domingo, 18 de enero de 2015

Historia de Cecilia - Cicerón


Hoy tenemos aquí un pequeño cuento del gran Cicerón, uno de los más grandes oradores que ha habido, escrito hace más de 2000 años. ¿Qué es lo que ma ha llamado la atención de este texo? Pues varias cosas. Primero, que a pesar del tiempo transcurrdido conserva una frescura y una modernidad envidiables. Sin cambiar ni una coma podría pasar por un relato actual. Tambien es curioso que ya se cultivase el microrrelato hace tanto tiempo. Bueno, basta de preámbulos, aquí lo tenéis:

He oído a Lucio Flaco, sumo sacerdote de Marte, referir la historia siguiente: Cecilia, hija de Metelo, quería casar a la hija de su hermana y, según la antigua costumbre, fue a una capilla para recibir un presagio. La doncella estaba de pie y Cecilia sentada y pasó un largo rato sin que se oyera una sola palabra. La sobrina se cansó y le dijo a Cecilia:
-Déjame sentarme un momento.
-Claro que sí, querida -dijo Cecilia-; te dejo mi lugar.
Estas palabras eran el presagio, porque Cecilia murió en breve y la sobrina se casó con el viudo.

Marco Tulio Cicerón (Arpino, 106-43 a. C.) fué un político, filósofo, escritor y orador romano, que introdujo y divulgó las principales escuelas filosóficas griegas en la Antigua Roma. Hizo evolucionar al latín y lo convirtió en una lengua culta. Como abogado llegó a tener una gran reputación y fué un autor muy brillante en dos géneros no muy cultivados hoy en día: la oratoria y el género espistolar. Sus cartas serían muy valoradas en Europa siglos más tarde.

Fué un decidido opositor frente a la dictadura de Julio César y a favor de la república. Su nombre significa en latín «garbanzo gordo» (cicer es garbanzo).

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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