domingo, 22 de septiembre de 2019

Las flores del mal - Charles Baudelaire


La invitación al viaje

Mi niña, mi hermana,
¡Piensa en la dulzura
De vivir allá juntos!
Amar libremente,
¡Amar y morir
En el país que a ti se parece!
Los soles llorosos
De esos cielos encapotados
Para mi espíritu tienen la seducción
Tan misteriosa
De tus traicioneros ojos,
Brillando a través de sus lágrimas.

Allá, todo es orden y belleza,
Lujo, calma y voluptuosidad.

Muebles relucientes,
Pulidos por los años,
Decorarían nuestra alcoba;
Las más raras flores
Mezclando sus olores
Al vago aroma del ámbar
Los ricos artesonados,
Los espejos profundos,
El esplendor oriental,
Todo allí hablaría
Al alma en secreto
Su dulce lengua natal.

Allá, todo es orden y belleza,
Lujo, calma y voluptuosidad.

Mira en esos canales
Dormir los barcos
Cuyo humor es vagabundo;
Es para saciar
Tu menor deseo
Que vienen desde el cabo del mundo.
—Los soles en el ocaso
Recubren los campos,
Los canales, la ciudad entera,
De jacinto y de oro;
El mundo se adormece
En una cálida luz

Allá, todo es orden y belleza,
Lujo, calma y voluptuosidad. 


Elevación

Por encima de los lagos, por encima de los valles,
De las montañas, de los bosques, de las nubes, de los mares,
Allende el sol, allende lo etéreo,
Allende los confines de las esferas estrelladas,

Mi espíritu, tú me mueves con agilidad,
Y, como un buen nadador que desfallece en la onda,
Tú surcas alegremente la inmensidad profunda
Con una indecible y mácula voluptuosidad.

¡Vuela muy lejos de esas miasmas mórbidas,
Ve a purificarte en el aire superior,
Y bebe, como un puro y divino licor,
La luminosidad que colma los espacios límpidos!

Detrás del tedio y los grandes pesares
Que abruman con su peso la existencia brumosa,
Dichoso aquel que puede con ala vigorosa
Arrojarse hacia los campos luminosos y serenos;

¡Aquel cuyos pensamientos, cual alondras,
Hacia los cielos matutinos tienden un libre vuelo!
¡Que se cierna sobre la vida, y alcance sin esfuerzo
El lenguaje de las flores y de las cosas mudas! 


El reloj

¡Reloj! ¡Divinidad siniestra, horrible, impasible,
Cuyo dedo nos amenaza y nos dice: ¡Recuerda!
Los vibrantes Dolores en tu corazón lleno de terror
Se plantarán pronto como en un blanco;

El Placer vaporoso huirá hacia el horizonte
Tal como una sílfide hacia el fondo del pasillo;
Cada instante te devora un trozo de la delicia
Acordada a cada hombre para toda su estancia.

Tres mil seiscientas veces por hora, el Segundero
Murmura: ¡Recuerda! —Rápido, con su voz
De insecto, Ahora dice: ¡Yo soy Antaño,
Y yo he bombeado tu vida con mi trompa inmunda!

¡Remember! ¡Recuerda! pródigo Esto memorl
(Mi garganta de metal habla todas las lenguas.)
¡Los minutos, muerte juguetona, son gangas
Que no hay que dejar sin extraer el oro!

¡Recuerda! que el Tiempo es un jugador ávido
Que gana sin trampear, ¡en todo golpe! es la ley.
El día declina; la noche aumenta: ¡recuerda!
El abismo tiene siempre sed; la clepsidra se vacía.

Luego sonará la hora en que el Divino Azar,
Donde la augusta Virtud, tu esposa todavía virgen,
Donde el Arrepentimiento mismo (¡oh, el postrer refugio!)
Donde todo te dirá: ¡Muere, viejo flojo! ¡es muy tarde!" 


Charles Baudelaire (París, 1821-1867), poeta maldito de vida bohemia y excesos, bebedor de absenta, llamado por algunos «el Dante de una época decadente». Padecía (o disfrutaba) de sinestesia, una interferencia de los sentidos que experimenta el 1 % de la población, un don que permite oir colores o ver sonidos. Esa curiosa facultad está presente en su famoso soneto Correspondencias, la carta de presentación del simbolismo:

La Natura es un templo donde vividos pilares
Dejan, a veces, brotar confusas palabras;
El hombre pasa a través de bosques de símbolos
que lo observan con miradas familiares.

