jueves, 27 de enero de 2022

Malas. Relatos de mujeres diabólicas - VV. AA.

 

Título: Malas. Relatos de mujeres diabólicas                                                                Autores: Varios autores

Páginas: 400

Editorial: Lengua de Trapo

Precio: 22,50 euros 

Año de edición: 2008

Hacía tiempo que no leía una recopilación de relatos de varios autores, un tipo de libro que me gusta intercalar de vez en cuando para descansar un poco, porque permite conocer a varios autores, compararlos entre sí, es ameno y se lee muy bien. Esta vez he elegido este volumen de hace 14 años, que todavía se puede encargar en librerías, sobre mujeres que no es que sean malas, no son las típicas malas de película, sino féminas diabólicas, vampiresas o de ultratumba y, además, malvadas. Recorren toda la historia de la literatura occidental y al ver el índice uno se da cuenta de que el tema de la mujer´diablesa que pierde al hombre ha sido un tópico durante demasiado tiempo. Parece que los hombres siempre han tenido miedo a lo sobrenatural y a la mujer, y mezclar ambas cosas en literatura era una tentación demaiado arte.

Pero centrándonos en lo puramente literario, aquí tenemos 17 relatos de terror, un género nada fácil, de otros tantos maestros de la literatura, entre los que, por cierto, solo hay dos mujeres: E. T. A. Hoffmann, E. Raupach, W. Scott, M. Shelley, T. Gautier, P. Mérimée, E. A. Poe, C. Dickens, A. Dumas, G. A. Bécquer, A. Daudet, P. A. de Alarcón, G. de Maupassant, J. Hawthorne, E. Pardo Bazán, E. Zola y B. Stoker

Una selección extraordinaria que cubre los siglos XIX y XX, los textos fueron publicados por primera vez entre 1821 y 1914, y aunque hay algunos autores franceses (6) y 3 españoles, predominan los anglosajones (8), reflejo de la pujanza que ha tenido en los últimos siglos la industria editorial de esos países. En cualquier caso, los relatos son espléndidos y cuesta quedarse solo con uno. Me han gustado especialmente los de los románticos franceses Gautier y Mérimée, el del gran Poe, un maestro del género, los de Dickens, Dumas (padre) y Maupassant, los de los españoles Bécquer y Alarcón, me ha sorprendido el de Ernst Raupach, sencillo, pero que e sel primero en el que aparece una mujer-vampiro, y el del hijo de Nathaniel Hawthorne, Julien, que escribía francamente bien. Pero mi favorito es el de Émile Zola, un cuento de aparecidos y fantasmas escrito por el padre del naturalismo, tan real como la vida misma y un desenlace ineperado.

He disfrutado con el clasicismo de las narraciones anglosajonas, el encanto seductor de los románticos franceses y, la verdad, he encontrado que los autores españoles no desentonan del conjunto ni mucho menos. Todavía queda un cierto complejo de inferioridad, cada vez menor, por estos lares, complejo del que habría ya que olvidarse del todo.

En fin, un libro muy ameno e interesante, que contiene muchos relatos de mérito y un buen número de obras maestras. La edición y el prólogo, que pone en contexto los cuentos, es de Marta González Mejía y las traducciones han corrido a cargo e ella misma y de Marta Vela González. Cada relato está acompañado de una semblanza de su autor. Un libro muy recomendable perteneciente a un género francamente difícil. Una obra que es casi un resumen de la historia de la literatura europea de terror. Excelente.

E. T. A. Hoffmann. E. Raupach, W. Scott, M. Shelley, T. Gautier, P. Mérimée, 
E. A. Poe, C. Dickens, A. Dumas, G. A. Bécquer, A. Daudet, P. A. de Alarcón, 
G. de Maupassant, J. Hawthorne, E. Pardo Bazán, E. Zola y B. Stoker

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 26 de enero de 2022

El fútbol a sol y a sombra - Eduardo Galeano

 

Título: El fútbol a sol y a sombra                                                                                       Autor: Eduardo Galeano

Páginas: 312

Editorial: Siglo XXI

Precio: 19,95 euros 

Año de edición: 2015

La obra de Eduardo Galeano (Montevideo, 1940-2015) no podía estar falta de un libro como este. Desde niño fue un acérrimo aficionado al fútbol, y en sus artículos y obras hubo constantes referencias al deporte rey. En «El fútbol a sol y sombra» le da un repaso a todos los mundiales hasta la fecha en la que fue publicado el libro, 1995, y no comienza desde el primero que recuerda que, además, nos dice cuál fue: Brasil 50, sino desde el primero que se disputó: Uruguay 30. La edición que he leído es posterior a 1995, y recoge también un anexo titulado «Otros escritos», que incluye artículos entre los que se encuentra su crónica sobre Francia 98. 

La historia mundialista siempre está del lado de los uruguayos y al menos hasta el momento en que fue escrito el librotambién de los sudamericanos y eso, cómo no, le gusta a Eduardo Galeano y lo utiliza como gran baza en lo que nos escribe. Empieza con una introducción que explica el origen de la popularidad del fútbol y su papel sociopolítico en Occidente, e incluye unos capítulos iniciales en los que habla de los diferentes agentes que intervienen en el juego: el estadio, el hincha, el fanático, el jugador… y así hasta nueve. Y, después, todo son Mundiales.

Del mayor acontecimiento futbolístico, nos da su crónica torneo a torneo aunque hay alguna excepción en artículos cortos, y dilata lo escrito sobre los campeonatos alternando capítulos en los que comenta anécdotas de goles marcados o sobre las figuras más destacadas del momento: Garrincha, Pelé, Maradona, Romario….

En estas crónicas, Galeano no se limita únicamente al aspecto meramente deportivo, y aprovecha, en cada año que transcurre el Mundial, para hacer un anuario de actualidad en el que narra los acontecimientos históricos que tuvieron lugar en ese año, y su sumario toca desde moda, música y cine, hasta y especialmente guerras, genocidios, asesinatos y sentencias de muerte.

A pesad de esto último comentado, es un libro muy futbolero, no exento de una fuerte crítica a Occidente y realce de la América que siempre llevó Galeano en el corazón, pero ante todo es un libro simpático para leer, por ejemplo, en un año que toque Mundial. Y, este año, tenemos Qatar 2022.

Eduardo Galeano

Publicado por Jesús Rojas.