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viernes, 3 de noviembre de 2023

Aku-Aku. El secreto de la isla de Pascua - Thor Heyerdahl

 

Título: Aku-Aku. El secreto de la isla de Pascua                                                                   Autor: Thor Heyerdahl

Páginas: 445 pág.

Editorial: Juventud

Precio: 3,75 euros

Año de edición: 1983

En 1955, el navegante noruego Thor Heyerdahl emprendió un periplo por la Polinesia. Un resultado de ese viaje fue el magnífico libro «Aku-Aku. El misterio de la isla de Pascua», publicado en 1957, y que se convirtió en un gran éxito comercial. Heyerdahl conoció a los indígenas de la isla de Pascua, un lugar remoto en el océano Pacífico, aislado, de origen volcánico, con escasa vegetación, poca población (algo más de 1000 personas en los años 50), profundas cavernas-refugio en las que durante un periodo de decadencia se practicó el canibalismo, escenario de la portentosa civilización que levantó los moái, esos ídolos de piedra, hieráticos e impresionantes, que son los guardianes mudos de los secretos de Rapa Nui, nombre que los pascuenses daban a su islote, considerado el ombligo del mundo. 

Cuando el noruego arribó con su expedición, la isla de Pascua era casi desconocida. Chile ostentaba la soberanía desde 1888. Un buque de la armada chilena visitaba sus costas una vez al año. Los primeros europeos en contemplar la isla fueron los holandeses, allá por 1722. Llegaron luego los españoles (la expedición de don Felipe González de Ahedo), el capitán Cook y los franceses. Las enfermedades importadas diezmaron la población isleña. Muchos pascuenses acabaron esclavizados en Perú. En 1877 únicamente sobrevivían 110 personas. La expansión occidental no fue precisamente un lecho de rosas para los pueblos indígenas. 

La expedición de Heyerdahl quería descifrar dos enigmas: los moais y los enterramientos subterráneos. Nuestro hombre entró en contacto con las fuerzas vivas de la isla para organizar su campaña arqueológica. Contó con los pascuenses para que le ayudaran en sus afanes. Se acercó sin prejuicios a esa singular microsociedad. La complicada relación entre dos mentalidades opuestas atraviesa el libro. El mundo moderno frente a un universo ancestral y aislado. 

Heyerdahl era un tipo práctico que buscaba resultados. Su tiempo era oro. El tiempo no importaba para los isleños. Conservaban aún un pensamiento mágico en donde lo decisivo era la presencia de los Aku-Aku. Son los espíritus familiares que acompañan siempre a los habitantes de la isla de Pascua. Los antepasados. Custodian las tradiciones que no pueden romperse sin riesgo del correspondiente castigo. Su omnipresencia invisible condiciona la vida. En un mundo poblado de espíritus, es necesario el ritual para mantenerlos contentos. Resulta esencial el concepto de mana: la causa sobrenatural y oculta que explica los acontecimientos. Thor Heyerdahl penetra en este mundo prodigioso y mítico. A menudo se sentirá desorientado, a oscuras, pero nunca perderá el ánimo ni el buen humor. 

Los moais fueron construidos por los isleños sin instrumentos de metal. Los arrastraron para colocarlos en lugares específicos como santuarios o templos. Eso indica una gran capacidad de organización, además de un espléndido talento artístico. El noruego demostró, con ayuda de los pascuenses, que era posible labrar la dura piedra, empujar los ídolos por una rampa y levantarlos con un complejo sistema de palancas y piedras. Una vez erigidos, los moais se recortan en el horizonte de la isla. Majestuosos e inexpresivos. Enigmáticos. Los pascuenses decían que los moais caminaban tranquilamente de un lado a otro de la isla. Las canteras ahí siguen. Algunas conservan moais que no fueron terminados, como un sueño de piedra súbitamente interrumpido. El suelo está lleno de guijarros que se usaron para pulir a los gigantes. Un esfuerzo hercúleo. Cosa de dioses. 