Como prolongados ecos que de lejos se confunden
En una tenebrosa y profunda unidad,
Vasta como la noche y como la claridad,
Los perfumes, los colores y los sonidos se responden.

Hay perfumes frescos como carnes de niños,
Suaves cual los oboes, verdes como las praderas,
Y otros, corrompidos, ricos y triunfantes,

Que tienen la expansión de cosas infinitas,
Como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso,
Que cantan los transportes del espíritu y de los sentidos. 


Es un poeta que me fascina, desde aquella época en la que Luis, un compañero de la Facultad, me descubrió la magia de sus poemas en clase de Física. ¡Qué deliciosa mezcolanza y sinestesia!

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 21 de septiembre de 2019

La delirante trayectoria de Boris Johnson - Fintan O'Toole

 https://www.centreculturelirlandais.com/en/agenda/regard-sur-lirlande-fintan-otoole

Hace unos días, este periodista irlandés publicó un excelente artículo sobre el premier británico, Boris Johnson, una inteligente pieza en la que trata de ahondar en la trayectoria y la psicologóa del político:


Fintan O'Toole  (Dublin,  1958) es un periodista, editor y crítico de teatro irlandés. Nació en una familia de clase trabajadora, estudió en la University College Dublin, de la capital irlandesa. Ha sido profesor invitado en la Universidad de Princeton y está considerado como uno de los 300 intelectuales británicos más influyentes, aunque no es británico.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 20 de septiembre de 2019

Diez rupias - Saadat Hasan Manto


Título: Diez rupias
Autor: Saadat Hasan Manto

Páginas: 328

Editorial: Nórdica

Precio: 22,50 euros


Año de edición: 2019

Este volumen reúne dieciocho relatos de uno de los cuentistas indios más relevantes de los últimos años, una fantástica antología que reúne lo mejor de su extensa producción. Con razón se le llama a veces el Chéjov o el Maupassant pakistaní, aunque hay que acercarse a estos cuentos con prudencia y la mente abierta, intentando no compararlo con otros cuentistas occidentales, porque proceden de otra cultura y otro mundo.

A pesar de que este escritor fué muy influido por autores europeos, sus historias tienen algo diferente, difícil de aprehender. Son cuentos sutiles y profundos, aparentemente sencillos, que me recuerdan a las películas de Jean Renoir y Satyajit Ray. Algunas de esas piezas hacen denuncia social, varias retratan la odisea de familias musulmanas que tienen que abandonar su India natal cuando se funda el estado de Pakistán, como le pasó a Manto, de las relaciones entre el Reino Unido y la India en los años de la independencia o retratan conflictos de tema religioso o social.

Texto de personajes que luchan por sobrevivir en situaciones difíciles. El autor no juzga nunca a sus personajes, los presenta con compasión y los deja actuar con toda naturalidad, como supervivientes en un mundo demasiado difícil. Relatos que retratan una sociedad, una coyuntura histórica y una parte de una cultura poliédrica y muy compleja, como la del subcontinente indio, una región con 122 idiomas y 1599 dialectos.

Un introducción estupenda al mundo de un gran escritor indio, un maestro de la distancia corta de otras latitudes.

Saadat Hasan Manto (Samrala, 1912-1955) fué un escritor Indio-pakistaní, uno de los pocos autores de ese país que no escribía en inglés, sino en urdu. 

Hijo de un juez de distrito, nació en el Punjab, empezó a estudiar en la Universidad Musulmana de Alligart, pero colgó los libros para irse a Bombay y empezar a escribir en varios periódicos y guiones de cine para Bollywood.

Llevó una vida tranquila hasta que un amigo, el también escritor Abdul Bari Alig, le aconsejó buscar su propio talento leyendo a los autores rusos y franceses, lo que cambió si vda para siempre. Pasó dificultades económicas, pero dedicó toda su vida a la literatura..

Fue procesado por obscenidad seis veces, simplemente por escribir sobre sexo con naturalidad y de modo sincero, tres antes de la independencia de la India en 1947 y otras tres veces después. Las seis veces fué absuelto.

Dejó al morir veintidós volúmenes de relatos, una novela, tres libros de ensayos y muttutud de guiones. No consiguió el reconocimiento de las autoridades de Pakistán hasta después de su muerte, cuando le concedieron laorden NIshan-e-Imtiaz a título póstumo.

