domingo, 25 de enero de 2015

¿Porqué los elefantes no llevan reloj? - Victoria Pérez Escrivá

       
Si un elefante llevara reloj
estaría todo el día mirándolo.
Los numeritos,
las agujas,
la del segundero que hace tic-tac.
¡Qué cosa tan bonita!, se diría el elefante
Se reunirían un montón de elefantes para mirar el reloj
y charlar acerca de los relojes, los segundos y los minutos.
Charlarían acerca del tiempo que a veces pasa tan rápido
y otras más despacio
y pensarían en cosas extrañas, como la vida y la muerte
o «¿Cuánto tiempo crees que nos queda?»
Mientras tanto, los cazadores de elefantes
se acercarían silenciosos
con las escopetas cargadas.
Despacito, como las agujas del segundero.
Y después de cazar a los elefantes
se quedarían con sus colmillos de marfil
y con el marfil harían relojes muy elegantes
para llevarlos en el bolsillo de la chaqueta.
Por eso los elefantes no llevan relojes.
¿Alguien ha visto un elefante con un reloj?
Yo no.
Pero diría que algunos elefantes parecen tan viejos
que ni el tiempo puede alcanzarlos.

Del libro «Porqué preguntamos las cosas»
de Victoria Pérez Escrivá

Gracias a la campaña «Libros a la calle», que nos regala trozos de buena literatura mientras viajamos en el Metro de Madrid.


Victoria Pérez Escrivá (Valencia, 1964) vino a los 18 años a Madrid a estudiar Imagen y Sonido y al final se licenció en Pedagogía Musical por el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Ha estudiado durante cuatro años creación literario en el Taller de Escritura de Ángel Zapata. Ha trabajado como guionista en varias series de televisión («Los simuladores», «SMS»). Ha sido ilustradora para un buen número de editoriales. como SM, Anaya, Edelvives, etc., para la revista CLIJ y para la organizacion ACNUR en Ginebra

Actualmente trabaja como lectora para Edelvives y colabora en tres blogs para niños de esa editorial. Ha ganado varios premios como ilustradora y autora de cuentos para niños, y ha publicado 15 libros infantiles.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 24 de enero de 2015

Leer - Federico Guzmán Rubio

 

En uno de mis blogs favoritos, Desde la ciudad sin cines,he encontrado una entrada que me ha cautivado, en la que se reproduce un maravilloso texto del escritor mexicano Federico Guzmán Rubio, que suscribo sin ninguna duda, en el que se explica muy bien qué es exactamente la pasión de leer, el muy noble vicio de la lectura: 


LEER, por Federico Guzmán

Pasarse la vida apurándose para tener tiempo de leer. Madrugar o desvelarse, dependiendo de la fisiología y el temperamento, para leer. Cuidar el número de copas para que la cruda no impida leer o, por el contrario, dejarlas correr para que a la mañana siguiente la cruda no permita hacer nada, salvo leer. Terminar lo más rápido que se pueda un libro para empezar el siguiente: si es excelente, porque es excelente y pide ser leído de una sentada; si es malo (pero legible), para despacharlo y poder empezar algo bueno.

Si se quiere demorar la lectura de una novela, entonces no se lee más lento, sino que se lee algo entremedias, de preferencia poesía o cuento. Si se lleva un libro a mano, alegrarse al constatar de que la cola del banco es enorme, de que tres pacientes esperan ya turno con el dentista, de que se llegó veinte minutos antes a la cita. Enterarse de que a uno lo van a operar, y pensar antes que nada en qué libro llevar al hospital. Viajar a sitios lejanos y exóticos para acabar encerrado en una pensión de Sarajevo, en una cabaña de una playa tailandesa o en un hotel de Cuzco, leyendo.

Darse cuenta en el taxi de que con las prisas de la partida a uno se le olvidaron los libros en casa, y ponerse feliz, pues así podrá comprar dos o tres ejemplares impunemente en la librería del aeropuerto, sin el menor cargo de conciencia. Ver las estantería con las docenas de libros comprados y no leídos, y fingirse escandalizado y prometerse no volver a comprar ni uno solo, pero en el fondo sentirse aliviado, tranquilo. Aprender a deshacerse de los libros sin mayores tragedias, pues con el tiempo se aprende que, si es necesario, esos títulos regresarán a uno mediante caminos inescrutables, como dicen los creyentes que obra el Señor.

