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| El astronauta maya (Palenque, s. VII a. C.) |
Oopart es el acrónimo inglés de out of place artifact (artefacto fuera de lugar). Se trata de un término acuñado por el naturalista y criptozoólogo estadounidense Ivan T. Sanderson (1911-1973) para denominar a los objetos de interés histórico, arqueológico o paleontológico que parecen estar fuera de lugar y desafían las cronologías de la historia convencional o el sentido común. Cosas fuera de lugar, que no deberían estar donde están.
Ejemplos de ooparts pueden ser:
- El astronauta maya, un bajorrelieve que se encuentra en la tumba de Pakal el Grande (603-683), en Palenque (México), que muestra una escena que se asemeja a un astronauta manejando los mandos de su nave espacial.
- Los dogū, figuras prehistóricas japonesas de cerámica, realizadas a finales del período Jōmon (1000 – 400 a. C.), que tienen toda la apariencia de un cosmonauta con su traje espacial.
- El pilar de hierro de Delhi, una columna de hierro de 6,28 m de altura y 41 cm de diámetro, que data del siglo IV y no se ha oxidado en todo ese tiempo. Se supone que es debido a la pureza del metal.
- El mecanismo de Anticitera (150 a. C.), calculadora analógica hecha en bronce, que parece que servía para predecir las posiciones del Sol, la Luna, los cinco primeros planetas y la fecha de los eclipses.
- Los artefactos quimbaya, pequeñas figuras precolombinas en oro y bronce que representan pájaros, pero que parecen modelos de aviones modernos.
- Las líneas de Nazca (400-600), varios cientos de geoglifos gigantes dibujados en el desierto, muchos con forma de animales: colibrí, araña, mono... Se dice que no es posible dibujarlos tan bien sin apoyo aéreo.
- La gran pirámide (2570 a. C.), de 147 m de altura, que fue el edificio de piedra más alto del mundo hasta bien entrado el siglo XIX. Está construida con más de 2 millones de bloques de piedra, de un peso medio de 2,5 toneladas, aunque hay alguno de 70. La precisión de su orientación según los puntos cardinales y su construcción no están completamente explicados.
Ha habido ooparts que han sido fraudes, bulos y falsificaciones, pero hay otros, los más interesantes, que permanecen, al menos en parte, inexplicados. Que caen en ese sugerente territorio entre lo desconocido y la certeza. Dejan un estimulante margen de duda razonable que nos hace preguntarnos ¿y si...?
Publicado por Antonio F. Rodríguez.






Me ha encantado leerlo, Antonio. Y qué bien que has puesto las imágenes. Viva la ciencia y la duda razonable.
ResponderEliminarGracias por el comentario, Charli. Aunque internet ha acabado con casi todas las dudas y responde casi todas las preguntas, todavía queda algún que otro resquicio de esa incertidumbre que estimula la imaginación. Salud y libros.
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