miércoles, 13 de octubre de 2021

Matadero cinco - Kurt Vonnegut

  

Título: Matadero cinco                                                                                                       Autor: Kurt Vonnegut

Páginas: 215

Editorial: Blackie Books

Precio: 21 euros

Año de edición: 2021

Esta novela cuenta muchas cosas. No resulta fácil resumirlas: una reflexión sobre la barbarie de la guerra, tomando como símbolo apocalíptico el bombardeo aliado de Dresde; una historia fantástica; una mirada mordaz y ácida a la satisfecha clase media norteamericana; la tragicomedia de un hombre corriente, traumatizado por un pasado terrible y un presente anodino, que huye de su memoria atormentada en una aventura intergaláctica, que podría haber salido de la pluma de un excéntrico novelista de ciencia ficción. Todo eso y más.

A partir de esos hilos, Kurt Vonnegut (Indianápolis,1922-2007) teje una novela alucinante, que se ha convertido en un referente ineludible de la narrativa posmoderna. Nos referimos a «Matadero cinco» (1969). Como esta novela tiene un matiz autobiográfico, no está de más que contemos brevemente quién fue el señor Vonnegut. Estadounidense descendiente de emigrantes alemanes, luchó de joven en la Segunda Guerra Mundial. Casi al final de la contienda fue hecho prisionero por los alemanes. Sus captores lo llevaron a Dresde. Allí, en febrero de 1945, fue testigo de la destrucción de la ciudad como consecuencia de un terrible bombardeo de la aviación aliada. Con la bella ciudad del Elba, desaparecieron unos 35 000 de sus habitantes. Vonnegut sobrevivió, regresó a los EE. UU. y se convirtió en un destacado escritor. Novelas, cuentos y ensayos lo hicieron muy popular. Hombre de ideas progresistas, sus obras, verdaderas sátiras sobre la locura del siglo veinte, están impregnadas de un profundo sentido del humor y del absurdo. Kurt Vonnegut fue nominado dos veces al premio Nobel de Literatura.

Esta es su novela más conocida. Cuenta la historia de un joven norteamericano de nulas condiciones guerreras, Billy Pilgrim, que es capturado por los alemanes y trasladado a Dresde. Una mañana, la ciudad ha sido reducida a cenizas. Pilgrim, con otros prisioneros, deberá recoger los cadáveres de hombres, mujeres y niños, para después proceder a incinerarlos en unas inmensas piras. Finalmente, será liberado por el ejército soviético.

El bombardeo de la ciudad es el eje de la novela. Pero el libro no se detiene ahí, como en la narrativa tradicional, sino que gira y gira alrededor de ese eje. Por un lado, el autor apuesta por el desorden cronológico. También, por una expansión espacial y temporal. El bombardeo es la piedra arrojada en una charca que produce ondas concéntricas cada vez más amplias. De esta forma, la anécdota personal de Pilgrim, en sí misma irrelevante, adquiere una condición universal. Tantas pretensiones parecerían imposibles de encajar dentro de un libro breve, de estilo sencillo y desenfadado, casi infantil. Pero Vonnegut lo consiguió; compuso una novela perfecta, legible y de gran densidad intelectual.

Pilgrim recuerda el pasado. Recuerda el bombardeo, el absurdo asesinato de un amigo, una frágil figura de porcelana, un militar loco y enfermo que muere de frío, otro soldado que quiere matarlo, el sabor de un jarabe, los pajaritos cantando alegremente entre ruinas humeantes y cubiertas de ceniza, un grupo de prisioneros rusos moribundos, la calle estrecha, resbaladiza y empedrada de una ciudad europea, edificios cuya fachada parece orfebrería, al extravagante colaboracionista americano Campbell. El presente aburrido de Pilgrim le lleva a recordar y recordar. Como todos los recuerdos, los de Pilgrim son discontinuos y fragmentarios. No tiene ni orden ni concierto: van y vienen, como las olas de un cerebro que no puede olvidar. La vida acomodada que lleva influye cada vez menos en él. Sin embargo, le pasan cosas. Esas cosas del presente, y sus recuerdos del pasado, son el contenido «real» de «Matadero cinco». Pero el ensimismado Pilgrim se evade de ellas. Los recuerdos son insoportables. Su vida de clase media, vacía y soporífera.

Los recuerdos y el aburrimiento llevan a la fantasía. Si la memoria se nutre de verdad y mentira, y duele, la fantasía sería toda ella mentira, pero consoladora. Los recuerdos de Pilgrim son oscuros. En cambio, sus fantasías de carácter sexual son bastante cómicas. Propias de un señor maduro y respetable de clase media acomodada, que lee revistas verdes a escondidas, antes de vestirse para una solemne reunión de rotarios. Estas fantasías incluyen nada menos que un viaje al planeta Tralfamadore. Allí le pasan cosas curiosas. No las contaremos. Pero sí adelantamos que los tralfamadorianos, para la tranquilidad de Pilgrim, le informan de que no existe ni el presente, ni el pasado, ni el futuro. Todo lo que existe, es, fue y será. El universo se actualiza eternamente conforme al más estricto determinismo. Señor Pilgrim, le dicen los alienígenas, «somos como insectos conservados en ámbar». Si las cosas son así, y no pueden ser de otro modo, es tontería sufrir. Hacia dentro de su mente, y directo a las estrellas, quizá Pilgrim, el peregrino, alcance la paz y felicidad.

O es posible que no. Pero esto debe decidirlo quien lea la novela. Es una propuesta irónica de Vonnegut, nada más. Caben otras interpretaciones. Los tralfamadorianos tienen sentido del humor. Quizá engañen al pobre Pilgrim, y también al lector. Porque este libro es un puzle en donde encajan las piezas. Pero su interpretación es tan compleja como un collage. El protagonista es siempre Billy Pilgrim, pero el tiempo se vuelve sobre sí mismo, se mezclan los géneros, el lector no sabe a qué carta quedarse. En este sentido, la novela, estructuralmente bien trabada, es asombrosamente abierta. Tanto como lo pueda ser «Rayuela», por ejemplo. Con una diferencia: el lector no compone la novela; intenta darle un sentido a lo que ya está organizado, pero de manera disparatada, al estilo de una farsa.

En esta novela pasa lo que el lector quiere que pase (Pilgrim está loco, es un soñador, es un bromista, es un cuento para niños, realmente viaja por el espacio y el tiempo, por absurdo que esto nos pueda parecer, etc.). En una novela que trata de abarcar el universo, aunque sea de manera cómica, caben todas las lecturas.

Decía Vonnegut que una atrocidad como la de Dresde es imposible de explicar. A lo mejor solo puede entenderse mediante el absurdo, el humor y la distorsión. Pero léanla, y decidan ustedes mismos. 

Además, esta novela sorprendente y ambiciosa tiene una grandísima virtud: es entretenida, simpática, pese a que cuenta una atrocidad; se lee con gusto: divierte. Con todo merecimiento, «Matadero cinco» se ha convertido en uno de los experimentos narrativos más populares de la literatura del siglo XX. Un libro inolvidable.

Ya para terminar. Existe una excelente adaptación cinematográfica realizada en 1972 por George Roy Hill. El título de la novela es algo muy especial. Si se lee el libro, se descubrirá el porqué de ese título. 

Kurt Vonnegut (1972)

 
Publicado por Alberto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario