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miércoles, 27 de mayo de 2026

Mis tardes en el pequeño café de Tokio - Michiko Aoyama

Título: Mis tardes en el pequeño café de Tokio
Autor: Michiko Aoyama
 
Páginas: 208
 
Editorial: Planeta
  
Precio: 19,90 euros 
 
Año de edición: 2025

Algunas lecturas te reconcilian con el mundo. Mis tardes en el pequeño café de Tokio de Michiko Aoyama pertenece a esa clase de libros. A través de lecturas entrelazadas que tienen como punto de partida un pequeño café de esa ciudad, enmarcado por un río y unos cerezales, el libro narra fragmentos de vidas, personajes relacionados mediante un hilo sutil de complicidad y humanismo. Que nadie espere grandes aspavientos en la trama, crímenes, piruetas de ficción grandilocuente o hechos épicos protagonizados por seres superlativos. Los personajes de este libro son seres vulnerables y comunes, nada más y nada menos que seres humanos enfrentados o en reconciliación con sus propias vidas.

El camarero se enamora de una clienta que escribe cartas en inglés, una maestra de infantil recibe una reprimenda de su directora, que también va al café a charlar con su amiga de toda la vida, alguien que pronto se va a casar y viajar a Sidney, donde se encuentra casualmente con una pareja de ancianos celebrando sus bodas de oro… En fin, cada capítulo compone parte de un mosaico de emociones, recuerdos y sentimientos a pequeña escala. El personaje secundario de un capítulo es el protagonista del siguiente y la figura de alguien que se hace llamar «Maestro», atraviesa la narración como una sombra bienhechora.

Michiko Aoyama practica una suerte de antropología sentimental. Relata las dudas que nos atenazan al tomar decisiones, los sentimientos que reprimimos por no hacer daño a quienes amamos, los recuerdos que nos remuerden la conciencia, o quizás la incapacidad de ser felices. Mis tardes en el pequeño café de Tokio es una novela o un libro de relatos, y da lo mismo: su objetivo es reconfortar con el lado amable de la realidad. La autora procura convencernos, con cierta ingenuidad (todo hay que decirlo), de que las casualidades y la bondad acaban confluyendo para hacer una sociedad más acogedora. Podemos tejer relaciones con desconocidos y enriquecernos con sus experiencias y pensamientos. Y siguiendo la tradición propia de las filosofías orientales, el karma devuelve los gestos y los auxilios.

Conviene enmarcar su obra en lo que se ha llamado healing fiction japonés (ficción terapéutica o iyashikei en su sentido literario), un subgénero narrativo nacido en Japón que prioriza la calma, la introspección y el consuelo emocional frente al conflicto o la acción trepidante. Sus historias, de ritmo pausado y tono amable, suelen girar en torno a personajes cotidianos que lidian con pequeñas crisis vitales (soledad, desempleo, duelo) y hallan respuestas en actividades sencillas como leer, cocinar, regentar una pequeña tienda o recomendar libros. La trama no busca un gran clímax dramático, sino crear una atmósfera envolvente y reconfortante que invite a la reflexión y ofrezca al lector una sensación de paz y esperanza. Suelen incluir elementos como gatos, cafés, bibliotecas de barrio o diarios de gratitud, y autores representativos son Michiko Aoyama, Toshikazu Kawaguchi o Satoshi Yagisawa. Es una literatura que actúa como bálsamo para el estrés moderno, en la que el verdadero viaje es el autodescubrimiento y la conexión humana en lo pequeño.

¿Libros de autoayuda? No diría tanto. Sería denigrar el género, puesto que de género en el sentido literario se trata. Son obras con vocación estilística, que emplean las herramientas narrativas para construir una trama. Que esa historia se vista de cotidianiedad no le resta mérito en absoluto. Así, en el caso de esta obra, la autora japonesa firma un texto sincero y emotivo, con una prosa límpida y sencilla, de oraciones encadenadas que, con sosiego, pintan bosquejos acertados de vidas normales. Hay una voluntad de lograr calidad literaria al tiempo que transmitir cierto mensaje de sosiego e introspección. Por eso es conveniente acudir a esta obra sin prejuicios. Mis tardes en el pequeño café de Tokio es un libro que se lee como un chocolate caliente para el espíritu y se bebe a sorbos medidos, como cualquier buena historia.

 
Michiko Aoyama

Michiko Aoyama nació en 1970 en la prefectura de Aichi, Japón. Estudió Periodismo y, tras graduarse, trabajó durante dos años como reportera para un periódico japonés en Sidney, Australia. A su regreso a su país, ejerció como editora de revistas en una editorial antes de decidirse por completo a escribir. Su primera novela, Mis tardes en el pequeño caféde Tokio (publicada en 2017), ganó el Premio Miyazakimoto. 

Su gran éxito internacional, sin embargo, llegaría con La biblioteca de los nuevos comienzos (Planeta, 2023), que fue finalista del Premio de los Libreros de Japón en 2021. Sus libros, que transmiten una profunda calidez y reflexión sobre las pequeñas cosas de la vida, han vendido millones de ejemplares en todo el mundo y se han traducido a más de treinta y cinco idiomas. Actualmente, reside en Yokohama, Japón. 

