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martes, 26 de agosto de 2025

Las «locas» de postín y El fuego de Lesbos - Álvaro Retana

Título: Las «locas» de postín y El fuego de Lesbos                                                   Autor: Álvaro Retana

Páginas: 176

Editorial: Dos Bigotes

Precio: 18,95 euros 

Año de edición: 2024

Esta novelita publicada hace más de un siglo, en 1919, está todavía llena de frescura, originalidad y todo el encanto de los felices y locos años 30. Lleva como subtítulo «Novela de malas costumbres aristocráticas» y en el prólogo, el autor intenta quitarse de encima toda responsabilidad por publicar un material tan escandaloso. Dice ser un reportero de los vicios más extravagantes de la gente bien: «Ningún otro novelista español creo que me haya superado en audacia para estudiar con febril apasionamiento a esa alocada fauna que vive en el extrarradio moral». Joaquín Belda, otro novelista de la misma cuerda, dijo de él que «No embarcó en sus naves de autor a ningún pasajero que no estuviese adornado por lo menos con un pecado mortal de necesidad».

Porque estamos ante el más destacado representante de la literatura galante y sicalíptica, nunca pornográfica, siempre erótica, que no se recrea en la descripción explícita, sino que sugiere, menciona, a veces estimula la imaginación y siempre escandaliza. La literatura de Retana es chispeante, ligera, divertida y brillante. Cultiva un humor inteligente, una sana ironía y saca a la luz una cierta realidad, habitualmente oculta, que en realidad tiene mucho valor porque los márgenes de lo ortodoxo siempre plantean preguntas interesantes. Por las páginas de Las «locas» de postín desfila toda una cohorte de personajes estrafalarios, peculiares y llamativos, todos elegantes y masculinos a pesar del jugoso apodo de algunos de ellos: la Duquesa, cleptómana, la Poderosa, cupletista, Rafaelito, aficionado al pecado estéril, Egmont de Bries, el primer transformista español... personajes almodovariamos avant la lettre, seguramente caricaturas de personas reales que vivieron los locos años veinte.

El lenguaje es estupendo, divertido, no se anda por las ramas ni abunda en descripciones aburridas. Va siempre al grano, tiene mucho ritmo y cada página plantea algo nuevo, curioso e hilarante. Una gozada de texto, plagado de hallazgos expresivos, pequeños debates atractivos, como un curioso análisis de las cualidades de los amantes señoritos y proletarios, y frases afortunadas: «Ya han cambiado tanto las cosas que hay que dedicarse a las mujeres para sacar dinero», «... un cura más fogoso que muchos seglares», «... su carácter eminentemente perforador», «... un mozalbete frívolo y travieso de treinta y seis años, descendiente de Felipe el Hermoso», «Hoy el que no torea es porque no tiene con quién», «La lujuria es la perfección del amor» (Octave Mirbeau), «Ahora es una buena señora, que se asusta de todo menos de sus sombreros», «... una estupidez que desafía la ironía», «... que le iba tan bien como un miriñaque a un banderillero».

Mención aparte merece la espléndida taxonomía de «locas» que se esboza aquí, de las locas por convicción a las locas escandalosas, pasando por las vetustas, las profesionales, las vergonzantes y muchas otras categorías, tan descriptivas como peculiares. Y todo eso resumido en tan solo 63 páginas. El volumen se completa con otra novelita de Retana, El fuego de Lesbos, dedicado al universo de las mujeres queer y un prólogo entusiasta y muy ilustrativo de Dimas Prychyslyy.

En fin, un par de novelas cortas deliciosas, inteligentes y muy divertidas, que exploran toda una fauna de personajes y actividades, en realidad de manera elegante y respetuosa, pero tratando siempre de instruir deleitando y escandalizar un poco. Una muestra excelente de un género muy original y creativo, difícil de cultivar con solvencia. Un libro de un autor extraordinario en todos los sentidos.

Álvaro Retana (1890-1970) fue un personaje de lo más peculiar. Nació frente a las costas de Ceylán, en el barco en el que viajaban sus padres durante su luna de miel y fue bautizado en Filipinas. Su padre era el político conservador, diplomático y escritor Wenceslao Retana, fundador del filipinismo moderno que estuvo a punto de batirse en duelo con Rizal.

Fue periodista, funcionario del Tribunal de Cuentas, modisto, figurinista, dibujante, letrista y compositor de cuplés, y lo más importante, uno de los más afamados autores de novelas eróticas del siglo XX. Compuso, junto al novio de La Fornarina, el famoso cuplé El polichinela, también es el autor de Las tardes del Ritz, Ven y ven y muchos más. Fue un gran admirador y amigo de las principales cupletistas de la época, diseñó trajes espléndidos y atrevidos para ellas y, aunque era un homosexual declarado, tuvo varios matrimonios experimentales y un hijo con una cantante en un desliz de camerino.

Empezó a publicar artículos y críticas con poco más de veinte años, tuvo una larga carrera como periodista y publicó más de cien novelas eróticas sobre la sociedad galante y frívola del Madrid decadente, que tuvieron un éxito enorme. Vendía mucho más que la mayoría de autores serios de aquellos años. Desenfadado, libertino y provocador, se presentaba como el escritor más guapo del mundo y se hacía retratar con un quimono bordado de rosas, con las cejas depiladas y los ojos y labios pintados.

Durante la dictadura de Primo de Rivera fue procesado y encarcelado varias veces y durante la guerra civil fue condenado a muerte por tener en su casa objetos religiosos a los que no mostraba ningún respeto. La pena le fue conmutada por 30 años de cárcel, de los que cumplió 7. Al salir, siguió escribiendo y presentó 55 originales a la censura qué moral, que solo le permitió publicar 16. Hay un documental de la serie Imprescindibles sobre su vida muy interesante, que se puede ver en este enlace

Álvaro Retana

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

martes, 20 de febrero de 2018

Manon Lescaut - Abate Prévost

                                            
Título: Manon Lescaut
Autor: Abate Prévost
 
Páginas: 210
 
Editorial: Eneida
 
Precio: 13,50 euros 
 
Año de edición: 2010

Siempre es buen momento de leer un clásico. Hace poco estaba aburrido y en un par de tardes me leí «La historia del caballero des Greux y Manon Lescaut», más conocida como «Manon Lescaut».

Publicada en 1731 en Amsterdam, es el séptimo volumen de las «Memorias de un hombre de calidad». Fué introducida en Francia en 1733 y prohibida inmediatamente, aunque cinco años más tarde se reeditó y tuvo un éxito irresistible que le hizo llegar a tener veinticinco ediciones en muy poco tiempo. 

Cuenta con buen pulso y mucho encanto la historia de amor de un joven noble que se queda prendado de una bellísima cortesana, cuya bellez no se describe para dejar que lo haga a imaginación del lector. Parece que la historia es en buena parte autobiográfica, porque el autor se  enamoró de una holandesa, llamada Lenki, que le sorbió el seso y le vació la bolsa, así que este libro más parece o bien una confesión o una venganza simbólica.

¿El tema principal? La ceguera del amor. Cómo a veces nos enamoramos arrebatadamente de quien no nos conviene, no vemos lo evidente y buscamos nuestra propia perdición. El texto tiene un cierto tono moralista («...y me profetizó en parte las desgracias que no tardaron en sucederme»), aunque la narración se mantiene en el plano de lo objetivo.

Montesquieu resumió esta novela diciendo que era «la historia de un pillo y una buscona», aunque yo diría que él más que pillo es un enamorado demasiado crédulo y pusilánime, y ella, una cortesana sociópata y manipuladora.

Aunque el tema puede parecer no muy agradable, esta obra está llena de buenas cualidades. El autor describe toda una época de usos sociales y amorosos, el París libertina y promiscua de «Las amistades peligrosas» en el que ninguna honra estaba a salvo y no tener querida estaba casi mal visto. Amantes, enredos, ricos protectores, lujo, placeres, coches de caballos, funciones de ópera y citas secretas. Un mundo de sensualidad y desenfreno.

Dorothy Kirsten en el papel de Manon Lescaut en la Ópera de Puccini

Esta novela sirvió para que se compusieran hasta tres óperas diferentes, de Jules Massenet, Daniel Auber y la última de Puccini, estrenada en 1893, en la que recicló y utilizó otros temas musicales ya compuestos. A pesar de eso, parece que lo hizo bien; tuvo una gran éxito, se sigue representando regularmente y es una de las óperas más valoradas del compositor italiano.

Volviendo al libro, la narración es ágil, el estilo moderno, parece escrito ayer, los diálogos muy buenos, reflejan la manera de pensar de la época, y en conjunto parece más bien una novela realista, en la que todo se narra sin eufemismos ni afectación alguna, a veces incluso de manera demasiado directa. 

En fin, un texto exquisito que nos llega desde el siglo XVIII para deleite de lectores curtidos, equilibrado, interesante, muy bien escrito, algo misógino, pero era el espíritu de la época y con dos personajes fascinantes e inolvidables, el confiado des Grieux y la pérfida Manon. Una de las primeras novelas, quizás la primera que explotó mejor el tema de «la mala» inolvidable. Os lo recomiendo.

Antoine François Prévost (Hesdin, Artois, 1697-1763) fué un novelista, historiador y traductor francés, más conocido como Abate Prévost. Hijo de un procurador, estudió con los jesuitas hasta que se enroló en el ejército con catorce años, luego volvió con los jesuitas y de nuevo volvió a la carrera de armas, ahora como oficial.

Finalmente se hace monje benedictino a los veinticuatro años, se dedica a escribir y después de varios años de vida monástica, abandona el monasterio y huye a Londres, donde aprende inglés e historia inglesa, lo que dejará su huella en sus futuras obras.

Escribe «La historia del caballero des Greux y Manon Lescaut», libro condenado por el parlamento francés a la hoguera. Vuelve a la orden benedictina y llega a ser capellán del príncipe de Conti, que se convierte en su protector. Siguió escribiendo, publicó varias novelas y una monumental «Historia de los viajes» en quince volúmenes. Murió de una apoplejía.

El abate Prévost

Publicado por Antonio F. Rodríguez.