jueves, 10 de diciembre de 2015

Las hortensias y otros relatos - Felisberto Hernández


Título: Las hortensias y otros relatos
Autor: Felisberto Hernández

Páginas: 224
 

Editorial: Cuenco de plata
 

Precio: 22,80 euros
 

Año de edición: 2009 (5ª edición)

Hoy tenemos el placer de hablar de un relato de culto. Un texto de unas 56 páginas, un cuento largo, publicado por primera vez en una revista uruguaya en 1949 que rompe moldes y sorprende a los lectores de cualquier época y condición. Cuenta una historia extraña y algo desquiciada de un triángulo insólito, el formado por Horacio y María, un matrimonio que parece acomodado, y Hortensia, la muñeca de tamaño natural que vive con ellos. Ambos tienen una relación muy especial con ella, la visten, la sacan a pasear y la tratan como una persona y a partir de ahí la trama que se desarrolla tiene bastante de alucinación, o de sueño. Curiosamente, la madre del autor se llamaba Hortensia, así que los psicoanalistas argentinos tienen un filón en este cuento singular.

Como muestra, una cita de lo más curiosa. El protagonista se llega  preguntar: «Si hay espíritus que frecuentan casas vacías ¿porqué no pueden frecuentar los cuerpos de las muñecas?»

Un texto muy original, raro donde los haya, de un escritor que no se parece a nadie, único y sugerente, que maneja el lenguaje a su antojo para decir mejor lo que quiere. Felisberto ha sido muy criticado por algunos por su falta de respeto por la gramática más ortodoxa, por retorcer las frases como trapos mojados hasta sacarles todo su jugo y torturarlas hasta que confesasen todo lo que sabían. Pero lo cierto es que el impacto en el lector es enorme cuando lee estas páginas anómalas, estas líneas que casi parecen escritas por un perturbado que causan una sensación de extrañeza muy difícil de imitar.

Es un cuento extraño, para el que el adjetivo de fantástico se queda corto porque es además misterioso, inquietante, excéntrico y casi patológico. Como remate, resulta que tiene calidad literaria y se lee con placer. En fin, que no tenéis más remedio que leerlo a ver qué os parece.

El volumen se completa con otros trece cuentos espléndidos, de los que varios relatan las experiencias del autor como pianista en teatros y salas de conciertos de provincias, y alguno que otro, recuerdos de su infancia. Todos ellos mantienen un aire de familia, un estilo común estraño, onírico y suavemente fantasioso. Me encantan.

Esta edición está acompañadp de un prólogo maravilloso de Julio Cortázar, en el que cuenta cómo descubrió al repasar las cartas de Felisberto que habían estado los dos en la misma época en Chivilcoy, una ciudad argentina de unos 50 000 habitantes, Cortázar como profesor de la Escuela Normal y Felisberto actuando como pianista. Incluso estuvieron en muchos sitios con muy poco tiempo de diferencia, sin conocerse claro y Cortázar juega con la idea de que se hubieran encontrado.al doblar una esquina, un café o en cualquier otro sitio. Es un prólogo muy bueno.

En fin, un libro mítico que, además de tener una calidad deslumbrante y ser rompedor a más no poder, ha jugado un papel clave en el desarrollo de la literatura hispanoamericana. No es una obra demasiado conocida en España, así que creo que hay ponerle remedio y leer esta colección de cuentos porque son tremendos. Para facilitaros el que podáis conocer al gran Felisberto, aquí os dejo un enlace donde podéis leer trece cuentos suyos, la mayoría de este libro. No, no está «Las hortensias», una pena.
      
Felisberto Hernández a los 24 años

Felisberto Hernández (Montevideo, 1902-1954) fué un pianista, compositor y escritor uruguayo, famoso por sus cuentos fantásticos. Hijo de un canario y una uruguaya, empezó a aprender a tocar el piano a los 9 años, y a los 16 ya se ganaba la vida tocando en cines mientras proyectaban películas mudas. A los 20 años dió su primer concierto, en el que introdujo ya algunas piezas suyas, y a partir de entonces se ganó la vida recorriendo Uruguay y Argentina como concertista de piano.

Se casó cuatro veces, una de ellas en París, con la española María Luisa de las Heras, veterana de la Guerra Civil Española y agente de la KGB que tenía el encargo de seducirlo, y a la que dedicó este su relato más extraordinario, titulado «Las hortensias».

Empezó a escribir a los 23 años y continuó  escribiendo durante toda su vida. Al final, dejó la música para dedicarse por completo a la literatura. Siempre citaba a Henri Bergson y Marcel Proust como sus mayores influencias y en todos sus relatos evoca, de un modo u otro, el mundo que conoció en su infancia.

Sus relatos tardaron en alcanzar la fama internacional, pero escritores de la talla de Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti, Gabriel García Márquez e Ítalo Calvino han escrito sobre la admiración que les despierta este uruguayo inclasificable y cómo les ha influido de manera radical en su forma de escribir. Casi se puede decir que antes de Cortázar, hubo en Uruguay un «Cortázar»

Felisberto Hernández al piano en 1920

Hay una interesante página web de la Fundación Felisberto Hernández con mucho material escrto y gráfico sobre el autor.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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