domingo, 28 de febrero de 2016

300 Historias de palabras - Varios autores


Título: 300 historias de palabras
Autores: Varios autores
 
Páginas: 360

Editorial: Espasa
 
Precio: 22,90 euros


Año de edición: 2015


Últimamente vivimos una época dorada en cuanto a libros sobre el lenguaje en español se refiere. Se están publicando un buen número de títulos para goce y disfrute de los amantes del castellano. Como éste que nos ocupa hoy, «300 Historias de palabras», un volumen de reciente aparición que es un verdadero festín para los que disfrutan con la lengua (lo digo sin segundas intenciones).

En la nota editorial que se encuentra al principio, se declara que «el único objetivo de este libro es el entretenimiento, acercar al lector de forma amena y sencilla, pero con cierto rigor, al mundo de la evolución de las palabras». Y a fe que lo consigue, porque es un libro instructivo y entretenidísimo, de los que vale la pena dejar en la mesilla de noche para que cada día antes de dormirnos se nos enrede la mano entre sus páginas y leamos dos o tres entradas.

Está estructurado en forma de diccionario caprichoso, de «abolengo» a «zombi», que ofrece la historia y etimología de 300 términos, uno por página, de los que se detalla una definicion y explicación histórica de su evolución, una reseña de la primera vez que la palabra apareció en el Diccionario de la Real Academia, dos ejemplos de uso extraídos de los corpus académicos (CORDE, CREA, CORPES XXI), el más antiguo y el más moderno encontrados y, a veces, una ilustración.

Aquí nos enteramos, por ejemplo, de cosas tan necesarias como que «amarillo» viene del latín hispánico amarellus (pálido, amarillento) y éste a su vez deriva del latino amarus (amargo), debido a que la ictericia da a la piel ese tono causado por la acumulación de pigmentos biliares muy amargos en la sangre; que «guiri» proviene del vasco, por deformación de cristino (partidario de la Reina María Cristina en la Primera Guerra Carlista y por lo tanto, gente extraña); que «tulipán», la flor de origen otomano, proviene del turco tülbent (turbante) por su forma, o que se dice que el juego del «yoyó» es de origen chino, aunque aparece en cerámicas griegas, la palabra de origen filipino y se introdujo en España en los años 30.

Un delicioso recorrido por la biografía de las palabras, instructivo y entretenido a la vez, que demuestra que, como dijo José Antonio Marina, «el lenguaje es una gran enciclopedia plegada», que debemos respetar y manejar con propiedad, porque todo en él tiene su sentido y su porqué.

Este tipo de libros son los que despiertan el amor por el idioma y creo que deberían manejarse en los colegios e institutos en esas edades en las que lo que se aprende se graba de manera indeleble en la memoria y el espíritu.

La obra está dirigida por Juan Gil, de la Real Academia Española, la redacción y documentación ha corrido a cargo de Fernando de la Orden, lexicógrafo de la fundéu, y la documentación gráfica es de Manuel Durán.

Que lo disfrutéis, que viene del latín fructus (provecho, resultado) y el prefijo dis- (separar, extraer) y viene a significar «sacar el fruto o extraer el resultado de algo». Algo así como «que aproveche». Qué divertido es esto de la etimología.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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