viernes, 6 de febrero de 2026

El cartero - David Brin

Título: El cartero
Autor: David Brin
 
Páginas: 395
 
Editorial: Círculo de Lectores
 
Precio: 9,26 euros 
 
Año de edición: 1998

No conocía este libro. Y eso que uno es aficionado a la literatura de ciencia ficción. Pero nunca había oído hablar de El cartero ni tampoco de David Brin, su autor. Confieso mi ignorancia. Porque El cartero, publicada en 1985, es una novela espléndida, entretenida, bien escrita y planteada con inteligencia. Un libro que hace pensar. Pertenece a lo que se llama género postapocalíptico. Por culpa de la imbecilidad humana, el mundo se ha ido al garete. Después del desastre, los supervivientes deben empezar de nuevo en un entorno hostil, enfrentándose a todo tipo de amenazas. Estas novelas suelen narrar la hazaña de un pionero que, tras el colapso del mundo antiguo, debe abrir camino a otro mundo nuevo, en el que quizá ya no tenga cabida. 

La ciencia ficción postapocalíptica se asocia fácilmente con la mentalidad estadounidense. Desaparecida la civilización, queda el individuo, que debe sacarse las castañas del fuego. Como un pionero del viejo oeste, lucha contra el peligro, lo vence o sucumbe ante él, dejando un halo legendario que inspirará nuevas aventuras a otros. Solo ante el peligro, el superviviente avanza por territorios ignotos, planea estrategias, lucha con fiereza, aprovecha hábilmente todo lo que encuentra, se escabulle de los enemigos y se acerca a los amigos. Despliega sus capacidades para seguir adelante sin desmayo. Héroe del individualismo más implacable (el arma siempre a mano), es también en cierta medida un melancólico. Recuerda el pasado. Cuando el mundo era ordenado y existía una lógica más allá de alimentarse, guarecerse y huir. Su viaje no es gratuito. Busca una nueva convivencia. Desea establecer lazos con sus semejantes, siempre que estos sean medianamente normales. Quiere reconstruir la sociedad. No es bueno que el hombre esté solo, dice, con razón, la Biblia. 

El cartero cuenta la epopeya de un hombre que se ha salvado del holocausto nuclear, seguido del hundimiento irremediable de la civilización. EE. UU. ya no existe. Después del invierno nuclear, la naturaleza está gravemente dañada, aunque no muerta. Las ciudades han desaparecido. La administración se ha volatilizado. Las vías de comunicación van cubriéndose de maleza. En una palabra: lo que entendemos por sociedad es un recuerdo del pasado cada vez más remoto. Los supervivientes son un peligro. Muchos han regresado al salvajismo más primitivo. Se habla con pavor de locos que practican el canibalismo. O de grupos desorganizados capaces de cualquier atrocidad. La convulsión que convirtió la tierra en un infierno aniquiló también una buena parte de la condición humana. Los que quedan son como fieras que se disputan los restos. 

Gordon tenía 17 años cuando se desencadenó el apocalipsis. Vivió el fin del mundo. Fue soldado. Su unidad intentó mantener en vano una sombra de orden. EE. UU. se vino abajo en una lucha atroz de todos contra todos. Un soplo de muerte devastó el país. Gordon sobrevivió. Sus compañeros murieron o desaparecieron. Pasaron los años. Algunas comunidades autosuficientes se fueron reorganizando. Cerradas, autárquicas, con jefes locales. Se volvió al feudalismo, al igual que sucedió con la caída del imperio romano. Estos núcleos semicivilizados son como islotes dentro de un océano de barbarie. Por los páramos de lo que antaño fue EE. UU. avanza Gordon. Intenta sobrevivir. Un día encuentra un uniforme de cartero. Se lo pone. Comienza a interpretar una farsa. Recorre los pueblos repartiendo la correspondencia. Se hace pasar por funcionario de un estado inexistente. El estado no ha muerto, declara. Se está reconstruyendo. Queda lugar para la esperanza. La gente le aplaude, emocionada. 

El cartero habla de la necesidad del mito para forjar comunidades que vayan más allá de la horda casual y momentánea. Claro que el mito suele sustentarse en una apropiación selectiva del pasado, o en la simple invención, pero es innegable su capacidad para otorgar esperanza y construir vínculos compartidos. Gordon es un proveedor itinerante de ilusiones en un mundo casi aniquilado, que a duras penas trata de recomponerse fragmentariamente. Vende una mentira: el país no ha muerto, trabajemos duro todos juntos, el futuro nos pertenece. Aunque el mito no exista, ayuda a superar los problemas y puede hacernos mejores. El protagonista de este libro no dice la verdad, pero quiere el bien de las personas. ¿Será esto posible? ¿Puede mantenerse una convivencia sustentada en mentiras? Lean, para salir de dudas, esta original novela.  

David Brin

David Brin (1950) es un escritor y científico norteamericano nacido en Glendale, California. Con solo 23 años se graduó en Ciencias de la Astronomía en el Instituto Tecnológico de California. Cursó también estudios de física y filosofía. Ha ganado premios tan relevantes como el Hugo, el Nébula o el John W. Campbell. Es autor de una serie de novelas, La elevación de los pupilos, acerca de un universo sometido a un interminable proceso de elevación hasta alcanzar la plena sapiencia. Su novela El cartero (1985) fue llevada al cine en 1997 con el título de Mensajero del futuro, dirigida y protagonizada por Kevin Costner.

Publicado por Alberto.

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