lunes, 27 de enero de 2014

La mina - Armando López Salinas


Título: La mina 
Autor: Armando López Salinas 

Páginas: 520 

Editorial: Akal 

Precio: 16 euros 

Año de edición: 2013

Aquí tenemos otro ejemplo de libro censurado por el franquismo, olvidada hasta ahora y por fin editada con todos lo honores y convertida en novela de éxito. «La mina» fué finalista del Premio Nadal en el año 1959 y no creo que hubiese pucherazo ni nada raro, porque ganó el premio Ana María Matute, una autora como la copa de un pino, con «Primera memoria».

Las dos principales ediciones ediciones fueron las de 1960 y la de 1968, en la editorial Áncora y Delfín. La censura suprimió en ambas veinticuatro fragmentos, los más revolucionarios, que en esta excelente edición están marcados e indicados con notas a pié de página. Aún así, expurgada por los censores, no fué ni promocionada ni muy tenida en cuenta por los críticos. No era un texto muy recomendable, a pesar de su calidad.

Luego, durante la transición, se dió un fenómeno muy curioso y es que tampoco encajaba mucho en el relato oficial del proceso político de esos años: la democracia se presentaba como algo que la clase dominante, comandada por el Rey, concedió de buen grado a los españoles y se silenciaron los años de lucha de sindicalistas, obreros, izquierdistas y partidos en la clandestinidad. En la transacción, la oposición al régimen tuvo que ceder el protagonismo y no levantar demasiado la voz.

Ahora, después de más de 50 años de su aparición, podemos disfrutar de esta obra por primera vez sin censura, en una estupenda edición de David Becerra Mayor, con un extenso prólogo y profusión de notas a pié de página que completan el discurso de la novela, incluyen citas de Vázquez Montalbán, aclaran algunas alusiones y dan pistas sobre muchos temas que impregnan el texto.

Finalmente la novela en sí se queda en un poco menos de 200 páginas; una novela corta en extensión y una de las cosas que más llama la atención al leerla es su capacidad de síntesis. Se inscribe en el realismo social y cuenta la peripecia de un hombre de campo que emigra con su familia a las minas de Puertollano huyendo de la miseria.
  
Tengo que decir que me ha encantado, está pero que muy bien escrita. Juega continuamente con unos diálogos muy buenos, frescos y naturales, que retratan muy bien la manera de hablar en el entorno rural en los años 50. Hay multitud de frases hechas y expresiones muy curiosas, que hacía tiempo que no leía, como: «Dónde no hay harina, todo es mohína», «Familia y trastos viejos, lejos» o «Si no me trasconejo...» (si no me equivoco al hablar). Y muchas otras expresiones de sabiduría popular.

Utiliza el punto de vista de un narrador omnisciente y aprovecha la corriente de pensamiento de varios personajes para describirlos con precisión. Hay un buen número de caracteres perfilados con sus motivaciones y su forma de ver las cosas; no hay buenos y malos sin más, sino personas complejas y con sus maneras de ver la vida. Las descripciones son muy buenas, certeras y coloridas, recuerdan a las típicas de la generación del 98, especialmente a Azorín.
 
Pero lo que destacaría es su dinamisno. Tiene una ya mencionada capacidad de síntesis que hace que sea un texto recortado, casi resumido, algo lacónico, en el que pasan y se cuentan un montón de cosas en pocas páginas. Se puede decir que es un concentrado de novela.

Una obra excelente que ha dormido en el olvido durante medio siglo, un buen ejemplo de realismo social, de sorprendente actualidad porque se ve que la tendencia a basar la economía en el ladrillo comenzó en los años 60, que nos recuerda lo que demasiado a menudo queremos olvidar: que hace poco éramos un país atrasado y pobre, mísero, sin industrializar, que nunca hemos salido de aquella situación plantando unas bases sólidas y hay carencias recientes que todavía no hemos superado, y nos lastran.

Armando López Salinas (Madrid, 1925) es un escritor español y antiguo diregiente comunista. De familia campesina, estudió en la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid y se hizo Delineante Proyectista. Llegó a ser miembro del Comité Central del Partido Comunista de España, el máximo órano directivo del patido, y también de su Secretariado.  Fue también subdirector del diario Mundo Obrero, el diario del PCE, y corresponsal en Madrid de Radio España Independiente (más conocida como Radio Pirenaica), la emisora clandestina que más tiempo ha estado emitiendo (40 años).

Ha publicado seis libros, todos ellos o bien censurados o bien olvidados por el mundo editorial. Puede decirse que es el paradigma de escritor comprometido con sus ideas, su producción literaria está en perfecta armonía con su trayectoria política, en la que dedicó todas sus energías a la lucha por los más desfavorecidos militando en el PCE

http://www.cronicapopular.es/2013/11/armando-lopez-salinas-hay-que-seguir-sacando-gente-a-la-calle/
Armando López Salinas (Foto José Camó)

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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