Wojtek, que significa soldado feliz, fue un oso que luchó con el ejército polaco en la batalla de Montecassino. Transportaba cajas de munición que pesaban 45 kg para alimentar a las baterías de artillería. Por su denodado trabajo en esa batalla fue nombrado cabo.
Pero su historia comenzó en 1942, cuando un grupo de soldados polacos que recorrían Irán se encontraron un chico persa que tenía un pequeño oso pardo. El cachorro estaba desnutrido y hambriento. Su madre probablemente había muerto a mano de cazadores. Los soldados compraron el simpático cachorro, lo llevaron al 22.ª Compañía de Abastecimiento de Artillería del II Cuerpo Polaco y lo cuidaron como si fuera una mascota.
El animal se acostumbró a convivir con los humanos y se encariñó con el soldado que le daba el biberón y dormía con él. Pero creció y creció, hasta pesar más de 90 kg. Comía fruta, mermelada, miel y jarabe. Se aficionó a la cerveza, aprendió a desfilar con los soldados, saludaba llevándose una pata a la cabeza. También fumaba, o más bien, comía, cigarrillos, tomaba café por las mañanas, le encantaba ducharse y se acostaba al lado de sus compañeros de armas para darles calor en las frías noches de invierno. Todos estaban encantados con él y como no estaba permitido tener animales en el ejército polaco, le alistaron como soldado. En Montecassino, aprendió a transportar cajas de munición simplemente observando a los soldados que hacían ese trabajo.
Cuando se licenció, fue trasladado al Edimburgo, donde lo visitaban periodistas y exsoldados polacos y disfrutaba de los cigarrillos y la cerveza que le daban. Le gustaba oir hablar en polaco y siempre se mostraba amigable. Allí murió a los 21 años, cuando pesaba ya 500 kg. Hay varias estatuas en su recuerdo repartidas por Europa. Esta es la extraña historia del oso soldado.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.







