domingo, 26 de junio de 2022

sábado, 25 de junio de 2022

La Librería Lucense

 

Hoy quiero hablaros de una estupenda y flamante librería que acabo de conocer cerca de casa, en pleno distrito de Chamartín  de Madrid y en el barrio de Hispanoamérica. Se trata de la Librería Lucense, situada en la calle Puerto Rico, 50, muy cerca de la plaza de la República Dominicana. Es un establecimiento muy coqueto, con una excelente selección de títulos, que cuida a la clientela del barrio y está muy integrada socialmente con los vecinos.

Abrió sus puertas en el año 2016, en la cercana calle de Chile, y en el 2019 se trasladó a su emplazamiento actual. Su dueño, Rafael, es un personaje simpático y hablador, que crea inmediatamente vínculos sociales con todo el mundo, amante de la buena conversación y adivino que lector voraz desde hace tiempo, porque conoce al dedillo casi cualquier libro por el que le preguntes. Es muy difícil encontrar un libro cuyo contenido no domine. Por eso, aconseja con mucho criterio a todo el que le pregunta.

El nombre de la librería proviene del hecho de que su familia materna es originaria de Lugo, pero él explica a todo el que quiera oírle que el nombre le gusta además por otros motivos. Resulta que el nombre de Lugo, antigua ciudad rodeada por una muralla romana completa y muy bien conservada, parece venir del campamento Lucus Augusti, allí establecido cuando los romanos entraron en Galicia y luego convertido en ciudad. La traducción literal sería «el bosque sagrado de Augusto», porque lucus es una raíz muy antigua que significa eso, bosque sagrado. Pero claro, no todo el bosque era sagrado, sino solo una parte, un claro rodeado de árboles en el que los druidas o sacerdotes celebraban sus ritos. Ese concepto de claro (lucus), está probablemente emparentado luz (del indoeuropeo leuk, luminosidad) y sus palabras derivadas, lucero, luciérnaga, lucernario, lúcido, etcétera, y no deja de ser curioso que en Cantabria se llama luga a un intermedio, un tiempo en el que escampa y deja de llover de momento, un claro en una tormenta, que hay que aprovechar para correr a casa.

De cualquier manera, si ese es el origen de Lugo y lucense, algo así sería metafóricamente hablando una librería: un lugar de luces que alumbran el entendimiento, rodeado de antiguos árboles transformados en estanterías de madera, un espacio abierto y de reunión en medio de la selva urbana, lleno de sosiego y tranquilidad, mágico porque en él se producen prodigios, se pueden escuchar las voces de grandes literatos y pensadores, unos ya muertos otros que viven muy lejos, de Homero a Gurnah, de Lao-Tsé a Harari. Una especie de monumento de las letras y templo de conocimiento. En tal caso, siguiendo con la analogía, el buen librero una de las profesiones más generosas que hay, porque ama los libros, los custodia y los ofrece a los demás, pero no tiene casi tiempo de disfrutarlos, es como un gran cocinero siempre a dieta sería algo así como el druida, demiurgo o chamán que mantiene viva una antigua tradición.

En cualquier caso, esta es una librería muy recomendable, que vale la pena visitar y revisitar, porque hay que cuidar a las buenas librerías de barrio.

 

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 24 de junio de 2022

Franco. Autoritarismo y poder personal - Juan Pablo Fusi

 

Título: Franco. Autoritarismo y poder personal                                                                  Autor: Juan Pablo Fusi

Páginas: 326 pág.

Editorial: Suma de Letras

Precio: 7 euros

Año de edición: 2001

De entre las biografías de Francisco Franco, Caudillo de España por la presunta gracia de Dios, destaca este breve ensayo de Juan Pablo Fusi, publicado en 1985 y reeditado en varias ocasiones. Se trata de un libro objetivo sobre un personaje incómodo, cuyo recuerdo sigue enfrentando a los españoles. Es inevitable: durante cerca de medio siglo, Franco purificó España mediante la trilogía de muerte, cárcel y exilio. No obstante, el profesor Fusi aborda su estudio con espíritu desapasionado: la ética de la responsabilidad por encima de la ética de la convicción. Pero esto no le lleva a la falsa neutralidad, porque advierte, la dictadura de Franco, desde una perspectiva liberal-democrática, es absolutamente condenable en términos históricos.

