Título: Las señoritas Concarneau
Autor: Georges Simenon
Páginas: 176
Editorial: Tusquets
Precio: 18,90 euros
Año de edición: 2002
Simenon es una verdadera mina, un autor que escribió mucho y muy bueno. Por eso me gusta de vez en cuando leer alguna de sus novelas, las hay excelentes, como ésta que nos ocupa hoy. La escribió con 31 años y es uno de sus primeros libros, pero aunque es un fruto de juventud, es una obra madura, inquietante y sutil. Una delicia.
El protagonista es Jules Guérec, un rico patrón de un barco pesquero, algo apático y timorato, que vive dominado por sus tres hermanas, posesivas y mandonas. Una noche, atropella a un niño sin querer, se asusta y se da a la fuga. A partir de ahí su vida se complica una barbaridad, tanto, que casi nos da pena leer su historia. Pero no puedo contar más, lo mejor es leer esta desconcertante novela, que narra cosas inusuales, pero que en el fondo sabemos que pueden darse perfectamente en la vida real.
El estilo es marca de la casa: escueto, sencillo y preciso, que parece inofensivo, escrito por alguien que no ha roto un plato en su vida. Pero en seguida, el lector se percata de que contiene cargas de profundidad y mucho truco. Este autor es siempre astuto, afilado y despiadado al describir los aspectos más oscuros, pero también los más ridículos, los más patéticos, del alma humana.
Una novela muy negra, rápida, cortita y eficaz, que nos cuenta una historia muy peculiar y se disfruta página a página. Me encanta Simenon, por algo dijo mi admirado Camilleri que en sus textos había aprendido todos los resortes del mecanismo de las novelas de intriga. Es un autor que solo necesita 160 páginas de letra grande para redactar una novela que funciona a la perfección. Aquí el suspense no está en quién ha cometido el delito, porque lo sabemos desde el principio, sino en cómo va a acabar todo el asunto. Y el desenlace no defrauda. El culpable nos parece a la postre casi una víctima y al intentar librarse de las consecuencias de un atropello, se ha labrado su propio castigo.
Una obra dura y real como la vida misma, ejecutada con maestría por alguien que conocía perfectamente todos los entresijos de su oficio. Una novela que retrata con maestría el sentimiento de culpa y el remordimiento. Un texto casi mágico, excepcional, escrito en estado de gracia y muy recomendable, como casi todo lo que escribió este belga inmortal.
La traducción del francés es del valenciano Javier Albiñana, un especialista que ganó el Premio Stendhal de traducción en 1997 y el Premio
Ángel Crespo 2001.
Georges Simenon (Lieja, 1903-1989) fue un escritor belga. Con 16 años comenzó a trabajar en un periódico de Lieja como reportero de sucesos, lo que le permitió conocer los entresijos de una ciudad, los políticos, las clases sociales y acceder a un gran número de casos criminales. Siempre fué un gran observador. Con 19 años se fugó a París y continuó con sus trabajos de campo: observar la vida. Descubrió el mar y la navegación, vivió varios años en un barco y dio la vuelta al mundo navegando. Sus viajes le sirvieron para escribir espléndidos reportajes y para conocer mujeres de todas las latitudes. Llegó a ser un periodista bien considerado y un autor de novela negra de éxito. Dirigió el Festival de Cine de Cannes el año 1955.
Es uno de los escritores más prolíficos que ha habido, es autor de 222 novelas, de las que se han vendido en total más de 500 millones de ejemplares. Escribió más de mil reportajes de sus viajes por todo el mundo y varios millares de artículos de prensa. Su autobiografía ocupa 21 volúmenes. Decía haberse acostado con unas 30.000 mujeres y, según parece, durante muchos años se acostó con su criada todos los días, a la hora de la siesta.
Es uno de los escritores más prolíficos que ha habido, es autor de 222 novelas, de las que se han vendido en total más de 500 millones de ejemplares. Escribió más de mil reportajes de sus viajes por todo el mundo y varios millares de artículos de prensa. Su autobiografía ocupa 21 volúmenes. Decía haberse acostado con unas 30.000 mujeres y, según parece, durante muchos años se acostó con su criada todos los días, a la hora de la siesta.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.


Gracias por recordarnos a Simenon Antonio. Las incursiones del belga en lo más sórdido de la burguesía francesa son magistrales. Personajes atormentados en entornos asfixiantes que llevan por fuerza al crimen. Y esto en novelas cortas, brillantes y entretenidas. Para mí, un genio.
ResponderEliminarGracias por el comentario, Alberto. Para mí, también. Un fenómeno.
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