sábado, 23 de abril de 2016

El Quijote - Miguel de Cervantes


No solemos recomendar aquí lo obvio, lo que todo el mundo sabe, y además no somos muy amigos de celebrar efémerides, que al fin y al cabo, como sostenía Borges, son arbitrarias y dependen del calendario que se siga. Sin embargo, no es mala idea aprovechar que hoy parece que se cumplen cuatrocientos años (cuatro siglos nada menos) del fallecimiento de don Miguel de Cervantes (Alcalá de Henares, 1547-1616) para dedicarle una parrafada y, sobre todo, para recordar y recomendar leer su gran obra, «El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha», cuya primera parte, dicho sea para los amantes de guarismos y aniversarios, se publicó hace la friolera de 411 años.

Es un libro facilísimo de encontrar, casi demasiado, porque a veces precisamente cuando nos meten algo por los ojos, tendemos a rechazarlo. Por otro lado, es una verdadera obra maestra, un clásico muy valioso, pero también es verdad que el castellano de la época y el léxico hacen que sea un poco duro para lectores noveles. Menos mal que hay muchas ediciones y maneras de acercarse a él.

Recomiendo tener siempre en casa una edición ilustrada con los grabados de Gustavo Doré (Estrasburgo, 1832-1883), porque son maravillosos y creo que las únicas figuras que están a la altura del texto, lo complementan y casi lo amplían. Contemplarlas es un placer para la mente que, al no poder captar fácilmente de un vistazo su riqueza de detalles, tiene que suponer por fuerza algunos aspectos y ha de despertar a la imaginación de su sueño y ponerla a trabajar.

Grabado de Doré para El Quijote

Edición my apropiada para leer un fragmento suelto de vez en cuando, como por descuido y para contemplar las imágenes cuando uno tiene fiebre muy alta. Yo lo hice de pequeño y fué toda una experiencia.

Los que quieran acercarse a esta novela, la primera novela moderna, en un lenguaje actual y más asequible que el castellano del siglo XVII están de suerte, porque tenemos ahora dos versiones en español actual, la escolar de Arturo Pérez-Reverte y la de Andrés Trapiello, cuyo lenguaje podéis comparar con el original en este enlace. También podéis leer aquí el primer capítulo.

Portadas de los Quijotes de Arturo Pérez-Reverte y Andrés Trapiello

Aunque para versiones curiosas de verdad, la traducción que hizo al spanglish Ilan Stavans, que resulta muy cómica de leer. En esta dirección puede leerse también el primer capítulo.

Otra edición que me gusta especialmente es la que publicó la Edciones Península en 1996 en su colección Nuestros contempóraneos con el título de «Un pequeño Quijote». Es una selección de veinte capítulos que mantienen el hilo argumental general y dejan a un lado los capítulos puramente digresivos, que no menos interesantes. Otra manera de facilitar el acceso al texto general con un volumen de bolsillo, manejable, de 300 páginas muy apropiado para una primera lectura.


Porque un buen lector, un lector empedernido, uno de los nuestros, es normal que lea el Quijote varias veces en su vida. En mi caso he podido disfrutarlo tres veces. La primera, cuando era casi un año y me leía hasta la guía telefónica. Recuerdo que me pasé una tarde con un bocadillo de mayonesa y la primera obra sobre el hidalgo manchego, escondido y tumbado en la parte de atrás de un sofa-cama, cuyo asiento sobresalía por la parte de atrás del respaldo, leyendo como un descosido. 

En otra ocasión tuve que afrontar un largo tratamiento en la Seguridad Social y me propuese averigüar hasta donde era capaz de llegar si abria la obra cervantina solo en las salas de espera y en los trayectos desde mi casa. Ni que decir tiene que me pude acabar la primera parte y un poco de la segunda. Y la tercera fué hace unos años, antes de abrir este blog, en un verano tonto que me quedé varado en Madrid sin plan alguno y mucho tiempo libre. Ha sido la ocasión en la que más lo he disfrutado, porque los clásicos crecen con nosotros y nos ofrecen cosas nuevas cada vez.

Para acabar esta entrada, ya demasiado larga, sólo decir dos cosas. Que no es buena idea obligar a los niños y lectores con pocas páginas de vuelo a leer el Quijote, y los clásicos en general. Es mejor empezar por la literatura de género y pasar a los clásicos cuando ya se ha leído mucho.  

Y que no hay que leer esta obra de un golpe, de un atracón, primero porque son dos libros, pensados para leerse por separados y segundo, porque uno de los mayores placeres de un lector viejo es, como decíamos, tener un Quijote a mano y abrirlo de vez en cuando, al azar, para leer un pasaje. Vale.


Publicado por Antonio F. Rodríguez.

4 comentarios:

  1. Muy buena entrada Antonio, enhorabuena. Muy acertados tus comentarios que comparto, no hay que empeñarse en que la lean lectores poco habituados ni niños, hay que disfrutarla y mejor de mayor y a pequeñas dosis.

    ResponderEliminar
  2. Excelente artículo, precisamente estoy con la relectura de El Quijote y es toda una experiencia. No conozco la versión de Pérez Reverte, pero hay adaptaciones escolares como la de la editorial Vicens Vives que se leen muy bien y a los adolescentes les gustan, es una manera de familiarizarse con el clásico y perderle el miedo. Echaré un vistazo al link de Trapiello, siento curiosidad.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Gracias a los dos. Sí creo que hay que leer mucho antes de llegar a El Quijote y es bueno acostumbrarse a leerlo a trozos.

    Salud y libros.

    ResponderEliminar
  4. No quería hacer más larga la entrada, pero hay más versiones curiosas del Quijote. Por ejemplo: en el Cuartel del Conde Duque (Madrid) en el 2005 se expuso en una única página, un panel enorme de 14 x 36 m lleno de letra pequeña (http://elpais.com/diario/2005/05/31/madrid/1117538675_850215.html); alguien ha hecho un programa para publicarlo en 17 000 tweets (https://twitter.com/elquijote1605?lang=es), y hay una versión manga editada por Herder (http://www.herdereditorial.com/obras/5815/don-quijote-de-la-mancha/). Salud y libros.

    ResponderEliminar