martes, 21 de junio de 2016

Una guerra de sahibs - Rudyard Kipling


Título: Una guerra de sahibs
Autor: Rudyard Kipling

Páginas: 304

Editorial: Bruguera


Precio: 5 euros 

Año de edición: 1984

Tengo que advertiros de que éste es un libro dfícil de encontrar, las mejores opciones son alguna edición de cuentos completos de Kipling, las bibliotecas y las librerías de segunda mano (véase Iberlibro y ¿Cómo encontrar un libro?).

Pero en cualquier caso, el esfuerzo habrá valido la pena, porque esta colección de diez relatos ofrecen una visión sintética de este singular autor, un escritor muy prolífico que se movió siempre en un único género mestizo y continuo que iba del reportaje a la fábula pasando por el relato y veces se convertía en poesía.

Son cuentos estupendos, Kipling es uno de los mejores cuentistas de todos los tiempos, con un estilo denso, muy peculiar, lleno de códigos y sobreentendidos, que sumerge con facilidad al lector en una atmósfera y una cultura. Curiosamente y por una vez, la India no es el escenario elegido en ninguno de ellos y esa circunstancia los hace especialmente interesantes, porque se disfruta del escritor sin la aureola de encanto del subcontinente asiático. 

Para mi gusto, los dos primeros, que se desarrollan en Suráfrica, son los mejores con diferencia, «Una guerra de sahibs» (1901) y «El cautivo» (1902). Ambos están escritos en forma de monólogo torrencial, la perorata arrolladora de sendos personajes que nos transportan a su mundo mientras nos resumen su vida y su visión de la realidad. «Una guerra de sahibs» creo que es el primer relato que publicó este autor anglo-indio y en él está ya todo Kipling: el tema militar, el imperialismo paternalista y aceptado, la ironía, el fino humor, la descripción por inmersión, las aventuras... todas las cualidades que hacen de este hombre un autor de culto.

Los otros ocho cuentos, escritos entre 1902 y 1912, llaman la atención porque cambian completamente de tema y permiten por ello apreciar mejor el estilo de la escritura. Son relatos ambientados en Sussex, uno de ellos en Etiopía, en los que la naturaleza y su encanto tiene un papel muy destacado. Hay un cuento deliciosamente terrorífico, que me ha encantado, escondido entre el resto: «Ellos» (1904). Me ha estremecido y me ha parecido una maravilla porque casi todo lo insinua y deja que el lector lo imagine.

Un volumen de cuentos de Sir Rudyard estupendo, que puede servir de resumen y síntesis a toda su obra, que hará las delicias de todo tipo de lectores y que puede recomendarse a cualquiera sin miedo a equivocarse. Kipling es uno de los grandes.
            
La mezquita Wazir Khan en Lahore (foto Sulaimandaud)
                     
Rudyard Kipling (1865-1936) nació en la India, en Bombay, hijo de John Lockwood Kipling, el último conservador del museo de Lahore. Tuvo una infancia feliz en la India británica, exótica, colorida y llena de olores, pero a los cinco años años le enviaron a Inglaterra para que completase su educación y allí vivió once largos años, triste y aislado junto a sus padres adoptivos. 

Estudió en el United Service College, una institución para los hijos de los funcionarios británicos destinados en las colonias y por fin regresó a la India para ejercer el periodismo en «La Gaceta civil y miitar de Lahore». En esos años decisivos se zambulló en la cultura local y aprendió casi todos los temas que luego poblarían sus novelas. Sus artículos y relatos viajaron a Inglaterra antes que él y cuando volvió a su país siete años después, descubrió que era una celebridad.

En la India se hizo masón y en la India fué feliz. Se le ha criticado por ser el bardo del imperialismo británico, lo cual es cierto, pero escribía como los ángeles y nunca apoyó los abusos ni el expolio, sino una protección paternalista de los nativos.

Suguió escribiendo historias, poesía y novela, pero en lo que era un maestro era en escribir relatos, magníficas piezas que siempre me han parecido curiosamente precursoras de los relatos del gran Faulkner, con los que guardan un cierto parecido de familia.

En 1907 le fué concedido el Premio Nobel de Literatura y sigue siendo el escritor más joven en conseguirlo. Tenía 41 años.

Rudyard Kipling, con las manos en la masa

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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