lunes, 19 de agosto de 2013

El vino de la juventud - John Fante


Título: El vino de la juventud 
Autor: John Fante

Páginas: 316

Editorial: Anagrama

Precio: 18,90 euros 

Año de edición: 2013


¡Cuidado con este autor! John Fante tiene mucho peligro, mucho arte. Os recomiendo encarecidamente que lo probéis, os encantará. Es un escritor atípico, escueto, contenido y, desde luego, un chico difícil que confesaba que le costaba mucho decir «lo siento». Suele escribir sobre la dura vida de los inmigrantes italianos en los Estados Unidos de los años 20, gente católica, pobre y orgullosa, llena de ilusiones, ansiosos por ser aceptados socialmente y abrirse camino en su nueva patria. Sin embargo ¡ay! las cosas no solían salirles bien y no acababan de encajar en un mundo que les resulta extraño.

El autor retrata el mundo de su infancia, y deja ver su código de valores: no ser un chivato, no dejar que nadie te humille, no tener miedo, ser un tipo duro, no tener miedo a nada, mantener el orgullo, y la obsesión de que nadie note que en su casa son pobres. Aquí tenemos una veintena de relatos suculentos, ordenados cronológicamente, que pueden leerse como piezas sueltas o como capítulos de una novela. Son textos aparentemente sencillos, pero Fante sabía lo que hacía, vaya si lo sabía. El lector se queda pegado al asiento hasta que no tiene más remedio que dejar de leer porque hay que comer o ir a trabajar.

Especialmente cómicos son los cuentos que relatan la infancia del protagonista, un chico de la piel del diablo, y su relación con los curas y la religión. La forma de escribir, seca, con un toque de ternura, muy directa, que va al grano con avidez, fascinó a los escritores del llamado realismo sucio, y recuerda a autores como Carver y Bukowski. Resulta curioso que un italoamericano, que no acaba de adaptarse a su nuevo país, acabe siendo profundamente estadounidense y un nombre clave en su identidad cultural.

Un olvidado exquisito, un escritor que no tuvo mucha fortuna en vida, pero que nos ha dejado un espléndido regalo en forma de unos cuentos que no os debéis perder. Espléndido.

John Fante (Denver, 1909-1983) nació en una familia humilde, hijo de un inmigrante italiano y una italoamericana nacida en Chicago. Estudió en varios colegios católicos y muy brevemente en la Universidad de Colorado, antes de abandonarla para dedicar todo su tiempo a escribir. Vivió la mayor parte de su vida en Los Ángeles.

Trabajo como guonista en Hollywood, escribió novelas y relatos, pero su obra no ha sido reconocida hasta después de su muerte. Después de enviar un buen número de cuentos, la revista acepto publicar «Monaguillo», a condición de que él mismo lo pasase a máquina.

Su obra no ha sido reconocida como se merece hasta después de su muerte, cuando Charles Bukowski, al que se considera el padre del realismo sucio, confesó que Fante había sido una sus influencias más importantes y principales.

 John Fante
  
Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

domingo, 18 de agosto de 2013

Ochomiles literarios

El K2 (8611 m), situado entre Pakistán y China, el pico más difícil

¿Nunca os habéis enfrentado a un libro que queréis leer y os ha costado realmente un triunfo coronarlo?

A veces nos encontramos con esas obras que, por un lado, deseamos leer a toda costa, por el prestigio que tienen, como el Ulises de Joyce, porque nos las han recomendado, o porque la estamos disfrutando de verdad, como por ejemplo «A la búsqueda del tiempo perdido» de Proust, y por otro lado nos cuesta un esfuerzo extraordinario el acabarlas. Suponen un auténtico reto para nuestra capacidad de concentración, para nuestra tenacidad. Son los ochomiles literarios, libros largos, difíciles y al mismo tiempo, que valen la pena.

Las páginas se alaaargan, los renglones se empinan cada vez más, nos falta el oxígeno y las fuerzas flaquean. A veces encontramos un refugio, un párrafo más agradable o un pasaje con diálogos interesantes. Cualquier apoyo nos vale, incluso el aliciente de acabar un capítulo. Varias veces sentimos la tentación de rendirnos, de abandonar la lectura y coger cualquier superventas facilón para resarcirnos. Pero el auténtico devoralibros, el tragapáginas comerrenglones no se arredra ante nada y, por fuerte que sea la ventisca y dura la ascensión, seguirá hasta el final.

