«Como sucede en tantas historias, todo empezó con una carta». Así arranca esta bonita novela, muy africana, colorida y entretenida. Abir, vuelve a Sierra Leona después de muchos años, para hacerse cargo de un cafetal que la ha dejado su abuelo en herencia. Allí reconecta con el pasado y con las historias de su país, a través de las narraciones de 16 de sus tías, hijas de cuatro de las once esposas que tuvo su abuelo, todo un patriarca y un poderoso guerrero. Cada una de las tías cuenta su vida en primera persona, por lo que el libro es a la vez una novela y un volumen de cuentos, enraizados en las tradiciones orales y la historia del país.
Para escribir este texto, la autora viajó a África, estuvo aprendiendo con su suegra temné, una lengua atlántica que es uno de los idiomas oficiales de Sierra Leona, y estuvo escuchando pacientemente las historias de parientas y amigas sobre cómo era la vida de las mujeres de antes en aquel país. De esas charlas nacieron las historias de estas 16 mujeres, un conjunto de vidas que bien pueden formar una muestra representativa de las peripecias vitales de las sierraleonesas de la anterior generación. Por ello, además de ser un buen libro de narrativa, este libro tiene un valor sociológico y antropológico especial.
El estilo se mantiene próximo a la oralidad. Está dotado de una belleza peculiar, cargada de sencillez y poesía, con una magia inefable y especial. El resultado es un río de narraciones de gran intensidad emocional, auténticas y nostálgicas, entrañables y conmovedoras, en las que se entrelazan terribles experiencias, ilusiones y retazos de felicidad con las claves que han marcado la historia del país: el colonialismo, las convulsiones sociales y la búsqueda de la libertad. Se puede decir que estos relatos son, en cierta manera, pequeños capítulos de la historia africana o, mejor dicho, de la intrahistoria, la peripecia de las personas que viven una cierta época. El título alude a los jardines situados alrededor de la aldea, cada uno cultivado por una de las esposas del abuelo de la protagonista, Abi.
En fin, una novela hecha de relatos variados y muy amenos, que ofrecen una buena muestra de historias orales del África Occidental, entretenidas, agradables, llenas de sabores, olores y colores, que nos transportan a otro mundo, ancestral y mítico a la vez. Una lectura relajada y entretenida, muy apropiada para estos meses de verano.
Al principio, se incluye un árbol genealógico para que el lector no se pierda con tanto nombre, y las 16 historias llevan al principio un prólogo y un epílogo final. La traducción de inglés, correcta y sin sobresaltos, es obra del bilbaíno Íñigo Gracía Ureta, escritor, editor y traductor, que ha sido director de editorial La Fábrica y responsable de la sección de no ficción en Ediciones B. En este enlace se pueden leer las 58 primeras páginas. Esta novela ganó el Hurston-Wright Legacy Award en los Estados Unidos y el Liberaturpreis en Alemania.