Saadat Hasan Manto

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Tener un cuerpo - Brigitte Giraud


Título: Tener un cuerpo
Autora: Brigitte Giraud

Páginas: 224

Editorial: Contraseña

Precio: 18 euros
 

Año de edición: 2019

Pocas veces tiene uno la fortuna como lector de encontrar una novela extraordinaria, como ésta, original y brillante tanto en su planteamiento como en su ejecución. Para mí gusto, un texto sobresaliente.

Se trata de la autobiografía, fragmentaria y con elipsis, formada de retazos, contada en primera persona por una mujer, lucida y consciente, a partir de su cuerpo. Y ahí radica la novedad maravillosa  de este libro. Porque los cinco capítulos, infancia, adolescencia, noviazgo, maternidad y viudez, se cuentan desde la conciencia del propio cuerpo, a partir de su carácter físico y real, sí del cuerpo, ese compañero fiel e inseparable que siempre nos acompaña y que aprendemos primero a identificar, luego a querer y moldear, y finalmente a cuidar, cuando sentimos que no somos inmortales.

Un texto fresco, original, moderno, embargante, evocador y que mueve a la empatía. Una maravilla de la novela que supongo que tiene mucho de autobiográfica por los puntos en común que tiene con los principales hitos de la vida de la autora, que se casó, fué madre y, tristemente, perdió a su pareja en un accidente de moto, como la protagonista.

El descubrimiento del yo físico, la presión externa por ajustarlo a los cánones aceptados, el acné, la timidez, la aparición de la regla, la efervescencia de las hormonas en la adolescencia, la rebeldía, el eros y el sexo,  el no sé qué ponerme, el primer beso, el desdoblamiento de tener un hijo, el trabajo que deforma el físico.. y muchas más cosas hasta construir todo un universo de sensaciones, percepciones e identidades alrededor del propio cuerpo y su evolución vital.

Un libro maravilloso, escrito desde un feminismo suave y natural, en el que acompañamos, no desde dentro, pero desde muy muy cerca las peripecias de la vida de una mujer sensible y despierta. Una obra deslumbrante que me ha obsesionado durante días. No podía dejar de pensar en ella.
 
Brigitte Giraud (Sidi-Bel-Abbès, 1960) es una escitora francesa nacida en Argelia. Pasó su niñez y su juventud en un suburbio de Lyon. Estudió inglés y alemán, ya ha trabajado como traductora, librera y periodista. Ha escrito nueve novelas y ha ganado el Premio Goncourt de novela, el Prix Littéraire des Étudiants y el Prix Lettres frontière.
                          
http://www.petit-bulletin.fr/saint-etienne/animations-connaitre-article-59066-Brigitte+Giraud+++++Je+suis+devenue+ecrivain+pour+ecrire+ce+livre++.html
Brigitte Giraud

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Katerina - Aharon Appelfeld



Título: Katerina
Autor: Aharon Apelfeld

Páginas: 210


Editorial: Galaxia Gutenberg 

Precio: 17,90 euros 

Año de edición: 1994 

¿Cómo lograr el tratamiento de una vida llena de dolor y sufrimiento de manera bella? Esta es una de las razones por las que esta novela cautiva.

Hemos leído mucho acerca del peor suceso ocasionado por los hombres en el s. XX. En la mayor parte de esas ocasiones, al leer sobre tantísimo sufrimiento y atrocidades, hemos estado con el ánimo, y hasta también con el cuerpo, encogidos. Otras veces hemos asistido estupefactos a las imágenes reales del horror. Pero no abundan los relatos en los que se obvia el detalle de esas inmundas acciones y se narra desde una serenidad que sugiere más que evidencia. De hecho, en esta novela «se huele» de fondo la terrible masacre de los judíos, pero no es el objeto de la narración, aunque sí lo es el cómo se gestó el odio atroz que le precedió y que fue un asunto de ciudadanos, no solo del gobierno.

Esta forma de narrar solo es posible -como dijo Philip Roth de su gran amigo Appelfeld- cuando la persona que lo ha vivido ha superado el caos y se ha rehecho como un ser humano armónico.

