jueves, 24 de octubre de 2019

La tienda de palabras - Jesús Marchamalo

 
Título: La tienda de palabras
Autor: Jesús Marchamalo

Páginas: 255
 
Editorial: Siruela

Precio: 16,50 euros 

Año de edición: 1999

Pues aquí tenemos este libro juguetón e instructuvo como pocos, que bien merecería ser libro de obligada lectura en enseñanza media porque enseña a jugar y divertirse con el lenguaje. De hecho, el ejemplar que encontré en una librería de lance, traía en la primera página escrito a lápiz el nombre de un alumno de 3º de la ESO. Qué tierno.

Bueno, a lo que íbamos, esta novela de literatura juvenil, muy recomendable para adultos de todas las edades, cuenta la historia de alguien que descubre una tienda de palabras, en la que venden términos y todo tipo de juegos lingüísticos, como palíndromos, juegos de palabras, combinacones, refranes, metáforas y retruécanos, frases con las 24 letras del alfabeto, frases.y palabras escritas con las msmas letras, tipografía curiosas y divertidas... todo un arsenal lúdico y festivo, un circo del lenguaje de lo más ameno.

La trama es entretenida, el texto se lee muy bien y la historia funciona como un entramado narrativo mínimo para disfrutar jugando con el castellano. Una obra estupenda y maravillosa paraleer en cada momento y también muy apropiada para regalar a preadolescentes de toda condición. Muy buena.

Jesús Marchamalo (Madrid, 1960) es un escritor y periodista que se confiesa lector más que bibliófilo, como podéis comprobar en esta entrevista

Ha trabajado en televisión, radio y prensa escrita, en un notable número de medios, como presentador y autor de contenidos.También ha realizado trabajos de periodismo de investigación y ha impartido numerosas conferencias, cursos y seminarios, sobre temas relacionados con el periodismo y la creación literaria, la promoción de le lectura, y el lenguaje. 

Ha ganado varios premios de periodismo y como autor ha publicado una veintena de títulos, la mayoría ensayos, como su primera obra, e linefable y maravilloso  Manual ilustrado de copia y chuletaje (1985), uno de los libros más fotocopiados clandestinamente en los últimos años.

http://aloslibros.com/jesus-marchamalo-soy-lector-mas-que-bibliofilo-porque-no-tengo-en-casa-libro-alguno-que-no-este-dispuesto-a-leer/ 
Jesús Marchamalo

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 23 de octubre de 2019

La verdadera vida - Alain Badiou

                   
Título: La verdadera vida
Autor: Alain Badiou

Páginas: 128

Editorial: Malpaso

Precio: 16,50 euros 

Año de edición: 2017


Curioso libro de filosofía éste, que va dirigido a los jóvenes y, según confiesa el autor, tiene el sano objetivo de corromperlos, es decir, de hacerles pensar y dudar del sistema, sacarlos de la vida cotidiana, basada en más tópicos de los que creemos e invitarlos a vivir una vida plena.

El autor advirtie de dos peligros a evitar: ceder a la seducción de lo inmediato, al placer fácil y alienante de las drogas, el sexo y otros estupefacientes para ser consumidos compulsivamente, y ansiar solo el éxito, la gloria, como una abstracción que nos distancia del presente, nos lo sustrae y ya no nos lo devuelve jamás.

Plantea a continuación un aspecto del mundo en que vivimos de gran calado social y antropológico: ya no hay ritos de paso y, en parte por eso, la adolescencia se prorroga hasta los treinta (adolestreinta) y más allá. N se valora la vejez, la experiencia y aparece lo que llama el jovenismo, los viejos quieren a toda costa parecer jóvenes y los jóvenes no ansían hacerse adultos.

A continuación formula dos cartas, una paralos jóvenes y otra par las jovenes, en las que comparte con ellos sus preocupaciones filosóficas relacionadas con la juventud, basándose en Platón y en Freud.

Un libro estupendo de filosofía y de divulgación filosófica, tan claro, sencillo, divertido y certero es. Además no es demasiado largo, lo que el lector principiante agradece sobremanera.

Aquí os dejo un vídeo muy interesante en el que este filósofo habla sobre la verdad.
     
             
Alain Badiou (Rabat, 1937) es un filósofo francés, dramaturgo y novelista. Su padre Raymond fué miembro de la Internacional obrera, formó parte de la Resistencia francesa y fué alcalde de Toulouse de 1944 a 1958.

Estudió filosofía en la Escuela Normal Superior (ENS) de París. Ha sido profesor en la Universidad de París VIII, en la ENS y en el Collège international de philosophie. Es uno de los filósofosos franceses más importantres en la actualidad.

Fue miembro fundador del Partido Socialista (PSU) en 1960. Implicado en los movimientos políticos en torno al mayo francés, y simpatizante con la izquierda maoísta, ingresó en la Union des communistes de France Marxiste-Léniniste en 1969. Actualmente participa en el grupo L'Organisation Politique, junto con Sylvain Lazarus y Natacha Michel. 

Su obra principal es «El ser y el acontecimiento», donde defiende que las matemáticas constituyen la verdadera ontología, o «ciencia del ser en tanto ser».
                   
Alain Badiou
                   
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

martes, 22 de octubre de 2019

Nombres y animales - Rita Indiana

           
Título: Nombre y animales
Autora: Rita Indiana

Páginas: 207

Editorial: Periférica

Precio: 17 euros 

Año de edición: 2013

Veinte relatos en otros tantos capítulos, veinte textos que se pueden leer como cuentos independientes o como una novela, porque cuenta las peripecias que vive una chica de catorce años en Santo Domingo cuando trabaja temporalmente en la veterinaria de sus tíos, mientras sus padres se van a visitar la Expo 92 de Sevilla.

Historias de una empleada de un veterinario empapadas del ritmo, la exuberancia, color y el sabor dominicanos. Trópico puro en el ambiente, las tramas y el delicioso lenguaje con el que conversan los personajes y cuenta su historia la narradora. Novela oral que parece un estupendo cuentacuentos, lleno de situaciones peculiares y personajes inolvidables.

Desde la primera frase («Los gatos no tienen nombres, eso lo sabe todo el mundo. Sin embargo a los perros, todo les queda bien») Rita nos embarca en un estupendo crucero por un mar de palabras, frases fluidas y derretidas, flexibles, divertidas, burlonas y geniales. Esta mujer inventa un idioma propio y lo escribe con soltura dominicana.

Estas historias de una adolescente que busca un nombre para su gato y su sitio en la vida son como una corriente de agua caliente y equinoccial, un torrente arrollador de vitalidad y colorido. No sé qué historia me gusta más, si la del encuentro de la abuela y el travesti, la de Tia Celia cuando fué atacada por un cable pelado mientras limpiaba, la de los patitos en el cebollo, la de Armenia la niña curandera, la de Tio Fin y Tía Celia o la de las cosas interesantes que hace la gente cuando tiene vergüenza.

Un libro genial, un texto sincopado que se mueve a ritmo de merengue, una pequeña obra maestra escrita por esta insolente autora, que tuvo la desfachatez de escribir este libro, así, sin pedir permiso. Buenísimo.

Rita Indiana (Santo Domingo, 1977), escritora, merenguera y cantante bilingüe, nació en una familia de sopranos famosos, poetas y próceres de la patria. Leía desde muy pequeña la mitología griega, los libros de Alejo Carpentier, de Carson McCullers y de Mark Twain. A los 14 años decía que de mayor quería ser escritora, a los 21 publicó su primer libro de relatos, «Rumiantes», y a los 24 su primera novela, «La estrategia de Chochueca».

Luego vendría la música, el componer temas que modernizan el merengue con su banda, «Los misterios», novelas rotundas, como «Papi» (2005) y «La mucama de Omicunlé» (2015), que me encantó, y el convertirse en una de las mujeres más influyentes en el mundo de la cultura latina.

En este enlace podéis leer los artículos que ha publicado en El País, que me parecen muy buenos, vale la pena leerlos. Lesbiana militante, vive actualmente en Puerto Rico con su pareja. en el 2011 dejó la música porque «no podía manejar la fama, la jodienda y el afoque como dicen en Santo Domingo».

A pesar de eso, su figura me recuerda a la de Miguel Bosé, delgada, guapa, andrógina y sexualmente poco convencional, madura, inteligente, algo provocadora y con una carrera como vocalista basada más en las letras y la producción que en una voz maravillosa.

Rita Indiana 
  
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

lunes, 21 de octubre de 2019

El sistema periódico - Primo Levi


Título: El sistema periódico
Autor: Perimo Levi

Páginas: 256

Editorial: Península

Precio: 16,50 euros

Año de edición: 2014
                
¿Un libro de química en un blog literario? No. Un libro de un químico –alguien más que especial- que hace homenaje a tan magno descubrimiento en el título de este compendio de relatos que es esta obra.

La AsambleaGeneral de Naciones Unidas ha declarado 2019 como año internacional de la Tabla Periódica para conmemorar el 150 aniversario de que su descubridor, el ruso Mendeléiev,  diera a conocer lo que se considera uno de los descubrimientos más significativos de la ciencia, ya que, según dicen los entendidos, captura la esencia de la química, la física y la biología.

Es una buena oportunidad para hacer un particular homenaje a Primo Levi, mundialmente conocido, que nos dejó sin aliento con sus memorias, en forma de trilogía,  de su estancia en el campo de concentración de Auschwitz.

Primo Levi era químico vocacional y toda la vida trabajó como tal. Quería, según nos cuenta él mismo en uno de sus relatos, escribir un libro para dar a conocer la vida de los químicos -los transformadores de la materia- pues la de otros profesionales estaba archi escrita. Para él la química era el modo de acercarse a los misterios de la naturaleza y por ende al ser humano, y ese espíritu de comprensión inundó su pensamiento y su forma de ser y es el que le obsesionó tanto como para intentar entender cómo los hombres podían haber creado el horror que él mismo sufrió y padeció. Quería comprender la materia y dominarla, conocer el universo y conocerse a sí mismo y a los demás, por lo que el sistema periódico era fundamental para él, ya que permite a los científicos predecir la apariencia y las propiedades de la materia que compone el universo.

Este libro, que no es una autobiografía, aunque todo lo que cuenta es biográfico y vivido, se estructura en 21 capítulos titulados como los elementos inertes de la naturaleza: Argón, Hidrógeno, Zinc, Hierro, Potasio, Níquel, Plomo, Mercurio, Fósforo, Oro, Cerio, Cromo, Azufre, Titanio, Arsénico, Nitrógeno, Estaño, Uranio, Plata Vanadio y Carbono.

Cada uno de los elementos le sugiere alguna anécdota vivida, todas ellas muy diversas y llenas de interés. En unos casos es el descubrimiento de un elemento que no conocía, o experiencias curiosas como la importancia de un elemento en la elaboración de lápices de labios para darles permanencia; en otros el elemento título del relato guía su memoria y le lleva a su juventud cuando con un amigo fracasaron en el intento de vivir de un laboratorio rústico que montaron; en otros será el recuerdo del momento en el que conoció a su mujer; o cuando en el campo, para sobrevivir, roba piedras de mechero que intercambia por pan; en otros relata el ambiente prebélico en Turín y su corta experiencia como partisano; y, en fin, el que quizás sea el más impactante, narra cómo se reencontró con uno de los nazis de la fábrica en la que trabajó en el campo de concentración.

Es un libro muy bien escrito en el que muestra su gran pericia en el manejo del lenguaje. Su prosa es sencilla, incluso para profanos cuando explica alguna cuestión técnica, momentos estos que seguro disfrutarán con máximo gozo los químicos que lo lean. Entre las anécdotas curiosas que cuenta se cuelan multitud de reflexiones personales de gran interés que manifiestan sus profundas creencias humanistas.

Un libro de relatos, en fin, que nos transmite su gran amor por su profesión y su esperanza -a pesar de todo lo sufrido- en los seres humanos. Un libro más que recomendable que nos estimula también para conocer algo más de esos elementos y de la importancia que tienen en nuestra vida cotidiana. Muy interesante.

Primo Levi 

Primo Levi nació en Turín en 1919 y murió en la misma ciudad y en la misma casa en 1987. Se doctoró en química  en un ambiente ya prebélico pero que no implicó en principio mucho a los jóvenes de su generación hasta que vieron cómo hasta sus profesores se rebelaron, momento en el que muchos de ellos pasaron a la acción y se hicieron partisanos (en 1943), como fue su caso. Por una delación fueron enseguida hechos prisioneros y a él le condujeron al campo de concentración de Monowitz dependiente de Auschwitz, en donde estuvo 10 meses y en el que sobrevivió gracias a su conocimiento del alemán y al hecho de ser químico. 

Desde joven sintió el impulso de la escritura que fue importantísima para él, especialmente tras su liberación del campo de concentración pues, como él mismo dice, le sirvió no solo para dar testimonio al mundo del horror que no debe volver a producirse, sino para sentir que, tras la terrible experiencia, tenía un futuro posible. El primer voluen de la trilogía «Si esto es un hombre» es lo más conocido de su obra -considerada como una de las más importantes del s. XX- que cuenta también con poemarios, cuentos, novelas muy interesantes y ensayos de gran importancia acerca del Holocausto. 

Publicado por Paloma Martínez.

domingo, 20 de octubre de 2019

Alí el justo - Judith Gautier

Judith Gautier, a los 34 años (Nadar)

Louise Charlotte Ernestine Gautier, llamada Judith Gautier (París, 25 de agosto de 1846 - Dinard, Bretaña, 17 de diciembre de 1917), fue una escritora, poeta, compositora y musicóloga francesa, hija de Teófilo Gautier, el maestro de la novela romántica francesa. En octubre de 1910 se convirtió en la primera mujer miembro de la Academia Goncourt.


Alí el justo
I

-¿Qué me quieres, mujer? La que corre fuera del harem después de la caída del sol, lleva siempre el Mal consigo; el velo espeso no reemplaza el pudor perdido.

El rostro de Alí tenía una expresión muy severa, mas la mujer se echó a sus pies con las manos juntas, retorciéndose los brazos sobre el diván.

-Para la que lo ha perdido todo -exclamó ella- las conveniencias están de más y le basta asegurar la salvación de su alma.

Al oír esas palabras conmovedoras, pronunciadas con un acento tan lleno de desesperación como de sinceridad, Alí abandonó la pluma, húmeda aún de tinta, y el pergamino sobre el cual trazaba caracteres misteriosos.

-Habla, mujer, confíame la causa de tu dolor.

Entonces ella levantó el tupido velo que la cubría, dejando ver su rostro joven y encantador inundado de lágrimas.

-No tengo derecho ni para esconder el rubor ni para ocultar los rasgos que ya más de un hombre ha visto.

Amable y frío, Alí la miraba de frente. Ella dejó escapar un sollozo y después de erguirse y de limpiarse precipitadamente los ojos, comenzó a decir:

-He engañado a mi esposo venerable. El seductor se presentó bajo el aspecto más tentador; suplicó y lloró; cualquiera habría dicho que lejos de mí moriría; sus palabras eran tan dulces y tan tímidas que me hacían desfallecer. Luego se volvieron ardientes, como el simún del desierto; su soplo devorante me secaba, me quemaba, me hacía pensar en la frescura de los besos y, como la caravana perdida y muerta de sed que encuentra los manantiales del oasis, yo bebí, bebí ansiosa el veneno de su amor!

-¿Y qué esperas, mujer adúltera? -dijo Alí, irritado y de pie-. La ley es formal y terminante: serás ejecutada. ¿Creías acaso que yo iba a perdonar tu crimen?

-No es gracia, ni es perdón lo que quiero pedirte -dijo la culpable levantándose, pálida y resuelta-. A lo que vengo, al contrario, es a entregarme. He cometido un crimen y deseo expiarlo. Que mi carne sea deshecha y desgarrada; que se convierta en lodo sangriento; que sirva de alimento a los perros, para que mi alma se salve del infierno.

-¿Sólo el amor de Dios y el horror de tu falta te obligan a hacer esta confesión? ¿No temías que otros te denunciaran?

-Nadie conoce mi crimen, pero Dios lo ha visto y yo espero el castigo. El esposo ausente va a llegar pronto. Haz -¡OH yerno del Profeta!- que sorprenda la expiación antes de sorprender el ultraje; haz que encuentre muerta a la que ya no es digna de vivir a su lado.

-Que Alá te perdone en el otro mundo -dijo Alí-. Yo soy esclavo de la ley, y tú sufrirás la pena que tu falta merece.

