jueves, 24 de junio de 2021

La novela de un literato 1 - Rafael Cansinos Assens


Título: La novela de un literato 1                                                                                       Autor: Rafael Cansinos Assens

Páginas: 549
 
Editorial: Alianza
 
Precio: 14,30 euros  

Año de edición: 2005

Este voluminoso y prolijo diario nos sumerge de cabeza en el Madrid literario de principios de siglo, una ciudad llena de cafés céntricos, tertulias, restaurantes, teatros y lugares de encuentro, en el que se hacía mucha vida de sociedad y se pasaba mucho tiempo en la calle. En esos años, la Villa y Corte tenía unos 500 000 habitantes, cifra cercana a los 250 000 de la Atenas de Pericles, lo que permitía que los hombres de letras —las mujeres estaban un poco arrinconadas—, los filósofos e intelectuales de entonces se conocieran e incluso fueran amigos. Eso hacía que hubiera un caldo de cultivo, una república literaria en la que se intercambiaban ideas, se discutían los temas en boga y se estimulaba la creatividad.

Algo parecido ocurrió en la Viena de principios de siglo, en la Florencia de los Médici y en otras ciudades que han tenido una atmósfera que estimulaba la vida intelectual. Como ocurre tambien, aunque menos intensidad, en las ciudades de provincias medianas, donde todo el mundo relevante se conoce, o en los gremios de una ciudad, pero en las repúblicas literarias de las que hablamos se llegaba hasta la amistad entre personalidades relevantes.

Pues bien, este libro es una oportunidad de asomarse y zambullirse en uno de esos mundillos, lleno de personajes interesantes y anécdotas. Cubre desde1882 hasta 1913 y está basada en los diarios que el autor mantuvo toda su vida, en inglés, francés, árabe y hebreo, para ir practicando los idiomas que estudiaba, y en un ingente archivo de cartas, artículos y notas de prensa. Es un buen ejemplo de literatura memorística, biografía transformada en novela —como el libro de la entrada de ayer—, escrito en los años 50, en pleno franquismo, entregado en una editorial en 1961, frenado en seco por la censura y el miedo a las demandas de los allí retratados, y publicado finalmente por Alianza editorial en 1982, después de la muerte del autor, en tres tomos, ya que las 1630 páginas de la obra completa, que llega hasta 1936, son más difíciles de digerir en un único volumen.

Acompañada de un subtítulo que la describe perfectamente, hombres, ideas, escenas, efemérides anécdotas..., constituye una crónica sin igual e impagable de la «movida madrileña» de aquellos años y un retrato de la sociedad en el que seguramente pueden basarse varias tesis doctorales. Son pequeños recuerdos de la vida cotidiana, que el autor llama pequeña Historia, que complementa a la grande. Cansinos habla de una serie de visiones rápidas, ligeras y fugaces, pero fieles a la realidad como las instantáneas capturadas por un fotógrafo. En realidad, es una colección de reportajes periodísticos interesantísimos, crónicas que anticipan el nuevo periodismo de los 60 que luego tendría tanto éxito en Estados Unidos.

El contenido, entre el diario íntimo y las memorias de sociedad, describe cómo nació la vocación literaria del autor siendo muy niño, en las rodillas de su madre, su educación religiosa, la llegada a la capital, el descubrimiento de un Madrid lóbrego y destartalado, del que huía leyendo a Víctor Hugo, sus inicios como poeta, el ambiente de la Biblioteca Nacional, del Ateneo, de los cafés y tertulias, todos los personajes que conoció de la generación del 98, el modernismo y la del 27, la Puerta del Sol, alrededor de la que giraba toda la vida intelectual de entonces, con sus corrillos permanentes en donde se discutía de todo, plaza descrita por Machado en una sola frase Sol de tarde, café de noche—, los frontones, que tuvieron un auge enorme antes de que llegase la afición al balompié,  las cupletistas, los salones de esgrima en los que se ejercitaban los caballeros pensando en un posible duelo, un gran número de escritores y pensadores, unos muy conocidos y otros, algo olvidados, como Alejandro Sawa, Carmen de Burgos, Felipe Trigo, José Santos Chocano, Julio Camba, Eugenio Noel y muchos otros, y finalmente, multitud de anécdotas, sucedidos y hechos curiosos.

Llama la atención el que el Madrid fuera una ciudad tan cosmopolita, culta y animada. Había una gran afición a la música de Wagner, se conocían en profundidad las ideas de Nietzsche, Einstein vino a dar unas conferencias sobre sus teorías, el filósofo Henri Bergson expuso algunas de sus ideas en una charla... la animación cultural era muy notable.

El estilo es periodístico y muy personal, corto, directo y descriptivo, una manera de escribir muy moderna que al lector se le antoja actual. La verdad es que el testo parece escrito ayer mismo. Dividido en 142 pequeños capítulos de 3 o 4 páginas cada uno, resulta muy fácil de leer a pesar de su extensión. Al haberse escrito años después de lo que relata, los tiempos verbales van del presente al pasado y viceversa, en un batiburrillo tan bien hilado que casi no se nota y se acepta con naturalidad. Hay algunos solapamientos en el tiempo entre capítulos, pero el lector está siempre orientado por las fechas que se han añadido en esta edición.

Una crónica única y detallada, de gran valor histórico, sociológico e intelectual, que en realidad debería leerse como una narración, una novela, como dice el título, o al menos un reportaje periodístico, sin más pretensiones. Un libro único e interesantísimo, muy ameno, que, como dijo alguien, muestra entre otras muchas cosas que, en el fondo, hemos cambiado poco y que los afanes y preocupaciones, las virtudes y defectos, y los que no mueve, siguen siendo las mismas cosas, hoy como ayer.

Rafael Cansinos Assens (Sevilla, 1882-1964) fue un escritor español, polígrafo y políglota, traductor de varios idiomas al español y perteneciente al ultraísmo. Cuando tenía 15 años, murió su padre y toda la familia se trasladó a Madrid, donde viviría ya el resto de su vida. Nació en una familia modesta, a la que pertenecía Margarita Carmen Cansino, más conocida como Ryta Hayworth

Tuvo una educación cristiana, de la mano de su madre, ferviente católica, y de sus dos hermanas mayores, que acabaron siendo novicias. Era judío de ascendencia por parte paterna, lo que le llevó a investigar la cultura judía y a aprender hebreo. A los 16 años publicó su primer cuento en una revista literaria y colabora en El País (de entonces) y en Vida Nueva, revista de la generación del 98.Frecuenta las tertulias de Madrid, los cafés y conoce s los principales literatos de la época.

Publicó varias novelas modernistas, sin mucho éxito, y se refugió en otros géneros, haciendo crítica y traduciendo del inglés, francés, alemán, ruso y árabe. Luego fué depurado por la dictadura en los años 40, por ser judío y llevar una vida poco convencional, y se dedicó exclusivamente a la traducción. Consiguió traducir la obra completa de Balzac y realizó la primera versión de «Las mil y una noches» vertida al español directamente del árabe. Llevó un vida nocturna y algo bohemia, fue animador de tertulias literarias, en competencia con Gómez de la Serna, conoció a varias generaciones de escritores, fué admirado por Borges,

Nos dejó 10 novelas, 15 ensayos, algunos poemas y su obra magna, el diario que llevó durante su juventud y le sirvió para escribir esta «Novela de un literato» en los años 50. Hay una fundación, gestionada por sus descendientes, que publica sus obras, y custodia el archivo de sus originales, sus diarios, documentos y su ingente correspondencia.

Rafael Cansinos Assens 

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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