jueves, 27 de junio de 2019

El encierro de las bestias - Magnus Mills


Título: El encierro de las bestias 
Autor: Magnus Mills
 

Páginas: 256
 

Editorial: Quinteto
 
Precio: 5,95 euros
 

Año de edición: 2002

A Silvia, especialista en novela negra.

Ésta es la primera novela publicada por el británico Magnus Mills en 1998 y para mí ha sido todo un descubrimiento. Me la recomendó una buena amiga y la he leído en un suspiro, casi de un tirón, y disfrutando cada página, cada frase y cada diálogo. Es un gran texto.

Cuenta en primera persona las aventuras y desventuras de un operario escocés, que trabaja instalando vallas metálicas para el ganado en el norte de Inglaterra, y de los dos compañeros a su cargo. Son gente dura, difícil, casi marginal, perezosa y también trabajadores expertos que saben lo que hacen. 

Como trabajadores son un desastre para una organización racional del trabajo, pero no son malos chicos, sencillamente son así y no pueden evitarlo. Se gastan la paga antes de cobrar pidiendo prestado para ir al pub y sus prioridades fundamentales son la cerveza y las chicas. La descripción de los personajes es antológica y sus diálogos son excelentes. Sorprenden por su naturalidad y desparpajo, y toda la narración resulta absolutamente creíble.

Más de un lector encontrará detalles que le recuerdan su ambiente de trabajo. y desde luego, a mí me ha recordado las aventuras del inefable «cabeza de remache» que protagoniza las «Historias desde la cadena de montaje», de tema parecido,  en otro estilo y muy pasado devueltas..

El estilo es muy sencillo, directo y simple, está al servicio de lo que se quiere contar y se ajusta perfectamente al fin que se pretende. Es tan sencillo y lineal como la vida de los instaladores itinerantes de cercas metálicas. Pura repetición y simpleza, bajo las que late un profundo conocimiento del oficio.

Una novela deliciosa, que describe con naturalidad un submundo gris, monótono y sin horizonte. Una de las zonas más alienantes de nuestra sociedad. Novela negra y crónica sociológica ejecutada con mano maestra por Mills, que fué instalador de cercas y sabe de lo que habla. Una novela estupenda, tan bien llevada a cabo que tiene pasajes de una comicidad irresistible que, como suele decirse, nos hace reís por no llorar. Muy recomendable.

Magnus Mills (Bimingan, 1954) es un escritor inglés. Creció en Bristol y se graduó en Economía en la Wolverhampton Polytechnic. Fué instalador itinerante de cercas en el norte de Inglaterra,  durante doce años, conductor de autobús en Londres. Ambas experiencias le sirvieron para escribir sendas novelas de gran éxito. Sobre todo la primer, «El encierro de las bestias», que fué firme candidata al  Book Prize, el galardón literario más importante para obras en inglés. 

Siendo conductor de autobús estuvo unos años publicando una columna en The Independient, que fué sustituida por «El diario de Bridget Jones».

Magnus Mills

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 26 de junio de 2019

El nervio óptico - María Gainza


Título: Elnervio óptico
Autora: María Gainza
 

Páginas: 160
 

Editorial: Anagrama
 

Precio: 16,90 euros
 

Año de edición: 2017

Este libro, que se presenta como novela, parece más bien una curiosa mezcla de autobiografía parcial, ensayo e introducción al arte. Está compuesto de once textos construidos por la autora con la misma pauta: un recuerdo, un episodio o un aspecto de su vida, un pintor y finalmente, un tema tratado de manera indirecta que poco a poco va saliendo a la luz. Porque como, dice Gainza, «una escribe algo para escribir otra cosa».

Escritura indirecta, sabiduría para contemplar el arte, sensibilidad, hondura y una prosa sencilla, directa, tersa, que casi pasa desapercibida, lo cual es una de las mejores cosas que se pueden decir de una manera de escribir.

