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martes, 25 de octubre de 2022

Breviario provenzal - Vicente Valero

 

Título: Breviario provenzal                                                                                                 Autor: Vicente Valero

Páginas: 120 pág.

Editorial: Periférica

Precio: 10 euros

Año de edición: 2021

Este libro de pequeño formato, tan solo 16,8 por 10,8 cm, con tamaño de libro de oraciones, es en realidad un librito de viajes en clave personal y lírica de un poeta atento a lo que ve y sensible que recorre la Provenza, como tierra inspiradora de otros poetas, pintores y artistas. 

Se trata de una región situada al sur de Francia, entre el Ródano, los Alpes y el Mediterráneo, un poco mayor que Galicia, muy soleada, llena de ríos, florida y  árboles. La capital es Aix-en-Provence, incluye la ciudad de Marsella, Niza y parte de la Riviera Francesa. Tiene un idioma propio, el provenzal, abundantes campos de espliego, viñas, huertos y arboledas de olivos y moreras. Allí han encontrado inspiración muchos pensadores y artistas, desde Petrarca a Cézanne, pasando por René Char, Mallarmé, Frédéric Mistral, Camus, Van Gogh, Picasso, Giono, Rilke, Handke y otros. El autor viaja por aquellas tierras recordando y citando lo que sentían esos personajes al andar por allí, y lo confronta con sus propias sensaciones y pensamientos. Un libro delicioso y brillante, plagado de reflexiones inspiradores que hacen pensar al lector, a medio camino entre el ensayo y el diario de viajes.

La obra arranca con un recuerdo de la ascensión de Petrarca al Mont Ventoux, un gigante de 1909 metros de piedra caliza, tan blanca que a veces parece nieve. Y rememorar la experiencia del poeta y pensador italiano, le sirve a Valero para constatar que ante un paisaje impresionante, el tiempo se detiene, y reflexionar luego sobre cuestiones como por qué la contemplación de la naturaleza suele estimular la nostalgia, una nostalgia profunda y casi infinita, si siempre ocurre así y si es cierto que, paradójicamente, la visión repetida y solitaria de grandes panoramas hacen que el individuo se vuelque sobre su interior e indague en el conocimiento de sí mismo.

A partir de ahí, con descripciones de los rincones más bellos de la región, como el nacimiento del río Sorgue o la montaña de Sainte-Victoire, y de lugares tan significativos como Aviñón o Arlés, el autor reflexiona sobre casi todo lo humano y divino, en un ameno recorrido que es triple en realidad, porque vaga por el paisaje, por la historia de la cultura y por su interior más íntimo. Lo hace con ligereza, temple lírico e inteligencia, apoyándose a menudo en poetas especialmente unidos a la Provenza, como René Char o Jean Giono, admirando a los pintores de la luz que captaron algo aquel del cielo para llevarlo a sus cuadros, y aportando siempre una concisión que se agradece, la palabra exacta y la idea oportuna.

 Aquí va una selección de citas: «Antes que los pintores, lo poetas, que siempre han sido buenos caminantes, inventaron el arte del paisaje», «Sin los cafés y los diarios, sería difícil viajar», «la Naturaleza ha sido sometida a una vergonzosa esclavitud y sufre una mengua terrible de sus bienes ¿Cómo podría ella rebelarse sino a través de la voz del poeta», «Caídos desde lo alto del cielo, torrentes de sol rebotan brutalmente sobre el campo a nuestro alrededor», «Lo único verdadero para un pintor son los colores» (Cézanne), «El color es el lugar donde nuestro cerebro y el universo se encuentran» (Cézanne), «Ver es pensar», «El cielo provenzal no es más que un inmenso pétalo de violeta».

En fin, un viaje espléndido y muy entretenido por los paisajes que más han influido en la poesía europea, donde Rilke se quedó deslumbrado y ciego durante 15 minutos, van Gogh se convirtió en van Gogh, está enterrado Picasso y Camus escribió su libro póstumo «El primer hombre». Son las tierras a la que van los pintores más luminosos a morir, cuajadas de pueblos medievales con forma de caracol, y el sitio en el que nació la metáfora en el siglo XIII cuando un trovador de nombre olvidado suprimió la palabra «como». Un rincón de Francia donde han ocurrido tantas y tantas cosas.

Un librito encantador en su brevedad, delicado y exquisito que invita a hacer un viaje provenzal, con calma, sin prisas, y llevarlo como guía y compañero de viaje. Una maravilla.

Vicente Valero (Ibiza, 1963) es un poeta, novelista y traductor español. A los 23 años publicó su primer libro de poesía, Jardín de la noche, al que seguirían cinco más. Sus libros Teoría solar y Días del bosque ganaron respectivamente el Premio Loewe a la Joven Creación en 1992 y el Premio Internacional Fundación Loewe en 2008. 

Ha escrito varios ensayos muy relevantes, ha realizado algunas traducciones y, en 2004 publicó su primera novela, que comentamos en esta entrada: Los extraños. Ha escrito tres novelas más. Sus poesías han sido traducidas a varios idiomas y como poeta, está considerado como uno de los más importantes de su generación. Ha sido finalista del Premio Adonais y ha ganado un buen número de galardones, como los mencionados.