Francisco Franco nació en El Ferrol («del Caudillo») en 1892 en una familia militar. Su padre, un oficial de la Armada, era liberal, masón y mujeriego. La madre, muy piadosa, fue quizá infeliz. Franco se parecía a su madre. «Franquito» era débil, delgado y de voz aflautada. También le apodaban «Cerillito». Como después de 1898 ya no quedaban barcos, el joven Franco se licenció en la Academia de Infantería de Toledo. Luego su destino fue África. España tenía desde 1912 el Protectorado de Marruecos, un pequeño e inhóspito territorio cuyos duros habitantes se conocían como rifeños. La guerra colonial marroquí fue brutal. Murieron miles de españoles e indígenas. Esta fue la verdadera escuela de Franco

«Sin África no puedo entenderme a mí mismo», dijo en una ocasión el futuro dictador. General con 33 años, se hizo con una reputación en el ejército español. Con Millán Astray fundó la Legión Española. Franco era nacionalista y católico. Soñaba con una «España que fuera tan grande como en el pasado». El gallego fue uno de los militares favoritos de Alfonso XIII. Con Primo de Rivera llegó a ser director de la Academia General Militar de Zaragoza. Pero la República puso freno a su fulgurante carrera. Franco, resentido, odiaba la democracia. Desde los años veinte recibía propaganda anticomunista. Mimado por las derechas, conspiró junto con otros militares facciosos. Los últimos días de julio de 1936 recibió ayuda decisiva de nazis y fascistas. El 1 de octubre de ese año se convirtió en Jefe del Estado de la zona rebelde. A partir de ahí, su biografía se confunde con la historia de España. En 1939, Franco ganó la guerra civil. Comenzaba una interminable dictadura. 

Naturalmente, una etapa de 40 años no puede caracterizarse con brocha gorda. Fusi destaca los aspectos negativos del régimen, pero también los positivos (el gran desarrollo económico de los años 60). España en 1975 era ya un país desarrollado. Sin embargo, Franco nunca modificó sus ideas cuarteleras y simplistas, que Fusi califica de «elucubraciones alucinadas» y «supercherías». El dictador creía en una conspiración masónica que trataba de destruir la «Civilización Cristiana y Occidental». Acabó dándose la paradoja de un país relativamente moderno dirigido por un anciano de ideas anacrónicas. Sin embargo, la guerra fría permitió sobrevivir a Franco. Fue un camaleón nato. Nadie, por lo demás, ha acumulado en España tanto poder personal: jefe del Estado, jefe del Gobierno, Generalísimo de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, y Jefe Nacional del Movimiento (partido único). Franco fue el Caudillo hacedor de reyes, como un cruzado del medievo. 

Fue también un gran represor y censor. A los republicanos derrotados no les dio tregua después de 1939. Fusi hace un cálculo: entre 1939 y 1945, fueron fusiladas en España una media de siete personas al día, si aceptamos la cifra moderada de 28.000 ejecuciones durante la posguerra. La cultura fue depurada, así como la administración. La sociedad civil, reprimida selectivamente. Se derogó la mayor parte de la legislación republicana. La iglesia católica, el ejército y la Falange fueron los tres pilares de la dictadura. De la España fascista, se pasó a la nacionalcatólica, y de ahí a la desarrollista. Franco era simplemente franquista. Murió con las botas puestas. 

Franco era un hombre de clase media, convencional y religioso. Físicamente, no era atractivo: gordo, pequeño y paticorto. Con los años se convirtió en un frágil anciano de blancos cabellos («un abuelo cívico», escribe Fusi). No gozaba de facultades oratorias. Escribía fatal. Cometía además faltas de ortografía. Sus aficiones favoritas eran la pesca y la caza. También pintaba, aunque mal. Le gustaba el cine, ver partidos de fútbol por televisión y jugar a las cartas con su camarilla. Rellenaba quinielas. No leía, ni tenía preocupaciones culturales. Fusi resume así la vida privada del dictador: «un desolador prosaísmo». Su personalidad era reservada y de pocas palabras. Ordenado y metódico, como buen militar. No fumaba. Bebía poco. Comía con mesura. La manipulación política a corta distancia era su fuerte. 