La pintura de Alfred de Dreux, quizás el mejor pintor de caballos, Cándido López, Hubert Robert, Gustave Courbet, Mark Rothko, Henri Rousseau, Natale Schiavoni, Touluse-Lautrec, el Greco... aparecen en estas páginas vistas con una mirada diferente y esclarecedora, que nos hacen descubrir aspectos que se le suelen escapar al espectador ocasional de arte. Y entreverados con la experiencia estética, frases tan definitivas como profundas. Un libro para leer despacio, con calma y exprimiéndole hasta la última gota a cada frase.


Caballos en libertad de Aldred de Dreux 
  
«El nervio óptico» ha sido en el mundo editorial la sensación argentina 2017, aunque ya se publicó en el 2014 y pasó casi desapercibida. Ahora, de la mano de la editorial Anagrama, se ha convertido en todo un éxito y la vedad, se lo merece. Una novela que promete mucho por su planteamiento y luego, lo cumple.

María Gainza (Buenos Aires) es una crítica de arte que ha triunfado como narradora con este su primer libro. Nació en una familia argentina muy distinguida, pero su origen no le facilitó el ser escritora, sino más bien la inquietud de encontrarse en una clase en la que se sentía desubicada, según confiesa.

Había publicado crítica de arte y ensayo, y después de este espléndido debut, estoy deseando leer su segunda novela, titulada «La luz negra». Aquí tenéis dos interesantes entrevistas en este enlace y en este otro.

María Gainza

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

martes, 25 de junio de 2019

Juncal - Jaime de Armiñán


Título: Juncal
Autor: Jaime de Armiñán
 

Páginas: 384
 

Editorial: Fulgencio Pimentel
 

Precio: 23 euros
 

Año de edición: 2018

Juncal iba a ser una de las grandes figuras del toreo, pero una fea cornada le dejó inútil como torero y le obligó a retirarse. Así se convirtió en la genial figura del pícaro entrado en años y con dos grandes aficiones, los toros y las mujeres, que llevó a la pequeña pantalla Jaime de Armiñán en 1988 en una serie antológica, titulada así, «Juncal», una de las mejores que han pasado por la pequeña pantalla.  

Después de estrenada la serie, Don Jaime se puso a escribir esta novela, para que no se perdieran muchas cosas que se le habían quedado en el tintero y el resultado es este bonus track magnífico, este libro morrocotudo que retrata todo un mundo y una cultura, con su lenguaje y giros expresivos propios, con su sabiduría y su modo de ver la vida, con sus expresiones inolvidables («Las prisas, para los delincuentes y los malos toreros»), sus anécdotas su historia.

El mundo de los toros vive un lento e irremediable crepúsculo, que creo que acabará por hacer desaparecer las corridas y lo dejará reducido a los encierros, los recortadores y poco  más. Es verdad que ya resulta indefendible que haya un arte y una fiesta construido sobre el sufrimiento y muerte de un ser vivo, pero vale la pena salvar y disfrutar de toda la riqueza cultural a la que ha dado lugar. Lo que sí vale la pena es, entre otras cosas, la enciclopedia de «Los toros» de «Cossío» y esta fenomenal novela, que se disfruta palabra a palabra y frase a frase.

En la serie televisiva, el protagonista estaba interpretado magistralmente por el gran Paco Rabal. Casi ná. Aquí tenéis una pequeña muestra. 


Si queréis disfrutar de toda una cultura, que es parte delo español,  y conocer un poco más el mundo taurino-flamenco-andaluz, no os perdáis esta estupenda novela.

Jaime de Armiñán (Madrid, 1927) es un escritor, director de cine y de televisión que ha hecho prácticamente de todo, escribir novela, teatro, ensayo, guiones de televisión, dirigir cine, teatro y televisión... un hombre polifacético, que lo ha hecho prácticamente todo bien. En 2014 le fué entregado un Goya de honor a toda su carrera. 