Los isleños enterraban a sus muertos en grutas subterráneas con un rico ajuar de obras de arte (calaveras, aves, barcos, seres mitológicos). Heyerdahl quería encontrar las tumbas. El marino noruego hará extraños rituales (ponerse plumas en la cabeza, danzar mientras canta una letanía para él incomprensible, comerse un pedazo de gallina asada) para acceder a los misterios subterráneos de la isla. Algunos pascuenses, desconfiados con el extranjero, siguen el consejo de sus Aku-Aku y no le dan ninguna información. Intentan engañarlo con objetos funerarios falsos. Afirman que nadie recuerda la ubicación exacta de las grutas. Otros, en cambio, le entregan al arqueólogo los secretos de sus antepasados, sin miedo a la venganza de los Aku-Aku. El desencanto del mundo también acaba por llegar a costas tan remotas. Resulta cuestionable el botín obtenido por Heyerdahl. Se llevó objetos, semillas y cráneos. Acabaron en el museo Kon-Tiki de Oslo. En los últimos años se ha planteado la devolución de algunos restos humanos. 

Heyerdahl estudia otras cuestiones interesantes. La capacidad de los polinesios para navegar por el Pacífico en frágiles barcas de juncos. El llamativo parecido entre la escultura pascuense y la boliviana de Tiahuanaco. La posibilidad de que navegantes incas visitaran la isla en tiempos casi legendarios. Él consideraba que las culturas precolombinas influyeron en la Polinesia a través de una difusión marinera. Otro dato curioso: algún pascuense era pelirrojo, lo que resulta desconcertante en medio del Pacífico. Heyerdahl conoció a una niña de once años que parecía danesa. Ya los conquistadores españoles se sorprendieron de que entre la nobleza inca hubiera individuos altos y blancos. Misterios sin resolver. En definitiva: pasen y lean este estupendo libro. 

Thor Heyerdahl

Thor Heyerdahl (1914-2002) fue un aventurero, navegante y etnógrafo noruego nacido en la ciudad de Larvik. Durante la Segunda Guerra Mundial se alistó como paracaidista en el ejército noruego y luchó junto a los aliados. Se hizo célebre en 1947 por la expedición Kon-tiki. En una balsa construida con troncos navegó nada menos que 8000 kilómetros por el Pacífico. Solo se embarcaron seis hombres, Thor incluido. La expedición demostró que técnicamente era posible que la Polinesia hubiera sido colonizada por habitantes de América del Sur, además de asiáticos. Hipótesis ampliamente discutida. La expedición dio lugar a un documental estrenado en 1951 y a la película noruega Kon-Tiki de 2012. 

El caso es que Thor le cogió gusto a la aventura y siguió navegando. Visitó la isla de Pascua en 1955. Polinesia no tenía secretos para él (en un atolón remoto vivió una temporada junto a los descendientes de los hombres que protagonizaron el motín de la Bounty). Quiso demostrar que los antiguos egipcios podrían haberse comunicado con América. Así que construyó dos buques con papiro, bautizados como Ra y Ra II. Le faltó tiempo para hacer otro bote, el Tigris, con el que quería llegar del valle del Indo a Mesopotamia. Pero se lo quemaron en Yibuti unos energúmenos. Escribió varios libros, dio conferencias, realizó documentales y falleció tranquilamente en Italia con 87 años. 

Dos frases de Heyerdahl: «Si me hubieran preguntado a los diecisiete años de edad si viajaría en el mar en una balsa, habría negado absolutamente esa posibilidad. A esa edad, sufría de fobia al agua». «¿Fronteras? Nunca he visto una. Pero he oído que existen en las mentes de algunas personas».

Publicado por Alberto. 

domingo, 3 de septiembre de 2023

El libro de los símbolos - VV. AA.

