sábado, 15 de agosto de 2026

Abu Nuwás: salir del armario en el siglo VIII

Abu Nuwás, dibujo de Kahlil Gibran

 

Abu Nuwás (Ahvaz, Irán, 747-815) fue uno de los grandes poetas clásicos árabes. Un excelente poeta persa, que dominó con maestría todos los géneros poéticos de su época. Aparece como personaje varias veces en Las mil y una noches y que es uno de los primeros casos conocidos de alguien que se declara pública y abiertamente homosexual.

Hijo de un soldado árabe y de una tejedora persa, hablaba desde pequeño ambos idiomas con soltura. Vivió en la época del califa Harún al-Rashid y pasó más de una temporada en la cárcel, debido a su vida hedonista y su afición al vino. Cuando el hijo de Al-Rashid, un joven libertino y vividor, antiguo discípulo y amigo de Nuwás, subió al trono,nuestro poeta vivió los mejores años de su vida y parece que entonces escribió la mayor parte de su obra poética.

Se cuenta que el secretario del califa le engañó cuando estaba borracho para que escribiera una sátira contra Alí, el yerno del Profeta. Luego, la leyó en público, junto al nombre de su autor, que acabó en prisión y allí murió, hay quien dice que envenenado por el secretario de marras.

Su poesía influyó poderosamente en generaciones de poetas árabes, como Omar JayyamHafiz de ShirazIbn Quzman y muchos otros. Es famoso por sus poemas báquicos y amatorios, en los que se declara abiertamente bisexual. Salir así del armario en aquella época creo que tiene mucho mérito. Aquí podéis leer tres ejemplos de su poesía.

 

¿Me amas?

Cuando vi a aquel hermoso joven,
él reía con godeos.
Estábamos los dos solos, en fin,
solos con Dios. Y, sin embargo,
él puso su mano en la mía
y me habló vasto tiempo;
después me dijo «¿me amas?».
«Sí, más allá del amor».
«Y por tanto —dijo—,¿me deseas?».
«Todo en ti es deseable».
«Teme entonces y olvídame así...»
«Si mi corazón quisiera obedecerme...»


Allí donde están las flores

el buen vino y los laúdes,
detente y no te muevas.
Que vierta la copera
que inspira los poemas.
Que baile el vino en la mezcla
dentro de las copas y dorcas.
Que brillen las burbujas
como estallan los rayos,
el día de tormenta. 


Amor en la floración 

Me muero de amor por él, perfecto en todos los sentidos,
Perdido en los acordes de la música flotando.
Mis ojos están fijos en su cuerpo delicioso
y no me preguntan a su belleza.
Su cintura es un árbol joven, con el rostro una luna,
y la belleza sale de su mejilla sonrosada
muero de amor por ti, pero mantener este secreto:
El lazo que nos une es una cuerda irrompible.
¿Cuánto tiempo tomó su creación, oh, ángel?
¡Y qué! Todo lo que quiero es cantar sus alabanzas. 

 

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

jueves, 13 de agosto de 2026

Corazones hambrientos - Anzia Yezierska

Título: Corazones hambrientos
Autora: Anzia Yezierska
 
Páginas: 248
 
Editorial: Salamandra
   
Precio: 21,75 euros 
 
Año de edición: 2025
 
Hoy vamos a hablar de este impactante libro, publicado originalmente en 1920 y que ahora se publica en castellano por vez primera. Contiene 10 relatos sobre las aventuras y desventuras de las inmigrantes judías en Manhattan a principios del siglo XX, pobres, discriminadas, sin conocimientos de inglés y marginadas. Entre 1880 y 1920, llegaron a la isla Ellis, la puerta de entrada de la inmigración estadounidense, la friolera de 2.500.000 judíos, la mayoría europeos, atraídos por el soneto de Emma Lazarus que está grabado en la Estatua de la Libertad y acaba así: «... Dadme a vuestros cansados, a vuestros pobres, a vuestras masas hacinadas que anhelan respirar en libertad [...] enviadme a los desterrados» ¡Cómo ha cambiado el cuento!.
 