A Franco no le tembló el pulso a la hora de dar el «enterado» a innumerables penas de muerte. En su testamento, identificaba a sus enemigos con los enemigos de España. También afirmaba que los españoles eran menores de edad y necesitaban un patriarca fuerte y autoritario que los librara de ellos mismos. «El héroe hecho padre», era el ideal del dictador.  

Excelente libro. De lectura obligada como introducción crítica y mesurada a Franco y su autocracia.

Juan Pablo Fusi
 
Juan Pablo Fusi (1945) es donostiarra. Durante sus años mozos se formó en la Universidad de Oxford con Raymond Carr. Posteriormente, fue catedrático de historia contemporánea en las Universidades de Murcia, País Vasco, Cantabria y Complutense de Madrid. Dirigió durante unos años la Biblioteca Nacional de España. Es miembro de la Real Academia de la Historia. Su amplia obra ha tocado diversos temas: la política obrera en el País Vasco, los nacionalismos, las identidades proscritas no nacionalistas, la España de las Autonomías, la Guerra Civil o la dictadura franquista. Sus libros destacan por la cuidada redacción, el enfoque desapasionado y empírico y el rechazo de las abstracciones y generalizaciones abusivas. En la línea por tanto de la historiografía liberal británica. 

Publicado por Alberto. 

jueves, 23 de junio de 2022

El hilo roto - Carmelo Asaro

 

Título: El hilo roto                                                                                                               Autor: Carmelo Asaro

Páginas: 276 pág.

Editorial: Renacimiento

Precio: 17,90 euros

Año de edición: 2018

El paraíso y también el infierno están en el pasado, y además, siempre acabamos por regresar a ellos. Ese parece ser el tema de esta intrigante y espléndida novela, escrita por este magistrado que, entre causa y causa, se dedica a escribir novelas. Otro autor siciliano estupendo, y ya no sé cuántos van, porque en esa isla mediterránea la tasa de literatos per cápita es altísima.

Vittorio, un profesor universitario de Historia, solitario y distante, que, una vez licenciado en Roma, no quiso volver a su pueblo natal, Cardillo, más que para visitas rápidas a congresos y excavaciones, comienza a fijarse en una mujer rubia y de ojos azules, que le parece conocida y encuentra frecuentemente en la calle y en todas partes. Su imagen le traerá recuerdos de Cardillo y finalmente, acabará regresando a su pueblo natal, donde dejó una larga lista de cosas pendientes, entre otras, una relación sentimental que acabó bruscamente.

Novela llena de misterios, de intrigas, de recuerdos y hechos olvidados, unos casualmente y otros a propósito, resulta muy sugerente vivir a través del protagonista esa extraña sensación de ver cómo el pasado resucita poco a poco y vuelve a estar vigente. Un hombre que parece no querer implicarse en el presente y vive la vida casi como un espectador, se ve obligado por los recuerdos a involucrarse en su vida pasada, en una serie de hechos de los que huyó, pero que se quedaron grabados en la zona oscura de su memoria y ahora van surgiendo paso a paso. Encuentra conocidos que había olvidado, fotos, diarios, cartas y familiares que le cuentan cosas que encajan como un puzle con sus propios recuerdos, y redondean la trama de un melodrama completo, lleno de relaciones ilícitas, amoríos, celos, venganzas y traiciones, abandonos, desaparaciones, suicidios y detalles insospechados.

El lenguaje es sencillo, el estilo, contenido, sencillo, ameno y agradable, resulta eficaz y se deja leer muy bien. Hay muchos diálogos, naturales y fluidos, que hacen avanzar la historia. Hay también costumbrismo y muchos detalles de la cultura siciliana, refranes, dichos populares, comida típica, especialidades de la repostería de la isla, como los deliciosos y famosos cannoliEn fin, una pequeña introducción al alma siciliana en mil aspectos y alguna que otra reflexión del protagonista.

