«Yo solo pretendía tener un detalle con Leticia,
un detalle personal, eso es todo».
Felipe y Leticia (vaya, qué coincidencia de nombres) son una pareja que llevan varios años casados y tienen todo lo que se puede desear y a lo que puede aspirar una pareja de profesionales bien situados: una casa céntrica, dos hijos en edad escolar listos y muy activos, un coche grande y apartamento en la playa; ambos trabajan y tienen aficiones deportivas que practican con sus respectivos amigos.
Pero hay algo que les falta, la chispa que antes encendía la pasión y que llenaba el cuerpo de sensaciones, las vibraciones que sentían con una mirada, los estímulos que antes provocaban reacciones incendiarias; se han instalado en una cómoda rutina por la que se dejan llevar como en una corriente tranquila, sin sobresaltos. Han dejado atrás el vértigo y la emoción y han alcanzado una velocidad de crucero que se mantiene sola y que termina por llevarlos al desinterés y al tedio. El empuje de cada uno para las tareas diarias comunes es desigual y eso conduce a voces, discusiones por cuestiones nimias, silencios y tensión.
Para reavivar su relación, a Felipe se le ocurre tener un detalle sorpresa. Un viaje romántico a una ciudad de Eslovenia, donde se conocieron veintitrés años atrás cuando ambos estaban de Erasmus y donde comenzó todo. Pero el viaje bienintencionado y mal organizado por él acaba mal, se tuerce desde el inicio como nos avisa en la primera página. Se suceden una serie de incidencias y contratiempos de los que es difícil recuperarse. El detalle se tuerce definitivamente.
Jesús Carrasco nos trae un relato entretenido sobre la pareja, las relaciones personales y los conflictos que aparecen en la vida cotidiana. Lo hace con una prosa fluida, con gran domino del lenguaje y del vocabulario, utiliza las palabras con gran precisión, sin abundar en detalles, con la idea de dejar al lector que complete la escena. Mezcla párrafos descriptivos de la acción concisos y centrados, que ofrecen bastante información con pocas palabras, con otros párrafos en los que la imaginación del protagonista vuela y supone cómo serían las cosas o cómo le gustaría que sucedieran, párrafos con reflexiones sobre los sentimientos de ambos, la relación de pareja y la vida en común. Todo aderezado con un fino sentido del humor, con bastante sorna que se acerca al esperpento cuando describe la compañía aérea low cost que ha contratado.
Muy amena y entretenida a la par que reflexiva e interesante, Carrasco la define como una comedia seria que aspira a obtener del lector una sonrisa torcida; otra vez el autor nos regala una buena novela como las otras suyas que conocemos.
Jesús Carrasco es natural de Olivenza (Badajoz), formado como licenciado en Educación Física, actividad que desempeñó poco tiempo. Tras una estancia en Escocia, se estableció en Sevilla, donde trabajó como redactor publicitario antes de dedicarse por completo a la literatura. Su primera novela Intemperie fue un éxito rotundo que le dio a conocer en varios países y con la que obtuvo varios premios. Ha publicado, además de estas dos, otras tres novelas, todas ellas reseñadas en este blog.

