jueves, 29 de octubre de 2026

Leyla - Tina Suau

 

Título: Leyla
Autora: Tina Suau
 
Páginas: 196 
 
Editorial: Esdrújula
   
Precio: 17 euros 
 
Año de edición: 2026
 
Leyla significa oscuridad o noche, una noche que no siempre implica nada negativo, sino calma, misterio, belleza y romanticismo, pero que también puede suponer tinieblas y peligros desconocidos. Un título que me parece especialmente acertado para esta novela, basada en una mujer misteriosa y bella, que guarda un secreto.
 
Víctor, un escritor español. llega a Tánger, esa ciudad cosmopolita, magnética y de encanto inagotable, para participar en un encuentro de autores de ambos lados del Estrecho. Está aburrido de una vida y una relación que no le satisfacen, quizás en un buen estado para nuevas emociones, pero no alcanza a imaginar las aventuras que le esperan en la ciudad. Allí conocerá a una mujer fascinante, atractiva y enigmática, Leyla, que le llevará por caminos que ni siquiera imagina y le descubrirá aspectos de sí mismo que desconoce. Esa es la idea motriz que anima estas atractivas páginas.
 
La historia está llena de peripecias, sorpresas y puntos de giro. La autora ha querido, en esta su segunda novela, mostrarnos parte del lado más marginal y oscuro de la perla del Estrecho, la cara oculta de Tánger, de la que no se suele hablar. Alrededor de los dos protagonistas, aparece un buen grupo de personajes, cuyas vidas se cruzan a través de un trama interesante y bien urdida: Sami, relaciones públicas de una discoteca; Chaib, el portero; Driss, su fiel amigo; Marta, una escritora española que puede ser un trasunto de la autora; Al Khaled, un violento kuwaití; Abderrahim, un pintor bohemio; Abdeslam, un pescador como una montaña, tan noble como peligroso; Benjelloun, el comisario compasivo... un elenco variado que, según quienes conocen bien la ciudad, está cuajado de personajes típicamente tangerinos. No son caracteres reales, pero podrían serlo perfectamente.

Por otro lado, el retrato de la ciudad y su atmósfera se completa con la aparición de lugares esencialmente tangerinos, como el Hotel Minzah, el Caid's Bar, el café Cherifa, la Librairie des Colonnes, el hammam Franco, el Grand Café París o las terrazas Renschaussen. También se alude con frecuencia a su topografía urbana, a sus calles, plazas, playas y avenidas. Hay descripciones afortunadas, rápidas y certeras como apuntes pictóricos y menciones de los platos más típicos de la gastronomía local.
 
El estilo es directo y decidido, maduro, de alguien que sabe muy bien lo que está haciendo y domina los resortes del oficio de escritor. En el texto, se alternan varios hilos narrativos, que se cruzan y trenzan según va avanzando la historia, hasta quedar completamente conectados. No se dan muchas explicaciones explícitas al lector, que tiene que ir atando cabos poco a poco hasta descubrir todas las claves de la trama.  El libro se divide en 25 capítulos cortos, de unas 7 páginas cada uno, que llevan por título el nombre del personaje que juega el papel de protagonista en cada uno de ellos. La lectura es fácil, amena; la historia se desenvuelve a ritmo de novela negra, y el desenlace, abierto y sugerente, es brillante y creíble. Tenemos aquí una narración que engancha, que impulsa a seguir leyendo hasta el final.
 
En suma, una novela que es muchas cosas a la vez: un atractivo viaje a la cosmopolita Tánger, una ciudad en cambio continuo que, por sus características de lugar abierto, resulta propicia para descubrir aspectos personales ignorados; una historia de aprendizaje en la que los protagonistas evolucionan a partir de sus experiencias; una aventura romántica delicada y sutil; una novela negra con mucha acción y un buen manejo del tempo; una historia de encuentros; una invitación a visitar esa ciudad, y muchas otras cosas. No se puede pedir más. Una lectura muy recomendable.
 
La imagen de la portada, tan oscura, hermosa y atractiva como esta novela, es obra de Teresa Montanero, una joven ilustradora, con actividad entre Granada y Madrid, que ha realizado aquí un trabajo espléndido. Esta edición incluye al final un glosario de términos árabes que aparecen en el texto —no os asustéis, son pocos—, la mayoría, gastronómicos, y unos sentidos agradecimientos.
 
Tina Suau Jiménez nació en Tánger al final de la época del Tánger internacional, y allí vivió hasta los 18 años. Luego se tuvo que trasladar a Valencia con su familia, cuando la ciudad cambió definitivamente.
 
Es una filóloga formada en la Universidad de Valencia y en la de Sheffield, con una larga carrera de docencia, investigación y traducción del inglés, francés y español. Ha sido profesora visitante en la Escuela Superior de Traducción Rey Fahd de Tánger y en universidades de Reino Unido, Alemania, Polonia, Italia y Estados Unidos. En 2024 publicó su primera novela, la atractiva Tangér, ia vida soñada. Leyla es su segunda novela. Afortunadamente, parece que tenemos escritora para rato. 
 
Tina Suau
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

miércoles, 28 de octubre de 2026

Nuevas greguerías - R. Gómez de la Serna y Chema Madoz

Título: Nuevas greguerías
Autor: Ramón Gómez de la Serna y Chema Madoz
 
Páginas: 150 
 
Editorial: La Fábrica
   
Precio: 23 euros 
 
Año de edición: 2009

El terciopelo es la nostalgia de caricias antiguas. 

