domingo, 19 de octubre de 2014

El Schwa estuvo aquí - Neal Shusterman


Título: El Schwa estuvo aquí
Autor: Neal Shusterman 

Páginas: 296 

Editorial: Homo legens

Precio: 15 euros 

Año de Edición: 2009

Recientemente he terminado de leer «El Schwa estuvo aquí», la primera obra impresa que hemos podido ver en España del escritor estadounidense Neal Shusterman, y con ésta creo que ya he leído todo lo que tenemos hasta la fecha publicado de este autor en nuestro país, lo que ha sido para mí un auténtico placer.

Ésta tal vez sea la menos conocida de sus novelas. Fue publicada en 2009 por una pequeña editorial, distinta a Anaya que recordemos, ha sido, la que ha tenido la fortuna de dar a conocer a este aún poco conocido autor. Esta duplicidad editorial, no obstante, ha sido enriquecedora. Ha permitido conocer la otra cara literaria del norteamericano.

La imagen de Neal Shusterman que el mundo hispanohablante ha tenido ocasión de conocer ha sido la del escritor de sagas de ciencia-ficción, fantásticas en ocasiones, similares y de un estilo cercano a otras series como por ejemplo «Los juegos del hambre», «Divergente» o «El juego de Ender», máxime cuando se ha anunciado que se está adaptando al cine «Everfound». Sin embargo, en «El Schwa estuvo aquí» vemos a un Shusterman menos quimérico y más cotidiano, aunque no por ello deja de desafiar a las leyes de la Física.

La palabra «shwa», de significado etimológico «nada, cero», sirve como nombre del más curioso de los personajes inventados por Shusterman: Calvin Schwa, un protagonista prácticamente inexistente en cierto sentido, ya que pasa desapercibido para el 80 % de la población.

A «El Schwa estuvo aquí», le puede suceder, en apariencia, lo mismo que a la saga «Skinjacker». Puede parecer infantil por su sinopsis y en este caso, además por el aspecto de su portada – me llevé una sorpresa cuando llegó a mis manos tras un préstamo interbibliotecario que solicité – , pero nada más lejos de la realidad. Como todo lo que escribe Shusterman, si es para niños, es para unos niños de edad muy avanzada. Incluso ¿por qué no?, como ocurre en mi caso, para adultos.

Para finales de año, la editorial Anaya volverá a publicar un nuevo libro de este autor, pero no será, como cabía esperar, la tercera parte de la saga «Desconexión», para eso deberá de pasar algo más de tiempo. Se trata de «El ático de Tesla» una novela de la que no conozco más que el título, pero reunir al científico balcánico y al escritor estadounidense en una misma portada, resulta ya muy atrayente de antemano.

Neal Shusterman

Publicado por Jesús Rojas.

Sorolla y Estados Unidos


Título: Sorolla y Estados Unidos 
Autor: Blanca Pons-Sorolla (comisaria de la exposición) 

Páginas: 376 

Editorial: Fundación Mapfre
 
Precio: 39,90 euros 

Año de Edición: 2014

Este otoño, en la Sala de la Fundación Mapfre situada en el Paseo de Recoletos 23 de Madrid, podemos disfrutar hasta el 11 de enero de 2015 de una estupenda exposición sobre la etapa estadounidense del gran pintor impresionista Joaquín Sorolla. 

Una muestra muy atractiva de un pintor que supo pintar la luz y el color como nadie. Está formada por un buen número de obras, unos ochenta y dos óleos y más de cincuenta apuntes, dibujos, estudios y notas de color, que se pueden ver tranquilamente en unas dos horas. Me ha gustado muchísimo.

