lunes, 26 de enero de 2015

La piedra lunar - Wilkie Collins


Título: La piedra lunar
Autor: Wilkie Collins

Páginas: 720 

Editorial: Debolsillo 

Precio: 9,95 euros

Año: 2008

Esta novela apareció originalmente en 1868, publicada por entregas en la revista «All The Year Round», fundada y dirigida por Charles Dickens. Reúne las mejores cualidades de la narrativa inglesa del siglo XIX y es una de las obras maestras de su autor. Tres grandes virtudes destacan con fuerza: es extraordinariamente amena, se lee casi sola y sus más de 700 páginas se pasan volando, como si fueran cuesta abajo;  además crea y alimenta una gran complicidad con el lector, la sensación de que se establece una comunicación especial y privada con el autor, y por último, en ella se gestiona el suspense, dosificando la información con verdadera maestría.

Todo ello, acompañado de un lenguaje clásico, que avanza con la belleza de un carruaje antiguo, hace de este libro un verdadero clásico, que gusta a todo tipo de lectores y se ha convertido en un superventas, o como dicen los ingleses un long-seller (un superventas sostenido).

Está considerada la primera novela policiaca escrita en las islas («Los crímenes de la calle Morgue» de Poe son de 1841) y han caido rendidos de admiración ante ella grandes autores como Jorge Luis Borges o T. S. Eliot, que la consideraba la primera, la más larga y la mejor de las novelas detectivescas inglesas.

El motor del argumento es de lo más clásico. Una joven aristócrata recibe de su tío, un oficial inglés destinado en la India durante años, como regalo en su dieciocho cumpleaños un diamante mítico de turbulento pasado llamado la «Piedra lunar». La gema desaparece durante la noche y todos los huéspedes de la mansión son sospechosos en principio.

Esta novela está llena de aspectos que la hacen atractiva:

- Explota muy bien las posibilidades de la novela epistolar, que toma la forma de una colección de cartas, que además aumenta el número de puntos de vista.

- Describe de manera muy vívida qué es la adición al opio. Lo que no sabía nadie era que se basaba en su propia experiencia de adición al láudano que, entre otras cosas, le hacía ver un doble imaginario, al que llamaba «el fantasma Wilkie».

- Un gran número de sospechosos, de los que se facilitan todos los datos que tiene la policía para que el lector pueda jugar a adivinar quién es el culpable.

- Está lleno de curiosidades, como el uso de la bibliomancia por uno de sus personajes, que pide consejo en cualquier situación abriéndo al azar «Robinson Crusoe» y leyendo un párrafo.

- Un elenco de personajes entrañables e inolvidables, llenos de humanidad y de detalles que hacen que sean creíbles.

Escrita como remate y colofón de una serie de novelas que tuvieron un gran éxito, esta novela está considerada por buena parte de la cítica como la obra maestra de Collins y un verdadero hito en el género de intriga. Un libro que gustará a todos, que no se hace largo a pesar de su longitud, una obra de esas que son ideales para meterse en la cama una velada invernal fría y desapacible, como las que ahora tenemos en Madrid, y disfrutar de los placeres de la lectura.

Wilkie Collins (Londres, 1824-1889), maestro de la novela decimonónica de suspense y misterio, fué un escritor y dramaturgo británico, amigo de Dickens. Llegó a ser muy famoso en vida y nos dejó 27 novelas, más de 60 relatos, unas 14 obras teatrales y más de 100 obras de no ficción.

Ha visitados varias veces este blog y desde luego, nos parece uno de los autores más seguros que pueden encontrarse. Aunque fué muy prolífico, todo lo que escribió está pero que muy bien. Se puede coger cualquier título suyo a ciegas, seguros de que no nos defradará.

Wilkie Collins en 1884

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada