viernes, 11 de diciembre de 2015

Cuentos ingenuos - Felipe Trigo


Título: Cuentos ingenuos
Autor: Felipe Trigo

Páginas: 200 
 

Editorial: Clan 

Precio: 14,90 euros

Año de edición: 2004

Este libro, publicado originalmente en 1909, recoge 19 cuentos de Felipe Trigo, otro autor de varios superventas de la época, que llegaron a vender nada menos que ¡200 000 ejemplares! y que engrosa la nómina de médicos que se dedicaron al noble arte de la escritura con éxito.

Son relatos muy amenos, de otra época, principios de siglo, y otro ambiente. Por su páginas desfilan varios tipos de caruajes de caballos (cab, faetón, victoria), hay todavía duelos por cuestiones de honor, pasan los tranvías por Madrid, los toros y la ópera son los espectáculos de las clases acomodadas... pero aunque estos cuentos tienen un cierto tono sepia y los temas parecen a veces de otro siglo, el lenguaje no está apolillado, es directo, dinámico y bastante moderno.

Oscilan entre el realismo que denuncia la vida de los pilluelos de la calle, a veces incluso con algo de tremendismo, y el romanticismo de las historias galantes, porque hay aqui muchas historias de amoríos, de conquistadores que deciden abordar a una bella desconocida en el tranvía y no es de extrañar que el autor tuviese fama de donjuán, dandy y mujeriego. Me ha gustado especialmente el cuentecito «Mi prima me odia», que luego se transformó en una novela larga y creo que retrata perfectamente la visión ligeramente anticuada que Trigo parece tener de la mujer.

Hay también algún que otro recuerdo de su paso por Filipinas, de sus experiencias en el mundo rural y de su vida cotidiana en Madrid. A los madrileños nos resulta especialmente familiar ver cómo nombra cafés de aquel entonces y algunas calles del centro. No falta un toque de ironía en cada historia («Este pueblo es muy tranquilo, el año pasado no mataron más que a tres») y un sentido del humor muy particular. Ni tampoco la sabiduría del que ha vivido mucho con los ojos bien abiertos y ha aprendido algo de cómo funciona este mundo.

Por otro lado, estos cuentos suelen acabar pronto, después de una cuidada presentación, se plantea con detalle un conflicto y sobreviene el desenlace rápidamente casi antes de que el lector pueda anticiparlo. Es una técnica que produce cuentos interesantes. Las frases son armoniosas, nunca se demora en descripciones y los diálogos resultan vivos y naturales.

En suma, una recopilación de cuentos bien armados, muy amenos, escritos con oficio y saber hacer, que vale la pena leer para conocer a este autor del cambio de siglo que fué muy conocido en su época y hoy en día, pocos recuerdan. 

Portada de la edición de 1920
       
Muerto el autor hace ya más de 70 años, este libro esté en el Dominio público, no tiene derechos de autor, y se puede encontrar el texto completo en este enlace de Wikisource.

Felipe Trigo (Villanueva de la Serena, 1864-1916) fué un médico rural y militar, y un escritor español. Nació en un pueblo de Badajoz, en una familia de clase media que pasó dificultades económicas por la temprana muerte del padre. Estudió Medicina en el Hospital de San Carlos de Madrid y fué médico rural en varios pueblos de Extremadura.

Aprobó las oposiciones paa ser Médico Militar y estuvo en destinado en Sevilla y luego en Filipinas, en el Fuerte Victoria, con un destacamento de prisioneros tagalos. En una revuelta recibió siete machetazos y lo dieron por muerto, pero logro escabullirse hasta la selva en muy malas condiciones y escapar. COn una mano inutilizada fué repatriado como herido de guerra y tratado como un héroe.

Rechazó todo tio de honores, se negó a explotar lo que había sido solo un poco de suerte y se retió en 1900 a Mérida para dedicarse por completo a escribir. Hasta entonces sólo había podido dedicarse al periodismo esporádicamente. Su perimera novela Las ingenuas, que narra sus experiencias en Filipinas, fué un superventas, escribió diecisiete novelas más que se vendieron muy bien y le permitieron vivir holgadamente entre Extremadura y su chalet, Villa Luisina, en la Ciudad Lineal (Madrid), en Arturo Soria nº 28.

En 1916 se suicidó con un tiro de pistola por razones no del todo aclaradas. Se supone que tenía miedo de volverse loco y puede que hubiese empezado a desarrollar algunos síntomas. Marxista convencido, fué olvidado y postergado durante el franquismo y, cosa curiosa, siempre que un escritor es ninguneado durante unos años cuesta mucho que se recupere el hilo de su popularidad. Es uno de los grandes olvidados de nuestra literatura.
       
Felipe Trigo (1912)

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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