Leer rápido y mal lo que se tiene que leer por trabajo para poder leer lo que a uno le da la gana, sin importar que más de una vez la lectura obligatoria pudiera ser la elegida, y viceversa. Dejar sin leer algún título de un escritor admirado para un momento de desesperación que nunca llega; negarse a releer un libro que allá lejos y tiempo atrás resultó mágico como quien decidió no volver al lugar donde se fue feliz; resistirse a leer algo que todos recomiendan, quién sabe por qué. Sentirse triste al ir a una librería y darse cuenta de que ya ninguno de los ejemplares en la mesa de novedades representan un misterio, una invitación, y regresar a casa para descubrir que uno tiene el misterio, arrumbado, en el buró de la recámara o en la tapa del excusado.

Agradecerles a los seres queridos su inmensa paciencia, resignación, ante nuestra desastrosa afición por la lectura. Establecer metas, llenarse de buenas intenciones, confeccionar listas ordenadas de lecturas con el fin de drenar lagunas, todo para destruirlas a los dos días por culpa de una novela policiaca de moda o de una ganas irrefrenables de releer el Decamerón. Reconocer de inmediato a un verdadero lector, que pocas veces es escritor, crítico, editor o algo parecido, y sentir lástima por él, al tiempo que uno percibe la lástima que él está sintiendo por uno, pues ambos sabemos que el otro no tiene remedio y está jodido para siempre.
 
Reírse de esos lectores exigentes a los que no les gusta nada y reírse, pero menos, de esos lectores generosos a los que les gusta todo. Leerlo todo. Agradecer que la memoria es frágil, pues así se puede volver a abrir un libro leído hace veinte años y leerlo como la primera vez. Mirar con azoro los propios subrayados de un volumen viejo y preguntarse cómo es posible que en tan pocos años uno sea una persona tan diferente, y el libro, otro libro. Entender que los demás son felices, viven plenamente, no son ni más sabios ni más tontos que uno, se van de este mundo sabiendo e ignorando lo mismo que todos, sin haber leído el Quijote. Aceptar que escribir es una pérdida de tiempo, pues roba tiempo a la lectura.

Entender que leer no hace mejor a nadie, pero sí peor. Sentir lástima por quien afirma, con una satisfacción arrogante, que no tiene tiempo para leer. Ser consciente de que los libros no cambian la vida, ni el mundo, ni a uno mismo; simplemente son parte de ellos, una de las mejores partes, claro. Nunca haber sabido lo que es el aburrimiento, nunca haberse lamentado por estar solo. Saber que cien años de ocio maravilloso no alcanzan para leer un carajo, y sentirse feliz ante la evidencia de que la literatura y la vida siguen siendo mucho más grandes que cualquiera de nosotros.

Guzmán es uno de los nuestros. Este texto lo demuestra y además, no se puede decir mejor. Eso es leer. El que lo ha probado, lo sabe.

Federico Guzmán Rubio (Ciudad de México, 1977) estudió Letras HIspánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México y es sido traductor, poeta y escritor de libros para niños y adultos. En el 2010 «Los andantes», con el que consiguió el primer puesto en el VIII Premio de Narrativa Caja Madrid de ese mismo año, en 2012 sale a la luz la novela «Será mañana». Actualmente reside en Madrid, donde cursa un doctorado en la Universidad Autónoma.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 23 de enero de 2015

La espada de Damocles - Petros Márkaris


Título: La espada de Damocles 
Autor: Petros Márkaris

Páginas: 140
 

Editorial: Tusquets
 

Precio: 12 euros
 

Año: 2012

Ahora que tenemos ya encima las elecciones generales en Grecia del domingo, que tienen en vilo a toda Europa, puede ser un buen momento para leer una buena descripción de las causas de la crisis griega y de cómo se ha producido. Y para ello ¿quién puede darnos una mejor crónica que el gran Petros Márkaris, economista y autor de las estupendas novelas negras del comisario Jaritos?  

Pues aquí tenemos, resumidas de manera clara y brillante, las principales claves para entender qué está pasando en la sociedad griega actual en un libro que reúne una entrevista y doce artículos sobre la cuestión, escritos en alemán y publicados entre el año 2009 y el 2012 en varios periódicos alemanes por este griego genial.