Se incluye una selección variada que sirve como panorámica de los temas y estilos de este gran postimpresionista: los cuadros de tema social («¡Otra Margarita!» y «¡Triste herencia!»), pinturas de gran tamaño y temas conmovedores, con los que Sorolla ganó varios premios internacionales y atrajo el interés de varios mecenas y coleccionistas estadounidenses; una selección de retratos extraordinarios de los más de cincuenta que realizó en EE. UU., a cual mejor, en los que capta el gesto, el carácter y la personalidad de los retratados de manera magistral; escenas de playa y sol, llenas de luz y colores, con un asombroso manejo del color; paisajes y jardines, y los mencionados apuntes.

Hay muchas obras que llaman poderosamente la atención, pero voy a mencionar tres de mis favoritas. En primer lugar, un cuadro de tema campeste, «El algarrobo», centrado en un rebaño de ovejas que pace sosegadamente a la sombra del árbol, entre manchones de luz.

El algarrobo (1898)

A continuación, un impresionante cuadro de Colón, para el que posó un descendiente del marino genovés, el Duque de Veragua. Es un retrato magnífico, que recoje la penetrante mirada del protagonista, desconfiada, taimada y astuta. Una maravilla.
 
Colón saliendo del Puerto de Palos (1910) 

Y por último, una escena deliciosa de niños jugando y corriendo en la playa, llena de movimiento y dinamismo, un cuadro fantástico, acompañado de varios estudios previos sencillamente espléndidos.

Corriendo por la playa (1908)

Mención aparte merecen tres salas muy especiales, con obras hasta ahora no vistas. Una de ellas presenta 24 apuntes a lápiz dibujados por el pintor en el menú del restaurante en el que solía comer en Nueva York. Son bosquejos rápidos que parecen viñetas de cómic, ejecutados con una maestría apabullante. Otra, incluye trece guaches pintados del natural desde la ventana del Hotel Savoy de Nueva York en el que se alojaba. Esta vez están pintados sobre los cartones que servían para doblar las camisas. Muestran las calles neoyorquinas con todo su colorido, vistas desde arriba en contrapicado; hay dos que retratan Central Park bajo la nieve que me han parecido deliciosos. Y la última recoge unas cuarenta o cincuenta notas de color, como el propio autor las llamaba, cuadritos pequeños al óleo que le servían para estudiar y ensayar el color de una escena.

Una exposición muy recomendable, un regalo para la mirada, que ofrece una panorámica muy interesante y bastante completa de la obra del genial pintor valenciano, con una buen avariedad de formatos y de temas, paisajes, retratos, escenas de la playa, jardines... no os la perdáis. Y para lo que no viven en Madrid, hay una visita virtual disponible en este enlace.

El catálogo contiene fotografías de gran calidad de todas las obras de la muestra, en las que el color se reproduce de manera bastante fiel, los textos que acompañan a los cuadros en la sala y una cronología de la vida de Joaquín Sorolla.

Joaquín Sorolla y Bastida (Valencia, 1863-1923) se quedó huérfano de padre y madre a los dos años y fué criado por sus tíos. Su tío, cerrajero, le intentó enseñar la profesión pero pronto se dió cuenta de que su vocación artística. Estudió Bellas Artes en Valencia y comenzó a enviar cuadros a concursos de pintura y a ganar premios. 

Viajó a París y se dejó influir por los impresionistas. Triunfó en la capital gala ganando el Grand Prix en el certamen internacional de 1900 y allí llevó a cabo poco después una magna exposición con más de 500 obras que fué un éxito clamoroso. Varios críticos, mecenas y coleccionistas estadounidenses quedaron impresionados por su pintura, y expuso en Nueva York, Chicago, San Luis, Boston, Búfalo.

En 1911 la Hispanic Society of America le encargó un conjunto de catorce murales de tres metros y medio de altura por cinco de ancho, que tardó seis años en completar y ofrecen un verdadero reportaje pictórico de las regiones y gentes de España. Destacó como retratista, pintor de paisajes, de jardines y de los temas más variados. 

