Bueno, como ya he contado, tengo desde hace un par de meses un lector de libros electrónicos. Sí, ése, el más barato, y tengo que confesar que me despierta reacciones de amor-odio.
Por un lado, los libros electrónicos me parecen escandalosamente caros. Por ejemplo, uno de los libros más vendidos estos días, «Díme quién soy» de Julia Navarro cuesta 12,95 euros en edición de bolsillo y nada menos que 8,99 euros en forma de libro electrónico, casi lo mismo. El ahorro es sólo de un 31 %. Parece que la industria editorial está repitiendo uno por uno todos los errores que ha cometido antes la industria discográfica.
Por un lado, los libros electrónicos me parecen escandalosamente caros. Por ejemplo, uno de los libros más vendidos estos días, «Díme quién soy» de Julia Navarro cuesta 12,95 euros en edición de bolsillo y nada menos que 8,99 euros en forma de libro electrónico, casi lo mismo. El ahorro es sólo de un 31 %. Parece que la industria editorial está repitiendo uno por uno todos los errores que ha cometido antes la industria discográfica.
Pero por otro lado, estoy encantado. Ya me he leído unos cuantos libros y la experiencia ha sido muy positiva y es que el nuevo soporte tiene ventajas innegables. Primero, se lee más rápido, puede que sea debido a que el tamaño de la pantalla es más pequeño que la hoja y se recorre más facilmente con menos desplazamientos del ojo, o quizás el dispositivo favorece la concentración. No sé cuál es el motivo pero he comprobado que tardo aproximadamente un 10 % de tiempo menos en leer un libro.
Segundo, la vista no se cansa nada en absoluto o tan poco que no se nota. La sensación es que no aparece fatiga ninguna al leer, creo que porque la pantalla no emite luz y la retina recibe muy poca radiación luminosa.
Claro que uno encuentra algunos inconvenientes. El primero es evidente, los libros con ilustraciones no se pueden ver bien en los lectores disponibles en la actualidad. Además no resulta cómodo ni fácil hojear el libro hacia adelante o hacia atrás para, por ejemplo, hacer lectura rápida de un capítulo que no nos interesa demasiado, para buscar un pasaje o para saber cómo se llamaba el mayordomo.
En fin, tengo que reconocer que a pesar de los inconvenientes, la experiencia de lectura es una maravilla, se lee más deprisa, la vista no se cansa y yo ya me he enganchado. Así que ya me veo alternando las dos cosas, el papel y el libro electrónico.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.
Segundo, la vista no se cansa nada en absoluto o tan poco que no se nota. La sensación es que no aparece fatiga ninguna al leer, creo que porque la pantalla no emite luz y la retina recibe muy poca radiación luminosa.
Claro que uno encuentra algunos inconvenientes. El primero es evidente, los libros con ilustraciones no se pueden ver bien en los lectores disponibles en la actualidad. Además no resulta cómodo ni fácil hojear el libro hacia adelante o hacia atrás para, por ejemplo, hacer lectura rápida de un capítulo que no nos interesa demasiado, para buscar un pasaje o para saber cómo se llamaba el mayordomo.
En fin, tengo que reconocer que a pesar de los inconvenientes, la experiencia de lectura es una maravilla, se lee más deprisa, la vista no se cansa y yo ya me he enganchado. Así que ya me veo alternando las dos cosas, el papel y el libro electrónico.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