Las primeras páginas de esta magnífica novela marcan ese difícil estilo logrado por el autor en el que el paisaje, maravillosamente descrito en unas pocas pinceladas, nos hace situarnos físicamente en ese lugar en medio de ninguna parte, la aldea a donde vuelve la protagonista con 80 años para descansar de su tremenda y agitada vida, y reencontrarse ya pacíficamente con los seres -pocos y de una enorme rudeza- que le acompañaron en los escasos años que pasó con ellos.

Katerina nos cuenta su vida a retazos, una vida llena de duras vicisitudes que la han hecho resistente y con una suerte de aceptación de la realidad por dura que sea que el autor considera que es característica de los judíos. Una mujer que, aunque confiesa haber padecido siempre de un miedo en ocasiones paralizante, con la distancia que da el ser lectores, consideramos valerosa por su enorme capacidad de levantarse tras la continua serie de caídas -a cada cual más dura- que es su vida.

La narración en primera persona hace que desde el primer momento sintamos lo que la protagonista relata. Muchas de las vivencias le ocurrieron al propio autor que, desde muy joven -12 años- tuvo que solucionarse la vida sin un adulto que lo protegiera y lo amara. Fue tanto lo que sufrió que en sus libros repite que, aunque sea difícil admitirlo, las personas nos encontramos más cerca de los animales que de los humanos.

Katerina huye a los 14 años de un padre alcohólico y brutal y de una madrastra sometida. Rápidamente se encuentra con las peores compañías que da la miseria y sus consecuentes problemas, uno de ellos, y no el menor, el alcohol al que siempre vuelve. Trabajará como criada en casas de judíos con cuyas mujeres llegará a establecer relaciones de afecto, y en esas casas aprenderá no solo a no odiar a los judíos como todos los rutenos hacían «porque habían matado a Jesús», sino a valorar sus virtudes. Ese afecto que llega a tenerles será la característica que la distinga de «los suyos» y que la haga única y diferente de sus brutos coterráneos. Aparece así un tema importante para Appelfeld, el del desarraigo producido por la emigración.

Mantendrá una relación sentimental que se tornará imposible con un judío alcohólico y tendrá que volver a huir -su vida es una fuga constante- para encontrarse en la peor situación de su azarosa vida.

Ante tanto desastre, la vía de escape de Katerina que le da la fuerza necesaria para aguantar son los sueños y las ensoñaciones. Ve y habla con la gente a la que ha querido y que está ya en el «mundo de la verdad» y los siente tan reales que incluso algunos envejecen.

Este autor es un escritor de gran eficacia: usa frases cortas -él mismo decía que lo aprendió de la Biblia-, con poca adjetivación, va directo a lo que quiere expresar y busca la manera de hacerlo de forma sencilla, con una admirable serenidad y huyendo de la descripción minuciosa y tremendista. Verdadera literatura. Los capítulos son cortos, lo que, unido a la medida extensión de la novela, hace que nunca decaiga el interés por conocer lo que le ocurre a la protagonista en cada cambio que se produce en su vida y que se lea con mucha agilidad. Otro ejemplo más de cómo no es necesario una cantidad grande de páginas para contar mucho y bien.
 
Aharon Appelfeld
           
Aharon Appelfeld (1932-2018) fue un escritor nacido en la entonces Rumanía. Era un judío asimilado de padres cultos, su lengua materna era el alemán. Sufrió una muy dura infancia: testigo del asesinato de su madre por los nazis cuando tenía 8 años, ingresó, junto con su padre, en un campo de concentración del que se escapó pronto, lo que le llevó a vivir tres años en un bosque ucraniano con ladrones y una prostituta. A los 12 años, liberada la zona por los rusos, pasó a trabajar en las cocinas de su ejército y, tras malvivir en Italia y Yugoslavia, en 1946 llegó a Israel en donde años más tarde encontró a su padre, tema del que nunca pudo escribir.

Aprendió hebreo, lengua en la que escribió su abundante obra -aunque desgraciadamente poco conocida todavía en España- y trabajó en la universidad como profesor de literatura hebrea.

Toda su vida buscó explicación al por qué del odio a los judíos que eran tan europeos como cualesquiera otros. Decía que con su escritura solo intentaba comprender al hombre. En sus obras no se refiere directamente al Holocausto, pero el terror que fue y sus consecuencias llenan todas sus obras con la serena perspectiva que da la supervivencia y la superación. Importantísimo escritor.

Publicado por Paloma Martínez.