La escritora vasca Katixa Agirre autora de varias novelas anteriores a ésta, se consagró definitivamente con la reconocida Las madres no (2020), que fue traducida a doce idiomas y constituyó todo un fenómeno literario en ese año. Incluso fue llevada al cine por la directora Mar Coll con el título SalveMaría.
Ahora, en Servicio interior, esta escritora nos narra la historia real de cuatro mujeres vascas que, durante la Guerra Civil, se convirtieron casi sin darse cuenta en espías del gobierno vasco en el exilio de París. Se formó una red muy eficiente (en el libro alegóricamente representada por un fino hilo que une a todos sus integrantes), que lograba pasar información desde las cárceles españolas, como por ejemplo El Dueso en Cantabria, donde estaban presos muchos vascos republicanos, hasta llegar al lendakari Aguirre en el exilio francés.
Estas cuatro mujeres cuyos nombres eran Bittori Etxebarria, Itziar Mujica, Delia Lauroba y Tere Verdes, hermanas y viudas de gudaris, ejercieron de verdaderas espías mientras aparentaban llevar una vida completamente normal.
La novela está narrada de una forma muy peculiar, con forma de guion cinematográfico (de hecho, hay una película dentro de esta obra), con un pulso narrativo muy potente. La novela se inicia con la toma de París en 1940 por las tropas alemanas. El gobierno vasco tiene que huir precipitadamente, dejando muchos documentos importantes a merced de los invasores. Los alemanes y los representantes del gobierno franquista (liderados por un personaje siniestro llamado Pedro Urraca, famoso por haber detenido a Lluís Companys) encuentran esos documentos en el palacete de la famosa calle Marceau en París. A partir de ese momento comienza la persecución de los integrantes de la red del servicio interior (así aparece denominada en los documentos encontrados, pero con los nombres de todos ellos en clave), que fue dirigida por Luis Álava y la historia se convierte en algo tan asombroso que parece un relato de ficción.
Pero el lector no debe esperar una narración con el imaginario típico de las películas de espías, es más bien un sistema basado en lo cotidiano y, precisamente por ello, difícil de detectar. Cuatro mujeres que hacen recados con cestas caseras de doble fondo que nadie revisaba porque eran eso, precisamente mujeres. En realidad, el hecho de que pasasen desapercibidas y nadie en las cárceles pensase que podrían estar pasando información, era la base de toda la red de este espionaje de «andar por casa».
Toda la información para la escritura de esta novela procede del estudio minucioso de los archivos de la Fundación Sabino Arana.
En reciente entrevista en el suplemento literario Babelia de El País, la escritora comentó: «Hay una reflexión sobre cómo reconstruimos el pasado para convertirlo en algo compartido. Y el audiovisual o el cine tienen más fuerza para compartir unas imágenes claves que queden ancladas en nuestro imaginario. Pero la literatura llega a lugares que el cine no alcanza a penetrar».
En definitiva, la idea principal de Servicio interior es la resistencia silenciosa de las mujeres frente a la guerra, el franquismo y la ocupación nazi, una reivindicación del papel de quienes actuaron clandestinamente y cuya historia ha quedado en gran medida oculta.
Katixa Agirre (Vitoria-Gasteiz, 1981) es una de las voces más originales de la literatura vasca actual. Inició su carrera con los libros de relatos Sua Falta Zaigu (2007) y Habitat (2009). También es autora de las novelas Los turistas desganados (2017), que fue reconocida con el Premio 111 Akademia, y De nuevo centauro (2022). Se consagró con la reconocida Las madres no (2020), que se convirtió rápidamente en un gran éxito (traducida a doce lenguas y llevada al cine por Mar Coll con el título de Salve María). Servicio interior (2026), su nueva novela, es una emocionante y tensa historia de espías que recorre los años más cruentos de la Guerra Civil y se adentra en los días de la Francia ocupada.