Nació en una familia de escritores, periodistas y políticos. Estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y en los años 50 comenzó a publicar artículos periodístico y obras de teatro. Le llamaron para que escribiese obras para la televisión y lo hizo con notable éxito. Escribió guiones de cine y en 1969 debutó como director. Hizo más de treinta películas, entre las que destacan «Mi querida Señorita» y«El nido», que fueron nominadas las dos al Óscar a la mejor película extranjera.

https://www.elmundo.es/elmundo/2009/03/06/cultura/1236357383.html
Jaime de Armiñán (foto C. M.)

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

lunes, 24 de junio de 2019

Viento del norte - Elena Quiroga


Título: Viento del norte
Autora: Elena Quiroga
 

Páginas: 280
 

Editorial: Destino
 

Precio: 7,95 euros
 

Año de edición:1983

Esta fenomenal novela ganó el Premio Nadal en 1950, una composición de sabor clásico, decimonónico, equilibrada y  que trasciende y va allá de su aparente costumbrismo. Es una novela de tema rural, que describe la vida en la Galicia profunda de principios de siglo. El pazo, el amo, los campesinos que le idolatran, las labores del campo, los tratos entre analfabetos sellados con un apretón de manos, las corredoiras (caminos de suelo de piedra en los que chirrían las ruedas de madera de los carros tirados por bueyes).

Esta obra nos transporta a otras época desde su primera frase («Ladraban los perros»). Y allí en un pueblo gallego atrasado y antiguo, en una sociedad dirigida por un amo benévolo, Álvaro, que escribe una magna Historia del Camino de Santiago, crece una belleza natural, enigmática y salvaje, Marcela. La niña crecerá hasta convertirse en una espléndida adolescente y el amo, soltero, se fijará en ella. Ese es el planteamiento de un argumento que se desarrolla de forma natural y muy creíble, a la vez que no sigue siempre lo que se espera el lector.

Un libro rotundamente bueno por la riqueza de su lenguaje, que reproduce en los diálogos el habla popular de aquellos parajes («Cansóse tanto de andar que fuese al nuestro cuarto», «Piénsome que en esta vida, todos los quereres fuertes te llevan algo», «Guarda pan, guarda trigo, guarda gente del peligro»). En fin, un descubrimiento que  me recuerda «La catedral y el niño».

La gelería de personajes es de antología, Desde la vieja y fiel Ermitas, hasta un cascarrabias como Don Enrique, pasando por el amo Don Álvaro, el cura, el juez y el médico.

Una novela espléndida, de  gran valor sociológico y etnográfico por la sociedad que describe, esa Galicia atrasada y mal comunicada durante siglos. De las que hay que añadir a la larga lista de libros pendientes.

Elena Quiroga (Santander, 1921-1993) fué una escritora española, hoy injustamente olvidada, una de las más destacadas de la llamada generación del 50 y la segunda mujer en ingresar como miembro en la Real Academia Española, después de Carmen Conde

Nació en una familia supernumerosa de diecisiete hijos, de alta alcurnia, los Condes de San Martín de Quiroga. Al quedar huérfana de madre con dos años, fué criada por su abuela paterna en el pueblecito orensano donde nació su padre, en la casa solariega de la familia, y siempre se sintió más gallega que santaderina.

Recibió una esmerada educación que le permitió desarrollar su vocación literaria. No completó ninguna licenciatura, pero estuvo varios años asistiendo a las clases universitarias que le interesaban. Conoció primero a la intelectualidad gallega y luego a la  madrileña. Se casó con el historiador Dalmiro de Válgoma, que luego sería secretario perpetuo de la Academia de la Historia

Publicó una quincena de novelas, varios volúmenes de relatos y algún ensayo. La mayoría de sus obras son de tema gallego y dejan notar la influencia de Álvaro Cunqueiro, a quien admiraba. También guarda similitudes con Antonio Buero Vallejo. En 1950 obtuvo el Premio Nadal y en 1993 ingresó en la Real Academia Española.

Elena Quiroga

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 23 de junio de 2019

Lucio Urtubia, el anarquista respetable

Lucio Urtubia

¿Ha existido algún Robin Hood moderno? ¿Un idealista que robase a los ricos para repartir el botín entre los pobres sin matar ni herir a nadie?