En esos textos nos enfrentamos a nuestros propios límites como lectores y, si los superamos, salimos reforzados y preparados para tragarnos cualquier cosa. Algunos temas, como la Filosofía o la Economía, están plagados de cohomiles para el común de los mortales, por lo que casi es mejor pararse a pensar sólo en las novelas más largas de nuestra vida.

Así que un ochomil literario sería un libro de difícil lectura, en el que tenemos que hacer un esfuerzo extraordinario para acabarlo. Debe tener además una longitud considerable, al menos unas 600 páginas, y debe cumplir una última condición: que nos guste, que valga la pena el esfuerzo, que tenga calidad literaria. Una guía telefónica no vale.

Una lista de ochomiles literarios es algo muy personal, el que un mamotreto de cuidado sea además bueno e interesante es algo bastante subjetivo, pero aquí os dejo la mía por si sirve de algo:

1) «Historia de Genji» Murasaki Shikibu (1369 pág.)

2) «Jin Ping Mei» El erudito de las carcajadas (2800 pág.)

3) «A la búsqueda del tiempo perdido» Marcel Proust (3776 pág.)

4) «Ulises» James Joyce (1104 pág.)

5) «Paradiso» José Lezama Lima (656 pág.)

6) «Antagonía» Luis Goytisolo (1324 pág.)

7) «El señor de los anillos» J. R. R. Tolkien (1632 pág.)

8) «La vida instrucciones de uso» Georges Perec (640 pág.)

9) «Los miserables» Víctor Hugo (1566 pág.)

10) «El conde de Montecristo» Alejandro Dumas (1114 pág.)

11) «Guerra y paz» Leon Tolstoi (1824 pág.)

12) «La montaña mágica» Thomas Mann (1056 pág.)

13) «Rayuela» Julio Cortázar (632 pág.)

14) «Q» Luther Blisset (784 pág.)
 
15) «Finnegans Wake» James Joyce (640 pág.)

El número de páginas es el de la edición más estándar que conozco y es una cifra meramente orientativa, porque depende del número de líneas por página y el tamaño de la fuente.

¿Cuáles son los vuestros?¿Echáis de menos alguna novela?

Espero que esta entrada sirva de estímulo para acabar ese libro que tanto se os resistió, que dejásteis y en el fondo, os gustaría acabar. Yo tengo unos cuantos. Y tambien para hincarle el diente a las grandes obras de la literatura que son eso, obras cumbre cuya ascensión cuesta un montón. 


Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 16 de agosto de 2013

Ciudadanía fraccionada - Fernando Savater

Fernando Savater

Fernando Savater (San Sebastián, 1947), filósofo, escritor y activista, publicó ayer un magnífico artículo en EL PAÍS bajo el título:
 

Es un texto excelente, bien argumentado y estructurado, ameno, muy inteligible y maravillosamente redactado. Un verdadero modelo. Os recomiendo leerlo. Con razón se dice que Savater es uno de los mejores prosistas actuales en español que escriben sobre ideas.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

jueves, 15 de agosto de 2013

El pibe que arruinaba las fotos - Hernán Casciari


Título: El pibe que arruinaba las fotos
Autor: Hernán Casciari

Páginas: 240

Editorial: Plaza&Janés

Precio: 15,90 euros 

Año de edición: 2009
 

Hernán Casciari (Argentina, 1971) no ha salido bien en ninguna fotografía que se ha hecho. Desde que tiene memoria, ha sido traumático para él enfrentarse a un objetivo. Eso no le ha impedido escribir, con gran sentido del humor, una novela autobiográfica en torno a su complejo: «El pibe que arruinaba las fotos» (2009).

En el instante del disparo, un inevitable gesto inflando las mejillas como el actor Carlos Villagrán, poniendo la nariz a lo José Marrone, imitando la mirada de la vedette Susana Giménez o dejando descansar la cabeza en un ladeo que recuerda al de Stephen Hawking, echaba a perder toda buena voluntad de cualquier fotógrafo. Con ello también se ganaba más de una enemistad con compañeros de pose y alguna que otra llamada de atención en casa.

