El terciopelo es la nostalgia de caricias antiguas.
R. Gómez de la Serna
Los objetos nunca dicen una sola cosa; no todo es lo que parece.
Chema Madoz
Ramón Gómez de la Serna fue el creador de un nuevo género literario que desarrolló ampliamente: las greguerías, que consisten en frases cortas entre el aforismo y la trasgresión, entre la sentencia y la broma, entre la observación y la fantasía. Él las definía de la siguiente forma: humor + metáfora = greguería. Algunas son marcadamente poéticas, otras muestran asociaciones de ideas llamativas, muchas resultan hilarantes, varias tienen un toque surrealista, pero siempre están dotadas de imaginación, reflejos, fantasía y humor. Una delicia que demuestra la imaginación desbordante de este autor.
Ramón, como gustaba que le llamasen, daba una gran importancia a la observación de los objetos, consideraba la mirada como el meridiano a partir del cual fluía el texto que la complementaba. Era corriente que llevase en el bolsillo pequeñas fichas para anotar impresiones que se le ocurrían en sus desplazamientos. En numerosos artículos de prensa que publicó, el texto se acompañaba de una imagen: un dibujo, un grabado, una reproducción de un cuadro, una fotografía, imágenes que procedían de su archivo personal y le servían como inicio del articulo con el que se imbricaba y dialogaba, para «terminar cambiando los roles: el texto acompañaba a la imagen.
En sus conferencias greguerizantes daba un paso más con el formato conferencia-baúl: acudía con una maleta de buen tamaño llena de objetos dispares, a menudo procedentes del Rastro, que sacaba ante la audiencia para improvisar una greguería mientras los mostraba al público; todo un espectáculo que hoy llamaríamos una performance.
Esta recopilación que hoy nos ocupa tiene su origen en los fondos de la Universidad de Pittsburgh, entidad que adquirió en 1970 los libros y manuscritos procedentes del archivo familiar; la mayoría procede de dicho archivo, pero algunas fueron publicadas en periódicos de España y Argentina en los años 50. Vamos con unos cuantos ejemplos: «Saturno es el único astro legalmente casado», «Prisa: se había puesto la sombra del revés», «El molino ¿desmadeja o enmadeja el viento?», «Cebolla: ojo con veinte córneas», «Amor: que unos ojos encajen exactamente en otros ojos», «El hombre ha inventado la fiera más terrible del mundo: el automóvil».
La asociación entre imagen y sugerencia conecta perfectamente con la obra gráfica del fotógrafo madrileño Chema Madoz, fotografías en las que establece sintonías inverosímiles, creativas, de gran agudeza y con un toque de humor; imágenes que sugieren otras posibilidades diferentes a las habituales, reinventan la realidad con la complicidad y participación del espectador.
Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1888 - Buenos Aires, 1963) fue un escritor y periodista de amplia producción, su obra abarca más de cien títulos y miles de artículos, y precoz inicio: a los 14 años publicó una revista desde el instituto Cardenal Cisneros para defender los derechos de los estudiantes y su primera obra se publicó cuando tenía 16 años. Licenciado en Derecho entre las universidades de Madrid y Oviedo, nunca llegó a ejercer la abogacía, su carrera se inclinó pronto por el periodismo y la escritura. Mantuvo una relación larga con la escritora Carmen de Burgos (Colombine), separada y 20 años mayor que él, relación que se prolongó varios años durante su estancia en París y en viajes por Europa.
De vuelta en Madrid, trabajó en varios diarios y frecuentó círculos literarios, creó la tertulia del café Pombo, que se mantuvo activa durante 22 años. Fue columnista habitual en varios periódicos de Madrid y Buenos Aires, y tuvo gran éxito como columnista, novelista y conferenciante. Exiliado en Buenos Aires desde 1936 (su mujer era natural de esta ciudad) intentó mantenerse al margen de la polarización extrema que se vivía en su patria. Establecido en la capital porteña realizó algún viaje a España por compromisos derivados de su fama, pero siempre volvió a Buenos Aires, donde falleció en 1963.
Chema Madoz nació en Madrid en 1958. Cursó estudios de Historia del Arte en la Universidad Complutense y de fotografía en el Centro de Estudios de la Imagen. Su primera exposición se celebró en 1984, con gran éxito y desde entonces ha realizado varias exposiciones en España y en el extranjero (Francia, EE. UU. , Japón), ha recibido varios reconocimientos, como el premio Kodak, el premio Nacional de Fotografía, el premio PHotoEspaña, y ha recibido la medalla de oro al mérito en Bellas Artes; sobre su obra se han publicado varios libros.
Desde el año 1990, desarrolla el concepto de objetos en su fotografía con otra mirada, que ya se ha convertido en un tema constante. En sus obras, que recuerdan a las pinturas de Magritte, siempre utiliza el blanco y negro porque le proporciona imágenes más abstractas que tienen más que ver con la imaginación y la memoria. Manifiesta que «lo que me interesa es la idea del hallazgo, de descubrimiento, de percibir el misterio de lo cotidiano. No quiero limitarme a pasar la palabra a imagen».