Pues sí, al menos ha habido uno. Se llama Lucio Urtubia, es español, nacido en Cascante (Navarra) en 1931, albañil y un anarquista convencido que en los años 60 dirigía en París una red clandestina de apoyo a exiliados y movimientos revolucionarios de todo el mundo, robando a los bancos y sin derramar nunca ni una gota de sangre.

La policía le respetaba  admiraba, por la coherencia de sus ideas y porque nunca hizo daño a nadie.  «Eso es hacer las  cosas» bien le decían. Sin embargo, él tenía medo de herir a alguien en un atraco y cuando descubrió las maravillas de la falsificación lo dejó. Era capaz de falsificar cualquier cosa, DNI, pasaportes, cheque, billetes..., con una maestría que los hacían prácticamente indistinguibles. Su mayor hazaña fué falsificar los cheques de viaje del Citibank, uno de los bancos más poderosos de la época. 

Una de las obras maestras de Lucio

Los travellers checks se  usaban mucho antes de la aparición de las tarjetas bancarias para viajar sin llevar mucho dinero en efectivo. El viajero los llevaba sin firmar, tenían un importe fijo, estaban garantizados por un banco y en cualquier hotel, restaurante o establecimiento turístico, los firmabas y podías pagar con ellos o cambiarlos por dinero.

Lucio aprendió a manejar una imprenta y los imprimía idénticos a los originales. Una vez falsificados, una red de colaboradores los cambiaban por moneda por toda Francia y era prácticamente imposible evitarlo porque no podían comprobar la numeración.

Finalmente, el Citibank llegó a un acuerdo con él y le compró por una buena cantidad todas las planchas el material y el compromiso de no volver a hacerlo. Lucio es un hombre de palabra, nunca ha revelado cuánto dinero le dieron y no volvió a falsificar aquellos cheques.

En la primera reunión, nuestro falsificador le tendió la mano al representante del banco, que le espetó «Yo no le doy la mano a delincuentes». «¿Delincuente yo? Los delincuentes sois los bancos», respondió el anarquista y continuación le echó tal bronca explicando las prácticas de la banca, que el banquero acabó pidiendo disculpas.

Estuvo en Cuba, conoció a Fidel y al Che, sobre los que suelta comentarios muy jugosos en esta entrevista,  les propuso un plan para hundir la economía estadounidense falsificando dólares en grandes cantidades, pero no le hicieron caso.

Anarquista, albañil, atracabancos y falsificador, idealista y hombreíntegro, es un personaje increíble, cuya vida demuestra un vez más qe la realidad supera a la ficción. Ahora tiene 88 años y las ideas tan claras como siempre. «Robar a los bancos era un honor y un placer» dice.

Para más información, aquí tenéis una entrevista, su biografía y un documental de televisión:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/lucio/961865/

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 22 de junio de 2019

Concurso de narrativa breve IGN 2019 - Varios autores


Título: Concurso de narrativa breve IGN 2019
Autores: Varios autores

Páginas: 125

Editorial: CNIG

Precio: 0 euros

Año: 2019

Aquí tenemos los relatos que han ganado el Primer premio y el Accésit del Concurso de Narrativa breve IGN 2019, acompañados de siete más seleccionados entre los mejores de los que se han recibido. Es el segundo año que el Instituto Geográfico Nacional celebra ese certamen para textos de entre cinco y quince páginas, escritos en español y sobre un tema relacionado con alguna de sus actividades, como la Cartografía, la Astronomía y la Sismología.  

Hay que leer estos cuentos con una cierta benevolencia inicial, teniendo en mente que no se trata de escritores profesionales o con una larga trayectoria, sino de autores aficionados, noveles al fin y al cabo, que se puede decir que están iniciando su carrera.