R. Gómez de la Serna

Los objetos nunca dicen una sola cosa; no todo es lo que parece.

Chema Madoz

Ramón Gómez de la Serna fue el creador de un nuevo género literario que desarrolló ampliamente: las greguerías, que consisten en frases cortas entre el aforismo y la trasgresión, entre la sentencia y la broma, entre la observación y la fantasía. Él las definía de la siguiente forma: humor + metáfora = greguería. Algunas son marcadamente poéticas, otras muestran asociaciones de ideas llamativas, muchas resultan hilarantes, varias tienen un toque surrealista, pero siempre están dotadas de imaginación, reflejos, fantasía y humor. Una delicia que demuestra la imaginación desbordante de este autor.

Ramón, como gustaba que le llamasen, daba una gran importancia a la observación de los objetos, consideraba la mirada como el meridiano a partir del cual fluía el texto que la complementaba. Era corriente que llevase en el bolsillo pequeñas fichas para anotar impresiones que se le ocurrían en sus desplazamientos. En numerosos artículos de prensa que publicó, el texto se acompañaba de una imagen: un dibujo, un grabado, una reproducción de un cuadro, una fotografía, imágenes que procedían de su archivo personal y le servían como inicio del articulo con el que se imbricaba y dialogaba, para «terminar cambiando los roles: el texto acompañaba a la imagen.

En sus conferencias greguerizantes daba un paso más con el formato conferencia-baúl: acudía con una maleta de buen tamaño llena de objetos dispares, a menudo procedentes del Rastro, que sacaba ante la audiencia para improvisar una greguería mientras los mostraba al público; todo un espectáculo que hoy llamaríamos una performance.

Esta recopilación que hoy nos ocupa tiene su origen en los fondos de la Universidad de Pittsburgh, entidad que adquirió en 1970 los libros y manuscritos procedentes del archivo familiar; la mayoría procede de dicho archivo, pero algunas fueron publicadas en periódicos de España y Argentina en los años 50. Vamos con unos cuantos ejemplos: «Saturno es el único astro legalmente casado», «Prisa: se había puesto la sombra del revés», «El molino ¿desmadeja o enmadeja el viento?», «Cebolla: ojo con veinte córneas», «Amor: que unos ojos encajen exactamente en otros ojos», «El hombre ha inventado la fiera más terrible del mundo: el automóvil».




«Greguerías visuales» de Chema Madoz

La asociación entre imagen y sugerencia conecta perfectamente con la obra gráfica del fotógrafo madrileño Chema Madoz, fotografías en las que establece sintonías inverosímiles, creativas, de gran agudeza y con un toque de humor; imágenes que sugieren otras posibilidades diferentes a las habituales, reinventan la realidad con la complicidad y participación del espectador.  

Ramón Gómez de la Serna 

Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1888 - Buenos Aires, 1963) fue un escritor y periodista de amplia producción, su obra abarca más de cien títulos y miles de artículos, y precoz inicio: a los 14 años publicó una revista desde el instituto Cardenal Cisneros para defender los derechos de los estudiantes y su primera obra se publicó cuando tenía 16 años. Licenciado en Derecho entre las universidades de Madrid y Oviedo, nunca llegó a ejercer la abogacía, su carrera se inclinó pronto por el periodismo y la escritura. Mantuvo una relación larga con la escritora Carmen de Burgos (Colombine), separada y 20 años mayor que él, relación que se prolongó varios años durante su estancia en París y en viajes por Europa.

De vuelta en Madrid, trabajó en varios diarios y frecuentó círculos literarios, creó la tertulia del café Pombo, que se mantuvo activa durante 22 años. Fue columnista habitual en varios periódicos de Madrid y Buenos Aires, y tuvo gran éxito como columnista, novelista y conferenciante. Exiliado en Buenos Aires desde 1936 (su mujer era natural de esta ciudad) intentó mantenerse al margen de la polarización extrema que se vivía en su patria. Establecido en la capital porteña realizó algún viaje a España por compromisos derivados de su fama, pero siempre volvió a Buenos Aires, donde falleció en 1963. 

Chema Madoz

Chema Madoz nació en Madrid en 1958. Cursó estudios de Historia del Arte en la Universidad Complutense y de fotografía en el Centro de Estudios de la Imagen. Su primera exposición se celebró en 1984, con gran éxito y desde entonces ha realizado varias exposiciones en España y en el extranjero (Francia, EE. UU. , Japón), ha recibido varios reconocimientos, como el premio Kodak, el premio Nacional de Fotografía, el premio PHotoEspaña, y ha recibido la medalla de oro al mérito en Bellas Artes;  sobre su obra se han publicado varios libros.

Desde el año 1990, desarrolla el concepto de objetos en su fotografía con otra mirada, que ya se ha convertido en un tema constante. En sus obras, que recuerdan a las pinturas de Magritte, siempre utiliza el blanco y negro porque le proporciona imágenes más abstractas que tienen más que ver con la imaginación y la memoria. Manifiesta que «lo que me interesa es la idea del hallazgo, de descubrimiento, de percibir el misterio de lo cotidiano. No quiero limitarme a pasar la palabra a imagen». 

Publicado por John Smith.