martes, 14 de octubre de 2014

Tiempo de erores - Mohamed Chukri

       
Título: Tiempo de errores
Autor: Mohamed Chukri
 
Páginas: 277

Editorial: Cabaret Voltaire
 
Precio: 19,95 euros 

Año de Edición: 2013
       
Este libro es el segundo volumen de las memorias de Mohamed Chukri, que se iniciaron en 1973 con la publicación de «El pan a secas» (a veces traducido como «El almuerzo desnudo»). Después de tan brillante debut tardó casi veinte años en volver a retomar el hilo de sus recuerdos para publicar en 1992 este libro duro y seco, y a la vez tierno y delicado.

Una obra escrita desde las tripas, en sólo un mes, una narración hermosa y cautivadora, con un punto sórdido que aparece de vez en cuando, se revuelve contra el lector y le da una patada en el estómago. Un libro políticamente incorrecto que cuenta cómo es la vida de un joven, un pobre pícaro, un golfillo que ha sobrevivido apurando los vasos y las colillas abandonados en los cafés, rodeado de miseria, violencia, brutalidad, prostitución, hambre y alcohol. Un texto que ha conseguido escandalizarme a ratos, y eso que uno está ya curtido en mil lecturas y ha leído de todo.

La acción se desarrolla en 1957, el protagonista tiene poco más de veinte años y es medio analfabeto. Llega a Larache y comienza a estudiar, durmiendo en la calle, viviendo de la caridad de los amigos y de la comida que le dan en la escuela. Un ciego le enseña a leer literatura y le explica lo que no entiende, sus amigas son prostitutas y desequilibradas, sus amigos, alcohólicos y mendigos...

Y en medio de ese panorama terrible, surge a ráfagas una poesía delicada y misteriosa, de raíces árabes, que se condensa en frases y momentos mágicos («Nunca florece la sal», «El pájaro de la felicidad», «De la miel a la ceniza», «¡Cuánto nos alegra y entristece la infancia», «No podemos vivir la vida y a la vez entenderla»). 

Tres temas que empapan toda la historia me han llamado la atención: la omnipresente cultura española que aparece en forma de canciones, frases, referencias, menciones a Rosalia de Castro y un resumen muy peculiar de la vida de Franco; la nostalgia de la maravillosa Tánger que embarga al protagonista, aunque sabe que es una ciudad fascinante y peligrosa («Tánger devasta a quien no sabe beber su vino hechicero», «Tánger tiene señorío, esclaviza a los que de ella se enamoran»), y el vivir con un corazón dolorido, que ha sufrido en muchas ocasiones y piensa que el amor es una mala jugada que nos estruja el alma («El amor verdadero es un tormento, como el pan para el pobre»).

Un libro único y poderoso, como un torrente, que deja al lector sin aliento, seco y duro como un trago de aguardiente, que va desde la miseria a la más bella poesía. Un texto que no se puede dejar de leer y que nos seduce y nos escandaliza al mismo tiempo. Maravilloso Chukri

Mohamed Chukri (Beni Chikar, 1935-2003) nació en una pequeña aldea del Rif, al norte de Marruecos, en una familia muy pobre y numerosa, de lengua rifeña, un dialecto bereber. Cuando tenía diez años, su padre desertó del ejército español y se trasladó a Tánger, donde Chukri aprendió español. Las palizas de su padre, que llegó a matar a su hermano, le obligaron a irse de casa. A partir de entonces tuvo que sobrevivir como guía para turistas y marineros, rodeado de miseria y delincuencia. 

 En los años 60 regresó a Tánger, publicó sus primeros relatos y conoció a escritores consagrados, como Paul Bowles, Jean Genet, Tennessee Williams y Juan Goytisolo. Publicó más relatos, tradujo al árabe a poetas españoles y alcanzó el éxito con «El pan a secas», traducida al inglés por Bowles, primer libro de memorias que luego continuó con «Tiempo de errores». Sus libros estuvieron censurados en su país y no se empezaron a publicar hasta el año 2000.

Los que le conocieron, dicen que era una persona de gran corazón, un tipo maravillosos, muy amigo de sus amigos, generoso y coherente, que no soportaba a los estúpidos y conservó una magnífica dignidad durante toda su vida. Está considerado como uno de los más grande escritores marroquíes, hay quien dice que el mejor.


Mohamed Chukri (Foto Javier Valenzuela)

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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