Son textos reveladores, penetrantes, en los que Márkaris hace gala de una claridad y una capacidad de síntesis que llaman la atención. El autor es un tipo lúcido, bastante objetivo, por encima de los partidos y sus miserias, que nos ofrece aquí una crónica clara y muy completa de lo que está pasando allí, hecha con elegancia y mucha humanidad.

Uno de los mejores libros que he leído sobre la crisis. Bien escrito, ameno y a la vez profundo. Resulta curioso que, a pesar de que nos han repetido hasta la saciedad que España no es Grecia, hay más paralelismos entre la historia de los dos países, salvando las evidentes diferencias, de lo que nos gustaría reconocer. 

El país heleno padeció una terrible Guerra civil entre 1946 y 1949, una década después de la Guerra civil española. Desde entonces el país está dividido en dos bandos, izquierdas y derechas, que nunca se han llegado a reconciliar del todo. Los partidos de derechas han gobernado durante cerca de 40 años, períodos de dictadura incluidos, y cuado el PASOK (el partido socialista) de Andreas Papandréu ganó las elecciones de 1981 se dedicó a colocar a los suyos y politizar todavía más toda la sociedad. El PSOE de Felipe González ganó en 1982 y razonando que no podía confiar en el poder judicial, poblado de jueces franquistas, politizó el Consejo General del Poder Judicial. 

Dejando a un lado que España es un país mucho mayor, en todos los sentidos, su estructura Autonómica y que el gasto militar griego es desproporcionado, los paralelismos entre ambos países son llamativos. Allí ha surgido una nueva izquierda con Syriza y aquí tenemos a Podemos.

Volviendo al libro que nos ocupa, desgrana una cadena de causas de la terrible crisis que asuela el país: los partidos griegos que convirtieron a los ciudadanos en nuevos ricos derrochadores comprándo sus votos con prebendas, el astronómico derroche que supusieron las olimpiadas del 2004 y un gasto militar exorbitante, el segundo mayor de Europa, para amedrentar a la militarista Turquía, su enemigo tradicional.

Todo ello financiado mediante créditos, algunos concedidos por el Deutsche Bank y por Goldman Sachs cuando la situación estaba ya muy poco saneada. Esos créditos han disparado una deuda que Grecia no puede pagar y los sucesivos rescates han empeorado todavía más las cosas, en lugar de mejorarlas.

Márkaris nos proporciona aquí una descripción global con doce certeras pinceladas de la situación, considerando los factores sociales, culturales e históricos en juego y describiendo los aspectos más importantes de la sociedad griega. Y además lo hace con elegancia, abundancia de datos y un depurado estilo. No se puede pedir más.
       
Petros Márkaris (Estambul, 1937), hijo de padre armenio y madre griega, estudió Económicas en las Universidades de Viena y Stuttgart. Luego se instaló en Atenas, donde vive actualmente. Guionista de televisón y autor teatral, ha sido el guionista del director de cine griego Theo Angelopoulos.
       
Sin embargo, se ha hecho famoso con las novelas de serie negra del comisario Jaritos, ambientadas en la Grecia hundida por la crisis. En ellas describe con maestría la sociedad griega y su situación actual. Ya hemos reseñado aquí «El accionista mayoritario». Aclamado en toda Europa, sus libros se han traducido a más de trece idiomas y en el año 2012 obtuvo el Premio Carvalho de novela negra.
       
Petros Márkaris
       
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

jueves, 22 de enero de 2015

Suicidas. Antología - Varios autores


Título: Suicidas. Antología
Autor: Varios autores
 

Páginas: 300
 

Editorial: Ópera prima
 

Precio: 11,98 euros
 

Año: 2003

En casa de una amiga he descubierto hace poco y por casualidad esta curiosísima antología que reune 27 relatos de 25 autores, porque hay dos que contribuyen con dos relatos, 23 hombres y 2 mujeres que tienen en común que se quitaron la vida. Son cuentos de suicidas y sobre suicidas, porque el tema aparece en casi todos los relatos de una u otra manera. No la conocía (las bibliotecas de los amigos guardan en ocasiones tesoros insospechados) y me ha llamado la atención por dos motivos.

El primero, la abrumadora cantidad de escritores que acabaron suicidándose. Da la sensación de que el tanto por ciento de suicidas es entre los escritores mucho más alto que entre la población en general y hay estudios que lo confirman. Hay que decir que éste es un tema tabú, al menos en España, del que no se dan cifras y tampoco parece que haya campañas de prevención. En el año 2012 hubo en nuestro país 3539 suicidios, aunque la cifra real puede ser mayor porque muchos se ocultan, curiosamente muchos más de hombres (2724) que de mujeres (815). Desde el 2008 hay más que muertos por suicidio que en accidente de tráfico. Sin embargo España es uno de los países que tiene una tasa de suicidio menor. Aquí podéis ver los datos.

Volviendo al tema de el suicidio y los escritores, no es fácil saber cuál es la relación, porqué es una profesión con cifras estadísticas bastante altas. Quizás sea que a menudo la  escritura es una terapia, una vía de escape de problemas muy profundos. Recuerdo la famosa frase de Scott Fitzgerald: «Doctor, no me quite la depresión que no escribo». O es posible que para los literatos, acostumbrados a ver la vida en perspectiva y reflexionar sobre ella, sea más fácil considerarla en su conjunto y decidir poner el punto final cuando ha llegado el momento.

El segundo, la calidad de los relatos aquí recogidos. La selección es buenísima y, además de que este libro sirve para descubrir relatos estupendos de grandes autores y autores poco conocidos (Henri Roorda, Robin Ervin Horvard, Calvert Casey, Héctor Álvarez Murena, Luis Criscuolo), el nivel de estos cuentos es muy, muy alto. Mi favorito es el del checo Bohumil Hrabal (1914-1997), titulado «Cuento de enero», que tiene un arranque espectacular: «Sabemos que ha llegado el verano cuando el tío Pepe lleva puestos dos pantalones. En invierno lleva tres».

El libro se completa con una breve nota biográfica de cada autor y un interesante prólogo del poeta Benjamín Prado sobre el tema de los escritores que se suicidan, donde se ve que se pueden rastrear los más variados motivos.

Una antología de relatos muy recomendable, con un elenco de autores impresionante y una selección excelente, que además nos hace reflexionar sobre un tema políticamente incorrecto,que se suele evitar, pero sobre el que vale la pena pensar un poco.
      
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 21 de enero de 2015

Retorno 201 - Guillermo Arriaga


Título: Retorno 201
Autor: Gillermo Arriaga 

Páginas: 153

Editorial: Páginas de espuma

Precio: 13 euros

Año: 2005

Aquí tenemos una colección de relatos de cinco estrellas, catorce cuentos, catorce diamantes negros que deslumbran en su oscuridad, tremendos, que impresionan al lector y lo dejan temblando de gozo y también de horror. Porque estos textos se asoman al lado más oscuro del alma humana, esos rincones llenos de podredumbre que todos, o casi todos, tenemos dentro. Historias que muestran las miserias del alma humana y lo peor es que nos resultan familiares.

Pero no acaba ahí el encanto de Arriaga: además de lo dicho, hay aquí una delicadeza muy especial, conmovedora y profunda. Una venda con sangre y una flor ensartada podría servir como símbolo  de la literatura de este mexicano genial y universal, tierno e hiriente al mismo tiempo. El título alude a la calle Retorno 201, una vía larga y recta, situada al sur de la Ciudad de México, en un suburbio.

En esta selección de cuentos, escritos entre 1983 y 1995, la mayoría en 1986, y publicada en 2005, hay al menos seis insuperables, de un nivel estratosférico. ¡Qué buenos! Seis piezas que se me han metido la memoria y me han producido un impacto tremendo. Normalmente leo bastante rápido, una cuestión de práctica, pero he sido incapaz de leerme este volumen de un tirón. Al acabar cada cuento, me quedaba tan impresionado que no quería leer ya más hasta otro día, no podía. No me hacía falta leer nada más, prefería quedarme con la historia en la memoria, como una música. 

Es cierto que la sensación que deja a veces es bastante agridulce y que parece en ocasiones que hurga en las heridas que el ser humano arrastra consigo por la vida, pero lo hace mientras produce unos textos estupendos. Curiosamente, me parece un autor que sabe aprovechar lo mejor del estilo estadounidense, frases cortas, directas que van al grano, y lo mejor de la cultura mexicana, con temas apasionados, llenos de vida y a aveces de violencia. En cierto sentido se puede decir que es un escritor tex-mex.