El texto está organizado en 35 capítulos, cada uno con fecha, como si se tratase de un diario, muy cómodos de leer, y dos apéndices que contienen sendas cartas que son clave en el progreso de la historia y que los personajes pueden leer, pero no el lector hasta llegar al final. Los capítulos suelen empezar in media res, con un salto hacia delante, y luego todos se va explicando. Está muy conseguida la creación de una atmósfera de misterio, de intriga y suspense que viene del pasado.

Curiosamente, hay algo en la forma de escribir de Asaro que me recuerda lejanamente al estilo de Camilleri, cierta concisión directa que mezcla elegancia de lenguaje y una fuerte tendencia a ir al grano.

Como muestra, siempre me gusta utilizar una selección de frases que dan una idea del tono de cada libro, por ejemplo: «No hay mejor espejo que la carne sobre el hueso», «Fascinación más que encanto. Demasiada implicación emotiva, demasiada proximidad con las raíces de las cosas, para bien o para mal. Demasiada inteligencia, demasiada estupidez... El equilibrio, nosotros, los sicilianos, lo conseguimos cuando al final, podemos. Pero el precio es muy elevado.», «El amor es una farsa, alpiste para canarios es», «Amargo es el destino del hombre que está muerto en el corazón», «No se puede ocultar mucho tiempo la voz de los muertos», «Los recuerdos tienen alas de mariposa y garras de murciélago», «La vida de los vivos es una mezcla de la de los muertos».

La traducción del italiano es de Lucila Torres Rius. La edición de la Editorial Renacimiento, cuidada y primorosa, como siempre, parece diseñada para que se lea con la máxima facilidad. En fin, una novela muy original, bien estructurada alrededor de los enigmas del pasado y todo lo que puede contener, que cuenta muy bien la historia de un viaje emocional al pasado, que cambia y transforma completamente al protagonista. Muy interesante y claramente recomendable.

Carmelo Asaro (Canicattì, 1947), siciliano, vive y trabaja en Roma desde hace años. Ha estudiado Derecho, ha sido profesor de instituto de Latín y Griego, y actualmente es juez de la Corte de Apelación. También es profesor en la Universidad La Sapienza de Roma de informática judicial y es un gran experto, reconocido internacionalmente en sistemas informáticos aplicados al derecho. En el 2000 creó la app Daedalus de ayuda a los procedimientos judiciales, que ha dado lugar a la Euro-Daedalus, adaptable a cualquier marco jurídico. Su gran obra en ese campo se titula «Ingeniería del conocimiento jurídico aplicada al derecho penal» (2012).

Ha escrito hasta ahora varias novelas, «Corte horizontal» (2009), «Tierra resurgida» (2013),  «En el punto más oblicuo del cielo» (2017), «El hilo roto» (2018) y «Función de onda: el mundo de Tommaso» (2018).

Carmelo Asaro

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 22 de junio de 2022

Mentiras históricas comúnmente creídas - José Luis Vila-San Juán

 

Título: Mentiras históricas comúnmente creídas                                                               Autor: José Luis Vila-San Juan

Páginas: 288 pág.

Editorial: Planeta

Precio: 8 euros

Año de edición: 1998

Este libro, aparecido originalmente en 1992 y que ha tenido al menos 10 ediciones, indaga en esos datos y hechos históricos en los que todos, o al menos la mayoría, creen a pies juntillas y sin embargo, son rigurosamente falsos. Curiosamente, caen en ese tipo de errores incluso eruditos y especialistas, y a veces parece que nos cuesta un gran esfuerzo recordar cualquier dato cierto y comprobado, pero que se nos graba a fuego en la memoria cualquier error que oímos. Y digo error porque para que algo sea mentira me parece que es necesario que exista la voluntad del que la enuncia de faltar a la verdad. Así que más que mentiras, creo que son errores históricos los que aquí se reflejan.

