viernes, 29 de marzo de 2024

El regreso - Walter de la Mare

 

Título: El regreso                                                                                                                   Autor: Walter de la Mare   

Páginas: 356 pág.

Editorial: Adriana Hidalgo

Precio: 22 euros 

Año de edición: 2024

El escritor británico Walter de la Mare no es demasiado conocido en España. La editorial Alfaguara publicó en los años 80 un par de volúmenes con sus cuentos. Las extrañas «Memorias de una enana» (1921) han sido reeditadas por Siruela. Algunos relatos y poemas sueltos de De la Mare aparecieron en diversas antologías. Y que yo sepa, poco más. Así que la nueva traducción al castellano de una de sus novelas más conocidas, «The return», editada originalmente en inglés en 1910, es una excelente noticia. En 1947 se publicó «El retorno» en su primera versión en castellano. Este libro era prácticamente inencontrable hoy. Alcanzaba precios prohibitivos en el mercado de segunda mano. La excelente edición de 2024 lleva el título de «El regreso». Su precio es razonable. Me parece una buena oportunidad para los aficionados a la literatura fantástica. 

El escenario del primer capítulo es romántico. Un hombre que ha sufrido una larga enfermedad pasea por un cementerio rural. Cae la tarde de septiembre. El cielo se incendia con nubes de oro. Cantan los pájaros la llegada del crepúsculo. Arthur Lawford se entretiene leyendo los epitafios de las viejas tumbas. Está solo en el camposanto. Su atracción por la muerte es consecuencia posiblemente de su ánimo melancólico. Lawford ve una tumba apartada rodeada por negros cipreses. Se acerca. Un petirrojo retoza de rama en rama. Se trata de un sepulcro del siglo XVIII. Alberga los restos de un tal Nicholas Sabathier. Una profunda grieta atraviesa la lápida como un rayo. Atraído por el abismo, Lawford mira el interior. Una gran araña agazapada en la oscuridad lo hipnotiza con sus ojos verdes. Siente una profunda lasitud. Se deja caer en un banco. Pierde la conciencia. Cuando vuelve en sí, regresa a su casa. Ya es de noche. 

Después de su aventura en el cementerio, Lawford no se siente mal del todo. Nota que es distinto, sin dejar, de momento, de ser él mismo. Parece más enérgico. Con más ímpetu. También experimenta una extraña sensación de lejanía. En su conciencia resuenan gritos y susurros cuyo origen desconoce. Quizá provengan del pasado. Nada muere del todo mientras exista una conciencia capaz de albergar a otras conciencias. En su cuarto, Lawford enciende una vela. La penumbra se ilumina tenuemente. Se acerca con reticencia al espejo. El reflejo de un rostro conocido mil veces debería ir cobrando nitidez. Lawford no puede creerlo. Se sienta en la cama con la cabeza entre las manos. Su mujer llama a la puerta. Acaba de llegar. 

«El regreso» es una novela ambigua en donde lo sobrenatural se confunde con la zozobra mental de un hombre atormentado por la duda de ser otro. La tortura es psicológica. Un problema de identidad personal. La sensación de enajenación conduce por fuerza al aislamiento. Lawford es apartado por los suyos. Confinado como un apestado. Teme perder la memoria (lo mismo que Gregorio Samsa). Somos porque podemos pensarnos. Más allá de eso, está el vacío. Lawford no quiere renunciar a su vida. De vez en cuando siente el vértigo de la tentación: si puedes ser distinto y mejor, abandona tu viejo ser, y entrégate valientemente a lo desconocido fascinante. Lawford se enfrentará al reto diabólico aferrándose desesperadamente a su existencia sin relieve.  

Walter de la Mare más que contar una historia evoca sensaciones indefinidas. Al igual que Henry James es maestro de la sugerencia. En su prosa las cosas aparecen envueltas en una neblina somnolienta que desdibuja los perfiles, para perplejidad del lector, que no sabe a qué carta quedarse. El ambiente de «El regreso» se mueve entre el sueño y la realidad. Los personajes viven entre sombras, como almas en pena y en voz baja. El silencio es un protagonista más de la novela. Confortables interiores burgueses de principios del siglo XX. Escasa iluminación. Rostros en penumbra. Conversaciones entre susurros. Se oye algún ruido sordo y lejano. Entre caballeros nunca se pierden las buenas maneras. La moral se confunde con la decencia. Los ingleses son tipos civilizados, aunque tengan un espectro en el desván.

«El regreso» es una novela fascinante. Lovecraft la valoraba como una obra maestra de la imaginación macabra. El estilo evocador del autor se recrea en atmósferas fantasmagóricas en las que se insinúa la presencia malévola de lo sobrenatural. Antonio Machado decía que la poesía es una honda palpitación del espíritu. Walter de la Mare, otro poeta, estaría de acuerdo. El alma del poeta se orienta hacia el misterio, mirando aquello que está lejos, dentro del alma. Es lo que propone el maestro británico. 

Walter de la Mare

Walter de la Mare (1873-1956) fue un escritor, poeta y ensayista británico nacido en Charlton, Kent. Su familia era de origen hugonote, al igual que Sheridan Le Fanu. Trabajó para la Standard Oil, lo que le dejaba tiempo para dedicarse a la escritura. Con treinta años se convirtió en un escritor profesional de cierto éxito. Escribía ensayos y reseñas en la prensa diaria. Alcanzó fama con sus cuentos para niños, relatos de fantasmas y poemas como «The listeners» (1912). Fue también un destacado antólogo. 

En 1910 publicó su novela «The return», que recibió el premio Polignac. Su obra maestra, «Memorias de una enana» (1921), es una insólita fábula casi surrealista acerca de una dama victoriana tan pequeñita que no se sabe si tiene el tamaño de un dedal, una mesilla de noche o Torrebruno, payaso número uno. Era un escritor al margen de las modas, influido por autores como Andrew Marvell, Blake o Wordsworth. Siempre fue altamente valorado por la crítica por su gran capacidad para evocar atmósferas evanescentes en relatos fantasmagóricos de rara perfección. Walter de la Mare recibió varios premios por su ejemplar trayectoria literaria. Falleció en 1956.

Publicado por Alberto.

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