Vicente Valero

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 21 de febrero de 2020

Viaje alrededor del mundo - L. A. de Bougainville

           
Título: Viaje alrededor del mundo
Autor: L. A. de Bougainville

Páginas: 256

Editorial:Laertes

Precio: 19 euros

Año de edición: 2019

247 años después de que Magallanes y Elcano salieron de Sevilla para dar primera vez la vuelta al mundo en 1519, Louis Antoine de Bougainville zarpó del puerto de Brest (1766) para ser el primer francés en circunnavegar el planeta y recuperar así algo de orgullo patrio, bastante maltrecho después de que Francia perdiera la Guerra de los Siete Años.

Iba al mando de la fragata Bodeuse (malhumorada) y de la urca Étoile (estrella), tardaría 2 años y 3 meses en completar su viaje, de 1766 a 1769, perdería tan solo 7 hombres de más de 200 tripulantes, debido a la rabia que les transmitieron los mordiscos de unos monos, mientras que el viaje de Magallanes y Elcano (1519-1522) duró 3 años y solo sobrevivieron 18 hombres de un total de 239.

Bougainville era un hombre inteligente, que supo conducir con acierto una expedición que seguía siendo una aventura llena de riesgos. Era un hijo de la Ilustración, discípulo de D'Alambert y autor de un tratado de cálculo integral, que en el viaje llevaba al astrónomo Véron, al naturalista Philibert Commerson y a un dibujante.

Pues bien, este libro, publicado en 1772, es prácticamente el diario de a bordo de ese viaje y, además de muchos detalles de navegación, contiene una buena descripción de tan extraordinario periplo.

La obre se abre con un reconocimiento a la valentía y determinación de los marinos españoles y portugueses, que abrieron nuevas rutas y fueron los primeros en dar la vuelta al mundo. A continuación, menciona los 14 viajes de circunnavegación completados en aquel momento, expediciones españolas, inglesas y holandesas, como la segunda del inglés Francis Drake (1577) o la de Thomas Cook (1768).  

Después narra su viaje en dieciséis capítulos, en los que describe las principales ciudades y regiones por las que pasa, las etnias con las que contacta, los paisajes y multitud de detalles interesantes. Conoció un Buenos Aires de 20 000 habitantes, con su proporción de negros y mulatos; un Río de Janeiro que le pareció muy bonito, con minas de piedras preciosas, y la maravillosa Tahití, que le fascinó. Le parecía el paraíso terrenal, llena de vegetación y árboles frutales, con altísimos volcanes, ríos caudalosos, un clima delicioso que no pasaba de 27º C y ausencia total de mosquitos. Encontró una población con dos razas, de carácter dulce y tranquilo, polígama, de mujeres sumisas, y bien alimentada con pescado y fruta, lo que les mantenía muy sanos.
             
Allí, después de 16 meses de navegación, descubrió que el botánico Commerson había embarcado con su amante, Jeanne Baret, disfrazada de joven ayudante, que se convirtió así en notable botánica y la primera mujer en dar la vuelta al mundo.

El autor cuenta además muchos detalles y episodios curiosos, como la expedición de 250 jesuitas que viajó a América a evangelizar a la población y todos los avatares por los que pasaron las misiones jesuíticas.

Por cierto, en Brasil, Commerson encontró la planta que bautizó en honor al capitán, buganvilla, cuya flor se entregaría a Josefina, la primera esposa de Napoleón, y daría nombre a su color púrpura intenso.

Un libro muy interesante, de aventuras verdaderas, contadas por un hombre de talento, sobre el que se podría haber hecho una estupenda película (no existe, que yo sepa), ameno, entretenido y con el que se aprenden muchos detalles históricos de la época.
             
L. A. de Bougainville

Louis Antoine de Bougainville (París, 1729-1811) fué un miitar, explorador y navegante francés. Era hijo de un notario, estudió leyes y pronto demostró tener una habilidad especial apra el Derecho y las Matemáticas. Fué discípulo del enciclopedista D'Alambert y a los 23 años publicó un tratado de cálculo integral que complementaba el libro de L'Hôpital sobre cálculo infinitesimal.

 
Cálculo integral de Bougainville (edición de 1754)

Fué abogado, se hizo mosquetero inició una brillante carrera militar. Fué capitán de dragones en Canadá, obtuvo medallas por su valentía y pronto se hizo conocido por sus respuestas ingeniosas. Cuando el duque de Choiseul, que quería desentenderse de Canadá, le dijo «cuando la casa se quema, uno no se ocupa de los establos». Bougainville le respondió: «al menos, señor, no se podrá decir que usted habla como un caballo».

Esa respuesta llamó la atención de Madame de Pompadour, que le convirtió en su protegido, le presentó al rey y le convirtió en coronel. Se destacó en la defensa de Quebec y colonizó las Islas Malvinas,  que luego tuvo que vender a los españoles por orden de Su Majestad.

Solicitó permiso al rey para circunnavegar la Tierra y completó el viaje, del que lo más importante que trajo fué una crónica de Tahití, que le pareció el paraíso terrenal y una flor esplendorosa: la buganvilla. No todo el mundo tiene el privilegio de que su nombre se convierta en una flor.

 
Buganvilla

Publicado por Antonio F. Rodríguez.