martes, 22 de noviembre de 2016

Yo, el supremo - Augusto Roa Bastos


Título: Yo, el supremo 
Autor: Augusto Roa Bastos 

Páginas: 592 

Editorial: Debolsillo 

Precio: 7,95 euros 

Año de edición: 2011

Esta gran novela, publicada en 1974, aborda uno de los temas típicos en Iberoamérica, el del dictador, pero lo hace con un planteamiento tan original que resulta ser una maravilla que supera y trasciende el tópico. El personaje elegido es José Gaspar Rodríguez de Francia (1766-1840), abogado, político, revolucionario y dictador perpetuo paraguayo durante 24 años, obsesionado por mantener un discurso basado en la necesidad de ejercer un poder absoluto y omnímodo.

El texto presenta una riqueza formal, un poder estilístico altísmo, basado en un lenguaje envolvente y descripciones muy realistas. transmite a la perfección la obsesión por el poder dando solo un punto de vista: el del dictador. Solo se nos ofrece su discurso y aun cuando se nos da la visión de otras personas, están tamizadas y contadas por él, el único. El libro arranca como una antología de documentos oficiales y legajos, que parecen ofrecer una visión admnistrativa, casi legal y por lo tanto objetiva en cierto sentido de la realidad. Los textos oficiales se suceden uno tras otro, hilvanados por el monólogo omnipresente del supremo. 

Una novela maravillosa, en la que cuesta un poco meterse al principio, pero que en seguida ofrece un viaje inolvidable a una época del pasado, repetida con pocas variaciones en muchos países, y a un estado mental, a una cosmovisión: la del dictador supremo.

Un libro escalofriante a ratos, que da fé de los extravios del alma humana cuando se ve en la cúspide del poder, ese gran mago que transforma a todos a los que toca, a menudo para convertirlos en monstruos. Una obra alucinada y moderna, que se presenta como basada en unos 20 000 legajos, documentos oficiales, folletos, periódicos, cartas y entrevistas, que aguanta perfectamente durante sus casi 600 páginas la hipótesis de que está basada en textos legales, y que el lector sospecha que gracias a la capacidad fabuladora y novelística de este novelista sin par, retrata al personaje con más fidelidad y penetración que un acta notarial.

Una novela enorme, ciclópea y abrumadora, terrible por lo que cuenta y bellísima por cómo lo cuenta. No debes perdértela, así que ya sabes, a leerla. 

Aquí os dejo la maravillosa entrevista que le hizo Joaquín Soler Serrano en el programa «A fondo» de tve en los años 70, cuando acababa de publicar «Yo, el supremo»:


Augusto Roa Bastos (Asunción, 1917-2005), escritor y poeta paraguayo, era hijo de un gerente de una refinería de caña de azúcar, un hombre culto y severo, bien educado, de origen portugués y de una paraguaya que amaba la literatura y le inoculó el virus de la lectura desde muy pequeño. Con ella escribió su prmera obra de teatro a los 13 años.

Roa Bastos tenía sangre portuguesa, vasca y guaraní. Creció siendo bilingüe en castellano y guaraní y muy pronto leyó a Tolstoi y Faulkner. Con 15 años se escapó y sirvió en la Guerra del Chaco como enfermero. 

Empezó a trabajar como oficinista en un banco y como periodista en el periódico paraguayo «El País», que le envió a Europa como corresponsal. Mientras, escribía teatro y poesía, cubrió el Juicios de Núremberg y entrevistó al general De Gaulle. En 1960 publicó «Hijo del hombre», una novela que supuso su primer gran éxito, varios premios y el aplauso de la crítica.

Estuvo exiliado en Buenos Aires y París durante 30 años, mientras una dictadura gobernaba su país. Está considerado como el escritor más importante de su país y uno de los más destacados en la literatura latinoamericana. Ganó el Premio Cervantes en 1989 y sus obras han sido traducidas a más de veinticinco idiomas.

Augusto Roa Bastos

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada