jueves, 23 de marzo de 2017

Cuentos populares de la madre muerte - Ana Cristina Herreros


Título: Cuentos populares de la madre muerte
Autora: Ana Cristina Herreros (editora)

Páginas: 224

Editorial: Siruela

Precio: 19,95 euros 

Año de Edición: 2011

Esta maravilla hecha páginas recopila 44 cuentos tradicionales de las más variadas culturas, desde la azteca a la flamenca, de la inuit a la bosquimana, de la árabe a la nepalí, pasando por muchas más, sobre el eterno y a menudo evitado tema de la muerte.

Sin embargo, que nadie se asuste, porque como indica el título, la parca se trata como un personaje más, un familiar o una persona cercana que si lo pensamos bien siempre está ahí, nos acompaña, a veces nos corteja y da sentido a la vida.

Efectivamente, como explica la autora en el prólogo, hace años se celebraba la muerte de manera parecida a como se festejaba un nacimiento y la gente moría como personas, en casa y rodeada de la familia. Pero desde que hemos cambiado la tierra por el asfalto parece que queremos ocultar y olvidar que somos mortales (hace cuánto tiempo que no se oye esta palabra ¿verdad?).

Bueno, a lo que iba, que este volumen es una maravilla que atesora siglos de tradición destilada, concentrada y ordenada por Ana Cristina Herreros, la editora que ha seleccionado, preparado y elaborado todo el material. En cada cuento se indica la procedencia y al final se citan las fuentes originales de las que proceden todos los cuentos.

Por ejemplo, aquí os dejo uno de los más bellos romances, el escueto y conmovedor texto de «El enamorado y la muerte»:

Un sueño soñaba anoche,
soñito del alma mía,
soñaba con mis amores,
que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca,
muy más que la nieve fría.
—¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.
—No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía.
—¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!
—Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.
Muy deprisa se calzaba,
más deprisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.
—¡Ábreme la puerta, blanca,
ábreme la puerta, niña!
—¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio,
mi madre no está dormida.
—Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando,
junto a ti vida sería.
—Vete bajo la ventana
donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda
para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare,
mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe;
la muerte que allí venía:
—Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.

Y en este enlace podéis leer un delicioso cuentecito bosquimano, cortesía de la editorial Siruela.

Un libro maravilloso, lleno de encanto y delicadeza, tierno y profundo a la vez, que os recomiendo vivamente y ceo que no debería faltar en ninguna biblioteca.

Ana Cristina Herreros (León, 1946) es filóloga y se ha especializado en cuentos infantiles y para adultos, el romancero y cuentos populares. Hace ya algunos años que se dedica a recoger cuentos populares y de tradición oral, para elaborarlos y utilizarlos en sus recopilaciones y actuaciones, porque también es una consumada narradora de cuentos (¿cuentacuentista?) con más de 20 años de experiencia a las espaldas.

Dos de sus libros«Libro de monstruos españoles» y «Geografía mágica», han conseguido el Premio Nacional al libro infantil y juvenil mejor editado en el 2009 y el 2011, respectivamente. 

Ana Cristina Herreros

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 22 de marzo de 2017

El secuestro - Georges Perec


Título: El secuestro
Autor: Geoges Perec

Páginas: 280

Editorial: Anagrama

Precio: 18,50 euros 

Año de Edición: 1997

En 1969 Georges Perec, uno de los autores más juguetones, experimentales y a la vez de mayor calidad en francés, abordó uno de los tour de force más impresionantes de la historia de la literatura: escribir una novela sin utilizar la letra «e», la letra más utilizada y frecuente en francés, excepto en el nombre del autor y de la editorial.

En un libro en francés de casi 300 páginas, la letra «e» aparece habitualmente unas 50 000 veces, es decir, Perec tuvo que encontrar 50 000 sinónimos o perífrasis que evitasen la vocal maldita. Esa opción supone prescinid por obligación de un tercio del vocabulario y retuerce el lenguaje emanera inevitable.

El resultado es esta extraña novela, algo alambicada y artificial, que ha provocado un reto creo que mayor aún: traducirla al español, para lo cual se ha elegido evitar la letra «a», la más frecuente del castellano, y han sido precisos varios años de trabajo de unos cuantos equipos de traducción, cuyos resultados ha recogido, armonizado y acabado un equipo de cinco traductores, Marisol Arbués, Mercè Burrel, Marc Parayre, Hermes Salceda y Regina Vega, que con su moumental trabajo obtuvieron el Premio Stendhal de traducción en 1998.

