viernes, 20 de febrero de 2026

Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo - Rosa Sala Rose

Título: Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo
Autora: Rosa Sala Rose
 
Páginas: 509
 
Editorial: Acantilado
 
Precio: 20 euros 
 
Año de edición: 2003

Publicado en el año 2003, el Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo, escrito por la germanista Rosa Sala Rose, es uno de los mejores libros para entender la mitología nazi, sus orígenes y sus desastrosas consecuencias. No es nada fácil resumir en 500 páginas el alucinante panorama simbólico de una ideología que desencadenó la mayor tragedia del siglo XX. El nazismo tuvo una innegable capacidad de fascinación. Era un movimiento de masas con una decidida impronta mesiánica y redentorista, lo que le aproximaba sin duda a los credos religiosos. De esta forma, como religión política, el nazismo se expresó a través una larga serie de elementos mitológicos y simbólicos, a menudo de carácter cuasisagrado, estudiados a fondo en este diccionario: antorcha, arma milagrosa, Grial, esvástica, Parsifal, sangre y tierra, victoria final o crepúsculo de los dioses.

Y es que los nazis tenían un paraíso a la vuelta de la esquina: el reich de los mil años; un mesías: Adolf Hitler (que en algunos momentos especialmente delirantes sustituyó a Dios); santos y mártires como Horst Wessel o los caídos en el patético putsch de Múnich en 1923; unos seres demoníacos dedicados a boicotear el proyecto milenario ario: los judíos y sus instrumentos, como el comunismo, la masonería o el capital financiero, e incluso un sacramento de comunión obligatoria: la pureza de la sangre nórdica, única creadora de cultura y formas perfectas, apolíneas y luminosas (soñar el mito y formar un tipo, decía el ideólogo Rosenberg). Este abigarrado panorama de creencias irracionales, teorías pseudocientíficas y oscuras liturgias es el que Rosa Sala desentraña con gran conocimiento, precisión conceptual y excelente pluma. 

Como escribe Rafael Argullol en su prólogo, «lo valiente es comprender». Comprender implica racionalizar aquello que por definición es irracional. El nazismo tenía dos caras: por un lado, el rostro de una ideología moderna y secular de una terrible eficiencia tecnocrática y destructiva (lo que Sala Rose llama «los vistosos ropajes de la ciencia»); pero, por el otro, presenta también el aspecto de un culto místico a la naturaleza entendida al modo darwinista, que se configura en una cosmovisión dualista, apocalíptica y maniquea, por utilizar de nuevo palabras de la autora. Así que, ordenados alfabéticamente, se repasan una serie de jalones para entender la geografía «delirante y perversa» del nacionalsocialismo. Esas imágenes definieron al credo nazi y representaron su esencia antes del derrumbe de 1945. Poco queda hoy de todo aquello, excepto algunas ruinas, libros ilegibles, cuadros malos, esculturas ridículas y crímenes inolvidables. 

Algunos ejemplos. Los nazis creían con fervor en la victoria final. Claro que a partir de 1943 la tal victoria se daba de bruces con la cruda realidad: Alemania retrocedía en todos los frentes y cada noche sus ciudades ardían como antorchas, con lo que perecían miles de personas. Pero para la religión nazi era impensable que el «bien» (ellos) fuera derrotado por el «mal» (casi todos los demás, excepto Japón e Italia, hasta la espantada de 1943). Así que únicamente quedaba creer contra toda lógica, aguantar y soñar con un milagrito descendido del Walhalla, paraíso germánico que fue repintado para la ocasión. 

Para conseguir la victoria final, los nazis confiaban en armas milagrosas (nótese la pintoresca mixtura entre fe y tecnología) que, en el último momento, darían la victoria a Alemania. Pero las armas milagrosas llegaron tarde y eran demasiado pocas. Así que, como consuelo, quedaba un final de ópera wagneriana, el crepúsculo de los dioses, entre nubes de humo, crujir de dientes y millones de muertos. El perturbado Goebbels llegó a glorificar la misma destrucción de su país. La escenografía nazi se las arregló para durar hasta que cayó el telón. 

De esta manera, la autora analiza, entre otras muchas entradas, la curiosa batalla nazi (siempre el belicismo) contra el tabaquismo (el führer no fumaba, al contrario que sus archienemigos Stalin, Churchill, y Roosevelt) o la estrambótica oposición al asfalto, que para los nazis simbolizaba los peligros de la gran ciudad, con su cosmopolitismo, cabarets y judíos, frente a la pureza rubia del mundo rural, anclado en tradiciones inmemoriales de sangre y tierra. Frente al anonimato urbano, el arraigo del terruño. Una idea romántica que hacía furor en una Alemania cada vez más urbana e industrializada. Frente al ario rural y campesino estaba el judío cosmopolita, sofisticado y urbano. 

El judío representa en la cosmovisión nazi toda la suma de errores, horrores y pecados capitales. Lo mismo son comunistas que capitalistas, reaccionarios que revolucionarios, ricos que pobres. Pero todos los judíos quieren, al parecer, hacerle la puñeta al señor Hitler y sus providenciales designios de gloria nórdica. Representan el humanismo abstracto, la modernidad, frente a la obsesión identitaria y etnocéntrica característica de los nazis. En definitiva: son el mal. 

Aquellos que quieran tener una visión ordenada del «cuerpo histórico, filosófico y aun psicológico del nazismo» (Argullol) deberían leer este magnífico libro. Cada entrada del diccionario lleva a otra y se puede empezar su lectura tanto por el principio como por el final. El volumen se completa con un glosario de nombres realmente útil para orientarse entre tantos payasos, locos y asesinos. Conclusión: una aportación española ya clásica en el inagotable archipiélago bibliográfico sobre el nazismo. Excelente. 

Rosa Sala Rose
 
Rosa Sala Rose (1969) es una ensayista y traductora española nacida en Barcelona de padre alemán. Rosa Sala es licenciada en filología germánica por la Universidad de Barcelona, además de doctora en filología románica por la misma universidad. Traductora de autores clásicos como Goethe o Thomas Mann, es también una gran estudiosa de la cultura alemana, con títulos imprescindibles como el Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo (2003), El misterioso caso alemán. Un intento de entender Alemania a través de sus letras (2007) o El marqués y la esvástica (2014), escrito en colaboración con Plàcid García-Planas. Rosa Sala se dedica asimismo a la promoción cultural. 
 
Publicado por Alberto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario