80 euros 
 
Año de edición: 2018

La edad de la penumbra (2018), de la periodista británica Catherine Nixey, se coloca en la estela dejada por el gran historiador dieciochesco Edward Gibbon: una dura crítica del cristianismo primitivo como responsable de la destrucción del mundo clásico. En su magistral Historia de la decadencia y caída del imperio romano, libro de una elocuencia portentosa, Gibbon cargó contra la patulea de frailes, santos y obispos que aniquilaron la civilización grecorromana en nombre de una fe cristiana intransigente. Así que el sesgo de la Nixey es explícito. Alguien dirá que es un libro tendencioso. Es posible. Pero es interesante, informativo y está muy bien escrito. 

Catherine Nixey estudia en esta obra muchas cosas. La iconoclastia de los cristianos más furibundos. El odio por la cultura clásica. El recurso a la violencia de palabra u obra. La repentina conversión de Roma al cristianismo a principios del siglo IV por obra y gracia de Constantino, que provocó un verdadero terremoto moral. La diferencia era insalvable entre la civilización pagana, que aceptaba con naturalidad el pluralismo religioso, y la civilización cristiana, inspirada por una fe excluyente. El resultado fue el hundimiento de la razón antigua. En su lugar triunfó un oscurantismo que derribó templos, mutiló estatuas, quemó libros y censuró escritos. Y es que la verdad no se discute, decían aquellos santos varones cuyas barbas les llegaban hasta el ombligo; la verdad se impone por las buenas o por las malas. Fueron incontables las barbaridades perpetradas por la singular religión del amor. Nixey, en este sentido, no deja títere con cabeza. Los arrebatos de San Agustín, San Cirilo, San Juan Crisóstomo, San Ambrosio o San Martín de Tours son inequívocos. 

Así que este libro podría ser rebautizado como la otra cara de la cristiandad antigua. Una historia dolorosa, bastante escamoteada. Para no alargar demasiado esta reseña nos centraremos en tres aspectos especialmente interesantes: la obsesión cristiana por el demonio, el carácter moderado de la persecución romana contra la iglesia primitiva y las críticas de algunos sabios paganos contra la nueva religión.

Los cristianos pensaban que detrás de la religión politeísta estaba el diablo. Los dioses paganos eran demonios. La iglesia no admitía de ninguna manera que su fe fuera compatible con el paganismo. Con los ídolos solo cabía hacer una cosa: destruirlos. Algunos creyentes, como San Antonio, abandonaron la sociedad pagana convirtiéndose en monjes. Las tentaciones, el pecado y la culpa abrasaban la torturada alma de los cristianos. La existencia terrenal no era importante. El cuerpo se despreciaba. Lo verdaderamente decisivo era salvar el alma. Y dar testimonio de la propia fe. Sin miedo a las consecuencias. 

Esto llevaba derechamente al martirio. Desde las escabechinas de Nerón en el año 64, los cristianos fueron ciertamente perseguidos. Pero fueron persecuciones por lo general locales y de escasa intensidad. Desde luego, no evitaron la expansión de las iglesias por doquier. La peor de todas fue la persecución de Diocleciano, a principios del siglo IV, inmediatamente antes del triunfo. Los paganos eran menos fanáticos que los cristianos en el aspecto religioso. Las autoridades romanas exigían a los cristianos que hicieran un sencillo sacrificio a las divinidades oficiales, incluido el emperador. Cumplido este requisito, los dejaban en paz. Por lo general, los cristianos se ponían cabezones, rechazaban rendir culto a la religión oficial y acababan ejecutados. El furibundo Tertuliano decía: la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos. Tenía razón.

Las autoridades cristianas dispusieron de siglos para eliminar los libros escritos por los intelectuales paganos criticando las pretendidas verdades de la nueva fe. Algunos pocos fragmentos se han conservado en los tratados de apologetas cristianos que se preocupaban de refutarlos. Destaca la polémica anticristiana de Celso y Porfirio. Ponían el dedo en la llaga: el absurdo de un Dios todopoderoso y a la vez personal, la incongruencia de unas penas eternas por pecadillos sin importancia, los milagros, las profecías y el parto virginal, las contradicciones insalvables de los evangelios, el desconcierto acerca de un Dios que se hace hombre para acabar crucificado y anunciar alegremente que volverá o la pretensión de poseer exclusivamente la verdad. Sobre todo, no entendían la negativa categórica de los cristianos a participar en la vida cívica del imperio. 

En definitiva, esta mujer ha escrito un libro interesante. Quizá habría que profundizar más en algunas cuestiones y matizar ciertas afirmaciones. El triunfo cristiano fue más una consecuencia que la causa del hundimiento de Roma. Nixey admite que buena parte de la cultura clásica se salvó gracias a los monjes. La iglesia destruyó, cierto, pero también preservó. Pero conservó aquello que le interesaba. Nada más. Por lo demás, ¿qué era ser cristiano en el siglo IV? ¿Cuántos se hicieron cristianos por fe sincera y cuántos por oportunismo o miedo? Son preguntas difíciles de contestar. Ahora bien: los datos reunidos por la autora, procedentes sobre todo de fuentes cristianas, resultan indiscutibles. El paganismo clásico no desapareció como por arte de magia; se le hizo desaparecer por la violencia cuando las autoridades romanas se pusieron de parte de la iglesia. La persecución cambió entonces bruscamente de orientación. Se anunciaba la edad media. Libro sugestivo y recomendable.

Katherine Nixey

Catherine Nixey (1980) es una periodista e historiadora británica nacida en Londres. Su familia era algo peculiar, porque tanto su padre como su madre fueron religiosos: él monje y ella monja. Luego colgaron los hábitos y se casaron. Suele decirse que de progenitores piadosos salen vástagos impíos. El caso es que Catherine estudió Historia Clásica en la Universidad de Cambridge. Trabajó como periodista. En 2018 publicó su polémico libro La edad de la penumbra. En 2024 se editó Herejía. Catherine Nixey está casada y tiene tres hijos. Reside en Londres

Publicado por Alberto.