Dos cosas llaman la atención sobre su carrera: que siempre pintaba de modelos naturales y muy a menudo al aire libre, y que pintaba incansablemente, con una actividad febril. Hay catalogadas más de 4 000 cuadros suyos al óleo y a eso hay que añadir multitud de bocetos, dibujos y obras pequeñas. Dibujaba y pintaba sin parar, en menús, cartones, papeles y todo lo que se le pusiera por delante. 

En Madrid, en el número 37 del Paseo de Martínez Campos, puede visitarse el Museo Sorolla, un sitio muy agradable, en la que fué antigua casa y estudio del pintor.

Joaquín Sorolla (fragmento del autorretrato de 1909)

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 18 de octubre de 2014

Diccionario de la lengua española - Real Academia Española


Título: Diccionario de la lengua española (23ª edición) 
Autor: Real Academia Española 

Páginas: 2342 

Editorial: Espasa 

Precio: 99 euros 

Año de edición: 2014

Ayer se presentó la 23ª edición del «Diccionario de la lengua española» de la Real Academia Española, una obra de referencia para más de 500 millones de personas que compartimos una misma lengua, una cultura y, en buena medida, una manera de ver el mundo. Esta edición tiene 93 111 palabras, 6 000 más que la anterior, de las que aproximadamente unas 49 000 han sufrido algún cambio, y un total de 195 439 acepciones. Ha sido elaborado durante 13 años en colaboración por las 22 academias de la lengua de América, España y Filpinas, lo que lo convierte en auténticamente panhispánico y todo un alarde de organización y trabajo colectivo.

Es una obra impresionante, con varias novedades jugosas. Incorpora unos 19 000 americanismos, se ha hecho un esfuerzo muy importante para eliminar los aspectos sexistas, se han añadido un buen número de términos relacionados con Internet y las nuevas tecnologías que, aunque muy recientes, ya están consagradas por el uso, como tuit, tuitear, tuitero, wifi, friki, hacker, kilobite, intranet y red social. 

Y otras que ya están en boca de todos y no parece que se vayan a dejar de usar, como pispás, burka, famoseo, titulitis, bótox, cameo, dron, mileurista, precuela y serendipia. Aquí podéis ver una pequeña muestra. Ya está en las librerías y en breve se podrá consultar mediante un buscador en línea en la página web de la academia.

Siempre me han fascinado los diccionarios y las enciclopedias. Me parece embriagadora esa sensación de tener sobre las rodillas todas las palabras, todos los conceptos, todos los libros en uno, porque bastaría acertar cnla combinación adecuada de palabras para generar cualquier obra, desde «El Quijote» a «El capital». Su lectura al azar, abriendo por cualquier página, es una experiencia maravillosa. Se recorren palabras nuevas, desconocidas, y sugerentes, se dispara la imaginación y se puebla de pensamientos y visiones. Son libros mágicos que lo contienen todo, el universo y el mundo de las ideas, todos los conceptos, todos los recuerdos, todas las imágenes...

Una gozada. El único inconveniente es su precio, 99 euros. Habrá que esperar a que lo adquieran las bibliotecas para ir a consultarlo y disfrutar de esa montaña de palabras. Menudo atracón. 
       
José Manuel Blecua, Director de la RAE (Foto EFE)
 
La Real Academia de la Lengua fué fundada hace exactamente 300 años, en 1714, por el rey Felipe V y gracias a la iniciativa del ilustrado Juan Manuel Fernández Pacheco, a imagen y semejanza de la Academia Francesa (1634). Curiosamente ha sido otro rey de nombre parecido, el Felipe siguiente en la serie, Felipe VI, quien ha presentado esta nueva edición del Diccionario tres siglos después. 

A partir del año 2 000 la RAE inició un movimiento de colaboración con las otras 21 academias de la lengua de países hispanohablantes, integradas en la Asociación de Academias de la Lengua Española, para formar una red de colaboración que ha producido gramáticas, ortografías, diccionarios, diccionarios de dudas y otras obras realmente panhispánicas. Otra novedad reciente de su funcionamiento es que es bastante interactiva; se pueden realizar consultas, que se contestan en muy poco tiempo, y propuestas para el diccionario a través de su sitio web.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 17 de octubre de 2014

Muerte en La Fenice - Donna Leon


Título: Muerte en La Fenice
Autora: Donna Leon

Páginas: 288

Editorial: Seix Barral

Precio: 8,95 euros 

Año de edición: 2001 

Esta es la primera novela de la serie de Donna Leon sobre su personaje Guido Brunetti, comisario de policía en Venecia

Lógicamente, siguiendo la gran afición que tiene la autora por la música clásica, la acción se desarrolla en el célebre teatro veneciano de la ópera veneciano, La Fenice, donde con una obertura rápida y vivace nos introduce de lleno en el argumento: la muerte por envenenamiento con cianuro en un entreacto de la representación de «La Traviata» de un afamado director de orquesta alemán, un célebre y octogenario director musical, casado por segunda vez con una atractiva mujer mucho más joven que él, figura de renombre mundial que desde hace años transita por la senda de la gloria camino de la leyenda. Un personaje singular, pero que a la vez tiene en su biografía arpegios oscuros, episodios que se remontan a su juventud en la Alemania nazi muchos años atrás.

A partir de esos hechos, la autora va tejiendo una historia fantástica en tempo andante sostenutto (en ocasiones allegro assai) con el grado justo de intriga para mantener muy viva la atención del lector con un texto entretenido, fresco, suelto, con brillantes momentos de scherzo a lo largo del cual va dejando caer pequeños detalles que se hilvanan en la acción, fundamentales para concluir en un ritmo ascendente hasta el presto molto brioso de un final inesperado, sorprendente, que demuestra el buen ritmo conductor de la directora (¿o autora?). 

Donna Leon (1942) es una escritora estadounidense natural de Nueva Jersey, gran viajera y buena conocedora de Italia desde su juventud. Ha trabajado como profesora de lengua inglesa y como guía turística en Roma. En 1981 fijó su residencia en Venecia desde donde ha escrito un buen número de sus obras, muy extendidas en diversos países, lo que la convierte en una prima donna de la novela policiaca.

Esta primera novela de su personaje Brunetti debe ser igualmente uno de sus primeros escritos, en el que deja ver una solidez y madurez poco habituales en una opera prima.

Afortunadamente al terminar el libro y tras los aplausos vemos que se prepara para obsequiarnos con un bis. Recomiendo estar atentos para sacar entradas para las próximas obras, no importa si son de anfiteatro alto (rústica) o laterales (de bolsillo). Yo ya he reservado un abono para toda la temporada.
 
Donna Leon

Publicado por John Smith.

jueves, 16 de octubre de 2014

Vi - Nikolái Gógol


Título: Vi
Autor: Nikolái Gógol

Páginas:115

Editorial: Nórdica

Precio: 15 euros 

Año de edición: 2012

Éste es uno de los relatos menos conocidos de Gógol y también uno de los más impresionantes.  Según el autor, no es en realidad una obra suya, sino una transcripción fiel de una leyanda ucraniana de tradición oral, la de Vi, el jefe de los gnomos, un ser espantoso y deforme, de párpados monstruosos que llegan hasta el suelo.

Sea como sea, el relato es espeluznante. Es una historia rural de brujas y vampiros en la Ucrania profunda que mezcla sabiamente las escenas cotidianas costumbristas, descritas con realismo y todo lujo de detalles, con los pasajes fantásticos, de manera que éstos resultan más verosímiles y creíbles. La descripción de un seminario y la vida de los internos con la que se abre la narración es magistral; a partir de ahí el horror se va apoderando de la historia poco a poco hasta la apoteosis final.

Un relato moderno, eficaz, que penetra en la imaginación y la escita solapadamente hasta producir un escalofrío en el lector. Una historia de terror magistral, soberbia en su perfección, que vale la pena descubrir y viene a decirnos, de nuevo, que Gógol es un verdadero maestro.

Esta edición está estupendamente ilustrada por el argentino Luis Scafati (Mendoza, 1947) con unos dibujos que se adaptan perfectamente al texto y potencian su tono inquietante.
       

Nikolái Gógol (Soróchintsy,1809-1852) nació en la actual Ucrania, en una familia de la nobleza rutena. A los diecinueve años se instaló en San Petersburgo, con el objetivo claro de convertirse en escritor de éxito, cosa que consiguió después de varios intentos y pobras fallidas, como una espantosa novela en verso. 

Su primera comedia, titulada «El inspector», era una sátira de la corrupción de la burocracia que le acarreó algunos problemas con el gobierno que le obligaron a marcharse de su país. Anduvo durante cinco años por Francia, Alemania, Suiza e Italia. En Roma escribió sus obras más importantes, como «Almas muertas», considerada la primera novela rusa moderna, y «El capote».

Su tendencia al sarcasmo, su ironía y en ocasiones un sentido del humor algo absurdo y surrealista hacen de él un autor interesantísimo, de una influencia muy poderosa en toda la literatura rusa posterior. Murió muy joven y medio loco. Sobre su tumba hay un epitafio que dice: «Se reirán de mis amargas palabras».
   
Nikolái Gógol en 1854

Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

miércoles, 15 de octubre de 2014

El conde de Montecristo - Alejandro Dumas


Título: El conde de Montecristo
Autor: Alejandro Dumas 

Páginas: 1144 

Editorial: Random House 

Precio: 20 euros 

Año de edición: 2011 

Aquí tenemos una novela de padre y muy señor mío, un libro de aventuras en toda regla, ameno, entretenido y un superventas de larga duración que ha hecho las delicias de generaciones de lectores. «El conde de Montecristo» es una novela romántica, de acción, escrita con mucha habilidad y que tiene la virtud de empujar al lector continuamente a través del texto, intrigado por ver qué va a pasar en las páginas siguientes.

Tiene la friolera de más de mil cien páginas en todas las ediciones, pero no se hace pesada y se lee estupendamente. Dumas acabó de escribirla en 1844 y se publicó en 18 entregas durante los dos años siguientes. Es el típico folletín que ha dado lugar a un gran número de versiones: hay varias películas, una miniserie de cuatro capítulos protagonizada en 1998 por Gérard Depardieu y Ornella Muti, más de un serial radiofónico de esos que se estiraban como un salchichón y duraban meses, que parecían años, y unas cuantas series de televisión.

Cuando yo era niño la pusieron en Novela, un programa que se emitía los días de diario después de comer, en el que en una semana y cinco capítulos se podían ver historias románticas y novelones variados en dramatizaciones producidas por TVE. Esa versión estaba protagonizada por Pepe Martín y fué muy celebrada. La ví con mi abuela, que conocía muy bien la historia y me la iba comentando y explicando, así que mi infancia está poblada de sus personajes: el abate Faria, los villanos Danglars y Villefort, la traidora (según mi abuela) Mercedes y el protagonista, Edmundo Dantés.

Luego he leído la novela y ha sido una gozada recordar todo aquello, pero además he descubierto una novela fenomenal, espléndida, que siempre se incluye en las listas de las mejores novelas de todos los tiempos. Tiene un gran número de personajes interesantes y temas que nos tocan a todos, la traición, la desgracia injusta y sobrevenida, la venganza  la justicia, la piedad y el perdón, la juventud perdida y el paso del tiempo... 

Describe con detalle varios episodios interesantes de la Historia de Francia y además todo ello se presenta como una historia de aventuras con golpes de suerte y todo tipo de peripecias. Un libro formidable y de amplio espectro, recomendable para todo tipo de lectores y muy adecuado para largas convalecencias.