Un escritor diferente, con un carácter propio que se reconoce inmediatamente, que a veces juega con el tiempo, las vueltas atrás y lo recuerdos, como en sus guiones. Un estilo muy personal que que mezcla lo enfermizo y los afectos en un cóctel diabólico que te roba el corazón y tiene magia, mucha magia. Un estilo que se muestra en todo su esplendor en la película «21 gramos», cuyo guión escribió este mexicano (por cierto, una película excelente, que debéis ver). 

En fin, que he disfrutado como un loco con este libro, que os recomiendo a todos, no dejéis de leer a Guillermo Arriaga porque tiene algo muy profundo y conmovedor dentro, algo puro y de una fuerza sobrecogedora. Mi cuento favorito es «La viuda Díaz» ¿Cuál es el vuestro? 

Guillermo Arriaga (Ciudad de México, 1958), escritor, guionista y director de cine mexicano, es más conocido por sus películas que por sus libros. Paso su infancia y juventud en las calles de la Ciudad de México. A los trece años perdió el olfato debido a una brutal pelea callejera.

La vida en los barrios de la capital mexicana es su mayor fuente de inspiración. Él mismo dice: «puede ser que yo haya salido de la calle, pero la calle no ha salido de mí». Se describe a sí mismo como un cazador que escribe, como Delibes. Ha estudiado Ciencias de la Comunicación y un maestría en Historia en la Universidad Iberoamericana.

Ha escrito tres novelas, un libro de relatos («Retorno 201») y cinco guiones, de los cuales tres sirvieron para que otras tantas películas («Amores perros», «21 gramos» y «Babel»). En 2008 dirigió su primera película «Lejos de la tierra quemada».

Guillermo Arriaga

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

martes, 20 de enero de 2015

Los minutos negros - Martín Solares


Título: Los minutos negros
Autor: Martín Solares
 
Páginas: 384
 
Editorial: Random House
 
Precio: 17,90 euros
 
Año: 2006

Ésta novela, la única publicada por Martín Solares en el 2006, tras siete años de trabajo intenso y haberla reescrito varias veces, es una historia de violencia y corrupción, mexicana y colorista, escrita en clave de tiempo negro, un tiempo de minutos y segundos negros, en los que ocurren cosas innombrables.

La he leído porque me la recomendó Junot Díaz, no personalmente, qué más quisiera yo que conocerle, sino a través de una entrevista en la que dijo que era lo mejor que había leído en mucho tiempo. Le hice caso, busqué este libro, en cuanto pude le hinqué el diente y todavía estoy conmocionado, embriagado por sus párrafos y con la cabeza en pleno Golfo de México.

Es una novela tremenda, Junot Díaz tenía razón, un soberbio ejemplo de lo que puede dar todavía de sí el género negro cuando la policía de una pequeña localidad mexicana investiga la muerte en cadena de una serie de niñas. La narración avanza a toda velocidad, con un ritmo muy vivo y un lenguaje vertiginoso, entre diálogos brillantes y expresivos, como mandan los cánones, con una galería de personajes memorables que contrastan entre sí y describen de manera verídica lo que debe de ser el cuerpo de policía de una pequeña ciudad mexicana: un ecosistema poblado de las más variadas craturas, que interaccionan con la biota ambiente.

Por sus páginas desfilan un policía no muy inteligente, un jesuita bebedor y con más conchas que un galápago, un agente gordo a punto de estallar, un policía arbitrario, un periodista demasiado listo, un madrina (agente en prácticas) apodado el ciego, un fotógrafo albino y una reportera marxista, todo un elenco que parece inacabable, que llena la novela de vida y peripecias.

Aquí se aprende qué es la corbata colombiana, que hay dos clases de policías, a los que les gusta su trabajo y a los que no, que la regla de oro es que si sacas la pistola es porque la vas a utilizar, que la primera impresión es la más importante, que hay quien vive siempre bebido y a varios whiskyes de altura sobre el nivel del mar, que no te puedes fiar de nadie, que chacal es quien se mete sólo con los menos poderosos y que siempre hay cinco minutos negros en la vida de cualquier persona.

Hay verdaderos cameos, ilustres apariciones que no hacen avanzar la trama, pero enriquecen el ambiente y definen los referentes del autor: el escritor Bernard Traven, el mismisimo Alfred HItchcock y el legendario Quiroz Cuarón, llamado «el Sherlock Holmes mexicano», cosa que le irrita sobremanera.

El narrador es un ser omnisciente que va tomando sucesivamente el encargo de contarnos la versión de un personaje diferente y así esta novela se convierte en un poliedro de muchas facetas, en una complicada estructura en la que todo encaja al final en el desenlace. Está escrta con mucha habilidad, intercalando bellas mujeres y rufianes, avisos y presagios, advertencias ominosas y lealtades, acción y diálogos.

Esta novela es como un tren que te lleva y te arrastra, y que no lo puedes parar. El lenguaje es colorista, sabroso y plagado de expresiones coloquiales, que lo hacen más atractivo. En fin un libro etiqueta negra, gran selección, una de esas obras que permenecen en la memoria durante mucho tiempo después de haber acabado de leerla. Muy muy recomendable, un anovela de altura que impresiona y se disfruta.
 
Martín Solares

Martín Solares (Tampico, 1970), escritor, profesor y crítico mejicano, vivió durante algunos años en París, dirigiendo un taller literario mientras hacía el doctorado en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos en la Universidad de la Sorbona. Actualmente vive en México y trabaja en el mundo editorial. 

En 1998 ganó el Premio Nacional de Literatura Efraín Huerta con el relato titulado «El planeta Cloralex». Ha publicado sólo una novela, «Los minutos negros», traducida al inglés y al alemán. Él mismo confiesa ser un escritor lento, que tarda unos siete años en escribir un libro y actualmente trabaja intensamente en dos proyectos que serán su segunda y tercera novelas.Esperemos que no tarde catorce años en publicarlas.

Aquí podéis ver la primera parte de una interesante charla del autor sobre esta novela:


Publicado por Antonio F. Rodríguez.

lunes, 19 de enero de 2015

La novicia - Giovanni Arpino


Título: La novicia
Autor: Giovanni Arpino

Páginas: 180
 
Editorial: Ediciones B

Precio: 5 euros
 

Año: 1989

Esta es la historia, escrita en forma de diario, de Antonio, un anodino contable, cuarentón y soltero, que conoce a una joven novicia en el tranvía, se enamora de ella y vive un romance en buena parte platónico. La sigue y la persigue por las grises calles de Turín, y una mirada o un parpadeo le sirven para imaginarlo todo. Dos solitarios cuya mirada se cruza por un momento.

Una novela publicada en 1959, sobre lo cotidiano y sobre cómo el amor puede cambiarlo todo de pronto con su varita mágica. Trata temas tan universales y de actualidad como la vida en las grandes ciudades, la incomunicación, la soledad y las ilusiones perdidas.

Literatura de alto voltaje, con un estilo impecable y un tono delicado, detallista, que levanta todo un mundo de sentimientos. Una obra aparententemente sencilla, que insinúa y sugiere más que explica, prodigiosa en su equilibrio formal que, desgraciadamente, cuesta bastante encontrar en España.

Esta edición de la extinta y maravillosa editorial Bruguera, renacida como Ediciones B, cuenta con un buen prólogo de Antonio Muñoz Molina, un motivo más para animarse a buscarla. Se puede encontrar en bibliotecas y librerías de segunda mano. Es uno de esos libros que vale la pena rescatar del olvido, para disfrutarlo despacio y con calma.

Giovanni Arpino (Pula, 1927-1987), escritor y periodista italiano, era hijo de un militar destinado en Pula (Croacia), cuando era una ciudad italiana. Luego le destinaron a Turín y allí viviría Arpino durante toda su vida. Estudió Letras en la Universidad de Turín. Escribió dieciséis novelas, casi doscientos relatos, poesía y libros para niños.

Ganó los premios literarios más prestigiosos en Italia: el Premio Strega en 1964, el Premio Moretti d'oro en 1969, el Premio Campiello en 1972 y el Premio Cento en 1982. Sin embargo ha sido muy poco editado en España y permanece casi desconocido.

Giovanni Arpino

Publicado por Antonio F. Rodríguez.