Si no olvidamos esa premisa, nos encontraremos con un puñado de piezas bien escritas, solventes, de temas interesantes, entre los que hay varias realmente buenos. Los relatos incluidos son:
  • «El cosmógrafo de sueños», de Antonio Lobo (Primer premio).
  • «Hesperornis y Edmontonia» de Rodrigo Torres (Accésit).
  • «Nosotros solo tenemos las casas» de Cris Morano.
  • «Deus ex Machina» de Adolfo Pérez.
  • «Oropéndola» de Luis Benagulú.
  • «Soliloquio de una ruina» de María Paz Fanlo
  • «El cartógrafo del agua» de Nicolás Paz.
  • «Es un volcán» de Noel Armas.
  • «La fotografía» de Maximiliano Sacristán.
Espero que os gusten y que los disfrutéis. Y si os animais a participar en el concurso del año que viene, mejor que mejor.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 21 de junio de 2019

El amante silencioso - Clara Sánchez


Título: El amante silencioso
Autora: Clara Sánchez
 

Páginas: 384
 

Editorial: Planeta
 

Precio: 20,50 euros
 

Año: 2019

Recuerdo que conocí a Clara Sánchez en televisión hacia 1999 pues fue la primera mujer en participar en el estupendo programa (un tanto misógino, todo hay que decirlo) de La 2 «¡Qué grande es el cine!» que dirigía y presentaba el realizador José Luis Garci. Sus opiniones y comentarios inteligentes en esa tertulia me llevaron a su obra literaria y prácticamente he leído todo lo que ha publicado hasta la fecha.

Ahora llega su última novela, «El amante silencioso», en la cual, a pesar de alejar a sus personajes de los entornos urbanos habituales en sus libros, persiste en ese estilo inconfundible en las descripciones de personas, especialmente los personajes femeninos.

El tema que aborda la escritora en este libro es el de las sectas y cómo es posible la manipulación de las personas sin necesidad de la fuerza física. En una reciente entrevista comentaba lo siguiente:

«Sobre todo, yo quería hablar del potencial que tenemos los seres humanos para manipular a los demás. Desde la mañana hasta la noche estamos o influyendo en los demás o siendo influidos por otros. Escogí una secta para hablar de esto porque es el monumento a la manipulación. La manipulación es una manera de abusar de otras personas, y eso es algo que yo he observado por todas partes. Nosotros vivimos en microsectas. Luego, también tenía cerca de mí el testimonio de unos amigos cuyo hijo había sido captado por un grupo de estos. Su padre me decía, y esta frase la he puesto en la novela, que es muy difícil arrancar a alguien de un sueño».

La protagonista es Isabel una joven que trabaja en una asociación de Victimas Drogodependientes y a la cual le ofrecen ir a Mombassa (Kenia)
en  busca de un chico, Ezequiel, que al parecer ha sido abducido por el líder de una secta extraña, liderada por un personaje carismático llamado Maína.

Aconsejada por los padres del joven, se transfigura físicamente en la antigua novia de Ezequiel (que lo abandonó tras años de noviazgo), esperando así poder recuperarle y traerle de vuelta a España. En esa transfiguración, he visto un cierto homenaje no explícito a la película «Vértigo» de Hitchcock (la duplicación de Madeleine/Judy).

La novela describe la estancia de Isabel en
Kenia, sin olvidar que ella misma perdió a un hermano en una secta similar, y por eso su implicación en la búsqueda se transforma en algo muy personal. Estupenda como siempre la descripción de personajes y ambientes, así como la evolución psicológica de la protagonista.

Aunque nacida en Guadalajara (1955), Clara Sánchez pasó su infancia en Valencia, hasta que se trasladó a Madrid, donde reside en la actualidad. Estudió Filología Hispánica en la Universidad Complutense. Se dedicó durante años a la enseñanza universitaria, hasta que se volcó de lleno a la profesión de escritora. Participó en el programa de televisión «¡Qué grande es el cine!», además de colaborar en otros medios como el diario «El País» y la revista literaria «El Urogallo».

Su primera novela salió en 1989 y desde entonces ha seguido practicando ese género; sus obras han recibido los principales premios de España —el Alfaguara, el Nadal y el Planeta— y algunas de sus novelas han sido traducidas al alemán, el francés y el inglés, entre otros idiomas. Varios de sus libros han sido llevados al cine, como por ejemplo «Presentimientos»
(2013).