Hay varias historias reales en las que parece que el autor se pudo haber inspirado para construir la trama, pero lo más sorprendente es que, según sostiene el estadounidense Tom Reiss en un libro titulado «El conde negro», puede que la figura del protagonista, Edmundo Dantés, estuviese basada en ¡la del padre del escritor!

Alejandro Dumas era hijo de Thomas-Alexandre Dumas, un mulato nacido en Haití, hijo de un aristócrata francés y una esclava, que fué llevado a los catorce años a París por su padre. Era alto, apuesto, un espadachin consumado y un gran jinete. Ingresó en el ejército y llegó a ser general de Napoleón, gran estratega y un genio militar. Parece que era un buen tipo y nunca permitió el pillaje a sus hombres. Como recompensa a sus méritos en el campo de batalla le fué concedido el título de conde. 

Pero viajando en barco fué hecho prisionero en el Reino de Nápoles, enemigo de Francia y encarcelado durante dos años. Cayó enfermo y llegó a estar convencido de que el médico que le atendía le intentaba envenenar. Cuando fué liberado Napoleón estaba ya en el poder y su carrera militar estaba acabada. Para más información véase este artículo de El cultural.

Thomas-Alexandre Dumas

Por otro lado, la isla de Montecristo, que juega un papel central en el libro, existe y está situada en el Mediterráneo, al sur de la isla de Elba. Parece que Dumas pasó por allí en barco, la vió y le gustó como escenario para su novela. Es una isla italiana de unos 10 km², deshabitada y un espacio natural muy protegido, por lo que es difícil visitarla. Está declarada reserva de caza y tiene un monasterio en ruinas del siglo XIII destruido por los piratas en 1535.

La isla de Montecristo

Alejandro Dumas (Villers-Cotterêts, 1802-1870) se quedó huérfano de padre a los cuatro años y debido a la escasa pensión que le quedó a su madre recibió una educación muy deficiente. Trabajó como mensajero, vendedor de tabaco y como pasante de un notario, hasta que se colocó como escribiente gracias a la perfección de su caligrafía.

Acabó de formarse de manera autodidacta, era un lector voraz y compulsivo, se leyó todo Shakespeare y a los veintisiete años ya había triunfado como autor de dramas históricos. Viajó por Suiza, Italia, Bélgica, Alemania y también se hizo famoso con sus diarios de viajes. Cada género que tocaba le reportaba más éxitos y lectores, tenía tal demanda que contrató a colaboradores, como Auguste Maquet (1839-1851), que le ayudó en sus novelas más famosas, «Los tres mosqueteros» y también en «El conde de Montecristo». Sin embargo, parece que Dumas siempre mantenía el control y la supervisión de todo.

Reunió una considerable fortuna que dilapidó en pocos años en fiestas, banquetes, en construir un castillo de capricho, un divorcio mal resuelto y una cadena de negocios a cual más ruinoso. Murió de un ataque al corazón y parece que hizo lo que le dió la gana durante toda su vida. Dejó escritas más de 300 obras y una multitud de artículos, y es uno de los escritores franceses que más popularidad, éxitos y fama consiguió en vida. Suhijo también se llamaba Alejandro Dumas y también fué un escritor de éxito, autor de «La dama de las camelias».

 
Alejandro Dumas (padre) fotografiado por Nadar en 1855

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

martes, 14 de octubre de 2014

Tiempo de erores - Mohamed Chukri

       
Título: Tiempo de errores
Autor: Mohamed Chukri
 
Páginas: 277

Editorial: Cabaret Voltaire
 
Precio: 19,95 euros 

Año de Edición: 2013
       
Este libro es el segundo volumen de las memorias de Mohamed Chukri, que se iniciaron en 1973 con la publicación de «El pan a secas» (a veces traducido como «El almuerzo desnudo»). Después de tan brillante debut tardó casi veinte años en volver a retomar el hilo de sus recuerdos para publicar en 1992 este libro duro y seco, y a la vez tierno y delicado.