Aquí tenéis un fragmento para que veáis lo curioso que resulta el experimento:

«Siempre he tenido en secreto el oscuro embrollo de tu origen. Si pudiese, te hubiese dicho hoy el Tormento que pende sobre nosotros. Pero mi Ley prohibe referirlo. Ningún individuo puede en ningún momento vender el inconsistente porqué, el desconocido mínimo, el completo veto que, desde el origen, oscurece nuestros discursos, desluce nuestros deseos y pudre nuestros movimientos. Todos son conscientes de que un perjuicio sin nombre nos conduce sin nuestro conocimiento, todos son conscientes de que nuestro eterno Tormento nos tiene recluidos en un estrecho recinto que nos impide todo recorrido y que nos produce circunloquios sin fin, discursos inconexos y olvidos, por lo que sufrimos un conocer ilusorio donde se ensombrecen y se oscurecen nuestros gritos, voces, sollozos, suspiros y deseos. Según ponemos empeño en comprender el término omitido, en tener en nuestro poder lo puro sin contornos, se cierne sobre nosotros un odio destructivo. Egg, hijo mío, tengo que decirte que desde hoy y como en tiempo no muy remoto, el peligro de muerte concurre por este sitio, siento su merodeo en derredor nuestro.»

Para más información sobre la traducción véase este enlace.

Una narración lúdica y divertida, que arranca con la desaparición de un tal Toni Vocel. Su amigo Emery Consonte encuentra indicios de que se trata de un secuestro. A partir de ahí se suceden una cadena de crímenes y peripecias rocabolescas, llenas de símiles, metáforas y juegos simbólicos. Si queréis estar al tanto de ellos, consultad este enlace, porque para el sufrido lector, bastante ocupado en sobrevivir, muchas veces se le pasan desapercibidos. 

Perec intentó hacer una versión cinematográfica,pero no lo consiguió. Sin embargo escribió su siguiente novela, titulada «Les revenentes», utilizando solo la vocal «e», en un curioso contrapunto de la anterior. 

Una novela curiosísima, un juego literario maquiavélico y retorcido, que hace que el pobre lector tenga a ratos la sensación de vivir en un puzle. Divertida y muy interesante, os recomiendo que la conozcáis y, por lo menos, que leaís un capítulo.

Georges Perec (París, 1936 - 1982), hijo único de una familia de obreros judíos polacos emigrados a Francia, perdió a su padre en el frente, en la Segunda Guerra Mundial, y a su madre en Auschwitz. Fué adoptado por sus tíos paternos y educado en una escuela católica. Aunque su literatura está llena de juego y sentido lúdico, los recuerdos de la guerra le marcaron profundamente.

Estudió, sin llegar a licenciarse, sociología e historia en La Sorbona. Comenzó a publicar artículos y reseñas literarias, obtuvo una plaza de bibliotecario y en 1965 ganó el premio Renaudot con su primera novela, «Las cosas». A partir de ahí inició una brillante carrera literaria, basada en propuestas vanguardistas e innovadoras. Ingresó en el grupo Oulipo («Ouvroir de littérature potentielle», en español «Taller de literatura potencial») fundado por Raymond Queneau.

Perec utilizó abundantes juegos de palabras, lipogramas, anagramas y puzles. Es el autor del palíndromo más largo escrito en francés, una frase capicúa de más de 5.000 caracteres que podéis ver en este enlace.

Georges Perec

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

martes, 21 de marzo de 2017

El monarca de las sombras - Javier Cercas


Título: El monarca de las sombras
Autor: Javier Cercas
 

Páginas: 288
 

Editorial: Mondadori
 

Precio: 20,90 euros 
 

Año de edición: 2017

Esta estupenda novela se plantea como el relato de un quest (viaje realizado como una aventura en busca de algo o alguien), la investigación y búsqueda que inicia el autor para conocer cómo era Manuel Mena, un tío-abuelo suyo, un falangista que se enroló como voluntario en el ejército de Franco con diecisiete años y murió con diecinueve, el héroe de su madre, su ideal, el chico que admiraban todos en el pueblo.

Manuel Mena con el uniforme de Alférez provisional 
del Primer Tabor de los Tiradores de Ifni

Las cosas no son a menudo lo que parecen y Cercas descubre muchas cosas que ignoraba, autenticas sorpresas, iluminaciones con las que se aprende mucho de la vida, la muerte y la guerra. El texto funciona como una novela de suspense, en la que no hay un asesinato, sino un muerto en acción de guerra y el enigma es quién era exactamente esa persona, cómo era y qué pensaba.

