lunes, 12 de octubre de 2026

Qué vida tan vida - Alba Pérez Mansilla

Título: Qué vida tan vida 
Autora: Alba Pérez Mansilla
 
Páginas: 112
 
Editorial: MadLibro
   
Precio: 17 euros 
 
Año de edición: 2026
 
Es una gozada para nosotros hablar de este librito, tan bonito como objeto, tan atractivo y pinturero, una obra tan original y valiosa que no se puede hacer otra cosa que recomendarla encarecidamente. Se trata de un libro de reflexiones íntimas y existenciales, un dietario compuesto de párrafos entre el aforismo y el poema lírico, escrito por una persona altamente sensible (PAS) sin pudor emocional, sin ningún reparo en mostrarnos sus pensamientos y sentimientos más profundos. La autora se desnuda sentimentalmente y nos muestra su mundo interior, ese que es el que de verdad importa. Nos habla de la vida en general, de su modo de habitar el mundo, de su forma de ser, de sus virtudes, de sus defectos, de una amiga de vida a la que conoce casi desde el jardín de infancia, de su amor por sus padres, de sus sentimientos, de sus problemas, de algunas experiencias vitales y de mil cosas más.
 
Leer este libro nos da un poco de pudor, la sensación de estar asomándonos a algo íntimo,  delicado y bello, como la nieve sin pisar, pero la experiencia vale la pena. Los textos están escritos en tercera persona, la autora se refiere a sí misma como ella, lo que le da un aire de objetividad especial y aumenta la fuerza de lo que se dice. No hay un solo nombre propio en estas páginas y en las ilustraciones no se muestra nunca el rostro, por lo que, como dice la autora, el discurso tiene algo de universal, podría aplicarse a muchas personas.
 
Una pequeña muestra de citas puede ayudar a ver la intensidad de estas líneas: «Así de grande es el miedo a sentir», «Antes, sencillamente, sentía. Ahora, también observaba el sentimiento», «Los humanos no somos gente de fiar», «La vida es una inmensa cuenta atrás», «Un día, de pronto, comprendió que había llegado a un momento de su vida en el cual le iban a doler más los recuerdos buenos que los malos», «No sabía tener conversaciones vacías (y las odiaba)», «Con las personas que nunca hablaban de sus intimidades le resultaba muy difícil crear vínculos», «A veces, aburrirse le resultaba deliciosamente entretenido», «No reaccionaba bien ante los imprevistos [...] y tenía alergia a los cambios bruscos de temperatura», «Vivir era la cosa más difícil que había hecho en su vida». A mí me gusta especialmente la pequeña historia en la que explica por qué, en realidad, los pitufos son los padres. Por otro lado, el título alude a cómo es la vida, tan desastrosamente mala y a la vez tan maravillosa, tan única e incomparable con nada, tanto que en una ocasión se dijo a sí misma eso: «Qué vida tan vida».
 
En fin, un libro pequeño, que puede que pase desapercibido por la mayoría, editado por una editorial también pequeña, escrito por una autora muy poco conocida, que en realidad es artista, no escritora, pero que tiene mucho encanto y gran valor. Porque nos muestra un mundo interior muy rico y colorido; no todo el mundo es capaz de escribir unas páginas así, un texto tan auténtico, puro y sincero. Os lo recomiendo.
 
La obra se cierra con una bonita y sentida página de agradecimientos. El diseño y maquetación, que convierten al libro en una pequeña obra de arte, son de Diego Lara y las ilustraciones, claro, son de la propia autora. Son dibujos de línea clara, limpia y nítida que, al ir en páginas semitransparentes, se superponen con elegancia al texto. El formato pequeño, de 18 x 11,5 cm, junto al brillo y textura de la cubierta (la foto no le hace justicia) hacen que el libro sea un objeto agradable, que gusta tener en la mano y tocar.  
 
Qué vida tan vida se puede adquirir en la página web de la autora, en la galería MadisMad (Pelayo, 48, Madrid) y, en breve, en la web de la editorial MadLibro.
 
Alba Pérez Mansilla es una artista madrileña. Se licenció en Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid y amplió sus estudios de Historia del Arte en esa misma universidad. Trabaja como ilustradora para varias editoriales y realiza proyectos de identidad corporativa. Tiene su propia academia de dibujo y pintura, Taller Croma, donde imparte clases, compaginándolas con su actividad como pintora. 

Ha realizado más de 20 exposiciones individuales y colectivas. En 2014 publicó el libro Dibujos luminosos y en 2019, Y resulta que esto es vivir, los dos en Ediciones MadLibros. Tiene una página web que vale la pena visitar.
 
Alba Pérez Mansilla
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

domingo, 11 de octubre de 2026

La ley del mus - Manu Leguineche

Título: La ley del mus 
Autor: Manu Leguineche
 
Páginas: 325
 
Editorial: El Prado
   
Precio: 8,79 euros 
 
Año de edición: 1992
 
Hoy vamos a hablar de una auténtica enciclopedia del mus, ese maravilloso juego de cartas de origen vasco, divertido, inteligente y sabroso, tan bien pensado que parece imposible idear un juego mejor y más completo con la baraja española de 40 cartas. Un juego que me resulta especialmente entrañable.
 