-Alabado sea Dios. Castígame en este mundo para que Él me reciba purificada en el paraíso.

Alí la miraba fijamente, con su mirada de observador, tratando de sorprender en ella un desfallecimiento, un escalofrío de miedo en frente de la muerte. Ella tenía los labios apretados y pálidos, pero en sus ojos fijos brillaba el entusiasmo.

-El adulterio -dijo Alí, después de una larga pausa- es un crimen complejo; muchas veces se encarna y una flor de inocencia brota entre los culpables.

La mujer dio un paso hacia atrás, conteniendo un grito, y dijo:

-Sí, tú lo sabes todo porque tú eres el Amigo de Dios. Mi crimen, en realidad, vive en mí; mis entrañas han temblado ya.

-¿Entonces lo que tú quieres es agregar el asesinato al adulterio, robar la vida a una criatura de Alá y llenar tu alma de crímenes?

Ella inclinó la cabeza, agobiada bajo el peso de estas últimas palabras.

-La Justicia no tiene nada que ver con la violencia ni con la cólera; la justicia puede esperar. Anda, regresa al harem, guarda tu secreto y alimenta con lágrimas tu arrepentimiento. Cuando tu hijo vea la luz del sol, es que el momento de la expiación ha llegado. Hasta entonces, adiós.

-Está bien, señor; volveré cuando el niño nazca.

Y recogiendo su velo, desapareció silenciosa.

De los labios de Alí brotó una sonrisa mezcla de piedad y de ironía. Luego pensó:

-Antes de que el hijo haya nacido, el arrepentimiento habrá muerto.

Y cogiendo de nuevo su pluma seca, sentóse en un ángulo del diván para continuar trazando, sobre el pergamino abandonado, sus caracteres misteriosos.
 
II
 
 Algunos meses más tarde la ciudad de Medina estaba llena de rumores; la multitud agitábase irritada; todo el mundo maldecía al califa Othomán acusándolo confusamente; el pueblo comenzaba a amotinarse.

Aïchah, la viuda de Mahoma, llamada generalmente "la Profetisa" había buscado a Alí para hablarle, agitada y colérica, de la conducta del califa y del descontento popular.

La favorita del Profeta era aún muy bella. Su madurez era majestuosa, su porte era grave. El prestigio que adquiriera desde la muerte de Mahoma, habíala enorgullecido.

-Meter las manos en las arcas públicas y emplear el dinero del Estado en gastos particulares, es un sacrilegio- decía ella.

-Othmán ha restituido ya varias veces las sumas que la necesidad le obligara a tomar -respondió Alí- Lo mismo hará hoy: todo ese ruido es inútil.

-¿Y eres tú quien lo defiende? ¿Tú que no debieras ver en él sino al usurpador de tu herencia?... ¿Tú que tienes más derecho que él al Califato?... ¿Tú cuya plaza te fue robada para que él la ocupase?

-Un día -replicó Alí con calma- cuando ya el santo Profeta había abandonado la tierra, Fathma, mi esposa querida que ya hoy no existe, sublevándose contra la multitud de injusticias de que nosotros éramos víctimas, quiso quejarse públicamente. En el momento mismo en que ella se lanzaba a la calle, el Ezan comenzó a sonar en lo alto del minarete; y al oír las palabras sagradas de: "Dios es Dios y Mahoma es el profeta de Dios", "escucha Fathma -le dije- el nombre de tu padre resuena por todas partes; ¿quieres que ese nombre siga siendo lo que hoy es? ¿quieres que ese nombre viva tanto como el mundo? Pues entonces no acuses a nadie; sacrifica las grandezas humanas en el ara de la fe"... Y Fathma guardó silencio.

-Esa manera de proceder era noble entonces; pero los años han transcurrido y la fe se ha hecho invulnerable. Hoy es necesario que Othmán haga una penitencia pública y que te entregue el poder usurpado.

-Ten cuidado, Aïchah -dijo, sonriendo melancólicamente, Alí-. No trates de protegerme tan decididamente; acuérdate de la profecía: tú tendrás que ser mi enemiga; tú tendrás que hacerme la guerra.

Aïchah se sintió presa de un ligero temblor y bajó la cabeza.

