sábado, 14 de marzo de 2015

Padre e hijo - E. O. Plauen


Título: Padre e hijo
Autor: E. O. Plauen

Páginas: 183

Editorial: José J. de Olañeta

Precio: 11 euros 

Año de edición: 2015

Pues hoy vamos a hablar de un librito muy sencillo y agradable del gran dibujante y caricaturista alemán E. O. Plauen, titulado «Padre e hijo». Un libro de historietas mudas, publicado originalmente en los años 30, que se subtitula «cincuenta trastadas y aventuras divertidas», que cuenta con humor y un toque de ternura la relación de un padre y su hijo.

Los dibujos son muy expresivos, las historias graciosas y no necesitan para nada los diálogos, creo que son mucho más efectivas sin texto. Rezuman cariño y una relaciòn muy especial, cargada de complicidad, entre los dos personajes, muy probablemente inspirada en la que tenía con su hijo de Christian, que tenía 6 y 7 años cuando él dibujó la mayoría de estas viñetas.

Plauen con su hijo Christian

Estas tiras, que aparecían cada semana en la prensa alemana, son pura alegría de vivir, joie de vivre que dirían los franceses, aderezada con sentido del humor y una cierta tendencia a ver las cosas desde otro punto de vista. Los dos personajes fueron y son tan populares en Alemania que tienen una estatua dedicada en la ciudad Plauen.

Estatua de padre e hijo en Plauen (Alemania)

Y para no dejaros con la miel en los labios, aquí tenéis un ejemplo del arte de este dibujante:


Eric Osher, (Untergrettengün, 1903-1944) es el nombre auténtico que se escondía detrás del pseudónimo E. O. Plauen, tomado de la ciudad de Plauen en cuya Academia de Arte estudió.

Comenzó a trabajar como ilustrador y caricaturista, pero sus caricaturas y dibujos de Hitler y Goebbels le acarrearon el odio de los nazis. Viajó a París, Moscú y Leningrado, y a la vuelta expresó publicamente su rechazo al comunismo y, como no, le dedicó varias tiras cómico-satíricas.

Se casó, tuvo a su hijo Christian y el ascenso al poder del partido nazi supuso el fin de su carrera de dibujante. Tuvo que adoptar un pseudónimo y aún así sus opiniones antinazis le supusieron varios arrestos. Entre los años 1934 y 1937 publicó las 157 historietas cómicas sobre un padre y su hijo que le hicieron famoso.

Pero seguía echando pestes de los nazis cuando estaba con sus amigos, a veces en voz alta porque se estaba quedando un poco sorde, hasta que un vecino le denunció. La Gestapo le detuvo, probablemente le torturó y la víspera de su juicio, se suicidió en el calabozo. 


Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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