lunes, 16 de febrero de 2026

Suzuran - Aki Shimazaki

Título: Suzuran
Autora: Aki Shimazaki
 
Páginas: 184
 
Editorial: Tusquets
 
Precio: 18,50 euros 
 
Año de edición: 2024

Suzuran es la obra inaugural de la nueva pentalogía de la autora japonesa Aki Shimazaki. Novela delicada y de camino tranquilo, se lee como quien toma una taza de té al atardecer. Contiene un cierto sentido puramente japonés de la exposición de los hechos y del tema, así como del tempo: esa capacidad para recibir las noticias más inesperadas con una gran turbulencia emocional, seguida de una admirable calma espiritual. «He tenido varias decepciones amorosas. Son recuerdos amargos. Aún así, yo trataba de convencerme de que no era culpa de nadie y de que, al contrario, era muy afortunada por haber conocido el amor».

Aki Shimazaki publica sus novelas en ciclos de cinco obras, con textos breves y ascéticos. Prosa limpia y amena. Trama entretenida, llena de sentimientos y sugerencias. Suzaran no constituye una excepción. En este caso, la protagonista es Anzu, una mujer divorciada, con un hijo, que se dedica a la cerámica. Trabaja en su taller, atiende la tienda, presenta sus creaciones en exposiciones con éxito y se muestra perezosa a la hora de buscar un nuevo marido, pese a la insistencia de sus amigas. Esta novela trata precisamente de esa presión que existe para la mujer japonesa en particular de encontrar un hombre con el que casarse y formar una familia. Presión que se extiende también a los hombres, aunque de otro modo. El tradicionalismo de la sociedad nipona rodea a los jóvenes para que cumplan con una suerte de deber moral. En algún momento de la novela se habla incluso de la necesidad que azota a Japón de seguir engendrando hijos como algo parecido a una obligación patriótica.

Shimazaki es una autora sobresaliente, que lleva al lector de la mano sin apurarlo ni tirar de él, como dejando a que nos acostumbremos a los personajes, al ambiente, a la historia en sí. De esta manera, Suzuran nos envuelve. Descubrimos con Anzu los hilos que la unen a su hermana mayor, la bella Kyoko, y a sus padres, que van a mudarse a una residencia ante el incipiente alzhéimer de la madre. De pronto, la independiente Kyoko anuncia que viene con un hombre, un suceso imprevisto e inimaginable para su familia y allegados. ¿Quién es ese hombre tan singular que ha conseguido enamorar a la promiscua y cosmopolita Kyoko?

Anzu la admira. Admira de ella todo aquello que siempre quiso ser. No la envidia ni la odia. Es la rendida admiración del amor. Kyoko vive en Tokio, con frecuentes viajes, para la multinacional donde trabaja, a Berlín, Nueva York, París. Irresistible para los hombres, disfruta de la vida y rozando los cuarenta nadie esperaba que se casara. Esta revelación se cruza con nuevas sorpresas que harán que ante Anzu se revelen facetas de su hermana que nunca habría sospechado. Aspectos que le afectan a ella y a su pasado. Podría decirse que Anzu reconfigura su vida a partir de lo que averigua sobre Kyoko y cómo ésta influyó en Anzu sin que se enterara.

Antes de terminar se hace preciso realizar una observación importante: por razones que se me escapan, la cronología editorial de Tusquets no ha sido la más adecuada. El orden correcto de lectura implica que tras Suzaran venga Luna llena (ya reseñada en este espacio digital), aunque en España se editara dos años antes. Conviene aclararlo por si alguien sigue el orden de publicación española y, leyendo Luna llena primero, se le desvelan hechos esenciales de la trama de Suzaran. Al margen de esta rareza innecesaria, la edición de Tusquets es tan recomendable como siempre, así como la traducción. Al final, además, se acompaña de un glosario de términos japoneses para los que no existe traducción directa y exigen explicación por aludir a alguna característica cultural concreta.

Novela absolutamente maravillosa, de trama absorbente y lectura apacible, Suzuran recuerda al mejor Kawabata a la hora de retratar los ambientes y los paisajes japoneses, la atmósfera de las escenas, la psicología de los personajes y la delicadeza de movimientos, gestos, costumbres o aprecios artísticos de los japoneses. Aki Shikamazi recoge en sus páginas esa característica tan nipona de atender a los detalles o a los objetos más nimios: «Pongo sobre la mesa unas tazas de té y la cajita de dango que acabo de comprar. Nos sentamos frente a frente. Comemos y charlamos tranquilamente. Las ventanas y la puerta principal están abiertas. Pasa una brisa fresca. Se oye el gorjeo de los herrerillos. Me gustaría que el tiempo se detuviese». 

Aki Shimazaki

Aki Shimazaki (Gifu, Japón, 1954) escribe y publica en francés desde 1991, diez años después de trasladarse a Montreal, su residencia en la actualidad y donde trabaja como traductora. Su obra ha conseguido los más prestigiosos galardones canadienses como el Premio Ringuet del 2000 de la Academia de las Letras de Quebec o el  Premio L'Algue D'Or, entre otros. 

En España ha recibido la atención editorial de Tusquets con la presente Suzuran, Luna llena y Una joven en Tokio. Antes disponíamos de obras suyas gracias a Lumen, que agrupó ciclos de cinco novelas en un solo tomo como si fueran una sola (El quinteto de Nagasaki, 2018, y El corazón de Yamato, 2019, ya reseñada en este blog) y a Nórdica Libros (Azami,el club de Mitsuko, 2023, Hozuki, la librería de Mitsuko, 2017, Suisen, el gatode Gôro, 2023, Fuki-no-tô, la granja de Atsuko, 2024 y Maïmaï, el caracol deTarô, 2024).

 
Publicado por José Ángel Gayol.

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