Una obra escrita desde las tripas, en sólo un mes, una narración hermosa y cautivadora, con un punto sórdido que aparece de vez en cuando, se revuelve contra el lector y le da una patada en el estómago. Un libro políticamente incorrecto que cuenta cómo es la vida de un joven, un pobre pícaro, un golfillo que ha sobrevivido apurando los vasos y las colillas abandonados en los cafés, rodeado de miseria, violencia, brutalidad, prostitución, hambre y alcohol. Un texto que ha conseguido escandalizarme a ratos, y eso que uno está ya curtido en mil lecturas y ha leído de todo.

La acción se desarrolla en 1957, el protagonista tiene poco más de veinte años y es medio analfabeto. Llega a Larache y comienza a estudiar, durmiendo en la calle, viviendo de la caridad de los amigos y de la comida que le dan en la escuela. Un ciego le enseña a leer literatura y le explica lo que no entiende, sus amigas son prostitutas y desequilibradas, sus amigos, alcohólicos y mendigos...

Y en medio de ese panorama terrible, surge a ráfagas una poesía delicada y misteriosa, de raíces árabes, que se condensa en frases y momentos mágicos («Nunca florece la sal», «El pájaro de la felicidad», «De la miel a la ceniza», «¡Cuánto nos alegra y entristece la infancia», «No podemos vivir la vida y a la vez entenderla»). 

Tres temas que empapan toda la historia me han llamado la atención: la omnipresente cultura española que aparece en forma de canciones, frases, referencias, menciones a Rosalia de Castro y un resumen muy peculiar de la vida de Franco; la nostalgia de la maravillosa Tánger que embarga al protagonista, aunque sabe que es una ciudad fascinante y peligrosa («Tánger devasta a quien no sabe beber su vino hechicero», «Tánger tiene señorío, esclaviza a los que de ella se enamoran»), y el vivir con un corazón dolorido, que ha sufrido en muchas ocasiones y piensa que el amor es una mala jugada que nos estruja el alma («El amor verdadero es un tormento, como el pan para el pobre»).

Un libro único y poderoso, como un torrente, que deja al lector sin aliento, seco y duro como un trago de aguardiente, que va desde la miseria a la más bella poesía. Un texto que no se puede dejar de leer y que nos seduce y nos escandaliza al mismo tiempo. Maravilloso Chukri

Mohamed Chukri (Beni Chikar, 1935-2003) nació en una pequeña aldea del Rif, al norte de Marruecos, en una familia muy pobre y numerosa, de lengua rifeña, un dialecto bereber. Cuando tenía diez años, su padre desertó del ejército español y se trasladó a Tánger, donde Chukri aprendió español. Las palizas de su padre, que llegó a matar a su hermano, le obligaron a irse de casa. A partir de entonces tuvo que sobrevivir como guía para turistas y marineros, rodeado de miseria y delincuencia. 

 En los años 60 regresó a Tánger, publicó sus primeros relatos y conoció a escritores consagrados, como Paul Bowles, Jean Genet, Tennessee Williams y Juan Goytisolo. Publicó más relatos, tradujo al árabe a poetas españoles y alcanzó el éxito con «El pan a secas», traducida al inglés por Bowles, primer libro de memorias que luego continuó con «Tiempo de errores». Sus libros estuvieron censurados en su país y no se empezaron a publicar hasta el año 2000.

Los que le conocieron, dicen que era una persona de gran corazón, un tipo maravillosos, muy amigo de sus amigos, generoso y coherente, que no soportaba a los estúpidos y conservó una magnífica dignidad durante toda su vida. Está considerado como uno de los más grande escritores marroquíes, hay quien dice que el mejor.


Mohamed Chukri (Foto Javier Valenzuela)

Publicado por Antonio F. Rodríguez.