Clara Sánchez

Publicado por Ana Domingo.

jueves, 20 de junio de 2019

Las soldadesas - Ugo Pirro


Título: Las soldadesas
Autor: Ugo Pirro
 

Páginas: 164
 

Editorial: Altamarea
 

Precio: 17,90 euros
 

Año de edición: 2019 

Cuando Ugo Pirro era Ugo Mattone, viajaba por el sur de estación en estación como un miembro más de una familia de ferroviarios. El adolescente tenía la manía de escribir comedias en el reverso de los telegramas que llegan a la estación, para luego representarlas en los vagones vacíos que esperan en la vía muerta. Al igual que muchos jóvenes de los años 40, se apasionaba por la visión fascista de un nuevo imperio romano que tomará para sí Etiopía, Albania y Grecia. Por ello, se presentó voluntario sin decir una palabra a sus padres, para combatir en Yugoslavia, Cerdeña y las tierras griegas, primero en la infantería y más adelante, saltando en paracaídas sobre las líneas enemigas. 

En Grecia, pudo comprobar el desprecio de unas gentes que tenían que mostrar respeto ante una tropa desaliñada y miserable mientras, a pesar de eso, se lanzaba a la calle tras ellos para gritar ¡psomí! ¡psomí!, es decir, para pedirles algo de pan que llevarse a la boca. Así, Ugo pasa a ser miembro del ejército «sagapó», insulto popularizado por Radio Londres para referirse a los italianos de uniforme que han aprendido a decir «te amo» en griego para conseguir mujeres.

Son militares que no tienen problemas en usar un chusco como llave maestra para introducirse en los hogares hambrientos, militares que se ríen con las gracias y se emocionan con las desgracias al sentarse a la mesa con la familia de una joven ateniense que se ha quedado en los huesos. Una muchacha que es parte de otra milicia de mujeres esqueléticas que se levantan la ropa al paso de un convoy en un intento de levantar la pasión entre los jóvenes armados, pero que causan primero las risas y a continuación, a algunos, el llanto, al ver un cuerpo reducido a pellejo y huesos; mujeres que intentan el asalto de un horno en medio de la desesperación y que, tras una lucha heroica con los guardias, entran para comprobar que no hay nada allí. El hambre se extiende de tal manera que se reciben telegramas en los que una ciudad advierte al centro de avituallamiento: «mandad trigo o ataúdes». Tras esta experiencia salvaje, Ugo se licencia como desertor y abandona sus sueños de conquista. 

El joven de Salerno habrá dejado las armas pero no deja las letras. En el 47 su vida cambia al ganar un concurso organizado por el periódico «L’Unità» con su crónica sobre la vida militar entre Atenas, Tebas y la isla de Eubea. No puede creer que una pieza escrita con el ánimo de no vencer —«a los concursos uno se presenta para perderlos», se dice— haya sido elegida como la mejor entre todas. 

El premio le permite ir a Roma y empezar a ganarse la vida como cronista. O al menos intentarlo, ya que apenas puede pagarse la cama y la comida. Le salva la vida su amistad con los pintores agitados que frecuentan el restaurante de los hermanos Menghi. Gente como Guilio Turcato, que una noche manchó las paredes de la Via del Babuino con pintura roja, dibujando martillos y hoces por todas partes, como Consagra, que ha pintado murales en el local, como Omiccioli, de rostro amoratado y cabello encrespado y gris, que discute de política y no tanto de arte, aunque una cosa siempre lleve a la otra, y como Scarpitta, capaz de embelesar a su audiencia con un mar de palabras. Y es que los artistas, a menudo, invitan a Ugo a comer un plato de carbonara y, cuando la ocasión lo merece, una langosta. No es que tengan una fortuna que gastar a la hora de cenar, sino que han logrado convencer a los dueños y pagan con sus dibujos.

