Título: Yamilia Autor: Chinguiz Aitmátov
Páginas: 96
Editorial: Automática
Precio: 14 euros
Año de edición: 2021
Cuando uno oye hablar de un libro cuyo tema principal es una historia de amor, se prepara para lo peor. Se teme un relato cursi, almibarado y ramplón. Sin embargo, hay gloriosas excepciones y este librito es una de ellas. Es una historia de amor kirguisa, que cuenta el idilio de Yamilia y Daniyar, el de la maravillosa voz.
El narrador es Seit, un chico que todavía es un niño, enamorado sin saberlo de Yamilia, una mujer joven, la mujer de su hermano mayor, que se ha ido a la guerra y está lejos. La chica vive y trabaja en el koljós de su marido ausente, con su familia política, que está encantada con tener una trabajadora alegre y animosa, algo masculina, que no se acobarda y dice siempre lo que piensa. Una mujer libre. Estamos en 1942 y hay que trabajar duro para alimentar al ejército de la madre patria. Pasa el tiempo y los hombres miran a Yamilia. Seit la acompaña, dispuesto a defenderla de cualquier insolencia, hasta que aparece el atractivo y misterioso Daniyar.
Ése es el planteamiento de la novela. Puede parecer que lo he contado casi todo, pero en realidad, no he contado nada. No he podido reflejar la sensibilidad, el encanto y la dulzura de esta magnífica historia, la poesía que respiran sus palabras ni la belleza que encierra. A la vez, el libro puede considerarse una historia de crecimiento, ya que el protagonista, Seit, conoce el amor, indirectamente, el horror de la guerra, la amistad y el desamor. La narración también ofrece un buen relato costumbrista de la cultura kirguisa, sus hábitos sociales, sus tradiciones y su modo de vida, hasta componer un fresco del folclore y la vida sencilla de los kirguises bajo el dominio soviético. Un pueblo nómada que acababa de hacerse sedentario al encajar en la Unión Soviética y la organización en koljoses, las granjas colectivas que funcionaban como una cooperativa.
En fin, una obra encantadora, una pequeña joya que transcurre entre las montañas kirguisas y la llanura kazaja, una deliciosa tonada que no se le va a uno de la cabeza. La historia de un chico que está creciendo, que dibuja todo lo que ve y que quiere, y no quiere a la vez, que Yamilia ame a Daniyar. Siempre es un privilegio tener la oportunidad de asomarse a los ojos de un chico adolescente que sabe ver el mundo que le rodea. Se dice que es la obra maestra de Aitmátov, un desconocido por estos pagos, muy acertadamente publicado por la editorial Automática. Una novela corta estupenda, de tan solo 80 páginas, que hará las delicias de los lectores.
La traducción es obra de Marta Sánchez-Nieves Fernández, traductora y profesora de ruso que lleva más de veinte años traduciendo literatura rusa al español. Obtuvo el Premio Esther Benítez en 2016 por su versión en castellano de Noches blancas.
Chinguiz Aitmátov (Sheker, 1928-2008) es el escritor kirguís más famoso. Nació en un pueblo al noroeste de Kirguistán, junto a la frontera con Kazajistán. Hijo de funcionarios, a los nueve años vio cómo su padre era acusado de ser un burgués, detenido y ejecutado en la gran purga de Stalin. A los catorce años, fue ayudante del secretario del soviet local. Luego trabajó como recaudador de impuestos, cargador, ayudante de ingeniero y muchos otros oficios.
Hijo de un «enemigo del pueblo», solo pudo ingresar después de la muerte de Stalin en el Instituto Máximo Gorki en Moscú para estudiar literatura. Al acabar la carrera, empezó a trabajar en el periódico Pravda y a los 24 años, publicó sus primeros libros. Es autor de más de 20 volúmenes de narrativa, algunos de ellos traducidos a 150 idiomas. Fue embajador de Kirguistán ante la Unión Europea.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.
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