Un fenómeno curioso y relativamente frecuente en cualquier idioma es que haya palabras que significan una cosa y la opuesta, los llamados autoantónimos o enantiosemas. Hace poco, Verne, un blog muy salado, publicaba una entrada con diecinueve ejemplos en castellano muy llamativos.
Nosotros, por nuestra parte, vamos a añadir dos más:
- «luego», cuyo significado más habitual quiere decir «después, más tarde» y sin embargo, tiene otra acepción que equivale a «inmediatamente, sin dilación». Esta segundo sentido puede parecer en desuso, pero se puede escuchar, entre otros lugares, en Cantabria y además en tres grados: «luego» (a continuación), «muy luego» (inmediatamente) y «lueguísimo» (ahora mismo). Es curioso que en los valles en los que este segundo significado está vigente, no se utiliza el primero.
- «escatológico», que significa al mismo tiempo «relacionado con la divinidad» y «relacionado con los excrementos», es decir, «relativo a lo que no se puede tocar», ya sea por un motivo o por otro.
En muchas ocasiones esta situación paradójica procede de la generalización del uso irónico de un término, como ocurre con «perla» («algo selecto o muy valioso» y también «frase o expresión especialmente desafortunada»), pero a veces el motivo no resulta tan evidente.
¿Conocéis más ejemplos?
Publicado por Antonio F. Rodríguez.