Por ejemplo: parece que los llamados siete sabios de Grecia no fueron siete, sino once; que cesárea no proviene del nombre de Julio César, ni el famoso césar nació por ese procedimiento, sino que viene del latin cesura, corte; que el primero en defender el modelo copernicano para el Sistema Solar no fue Copérnico, sino Aristarco de Samos; que el matrimonio de Isabel y Fernando no fue válido y muy poco católico, ya que sus abuelos eran primos ni no solicitaron la licencia papal preceptiva; que la trata de esclavos negros comenzó antes de 1492, la iniciaron los portugueses en 1443; que Livingstone viajó a África no como explorador, sino como predicador; que Franco no fue en realidad Jefe de Estado hasta 1947, hasta ese año fue nombrado simplemente Jefe del Gobierno, que no es lo mismo; que la constitución liberal de 1812 no fue la primera que tuvo España, porque hubo una anterior en 1808, cuando José Bonaparte fue rey; que la unidad de España no se alcanzó en 1492 con la toma de Granada, en 1496 se acabaron de conquistar las Canarias y en 1515 se incorporó el Reino de Navarra; que Atila no era tan bárbaro como lo pintan, era culto, disfrutaba de la poesía y prefería amedrentar que asolar territorios; que Lucrecia Borgia no llegó a envenenar a nadie; que Cleopatra no murió por picadura de áspid, aunque sí se suicidó; que las tres carabelas de Colón no eran tres, ya que la Santa María era en realidad una nao; que el general Pavía nunca entró a caballo en el congreso; que la revolución rusa no fue comunista, sino bolchevique, y etcétera, etcétera, etcétera. 

Algunas de estas equivocaciones son bastante intrascendentes, pero la mayoría cambian en algo el sentido y significado de lo que sabemos. La mera enumeración de equívocos comúnmente aceptados es ya suficientemente interesante, pero además el autor reflexiona brevemente sobre su génesis y naturaleza. Unos errores se cometen por simple ignorancia; otros por rutina, alguien cae en ellos, muchos otros los copian sin comprobarlos y cuando algo se repite muchas veces, pasa a ser la verdad oficial; otros proceden de una calumnia, es decir de una campaña de imagen diseñada y ordenada para desacreditar a alguien, a un gobierno o a una potencia como ocurre con la leyenda negra, y finalmente, algunos son, sencillamente, un verdadero disparate, y resulta difícil saber por qué se han cometido. Habría que añadir que todos tendemos a dar por cierto lo que deseamos que lo sea, o como se decía en la película La pícara soltera (1964): «No dejes que la verdad te estropee un buen reportaje». No hay nada como la escena de Cleopatra y el áspid, aunque sea mentira. A todos nos gustan las buenas historias.

Esta obra, aunque tiene ya unos años, es relativamente fácil de encontrar en librerías de lance y segunda mano a precios muy razonables. Y existe una segunda parte, tan entretenida como la primera y fácil de encontrar, titulada «Mentiras históricas comúnmente creídas II», de 1998.

En fin, un libro curioso, muy ameno y pedagógico, con el que se aprende mucho de historia, especialmente aconsejable, en mi opinión, por dos motivos. Por un lado, es muy aconsejable leer un libro así en esta época de bulos, posverdad y hechos alternativos, porque nos recuerda la importancia de contrastar los datos y comprobar la información. Por otro lado, nos mete la inquietud en el cuerpo, porque evidencia que no es demasiado difícil alterar los datos y a la postre, nuestras convicciones, creencias y opiniones se basan en el mejor de los casos en eso, en los datos. Muy recomendable.

José Luis Vila-San Juan  (Barcelona, 1927-2004) fue un aviador militar que, al acabar su carrera como piloto, se dedicó a la publicidad durante treinta años. Fue consejero-asesor de la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Autónoma de Barcelona y presidente adjunto de la Asociación Española de Anunciantes.

Además de escribir libros sobre historia, colaboró asiduamente en diversos diarios, revistas y obras colectivas, como Decenium, Crónica de la Humanidad y Crónica de España. Sus obras más conocidas son «Enigmas de la Guerra Civil española» (1971) y «García Lorca asesinado: toda la verdad» (1975), que consiguió publicar tras largas negociaciones y polémicas con la censura.

José Luis Vila-San Juan

Publicado por Antonio F. Rodríguez.