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lunes, 18 de julio de 2022

Los naufragios del corazón - Benoît Groult

 

Título: Los naufragios del corazón                                                                                  Autora: Benoît Groult

Páginas: 256 pág.

Editorial: Libros del Asteroide

Precio: 19,95 euros

Año de edición: 2022

Hay un tema, tan atractivo como dífícil de tratar, un tema que me fascina: el amor arrebatador que todo lo arrastra como un huracán de fuerza imparable. El amor-sexo-deseo absoluto que todo lo puede y ante el que nada se puede hacer, más que entregarse a él, dejarse llevar y disfrutarlo mientras nos visita. Porque pocas veces nos toca con su magia. Un tema difícil de tratar, especialmente si la que habla de su pasión sexual es una mujer, por más que tenga dudas, como en este caso y oiga permanente la voz en disputa que ella llama la mogijata.

En esta historia, que se adivina autobiográfica, los dos amantes no pueden proceder de mundos más dispares, son George, parisina, universitaria, algo esnob y sofisticada, y Gauvain, el marinero más guapo y apuesto de un pequeño pueblo bretón, tosco, elemental y una fuerza de la naturaleza. Se conocen en el pueblo costero en el que veranea la familia de ella, se ven de lejos, casi ni se hablan... hasta que una nochedía salta una chispa abrasadora y quedan unidos para siempre. Esta es la historia de dos amantes que saben que no podrían vivir juntos, que se resignan a vivir cada uno su vida, que se piensan y se sueñan en la distancia permanente y que se encuentran periódicamente, cuando pueden, para disfrutar de un amor arrebatador, de un amor fou, al que no pueden resistirse.

La novela arranca con un prólogo fascinante, en el que la autora dilucida y elige el nombre del protagonista masculino, de su amado, para ocultar el auténtico y encontrar uno que represente todo lo que significa para ella. También se lamenta de todas las trampas que siembran el camino de la literatura sobre el sexo. De lo difícil que resulta escoger palabras que no resulten vulgares, soeces, y tampoco cursis o remilgadas. Y de lo esforzado de hablar de ese tema, porque «¿Cómo captar esa esperanza de cielo que luce entre las piernas de hombres y mujeres, y hacer pasar por milagro lo que se produce en todas partes, desde siempre?».

El primer capítulo empieza con una frase impactante: «Tenía 18 años cuando Gauvain se metió para siempre en mi corazón, o lo que yo entonces tomaba por corazón y todavía no era más que la piel...». A partir de ahí, la narración no decae en ningún momento y deviene en una especie de diario lirico e íntimo, en la que la protagonista describe su pasión y cómo la vive: el recuerdo permanente, los largos paréntesis, los encuentros en los lugares más exóticos, las Seychelles, Dakar, Kingston, Disneylandia, Quebec... la tristeza de vivir un amor errante e intermitente «¡Qué triste idea la de amar a un Cormorán!», «Decidme que si quiero conservar este amor, tengo que resignarme a perderlo», el intercambio de cientos de cartas... y luego, los fascinantes encuentros, en los que se miran a los ojos y se reconocen desde el primer momento, ya saben que son ellos.

El ritmo es trepidante, no le deja al lector tener un respiro ni relajarse un momento. El estilo es apasionado y arrollador, tal y como pide la historia que se cuenta y el resultado es la novela de una mujer enamorada, un libro emocionante, que te hace flotar y recordar cuando sentiste sensaciones parecidas.

Conforme avanza la historia, los protagonistas envejecen paulatinamente, lo que permite a la autora desgranar reflexiones y comentarios curiosos, aderezados con cierto sentido del humor, sobre el paso del tiempo y la pérdida de la juventud. Esa parte en la que entra en juego la vejez está muy bien resuelta y sirve de preparación para el final, que no voy a desvelar, pero es muy bueno y mantiene el tono general del libro a la perfección.

Publicado por primera vez en 1988 en Francia, esta novela originó un pequeño terremoto y un cierto escándalo por abordar el tema del deseo, la pasión sexual femenina, de manera tan explícita y sin tapujos. Aunque la verdad, lo hace con una sinceridad y un lirismo tan bien medidos, que es una novela ejemplar.

Una novela maravillosa, de una belleza deslumbrante, auténtica, poderosa, evocadora, tan brillante y contundente como un relámpago.

Hay que agradecer el excelente trabajo de traducción del francés realizado a Lydia Vázquez Jiménez, catedrática de Filología Francesa en la Universidad del País Vasco y miembro de la Academia Europea.

Benoît Groult (París, 1920-2016), escritora, periodista y activista feminista francesa, era hija de un diseñador de muebles y una diseñadora de moda, ambos de considerable prestigio. Creció en el ambiente de la clase alta parisina. Estudió Letras en La Sorbona y empezó a trabajar dando clase en Cours Bossuet, mientras publicaba artículos y reportajes en revistas como ELLE, Parents, Marie Claire, y colaborada en televisión.

Publicó su primer libro, «Diario a cuatro manos», con su hermana menor, Flora, sobre sus experiencias sobre la ocupación alemana. Escribió dos novelas más con Flora y 16 títulos más en solitario, con los que ha conseguido premios y reconocimientos, como ser nombrada Gran Oficial de la Legión de Honor

Benoît Groult

 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

lunes, 12 de julio de 2021

Los días perfectos - Jacobo Bergareche

  

Título: Los días perfectos                                                                                                  Autor: Jacobo Bergareche
 
Páginas: 184
 
Editorial: Libros del Asteroide
 
Precio: 18 euros 
 
Año de edición: 2021

¿Cómo explicar el enamoramiento sin caer en tópicos, cursiladas, cosas sabidas y repetidas, máximas «extraordinarias  y deseos incumplibles?