El lector acompaña al autor-protagonista en ese viaje iniciático hacia el pasado, visita con él los escenarios en los que todo sucedió, asiste a conversaciones con los pocos testigos que quedan vivos, lee documentos oficiales y aprende muchas cosas, como que hay quien presenta la guerra como un cuadro de Velázquez La rendición de Breda»), pero en realidad es como un cuadro de Goya («Los fusilamientos del 3 de mayo» o la serie de «Los desastres de la guerra»), que no es lo mismo un falangista que un franquista, que a la gente no le gusta la verdad y prefiere las mentiras, que uno es de dónde da su primer beso, que es mejor ser Ulises que ser Aquiles, que la victoria huele a quemado, que siempre se encuentran respuestas deslumbrantes cuando se viaja al pasado con los ojos bien abiertos y unas cuantas cosas más realmente interesantes, muy interesantes, sobre el ser humano, la memoria y el tiempo.

Curiosamente, en un momento del libro y ante la falta de pruebas, el autor-investigador sueña lo maravilloso que sería tener una filmación, una grabación en la que poder ver cómo se movía, cómo miraba Manuel Mena y tiene la impresión de que así podría penetrar en su interior. Y sin embargo es una conversación y en ella, una sola frase, que un viejo dice que le contaron que Manuel Mena pronunció, lo que dibuja lo esencial de su peripecia vital, lo que lo retrata. Magia. Por una vez, una palabra vale más que mil imágenes.

Pertenezco a una generación cuyos padres vivieron la Guerra Civil Española y callaron durante muchos años muchas cosas que pasaron. Callaron por miedo, por prudencia, quizás para tratar de conjurar el horror vivido, para tratar de olvidarlo o simular que lo olvidaban. El caso es que ahora, hay bastante gente con más de cincuenta años que está descubriendo esa historia, la de sus padres y abuelos, y quiere saber qué pasó y cómo pasó.

Un pasado que ya que nos ha dejado algunas cosas en herencia, más vale la pena conocer para entenderlo mejor. Eso consigue este libro, continuación en cierta manera y variación sobre el mismo tema de «Soldados de Salamina», en el que se visita la historia de Ibrahernando, la Segunda República, la Guerra, nuestro pasado histórico cercano y sus más profundos entresijos desde el punto de vista de la gente corriente.  

Mención aparte merecen el cameo literario de David Trueba, que aparece por las páginas de esta novela y le roba varias de las mejores escenas al autor, constituyendose en protagonista.

Si Milan Kundera supo hibridar con mano maestra dos géneros antes no miscibles, el ensayo y la novela, en su maravilloso libro «La insoportable levedad del ser», Javier Cercas ha conseguido en esta obra algo parecido, salvando las distancias, con la novela y la historia. Un texto apasionante, lleno de sabiduría y que inevitablemente nos transforma. Al acabar de leerlo, el lector ya no es el mismo.

Javier Cercas (Ibrahernando, 1962), hijo de un veterinario rural, nació en un pequeño pueblo de la provincia de Cáceres y a los cuatro años se trasladó con su familia a Girona. Siguió visitando el pueblo todos los veranos hasta los quince años y ha mantenido un vínculo y relación muy especial con esa localidad.

Se graduó y doctoró en Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona y fué profesor de literatura española en la Universidad de Girona. Publica artículos regularmente en «El país» y novelas con cierta regularidad. Al principio ni era muy conocido ni tenía mucho éxito, pero Roberto Bolaño le animó a seguir escribiendo porque veía en él a un escritor con talento.

En el año 2001 publicó «Soldados de Salamina» con gran éxito de crítica y público. Se tradujo a más de  veinte idiomas, tuvo muy buenas críticas de Mario Vargas Llosa, Coetzee, Doris Lessing, George Steiner y otras figuras de renombre.

El éxito le permitió dedicarse por entero a escribir y ha publicado nueve novelas. Se considera ateo, anticlerical y un extremeño catalanizado. Se ha comprometido a apoyar la independencia de Cataluña si alguien le demuestra que es beneficiosa para los catalanes.
     