Publicado por José Ángel Gayol. 

martes, 14 de octubre de 2025

De la misma madera - Marion Fayolle

 

Título: De la misma madera
Autora: Marion Fayolle
 
Páginas: 128
 
Editorial: Nórdica

Precio: 19,50 euros
 
Año de edición: 2025

«La construcción es completamente alargada, con una habitación en un lado, otra en el otro y en medio un establo. El ala izquierda para los jóvenes, que se hacen cargo de la granja, y la derecha para los viejos»

Así arranca esta novela, la primera de la célebre dibujante de historietas Marion Fayolle, un brillante debut con el que ha ganado los premios Paysages ÉcritsMarcel-Pagnol Habiter le monde. La autora ha cambiado el lápiz por el bolígrafo, la imagen por el texto, pero el tono del mensaje que nos hace llegar es el mismo de sus ilustraciones: un discurso poético, sensible y delicado, que presta atención a las pequeñas cosas de la vida y a los detalles de la relaciones entre sus protagonistas y con el medio. Aquí están presentes las relaciones afectivas, los silencios, los gestos pequeños pero cargados de significado en unas obra sutil y atinada, que evita caer en los tópicos usuales y en la narración trivial de lo ya sabido. Se tratan temas como la herencia de la tradición y el cambio,la identidad y la pertenencia a un grupo, el paso del tiempo y el envejecimiento y, desde luego cómo puede ser otra forma de vida, en contacto continuo con la naturaleza. Por otro lado, realmente, el texto parece el guion de un cómic, o la narración objetiva y sintética de lo que un lector vería en una historieta dibujada.
 
Porque De la misma madera es una novela corta, escueta, desgrana una historia tan sencilla y profunda como bella, la vida en una granja familiar de una niña y todo lo que la rodea. Un brillante regreso al tema clásico del Beatus Ille, la vuelta a la vida sencilla y en contacto con la naturaleza, junto a una narración de crecimiento, en la que la pequeña protagonista va conociendo las claves de la vida. Y desde luego, una descripción magistral de la vida cotidiana en una granja, una imagen realista que no evita la dureza y los sinsabores de esa manera de vida.
 
El texto está organizado en capítulos cortos, que se leen muy cómodamente, que más que una narración clásica, casi se pueden considerar estampas de la vida campestre y autosuficiente. Una manera de contar muy visual, sensorial, que resultaría muy fácil adaptar al cine y no me extrañaría que se convirtiera en breve en película.
 
Un novelita deliciosa, muy relajante y tierna, que le deja a uno buen cuerpo después de leerla. Una pequeña joya, una miniatura que es una delicatessen literaria. Recomendable para todo tipo de lectores.
 
La traducción del francés ha sido realizada por  Íñigo Jaúregui Eguía. Por supuesto, el libro cuenta con ilustraciones de la autora. Y en este enlace se pueden leer las primeras páginas,no sé durante cuánto tiempo.
 
 
Ilustración de Marion Fayolle
 
Marion Fayolle (San Sauvador de Montagut, 1988) es una ilustradora y dibujante de cómics francesa. Su prosa es aparentemente simple, pero está cargada de simbolismo. Su tema favorito es el de las relaciones interpersonales.
 
Estudió en la École des Arts Decoratifs de Estarburgo de los 18 a los 23 años. Allí conoció a  Matthias Malingrey y Simon Roussin, con los que fundó la revista gráfica Nyctalope en 2009. Ha trabajado para varios periódicos y revistas, como The New York Times o Télérama. En 2018 obtuvo el Premio del Jurado del festival de Angulema por Los amores suspendidos.
 
Marion Fayolle
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

lunes, 27 de enero de 2025

Sé mía - Richard Ford

Título: Sé mía                                                                                                                        Autor: Richard Ford

Páginas: 400

Editorial: Anagrama

Precio: 21,90 euros

Año de edición: 2024

A estas alturas ya no puede sorprender que un nuevo libro de Richard Ford cumpla con las expectativas, por muy altas que sean. Y si la nueva novela se enmarca en el ciclo de obras protagonizadas por el cáustico, cínico, inteligente, humorístico, atento y reflexivo Frank Bascombe, el gozo de la lectura está garantizado. A Frank lo conocimos en esa obra maestra que es El periodista deportivo. Cuando parecía que un segundo libro con el mismo personaje sería tan superfluo como decepcionante, Richard Ford completó una trilogía añadiendo otras dos obras absolutamente sobresalientes: El Día de la Independencia y Acción de Gracias. Estas novelas componían un fresco de los últimos treinta o cuarenta años de Estados Unidos bajo la mirada de un hombre razonable, que buscaba la felicidad y que, de hecho, se consideraba feliz en un sentido abstracto y concienzudo. Cerraban un círculo de análisis psicológico y sociológico a partes iguales. Francamente, Frank, el libro de relatos que las siguió años más tarde, venía a ser una suerte de aclaración o explicación a qué le pasó a este personaje tan entrañable, al que el lector fiel, como es el caso de quien esto escribe, aprecia como si existiera y lo hubiera conocido. No añadía nada realmente a la trilogía, pero servía para quitar el «mono» sobre lo que le pasó después a Frank. Como cuando una película se cierra de un modo dichoso y el espectador, contento y complacido con los personajes, anhela solo unos minutos más de metraje para disfrutar de la felicidad de esos seres queridos, a quienes acompañamos superando un abultado cúmulo de dificultades y obstáculos, y con los que queremos compartir momentos más dulces.

Sé mía es otra cosa. Se trata de una continuación en toda regla de la trilogía original, y completa el cuadro vital de Bascombe, quizás, de manera definitiva. Creo que de forma completa porque este libro encara más que ninguno de los anteriores el verdadero tema de todos ellos: la felicidad. La esposa de Richard Ford le planteó precisamente ese reto cuando se puso a escribir El periodista deportivo. Le propuso escribir algo distinto a lo que había escrito hasta entonces. No sobre alguien desdichado, alguien en peligro, alguien en apuros, alguien con problemas. ¿Y qué tal si escribía una novela sobre una persona feliz? Sé mía, y Frank Bascombe en concreto, se interroga sobre la felicidad, y lo hace en uno de los momentos más duros de su vida. Su hijo Paul padece ELA. El pronóstico es letal y le quedan pocos meses de vida. Frank decide ser su cuidador hasta el final y, como parte del proceso de vivir una vida plena hasta el límite de las posibilidades, decide que podrían hacer un viaje al Monte Rushmore,  en Dakota del Sur, donde están esculpidas las cabezas de George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln. De paso, pasarían tiempo juntos y visitarían lugares tan pintorescos como el Palacio del Maíz de Mitchell.

A Frank Bascombe, el lector lo encuentra cada ciertonúmero de años en un no-lugar (un hotel, un aeropuerto, un pub en las afuera de un suburbio) y toman una copa. Él cuenta qué tal le va la vida (no demasiado mal, dadas las circunstancias), hace una valoración sobre sus sentimientos (en general, es feliz) y recuerda en qué punto del camino se halla y qué posibilidades apuntan en el horizonte del día o meses siguientes. Bascombe es uno de esos amigos queridos en lo más hondo que solo ves de vez en cuando y con los que conectas al instante, como si no hubiera pasado el tiempo. Probablemente, esa conexión no sería la misma en el caso de una mayor asiduidad en la relación.

A través de sus páginas, Sé mía vuelve a traernos a esa observador lleno de sentido del humor, descreído y esperanzado a la vez, que se llama Frank Bascombe. La enfermedad de su hijo le afecta y le impele a preguntarse si es y si fue feliz. El comportamiento de la sociedad estadounidense, las manías de sus compatriotas, sus opiniones políticas, su defectos y sus virtudes, todo ese amplio abanico de juicio sociológicos se entreteje con la habitual disección psicológica con la que Bascombe se analiza y analiza a sus amigos y familiares. Cada aspecto, cada gesto, cada consecuencia se pesan en la balanza del juicio atinado y curioso de este hombre de setenta y cuatro años, que sabe que entra en la recta final de su vida. La presencia de la muerte es clamorosa en la novela. Una presencia casi carnal. A través de la enfermedad de su hijo, Bascombe reflexiona sobre su propia finitud y las estrategias que el ser humano utiliza para sortear los temores que ello acarrea.

Con una prosa clara y concisa propia de cierta narrativa norteamericana («realismo exhaustivo», lo llamó el crítico José María Guelbenzu, términos en mi opinión más acertados que los usuales de «realismo sucio»), Ford nos regala una nueva maravilla narrativa. Conviene aclarar, eso sí, que no es para todos los paladares. Ni esta novela, ni el resto de libros del autor. Sus tramas avanzan con pasos hacia adelante y hacia atrás, sin demasiados hechos extraordinarios, con un detallismo exagerado en las descripciones, referencias continuas a la cultura popular estadounidense, y diálogos en los que la elipsis envuelve la comunicación. Pese la severa exactitud en la narración, lo más importante que intenta transmitir Richard Ford es lo que calla, lo que queda en silencio. Aceptada la propuesta, al lector le corresponde disfrutar.

Richard Ford

Richard Ford (Jackson, Misisipi, 1944) recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2016. Autor sólido y reconocido, ha publicado las novelas Un trozo de mi corazón, La última oportunidad, Incendios, Canadá y la serie protagonizada por Frank Bascombe; cuatro libros de relatos: Rock Springs, De mujeres con hombres, Pecados sin cuento y Lamento lo ocurrido; y los volúmenes memorialísticos Mi madre, Flores en las grietas y Entre ellos. Ha ganado también el Pulitzer y el PEN/Faulkner.

Publicado por José Ángel Gayol.