sábado, 18 de abril de 2026

Seis poemas de Eloy Sánchez Rosillo

Eloy Sánchez Rosillo

 

Oír la luz

Debo decir que cuando yo era niño

y en el campo veía la densa muchedumbre

de estrellas en los cielos del verano,

además de mirar tanto fulgor,

podía oír la luz: se escuchaba allí arriba

como un rumor de enjambre laborioso.

 

Lejos

Cómo se desdibujan con los años

los detalles precisos de la felicidad:

el verdadero tono de tu voz, los matices

de tu pelo y tu piel bajo la luz dorada

de aquel febrero insólito, el acento

con el que pronunciabas las palabras

mágicas y usuales del amor, tu manera

de reír, de mirarme. El recuerdo aproxima

el agua a nuestros labios, pero el tiempo

no nos deja beber. Tantean los ojos

en la noche cerrada y la memoria es sueño

que sólo vagamente me devuelve tu imagen.

 

Tarde de junio

Ahora, juntos, vivimos la hermosura

de esta tarde de junio,

el fulgor de las horas en que nos entregamos

al conocimiento de la verdad del amor,

a la gran llamarada del encuentro.

Ahora sabemos que toda la alegría

cabe en el mundo breve de esta habitación,

en el espacio ardiente y misterioso

de la cama deshecha.

La luz cansada del atardecer

dibuja sobre el tiempo islas doradas.

En un rincón del cuarto

brilla la enredadera de la música.

Un viento súbito sacude nuestros cuerpos,

y lo olvidamos todo.

Después regresan las miradas lentas,

tanta complicidad, ciertas sonrisas.

Y luego contemplamos en silencio

con qué dulzura va cayendo la noche

sobre la indiferente ciudad que nos rodea.

 

Un vaso de agua

Qué suceso increíble:

llené un vaso de agua y lo alcé hasta mi boca.

Era ya media tarde. Me había detenido

cerca de una ventana, aquí, en mi casa,

en este día tan claro de febrero.

Llegó el vaso a mis labios

y en ese mismo instante lo atravesó de pronto

un haz muy apretado y muy intenso

de luz del sol poniente.

Cuántos asombros. Todo rompió a arder

con lumbre limpia y mágica:

el agua y el cristal, el cuarto entero,

mis ojos y mis manos y mi vida.

Sin dar ni un solo paso estuve en todas partes.

No sé cómo decir lo que ocurrió,

cómo expresar que sucedieron siglos

de redención y bienaventuranza.

Oro licuado y tembloroso el mundo,

astilla viva yo de un súbito diamante.

 

Apunte de una tarde

Que otros canten las armas y a los héroes

los abismos del ser

o la complejidad del universo.

Dejadme a mí que diga la gracia irrepetible

de esta tarde de abril, la efímera hermosura

de la luz, que es mi amiga y que plácidamente

acaricia el papel en el que escribo.

 

Dejo la puerta abierta

Para vosotros, que vendréis al mundo

cuando yo me haya ido,

escribo este poema.

No sé; tal vez un día,

gracias a los azares que entreteje

la vida a cada instante,

os traerán vuestros pasos hasta él.

Dejo su puerta abierta por si acaso

y empiezo a imaginar como certeza

lo que es tan sólo un sueño.

En mi poema puede verse el cuarto

en el que escribo hoy. Entrad, entrad

con toda confianza,

a pesar de mi ausencia.

Y aproximaos al balcón. Transcurre

una tarde hermosísima

de finales de agosto.

Después de tantos días implacables

de luz arrasadora,

el tiempo ha dado un giro inesperado.

Son una bendición para los ojos

estas horas distintas. Se diría

que anda de retirada ya el verano.

Da pena despedirlo

(todo lo que se va nos duele al irse),

pero el cambiar también es alegría.

Por momentos están amontonándose

nubes negras y grises en el cielo

y el viento las trajina y las sojuzga

sin miramiento alguno.

La tarde se oscurece más y más.

Y al fin rompe a llover. Qué maravilla.

Llueve con fuerza, a ráfagas violentas,

y las fulguraciones enlazadas

de incesantes relámpagos

abren paso a los truenos,

que tropiezan y ruedan allá arriba

con estruendo imponente.

Mirad y oled la lluvia,

disfrutad de esta tarde en la que no

podremos estar juntos.

Sabed que la escribí con regocijo.

Y que pensé en vosotros.

 

Eloy Sánchez Rosillo (Murcia, 1948) es un poeta y profesor de Literatura Española. Hijo de un aparejador, es un lector voraz desde niño. En el colegio cosechaba suspensos, excepto en Lengua, y leía a todas horas. Ha publicado doce libros de poesía con los que ha ganado, entre otros, el Premio Adonais (1977) y el Premio Nacional de la Crítica de Poesía (2005). está considerado como una de las personalidades más destacadas de la lírica española contemporánea. Tiene una página web muy atractiva.

Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

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