Aprendí a jugar en la Facultad de Físicas de la Complutense de Madrid, durante las horas muertas porque no había venido el profesor, las huelgas y algunos ratos libres en la cafetería. Desde el principio, me fascinó lo rápido y astuto que hay que ser, la importancia de ser un poco pillo y lo mucho que se presta a los comentarios jocosos y chascarrillos. Es curioso que es un juego en el que el azar cuenta mucho menos de lo que parece a primera vista, porque en una partida da tiempo casi siempre a tener un rato la suerte de cara y otro, de espaldas. Aunque claro, el buen jugador juega bien hasta sin cartas. En aquella época, creíamos jugar bien, hasta que apareció por allí una pareja que llevaba años jugando juntos y había ganado varios campeonatos. Nos dieron una paliza impresionante, y es que jugaban de manera muy particular. Nunca daban mus, lo dejaban todo al paso y cuando se te ocurría meterte y apostar algo, te daban unos palos de cuidado. Además, no necesitaban pasarse señas, se miraban y por la cara que ponían ya sabían qué cartas tenía el otro. En fin, un juego que casa muy bien con el carácter mediterráneo, de igual manera que el otro gran juego de cartas, el bridge,  todo cálculo y memorización, es muy apropiado al carácter anglosajón.
 
Pero vamos al libro, que es lo que importa. Está escrito por el gran Manu Leguineche, viajero impenitente, gran periodista y buen musolari, y cuenta con un curioso y breve prólogo del rey Juan Carlos I que, arrimando el ascua a su sardina, habla de reyes, diversidad cultural y democracia a propósito del juego. La obra se abre con una serie de capítulos cortos, muy salados y literarios, en los que Leguineche deambula con soltura por varios aspectos culturales del juego, describe los tipos clásicos de jugadores (el segurola, el sentencioso, el nervioso, el risueño, el tenso...), ofrece una panorámica de dichos y sentencias musísticas de trasfondo filosófico y hasta existencial, define las distintas escuelas y formas de juego, menciona a jugadores famosos (como Juan Carlos Onetti, Rodríguez Sahagún, Adolfo Suárez, el Fary, Blas de Otero y Luis Carandell, entre otros) e incluso incursiona en conexiones literarias y filosóficas del llamado «bridge de las tabernas». En la segunda parte, el autor habla de sus partidas con gente importante, relata multitud de anécdotas y sucedidos, y nos habla de cosas tan importantes como, por ejemplo, cómo calentar o enfriar una partida, según convenga, o la importancia del temple y el sentido del humor en el mus. A continuación, expone los diez mandamientos del mus y las diez leyes secretas del juego. El texto se cierra con una última parte que es una antología de textos de otros autores —hasta un total de nueve— sobre el noble deporte del mus, incluyendo un jugoso Tratado de mus, el famoso Romance de los duples (1712) de Don Fructuoso de la Pestaña, Alabardero de la Corte, el Reglamento Oficial de Heraclio Fournier, cómo jugar al mus individual o mus francés y el Reglamento vasco.
 
En fin, una verdadera enciclopedia del mus, más de 300 páginas dedicadas al juego de cartas más divertido, una obra entretenida, enjundiosa y con mucho fundamento. Una gozada para los jugadores y una curiosidad para lo que no lo son, que pronto se darán cuenta de que se pierden uno de los mejores placeres que hay en la vida: una buena partida de mus entre amigos.
 
Manu Leguineche (Arrazua, Vizcaya, 1941-2014) comenzó a trabajar a los 16 años en el semanario Gran Vía de Bilbao, a los 17 conoció a Miguel Delibes, por entonces director de El norte de Castilla, y a los 18 comenzó a viajar por el mundo, recorriendo Europa y ejerciendo los más variados oficios. A la tierna edad de 19 años se largó sin avisar a sus padres a cubrir la guerra de Argelia y cuando cumplió los veinte, se sintió preparado para dar una vuelta al mundo con un grupo de periodistas estadounidenses, un viaje que duró dos años.

Sacó tiempo, no se sabe de dónde y estudió algo de Derecho y Filosofía y a los 23 años cubrió como enviado especial del diario Madrid la guerra entre India y Pakistán. A partir de entonces, da la sensación de que durante unos años no se perdió ni un sólo conflicto armado: Vietnam, Líbano, Nicaragua, Chipre, Marruecos, Bangladesh, Camboya, Guinea Ecuatorial, Palestina, Israel, Afganistán...

Mientras tanto hizo Periodismo, pero con tanto viaje no pudo graduarse hasta los treinta años. Su carrera es inabarcable, colaboró en más de cuarenta periódicos, trabajó en radio y televisión (seguramente le recordáis de Informe semanal y En portada), publicó innumerables libros, fundó dos agencias de noticias... Manu sólo hay uno. Para acabar, el enlace de una entrevista y una frase: «Un mapa del mundo que no incluya la utopía no merece una mirada».
 
Manu Lequineche en plena acción
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.