Javier Cercas

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 19 de marzo de 2017

Cuentos valencianos - Vicente Blasco Ibáñez


Título: Cuentos valencianos
Autor: Vicente Blasco Ibáñez
 
Páginas: 184
 

Editorial: Alianza

Precio: 10,20 euros 
 
Año de edición: 2015


Este libro reúne doce cuentos del escritor valenciano, publicados en prensa y recopilados en 1893, doce retratos costumbristas, ágiles como apuntes y llenos de fuerza, de la vida cotidiana en la huerta levantina de finales del siglo XIX. Un mundo rural muy especial, que recuerda los cuadros del también valenciano  Sorolla (la portada es un acierto) porque un artista con sus cuadros y el otro son sus textos capturaron la vida de cada día y la convirtieron en arte.

Porque la sensación de realismo al leer estos relatos es muy intensa. Sin demorarse en los detalles y con cuatro pinceladas Blasco Ibáñez levanta todo un fresco de una sociedad, humilde y algo atrasada, con sus tics típicos, sus costumbres y sus hechos colectivos. Los personajes, bien dibujados, se mueven en el medio social, que aquí es un personaje más y a veces parece el principal, con sus prejuicios, sus clichés y su cultura. 

Varios trucos ayudan a construir esa sensación de realismo: el que todos los cuentos ocurran en el mismo lugar, la aparición de los mismos personajes secundarios, la descripción de costumbres y usos, etc. todo escrito con ironía porque la brutalidad del entorno rural está contada con mucho humor.

El estilo de este autor es espléndido, florido y colorista, mantiene un ritmo muy vivo, reproduce los diálogos con mucha naturalidad y resulta ser a la vez, cosa curiosa, barroco y escueto, adornado y breve, en un equilibrio que hace que se le lea muy a gusto.

Los temas son variados, pero se presta especial atención a la selva de los sentimientos amorosos: el amor desgraciado en «Dimóni», los celos en «¡Cosas de hombres!», la frustración en «Noche de bodas» o el desengaño en «El femater». Aquí hay espacio casi para todo, desde un relato de género negro sobre la brutalidad de los matones, los guapos, en «Guapeza valenciana», hasta una fábula infantil sobre un pez grande, el reig (la corvina) y un pez pequeño, el esparrelló (la mojarra), rematada con mucho humor.

Corvina

Mojarra

En este enlace de Wikisource, se puede encontrar el texto completos de los doce cuentos, más uno de propina, ya que las obras de Blasco Ibañez han pasado al Dominio público según la legislación española, al haber pasado más de 80 años de su fallecimiento.

Un puñado de cuentos muy amenos en un librito que es una excelente oportunidad para conocer a este valenciano universal, como suele decirse, a este escritor olvidado que, de verdad, vale la pena. 

Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 1867-1928) fué un político, periodista y escritor español, hijo de aragoneses, famosísimo a principios del siglo XX y hoy bastante olvidado. Lector precoz y voraz, de niño leyó «Los miserables» de Víctor Hugo y decidió ser escritor. Tener lazos familiares con el editor Cabrerizo le resultó muy útil. Estudió Derecho en la Universidad de Valencia, pero nunca llegó a ejercer.

Se hizo revolucionario, masón, anticlerical y descubrió que como orador era un superdotado. Fué diputado durante siete legislaturas, periodista incansable desde los dieciséis años (escribió más de un millar de artículos) y novelista de éxito. También estuvo encarcelado tres veces por antisistema, revolucionario radical y agitador.

Decidió ser un autor vendido en todo el mundo y se convirtió en el primer escritor de superventas global, con «Los cuatro jinetes del Apocalipsis», con cuyas ventas se hizo rico y famoso en los cinco continentes. Vivió en Argentina, México y en la Costa Azul, donde se compró una preciosa villa.

Desempeñó un papel destacado en la oposición en el exilio a la primera dictadura de Primo de Rivera y escribió un famoso alegato en su contra, «Una nación amordazada». Es uno de nuestros escritores realistas más importantes y prolíficos del cambio de siglo pasado.

Vicente Blasco Ibáñez

En la web de la Fundación Blasco Ibáñez se puede encontrar abundante material sobre su figura y su obra.
       
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

Contra la utilidad - Andrés Ibáñez

 

Andrés Ibáñez (Madrid, 1961) es un escritor, periodista y crítico musical español que hace algún tiempo estamos siguiendo. Ya hemos hablado alguna vez de la columna que tiene en el ABC, «Los comunicados de la tortuga celeste». El sábado pasado publicó un estupendo artículo que os dejo aquí para que lo disfrutéis.


Publicado por Antonio F. Rodríguez.