Por encima de los muros del harem, al través de los jardines inmensos, el ruido y los gritos de la ciudad agitada llegaban hasta la mansión de Aïchah. Pero ella no oía sino la voz de su recuerdo en donde sonaba la palabra santa del Profeta:

-"Una de vosotras perderá un día la fe y hará la guerra a Alí." Todas estábamos a su alrededor. Umusilama preguntó: "¿Soy yo, maestro?" -"No, no eres tú... Pero tú, Aïchah, ten cuidado... no vayas a ser tú..." Yo me eché a reír y entonces Mahoma dijo: "Acuérdate de la aldea de Zicar, porque ahí será donde los perros te ladrarán."

La viuda del Profeta levantó la cabeza después de un largo ensueño; y dijo:

-Tienes razón, Alí; tratemos de que no haya diferencias entre nosotros. Tú por cuyas venas corre las sangre de Mahoma, puedes calmar las iras del pueblo; hazlo; que Othmán sea perdonado.

Y Alí salió para recorrer la ciudad; para ir de plaza en plaza, de grupo en grupo.

Cuando el sol poniente coloreó las cúpulas de las mezquitas, Medina había ya recobrado su tranquilidad. El Amigo de Dios se dirigió fatigado, caminando despacio.

Cerca de su puerta había una mujer que se recostaba temblorosa contra el muro. Alí le preguntó:

-¿Quién eres?... ¿Qué quieres de mí?

Entonces ella levantó su velo espeso y dejó ver un rostro pálido, mortalmente pálido, cuyos grandes ojos estaban orlados de un círculo azul y fabuloso.

-¿Qué tienes, desgraciada? -exclamó Alí tratando de sostenerla-. ¿Estás herida?

Ella respondió:

-¿No me reconoces acaso? Vengo para morir. Soy la esposa adúltera cuyo corazón está devorado por el remordimiento. Me dijiste que volviera cuando el hijo de mi crimen hubiese visto la luz del sol y vengo porque el momento del castigo acaba de sonar, porque el niño nació ya.

-¡Eres tú!... ¿Y vienes a pedir aún el castigo? Tan seguro estaba que no te volvería a ver, que hasta te había olvidado. Pero ¿en dónde has dejado a tu hijo?... ¿Por que lo abandonaste? ¿Crees, por ventura, que dar la vida a un ser humano no consiste más que en parirlo? No; te has equivocado; ese pobre arbusto, esa flor de tallo débil que puede romperse entre manos mercenarias, necesita aún de tu calor y de tu sombra y de tu cuidado. Tú le debes aún tu leche y tus caricias... ¿No conoces la ley? La madre no es dueña de su libertad, sino cuando el hijo tiene siete años, porque sólo entonces puede él vivir sin los cuidados de ella. Cumple tu deber, vuelve al harem, y si dentro de siete años todavía tu corazón no se ha endurecido, expía tu crimen.

-¡Tanto tiempo aún! -dijo ella gimiendo-. ¡Tener que soportar durante muchos meses el peso enorme de la vergüenza! Y luego el miedo del infierno que me atormenta noche y día... Pero yo sé obedecer... dentro de siete años... está bien.

Y se alejó, vacilante, deteniéndose a cada momento contra las murallas para no caer, mientras Alí la seguía con la vista, profundamente emocionado. Cuando su silueta triste hubo desaparecido por completo, el Amigo de Dios abrió su puerta y franqueó el dintel, murmurando enternecido:

-¡Pobre mujer!
III

Han transcurrido muchos años. Las cóleras apagadas han vuelto a encenderse y Othmán ha sido decapitado.

Hace largo tiempo que Alí es Emir-al-Mumenin y Comendador de los creyentes. Lo mismo que su predecesor, el nuevo califa ha visto su reino agitado por los gritos y las convulsiones del pueblo. Aïchah se hizo guerrera y se puso a la cabeza de un partido enemigo de Alí. La profecía se acabó de cumplir cuando los perros de Zicar ladraron al verla; en esa ocasión ella quiso volverse atrás, pero cincuenta guerreros detuvieron su dromedario y le juraron, para obligarla a seguir, que aquella aldea tenía otro nombre; esa fue la primera vez que los islamitas pronunciaron el nombre de Dios en vano. Pero el castigo fue terrible y la batalla de aquel día fue sangrienta entre las sangrientas. Al fin la viuda del profeta fue vencida y Alí quiso al principio hacerla expiar su traición pronunciando una sentencia de divorcio póstumo entre ella y Mahoma; luego la perdonó.