Otro de los invitados a la mesa es el padre del neorrealismo Cesare Zavattini, que no puede meter baza en la conversación. Ugo se hace amigo del escritor de imágenes y entra en contacto con gente del mundillo como los directores Giuseppe de Santis, Carlo Lizzani o el guionista Franco Solinas, todos geniales y casi todos comunistas. Este contacto cercano con el parnaso cinematográfico agranda su viciosa aspiración de convertirse en guionista. De modo que empieza a componer guiones que son muy bien recibidos por productores que más tarde se niegan a firmar contrato alguno con un don nadie y encima periodista. 
  
Ugo se da cuenta de que no cuenta para ellos a menos que haya escrito un libro. Por tanto se dispone a redactar uno, pero sin la voluntad clara de publicarlo, como cuando se presentó al concurso sin pretender ganarlo. En sus horas libres, empieza a relatar su experiencia en Grecia inventando poca cosa. Contará la desgracia de las «soldadesas», las griegas que entraban en el ejército italiano como prostitutas por apenas 250 gramos de buey congelado, en un ajuste de cuentas consigo mismo, con su pasado como agresor de inocentes. Pero duda. Al hacerlo, podría destruir la base sobre la que se sostiene a duras penas la democracia. 
  
El ejército italiano había escapado del horror de la Segunda Guerra Mundial con su honor casi intacto. A los ojos de los aliados, no se podían comparar con las bestias alemanas o japonesas que provocaron crueldades infinitas. Pero él sabía que eso no era así. Incluso los norteamericanos, asustados por el inmenso PartidoComunista Italiano, habían cerrado los ojos ante el desembarco de numerosos fascistas en la nueva sociedad libre del país. Mejor hacer borrón y cuenta nueva. 

Logra resumir el espíritu del bando italiano con la imagen de dos soldados desnudos, sobre una cama, que se pelean porque uno de ellos ha escupido sobre el retrato del Duce, mientras una prostituta espera. Además, escribe cómo en la Grecia ocupada, una huelga por las asesinas condiciones en las que se encuentran los civiles, se podía abortar con la mera visión de una niña que caminaba con un pan bajo el brazo hacia su casa; cómo un niño, Leónidas, muere justo antes de darle un mordisco a un mendrugo que un oficial le acaba de dar; o cómo una soldadesa que se muere pide como última voluntad el probar un poco de carne enlatada, antes de ser enterrada con las manos cruzadas sobre un trozo de pan. Tiene que sacarse todo eso de su corazón. Al fin, el protagonista, junto al autor, junto a Italia, confiesa pintando en un muro que: «En Patras he pagado una noche de amor con pan. Te pido perdón por ello». Tras un frenesí en el que se mezcla su angustia por tener un futuro mejor bajo los focos de un plató y su rabia por lo que había visto y cometido en la guerra, termina «Las soldadesas» y se convierte en Ugo Pirro.

Aunque haya escrito su primera obra, puede que nunca vea la luz. No hace tanto, un relato que contaba la misma historia de prostitución y vergüenza en Grecia acabó con el autor, Renzo Renzi, condenado por un tribunal militar. La suerte de Ugo cambia en el momento que Vasco Pratolini, escritor y amigo suyo, toma el manuscrito y lo presenta a una editorial que busca autores jóvenes para una nueva colección. A Giangiacomo Feltrinelli, el dueño de la editora, no sólo no le asusta la dura reacción que pueden suscitar esas páginas en el ejército o en los escondidos adoradores del Duce, sino que la busca. Esta búsqueda de la confrontación convertirá al editor en uno de los protagonistas de los conocidos como «Años de plomo» en Italia, una velada guerra civil entre los extremos de la política.

Por fin se publica la novela y Ugo Pirro obtiene un reconocimiento que le valdrá para entrar en la edad dorada del cine italiano. Escribirá películas que, aunque triunfen en ceremonias de la vanidad como los Oscars o Cannes, tienen la misma rabia y ansias de denuncia que su primera novela. Feltrinelli morirá bajo un poste de alta tensión, hecho pedazos por la bomba que él mismo portaba.

Ugo Pirro

Publicado por Antonio Palacios.