Eran refugiados que huían de los pogromos y la ola de antisemitismo feroz que recorría el mundo. Su vida era extremadamente dura. Se concentraron en el Lower East Side, en el Sureste de Manhattan, en lo que se llamó «el gueto sin puerta. Una comunidad de marginados, sucios, pobres, explotados, sin medios ni educación, que no entendían la lengua del país y que estaban condenados al paro y a los trabajos más duros. Estos relatos nos cuentan la vida de las mujeres de ese gueto, verdaderas heroínas que trabajaban como limpiadoras o lavando ropa, tenían al mismo tiempo que sacar adelante a una familia numerosa, y soñaban con una América que era para ellas la tierra prometida y que no acababan de encontrar. No hay que pensar que los personajes de estas páginas se mueven por deseos materiales, a pesar de su precaria situación. Sus anhelos son más bien espirituales, son idealistas que desean educación, libertad y vivir en un mundo ideal y utópico. Y siempre tienen su orgullo, no quieren caridad, ni ayudas sociales, sino justicia e igualdad de oportunidades.
 
Unas cuantas citas pueden ayudar a completar una idea global de esta obra: «Me muero por un poco de amor y no tengo a nadie», «Las vacas que ordeñaba tenían mejor vida que yo», «¡Cuánta dulzura había en soportar el tormento de sentirse olvidada!», «Como toda persona que no tiene nada, yo vivía de sueños», «En mi aldea, ser una joven sin dote era lo mismo que estar muerta», «Aquí no hay dotes ni casamenteros y lo mejor ¡No hay zar!», «Estados Unidos es el país de los enamorados».
 
El estilo es apasionado, muy expresivo y dramático por momentos, en unas historias que parecen algo folletinescas, pero que son un verídico ejemplo de lo que en esa comunidad era la vida cotidiana. A pesar de los pesares, a pesar de todas las dificultades y miserias, siempre hay en estos cuentos un rayo de esperanza, un encuentro iluminador con un profesor bondadoso y culto, un golpe de suerte, un matrimonio afortunado, una oportunidad de mejorar... una salida hacia el sueño americano, aunque el lector entiende perfectamente que solo una pequeña parte de esos desheredados conseguían acceder a una vida mejor.
 
En suma, un libro que es una crónica y un testimonio de una dura realidad, llena de sentimiento, un libro conmovedor y emocionante, que nos recuerda que el mundo está lleno de guetos sin puertas. Muy interesante. 

Hay una versión cinematográfica muda de estos relatos de 1922 que lleva el mismo título, Hungry Hearts, dirigida por E. Manson Hopper. Tuvo un gran éxito y ha sido restaurada recientemente. La traducción al castellano es obra del mexicano Israel Irving Roffe Plakgin,  matemático, periodista y traductor literario. Esta edición viene muy bien arropada por una selección de fotos en blanco y negro del barrio judío neoyorkino que se describe, una nota del traductor, sobre cómo ha transliterado los nombres yídish, un certero prólogo sobre la vida de la autora de la escritora argentina Claudia Kerik y un breve glosario de términos yídish.

Anzia Yezierska (Plock,1880-1970) fue una novelista polaco-americana y judía. Nació en una pequeña ciudad en el centro de Polonia y a orillas del Vístula. Emigró siendo una niña a Nueva York con sus padres, huyendo de los pogromos. Su familia se instaló en el Lower East Side, donde la vida era muy dura para los inmigrantes pobres que no sabían inglés y sufrían también allí un antisemitismo rampante. 

Su padre era un erudito en los libros sagrados y su madre mantenía a toda la familia. Decidieron que sus hijos varones debían ir a la universidad, pero que sus hijas debían ser amas de casa y apoyar a su futuro marido. Anzia se rebeló contra esa idea y se fue de casa a los 20 años. Trabajó como costurera, lavandera y sirvienta. Obtuvo una beca y consiguió graduarse en el Columbia Teachers College. Empezó a enseñar Economía doméstica y a los 40 años, publicó su primer libro de relatos. En total, escribió tres libros de cuentos, cinco novelas y varios guiones cinematográficos.

Tuvo un breve y tórrido romance con el filósofo John Dewey, profesor de la Universidad de Columbia. Siguió escribiendo hasta muy mayor, aunque estaba casi ciega, y falleció a los 90 años de un derrame cerebral.   

Anzia Yezierska

Publicado por Antonio F. Rodríguez.