Ahora todo parece haber recobrado su calma; el pueblo completo se ha inclinado ante el jefe íntegro y austero, y el equilibrio es, aparentemente, perfecto.

En Alí nada ha cambiado: su existencia sigue siendo sencilla, honesta; vive en un palacio pero sabe que ese palacio pertenece al Estado y no a él.

Hoy justamente va a presidir el Diwán y aunque su alma está llena de presentimientos mortales, su rostro está tranquilo y sus palabras son, como siempre, sensatas y justas. Ante sus consejeros, sigue siendo el jefe más escrupuloso y más atento aunque en el interior de su alma sea el hombre más desgraciado.

La sala del Consejo está alumbrada por grandes lámparas colgantes, pues aunque la hora sea poco avanzada, la oscuridad comienza ya a ser muy grande; el mes de Ramadán cae este año en invierno.

Alí escucha las acusaciones, las súplicas, las defensas, y luego dicta sentencias breves y sin apelación.

A un gobernador poco escrupuloso, le envía el siguiente dístico:

"Por culpa vuestra los hombres dichosos disminuyen y los hombres que se quejan aumentan. Al recibir este mensaje, abandonad vuestro puesto".

Cuando la discusión sobre los asuntos graves termina, los consejeros empiezan a reír y a hablar de negocios particulares.

Entonces Alí llama un esclavo y le da orden de que apague las lámparas, diciendo:

-Nosotros no debemos usar las luces pagadas por el tesoro público para hablar de nuestras cuestiones privadas.

Los miembros del Diwán encuentran exagerada la probidad del Califa y se retiran, uno por uno, para poder, fuera del palacio, murmurar y reír.

La luna muestra al fin su rostro pálido y una niebla azulada comienza a llenar el patio interior y a envolver las columnas y las ojivas de la real mansión. Alí abre una de las ventanas. La noche está templada; el soplo de la primavera comienza a entibiar la temperatura. El agua brota silenciosa del surtidor para caer luego en lluvia sonora sobre el mármol de la fuente que parece, a la luz de la luna plateada, un enorme círculo de nieve.

El Califa mira sin poner atención en lo que ve. Al fin cree oír una lluvia de lágrimas y entonces se dice a sí mismo: "¿Por qué llorar? ¿Qué importa la muerte?" Él está seguro de que este es el último día de su existencia... Sí, él está seguro de ello, pero también lo está de que la muerte de un hombre justo no es sino el principio del eterno descanso y de la dicha eterna. ¿A qué obedecen, pues, ese temblor nervioso y esa angustia secreta?

Al fin cierra los ojos, tratando de leer claramente la última página del libro misterioso de su destino, haciendo esfuerzos por adivinar cómo debe morir... La mirada de su imaginación cree verlo todo claramente: él acaba de entrar en la mezquita para hacer sus oraciones matinales; de pronto siéntese rodeado de sables desnudos cuyas hojas parecen ya teñidas de sangre al reflejo luminoso de las vidrieras encarnadas; el filo de un puñal le desgarra el corazón... luego reconoce aquel hermoso puñal que el mismo había regalado, pocos días antes, al que hoy es su asesino después de haber sido su amigo.

Sus labios pálidos no dicen sino:

-Nosotros pertenecemos a Dios y la muerte es la vuelta al paraíso.

Pero un escalofrío terrible sacude su cuerpo y le hace abrir los ojos. El patio lleno de claridad azulada lo deslumbra.

Entonces se presenta un esclavo:

-Señor, aquí hay una mujer que pide justicia. Hace muchas horas que os aguarda y nadie puede hacerla partir.

El Califa responde:

-Es preciso no hacer nunca esperar a los que piden justicia. Dejadla entrar.

Y la mujer entra y se arrodilla diciendo:

-Comendador de los creyentes, heme aquí... ¿Me reconocéis?

-Siete años han transcurrido ya desde que te vi por última vez -dijo Alí- y sin embargo te reconozco ¡oh pecadora cuyo arrepentimiento me desconcierta! ¿Vienes para expiar tu crimen?

