Título: Acequia
Autor: Amaury Colmenares
Páginas: 296
Editorial: Las Afueras
Precio: 19,70 euros
Año de edición: 2024
Hoy vamos a hablar de una novela en la que la protagonista principal es una ciudad: la bella Cuernavaca, la ciudad de la eterna primavera, como dijo Humboldt. Porque esta obra torrencial, divertida y caleidoscópica está formada por multitud de fragmentos cual piezas de un puzle, párrafos de las más variadas longitudes sobre los aspectos más diversos de la urbe y un buen puñado de sus habitantes. El lector encuentra descripciones del lugar, reflexiones, aforismos, trozos de lo que parecen una multitud de tramas, unos situados en el siglo XIX y otros en un presente cercano, chascarrillos, pasajes históricos, curiosidades y microensayos, formando un mosaico colorido, jocoso y espléndido, que le sume en la más variada de las delicias literarias.
La algarabía de porciones de narración va encajando muy poco a poco, como las imágenes de un espejo roto que se recompone, y al final del texto todo se unifica. La troupe de personajes es todo un poema: Carlos Altaflores, rutilante astro de la televisión; Timoteo, el niño perdido en una gruta en 1899; López Moctezuma, que elevó el mentir a los turistas a la categoría de arte; Silvestre Cerezo Vivas, heredero adinerado dedicado a viajar por todo el planeta; el licenciado Aguas, amigo disparatados y telefónico de López; Eugenio J. Cañas, zahorí olvidado injustamente, que dotó a la ciudad de agua corriente; Silvestre Cerezo Vivas, recopilador de historias míticas del origen del mundo; la Perlosqui, millonaria alemana que ha decidido donar una fortuna a una familia cuernavaquense; el Vampirito, experto arquitecto; Valentín López González, cronista de Cuernavaca; Lis Seda y Lau Mundo, propietarias de una editorial contumazmente mentirosa; los abogados del bufete Ahorcado & Paniagua; de Clieu, el aventurero que llevó la primera planta de café a América... solo por mencionar algunos.
Esta zarabanda de personajes peculiares y atrabiliaros se enreda en las más divertidas y sorprendentes peripecias. Hay aquí unas campanas que tañen solas, una virgen fragmentaria de la que se van encontrando partes llevadas por el mar al puerto, un laberinto de carreteras en la que los automovilistas se pierden y acaban llegando a un misterioso balneario, una epidemia de piel grisácea, una avalancha de huesos y féretros y mil cosas más.
El lenguaje es exuberante, jugoso y colorido, lleno de frases interminables, peculiares y perfectas, de sintaxis niquelada y vocabulario tropical. El verbo de Colmenares sorprende en cada esquina de página, es fluido y natural, barroco y divertido, familiar y rico, una fiesta de palabras suculenta y original, imprevisible. Hay cientos de frases que se podrían citar para ilustrar esta breve reseña. Basten dos para resumir el tono de esta maravillosa obra. La que abre el texto: «Parece que Cuernavaca fue diseñada con trampantojos: ninguna calle es recta, están todas llenas de caprichosas curvas, aunque sean muy discretas, muchas son tan empinadas que de lejos parecen paredes o abruptas caídas al vacío, y esto da la sensación de que las distancias son muy cortas;
es habitual que la gente se pierda creyendo que las calles paralelas se
conectan mediante las perpendiculares y que al tratar de regresar a una
avenida mediante una callejuela, lleguen más bien a otra colonia». Y una sentencia que es un prodigio de sabiduría surrealista: «Hay personas flores, hay personas fruto. Ella es más bien una hoja». Aquí se ve la variedad de registros que animan este texto sin par.
En fin, una novela fabulosa y total, prodigiosa, un ejemplo de cómo dedicar una obra a una ciudad. Un texto genial y muy divertido, inenarrable y desbordado, con estructura y sentido, un puzle de mil piezas que se arma solo, un laberinto de palabras y literatura, que va de lo local a lo universal, una jerigonza abigarrada que dibuja la historia y geografía de Cuernavaca, la urbe de los mil años, región feliz y templada, la antigua capital tlahuica. Una comedia hilarante, escrita con mordacidad, retranca y fina ironía. Un libro muy recomendable, maravilloso, que después de dos años de su publicación, no ha tenido la resonancia en nuestro país que merece.
Esta novela obtuvo el Premio de Narrativa Hispanoamericana Las Yubartas, otorgado por la Feria de Libro de Nueva York y 10 editoriales independientes.
Amaury Colmenares (Ciudad de México, 1986) es un escritor mexicano establecido en Cuernavaca. Licenciado en Historia y máster en Producción Editorial por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, su novela Grimorio obtuvo el XIV Premio Nacional de Novela Ignacio Manuel Altamirano 2019. En 2021 obtuvo una beca del Programa Jóvenes Creadores del SC-SACPC del gobierno de México.
Ha publicado hasta ahora 5 novelas, varios cuentos infantiles y un buen número de artículos. Ha sido editor de RuinaTropical, revista en línea sobre la ciudad de Cuernavaca. Su obra explora la relación entre la magia, el humor, la ciudad y la literatura.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.


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