 

Título: El libro de los símbolos                                                                                              Autores: Varios autores
 
Páginas: 808

Editorial: Taschen

Precio: 28,49 euros  

Año de edición: 2011

Este fabuloso libro, subtitulado Reflexiones sobre las imágenes arquetípicas, es una enciclopedia asombrosamente rica e inspiradora sobre imágenes icónicas que corresponden a ciertas ideas y conceptos. Se basa en las ideas de Meister Eickhart, que dijo que: «Cuando el alma quiere experimentar algo lanza una imagen frente a sí y después entra en ella».

Por lo tanto, tiene que ver con los mecanismos mentales del pensamiento no verbal, con esas imágenes que utilizamos para pensar. Es una especie de diccionario de imágenes, en el que las entradas son conceptos y lo que se encuentra es un texto explicativo sobre las imágenes que lo representan, su significado y uso, y naturalmente, varias ilustraciones especialmente icónicas o tomadas del arte. El texto y en general la concepción del volumen está basado en la los arquetipos de Jung.

El libro se divide en cinco partes: Creación y cosmos, Reino animal, Reino vegetal, Mundo Humano y Mundo espiritual, y tiene entradas tan significativas como: sol, cascada, nube, ocaso, noche, montaña, bosque, mandrágora, cangrejo, caparazón, caballo, cabeza, rojo, suplicio, vampiro, ataúd, pie, rodilla... todo un recorrido fascinante sobre ideas, imágenes y significados. La edición está acompañada de prólogo, introducción, una descripción de los autores, un índice analítico y créditos.

En fin, una maravilla, una obra fascinante y muy entretenida, ideal para echar a volar la imaginación. Es uno de esos libros que no debe faltar en ninguna buena biblioteca. Un texto muy apropiado para todo tipo de creadores y artistas. Y lo que debe de ser la bomba es echarle un vistazo antes de irse a la cama para dejar que sus imágenes pueblen nuestros sueños.

La traducción del inglés es obra de un equipo formado por Isabel Saval Pou, Pablo Ripollés Arenas y Julia Gara Lecuona.

Representación del rocío

Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Los evangelios del diablo - Claude Seignolle

 

Título: Los evangelios del diablo                                                                                       Autor: Claude Seignolle

Páginas: 304 pág.

Editorial: Crítica

Precio: 9,51 euros

Año de edición: 1990

Este insólito libro, que podríamos calificar de tratado de teología popular del mal, recopila nada menos que 134 historias populares, leyendas y cuentos sobre el demonio, recogidos la mayoría del folclore francés y estructurados en cuatro partes, llamadas braseros, a imagen y semejanza de los cuatro evangelios: 

  • En el titulado «Presentación del diablo», el demonio se presenta en todas sus formas: hombre, animal, espíritu... a veces terrorífico y a veces seductor, son las metamorfosis de Belcebú.
  • En «Los secuaces del diablo» aparecen sus siervos, mensajeros, brujos y poseídos, a veces mucho más malvados que su dueño y señor por ser humanos, y por lo tanto, dotados de malicia. Aquí aparece la magia maldita del sexo, a veces antes y a veces después de la boda, pues es sabido que el sexo es esclavo del demonio.
  • En el tercer brasero, «Condenación e infierno», aparece el infierno en la Tierra, en forma de maldiciones, condenas, presagios y pactos con el Maligno.
  • Por último, en «El vía crucis del diablo», el Ángel Caído sufrirá castigos, burlas y penalidades sin fin. A la postre, resulta castigado, triunfa el ben y el orden universal se restablece.

Los relatos son de longitud muy variables, desde un párrafo hasta seis o siete páginas en algún caso y la mayoría resultan entretenidos, interesantes y algunos, incluso divertidos. La variedad de enfoques, perspectivas, tonos y aspectos diabólicos tratados es amplísima y ese es uno de los puntos fuertes de esta obra. Es increíble la creatividad desplegada en esta colección de historias, claramente fantásticas, pero que conectan en la mayoría de los casos con arquetipos e imágenes que parecen resonar con algo en nuestro interior.

Aquí hay de todo, hombres con patas de gallina, diablos disfrazados de sacerdote, diablos que pegan a su mujer, los siete rayos del diablo, actas de procesos de brujería, lobos malditos, hechiceras, hombres-lobo, hombres de dientes rojos y cien diabluras más.

Al final, el demonio parece una fuerza necesaria para contrastar con lo bueno y generar así la dialéctica de la lucha por la vida, sin la que no habría existencia. Y también, un poderoso mundo de símbolos y códigos que recorre la historia de la literatura como un torrente subterráneo que ha dado lugar a mil historias. Una fuerza necesaria, sin la que la vida sería incompleta, que da lugar a personajes a menudo más ricos y atractivos, como el Luzbel de El paraíso perdido o el Ricardo III de Shakespeare, que el bueno de las historias. O monstruos tan fascinantes como Drácula, Frankestein, la Momia, los zombis o el Golem, y ya en nuestra época Darth Vider, Hannibal Lecter o el Joker. No hay nada como un malvado retorcido para animar una historia. Esa puede ser la idea que, en conclusión, nos recuerda esta estupenda enciclopedia de lo oscuro.

Seignolle publicó la primera versión de sus evangelios en 1964, fué ampliándola en sucesivas ediciones hasta la de 1983, la más extensa, que consta de más de 900 páginas que recogen 819 historias, de las que se han seleccionado aquí las mejores. Sostenía el autor que el ser humano necesita pasar miedo y de ahí viene la inveterada costumbre de contar historias que ponen los pelos de punta de noche y al amor del fuego,

Un apéndice colocado al final, describe la fuente de la que se ha tomada cada uno de los textos aquí incluido, con lo que se demuestra que estamos ante una obra de recopilación, una verdadera enciclopedia de historias diabólicas.

La traducción del francés es de Agustín López Tobajas y María Tabuyo. Esta edición viene acompañada de un acertad prólogo de Ana González Salvador, Catedrática de Filología francesa de la Universidad de Extremadura.  Es un libro relativamente fácil de encontrar en Iberlibro, donde hay ahora mismo trece ejemplares; si lo véis por ahí, no lo dejéis escapar.

Un libro original donde los haya, muy entretenido, de los que vale la pena tener en la mesita de noche o en un lugar muy ameno, para dejar que la mano se enrede en él y leer un trozo de vez en cuando. Una obra genial.

Claude Seignolle (Périgueux, 1917-2018) fue un autor francés. Interesado en la Arqueología y Etnografía, se unió a la asociación Prehistórica Francesa y fue discípulo del folclorista Arnold Van Gennep. Junto a su hermano Jacques recorrió la zona de Hurepoix, una región de la Isla de Francia, al suroeste de París, y publicó con él «El folclore de Hurepoix» (1937), que tuvo muy buena acogida.

En 1945 escribió su primera novela «Le Rond des sorciers». Se estableció en St. Motaigne, en la región de Sologne, y se dedicó a recopilar tradiciones locales e historias que luego utilizaría en sus libros. Escribió varios libros de terror y hay quien lo considera uno de los mejores autores franceses de fantasía. Lawrence Durrell escribió, refiriéndose a él: «Los demonios, los hombres lobo y los vampiros... aparecen en sus novelas como realidades inquietantes, y la actitud que adopta hacia ellos es tan práctica que el lector se encuentra rápidamente creyendo en ellos».

En noviembre de 2008 recibió el Prix Alfred Verdaguer de la Academia Francesa. Murió a los 101 años de edad. Durante sus últimos años, tenía tan buen aspecto que parecía tener un pacto con Pedro Botero.

Claude Seignolle

Publicado por Antonio F. Rodríguez.