-Sí, Comendador; vengo, como la primera vez, a buscar el castigo que mis culpas merecen... Sólo que hoy mi sacrificio es más grande que en otro tiempo ¿Qué podía yo ofrecer a Dios, hace siete años, sino un cuerpo lleno de pecados y un alma llena de desesperación?... Hoy todo ha cambiado y a pesar de lo que el arrepentimiento me hace sufrir yo era dichosa porque mi hijo, que es hermoso como un lirio, secaba mis lágrimas con su sonrisa y vendaba mis heridas con sus caricias y borraba las manchas de mi pecado con sus besos; y yo oía más su voz adorada que la voz de mi arrepentimiento...

-¡Sin embargo has vuelto!

-Sí, pero en realidad yo ya no existo. Mi verdadero tormento consiste en haberme separado de él, y el suplicio que te pido de rodillas no servirá sino para curar mis dolores con el olvido clemente de la muerte.

-Yo -dijo Alí- soñando que iba a morir, temblé a pesar mío ante la imagen de la muerte, y tú no tiemblas ante ella ¡oh mujer valiente cuyas manos desgarran el corazón para desterrar el pecado!... Mi alma comienza a tranquilizarse y la luz eterna brilla ante mis ojos; he comenzado ya a caminar por el gran camino que conduce al infinito y me ha sido dado ver mi ultima noche...

Luego puso su mano de sabio y de justo sobre la cabeza de la mujer arrodillada y terminó su discurso:

-Sí, hija mía: deja florecer de nuevo el lirio de tu corazón, ama a tu hijo y vive sin remordimiento porque Dios te ha perdonado ya.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 19 de octubre de 2019

Tránsitos - Pere Planesas

    
Título: Tránsitos
Autor: Pere Planesas

Páginas: 70

Editorial: CNIG

Precio: 4 euros

Año de edición: 2019

El próximo miércoles, 23 de octubre, se presenta a las 19:00 en el Real Observatorio de Madrid (Alfonso XII, 3), el libro «Tránsitos», subtitulado «La medida del sistema solar y de otros sistemas planetarios» del astrónomo Pere Planesas.

Un tránsito es un fenómeno astronómico que consiste en que un cuerpo celeste pasa por delante de otro. El que transita por delante de la imagen del segundo debe tener un tamaño aparente pequeño, si no es así, el fenómeno se llama eclipse. Los tránsitos de los planetas interiores, los que están más cerca del Sol que la Tierra, es decir Mercurio y Venus, por delante del Sol, de Júpiter y Saturno resultan muy útiles y han servido para medir, entre otras cosas, el tamaño del Sol y la distancia de la Tierra al Sol. El primer astrónomo que se dió cuenta de esa posibilidad fué el inglés Edmund Halley (1656-1742), amigo de Newton y conocido por el famoso cometa cuyo regreso predijo. 

Tránsito de Venus en 2004 (foto CC BY-SA Benutzer Klingon)

En la presentación, intervendrán Rafael Bachiller, Director del Observatorio Astronómico Nacional (OAN) y autor de varios libros de divulgación, Adolfo Pérez, Ingeniero técnico en Topografía y profesor de la UPM, y el autor Pere Planesas, astrónomo ya jubilado del observatorio: Es un gran especialista en radioastronomía e interferometría milimétrica que ha trabajado en el Instituto de Tecnología de California (CalTech), en el Observatorio Europeo Austral, en el Observatorio ALMA en Chile y en otros proyectos internacionales. Ha publicado más de cien artículos científicos, sobre temas como el estudio de estrellas viejas de la Vía Láctea y el nacimiento de estrellas nuevas en otras galaxias.

El Real Observatorio de Madrid está situado en un sitio privilegiado de la capital, en una colina que domina la Estación de Atocha, situada en unos jardines que lindan con el madrileño Parque del Buen Retiro. El edifico principal fué construido por Juan de Villanueva en 1790, por encargo de Carlos III, y tiene un museo que vale la pena visitar los fines de semana. Más información sobre el observatorio aquí.

Edificio Villanueva del Real Observatorio de Madrid

Un libro muy interesante de divulgación astrónomica, que presenta uno de nuestros más ilustres astrónomos en un marco muy apropiado, que bien merece una visita. No puede pedirse más.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.