Jacobo Bergareche lo hace de forma original, y no lo es tanto porque el formato elegido sea el epistolar, una sola carta del protagonista a su amante, que no enviará, y una sola carta a su mujer que no llegará a tiempo, sino porque el estímulo para escribir esas cartas, y por ende la novela, es la correspondencia amorosa enviada por William Faulkner, Bill, a su amante, Meta, durante su larga relación.

El autor juega con dos planos de narración, el contenido en las cartas de Faulkner a Meta y, en paralelo, el de su relación con su amante ocasional, una mujer estadounidense a la que ve una vez al año.

Pero el escritor no solo habla del enamoramiento, sino también de su contrario, el desamor, el tedio, la tristeza y la pena que se instalan en las parejas que, como la del protagonista, Luis, y su mujer Paula, cumplen ya diecisiete años juntos. Tedio que se produce también en las parejas de amantes, como nos demuestra lo que ocurrió en la de Faulkner.

Nos habla de la ilusión por disfrutar de un día perfecto, cuyo éxito es el de construirlo juntos. Un día perfecto, que ―como en el caso de una deliciosa carta del genial escritor a Mate en formato story board― no es más que una jornada de disfrutar de playa, sol y ping-pong, cosas sencillas que cualquiera se puede procurar. La diferencia con quien no tiene esos días perfectos es la falta de ese estímulo que convierte lo corriente en especial, lo normal en mágico, las horas en minutos, éstos en segundos y el tú en un ilusionado «nosotros», tanto es el deseo de fusión y apropiación. El milagro de la conversión que se logra por obra de la primera persona del plural, con el tiempo, se mitiga o se agota, nos dice el autor.

No puede vivirse siempre en estado de pasión permanente, de exaltación continua y agotadora, nos dice, y para explicar su afirmación de que el mundo no podría funcionar así, nos habla, con mucho humor, del origen de la palabra pathos, de la que deriva la palabra pasión y también el sustantivo patología, que significa enfermedad y de cómo no podríamos vivir en un mundo en el que todos estuviéramos obsesionados ―enfermos― con encontrarnos con el objeto de nuestro amor y de no hacer otra cosa que amarnos ―que es el único deseo de los amantes.

La carta de Faulkner que desmenuza y le sirve de motor al protagonista para escribir a su amante, le servirá también para escribir después a su mujer en un esfuerzo de buscar su complicidad para intentar recuperar esa ilusión que convierte en mágico lo corriente. A lo largo de su escritura, desarrolla los dos conceptos, el enamoramiento, con más fuerza, atrevimiento y alegría ―lógico― que su contrario, el desamor, más pausado, menos luminoso, buscando lo que se teme que pueda estar perdido para siempre.

Es esta una novela delicada, sutil y lírica, que está plagada de reflexiones que, en algunos casos reconocemos totalmente, en otros menos, pero todas muy comprensibles y nunca baladís. Su tesis principal, que la felicidad es efímera por naturaleza y luego nos pasamos la vida sumergidos en la melancolía. Parece ser que el poderoso Abderramán II dejó dicho al final de su vida que había sido feliz exactamente 14 días. O dicho de otra manera, en palabras de Ricardo Menéndez Salmón: «… los hombres ganan la felicidad sin merecerla, la pierden sin darse cuenta y la añoran sin remedio».

Es un pequeño libro que se lee con mucha agilidad ―el autor escribe bien―, tiene poesía y magia, y está salpimentado aquí y allá por un sentido del humor que nos hace sonreír en multitud de ocasiones, entre ellas, el final.

Se trata de un buen ejemplo de la llamada literatura sentimental, digresiva, intimista y con la acción prácticamente detenida, que nos hace pensar, recordar y examinar nuestra experiencia y emociones. Una obra muy agradable y profunda, acerca de unas emociones que se comparten hasta sin querer y de forma imprudente, y otras que se guardan allá donde las personas guardamos las penas que se callan.

Excelente y recomendable lectura para estos tiempos veraniegos.

Jacobo Bergareche

Jacobo Bergareche (Londres, 1976), perteneciente a una de las familias fundadoras del grupo Vocento, es un personaje inquieto, lo que se manifiesta en su formación diversa y sus varias dedicaciones.

Empezó a estudiar Bellas Artes en Madrid, pero abandonó el empeño y se licenció en Writing, Literature and Publishing por el Emerson College (Boston). Ha sido publicista, diseñador gráfico, empresario de una productora de apps en los albores de la telefonía inteligente y actualmente, director de ficción de una productora.

Cuenta que formó parte del grupo de poetas itinerantes «Guerilla Poets», cuya misión era sacar la poesía a la calle y leer poemas en espacios públicos, desde una hamburguesería hasta un vagón de metro.

Escritor de poemas, teatro, literatura infantil y guiones para series de televisión, se estrenó en la narración larga con «Estaciones de regreso» (2019), que escribió cuatro años después del asesinato de su hermano en Luanda (Angola), lo que le supuso afrontar de nuevo su dolor para dejarlo reposar después. Tiene un blog muy recomendable: https://hombreblandengue.com/.

Publicado por Paloma Martínez.