Aparte de este pequeño gran problema, Hernán Casciari, haciendo gala de una narrativa muy contemporánea, con una visión rocambolesca de sí mismo, relatará su vida desde sus primeros recuerdos hasta la actualidad en una novela plagada de argentinismos y diálogos con rápidas preguntas y respuestas. El narcisismo gobernante a lo largo de la obra, delatará a Casciari como un enamorado de su vida, todo un derroche de optimismo que el lector agradecerá.

Más que una novela, este libro es un compendio de anécdotas de su vida; algunas reales y muy curiosas como la conversación sobre Jorge Luis Borges que mantuvo con el centenario, también escritor argentino Juan Filloy, y otras hilarantes y ficticias como el encuentro que asegura haber tenido con su tataranieto ya adulto venido del futuro.

El toque argentino y desenfadado de esta autobiografía poco seria, que llega a coquetear con el humor negro, trasciende lo meramente literario y copa incluso la parcela comercial de toda novela. No lo digo únicamente por la portada, donde podemos ver una simpática foto del autor en su etapa de colegial haciendo el guiño que motivó el título del libro, sino porque el propio Casciari ha querido compartir con todos sus lectores de manera digital (y gratuita) su obra. Así lo publicó en internet en el momento de su lanzamiento con su acentuado dialecto argentino: 

«Bueno, acá les dejo el link para que se bajen el libro: El pibe que arruinaba las fotos
    
Hernán Casciari

Publicado por Jesús Rojas.

martes, 13 de agosto de 2013

Antagonía - Luis Goytisolo


Título: Antagonía (I y II)
Autor: Luis Goytisolo

Páginas: 1324

Editorial: Alfaguara

Precio: 39,95 euros 

Año de edición: 1998


Bueno, puestamos ante un auténtico ocho mil de la literatura, un libro consagrado y experimental, cuya lectura constituye un auténtico desafío, una verdadera montaña de páginas cuya densidad y dificultad de escalada hacen que a uno le falte el oxígeno, le tiemblen las piernas y las fuerzas le abandonen. Un muro. Una prueba de autosuperación intelectual.

Son ochenta y cinco milímetros de grosor, 1324 páginas de apretada letra en 37 líneas por cada cara, que en un tamaño de letra, digamos medio, de los que ocupan 29 líneas por página, se extenderían hasta nada más y nada menos que ¡1689 páginas! Lo dicho, un auténtico ocho mil y la prueba es que ¿quién se ha leído, de verdad, esta monumental novela?
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Originalmente fué publicada por razones editoriales en cuatro volúmenes que vieron la luz escalonadamente en 1973, 1976, 1979 y 1982. Luis Goytisolo concibió las líneas maestras de la novela en 1960, cuando estaba preso en la cárcel de Carabanchel, aunque tardaría 20 años en acabar de redactar el texto. Siempre pensó en él como una única novela formada por cuatro partes. Así la editó la editorial Anagrama en el 2011, en un sólo volumen, y unos años antes Alfaguara publicó esta colosal obra en dos tomos, en la edición más fácil de encontrar hoy en día.

A mí me ha costado un auténtico triunfo acabar la novelita, algo más de dos semanas de esfuerzo intensivo, porque además de ser larga, tiene una densidad de información abrumadora. Hay pasajes que parecen el resumen de una novela por escribir. Pero vamos a empezar por el principio, a describir un poco cada una de las cuatro partes:

- La primera parte, titulada «Recuento», es la más larga, con 596 páginas, comienza in media res, describiendo la vida de una familia barcelonesa con un montón de personajes, mucha información y un ritmo rapidísimo. El lenguaje es barroco, detallista y salta de un tema a otro sin previo aviso.

El tema es la juventud en la capital condal del protagonista, Raúl Ferrer Gaminde, cuya biografía coincide a grandes rasgos con la del autor. Contiene descripciones magistrales de la Barcelona de los años 50 y 60, del servicio militar de Raúl, de la resistencia antifranquista en la Universidad, de los grises, de las peripecias que supone esconder una ciclostil, de las largas polémicas ideológicas típicas de estudiantes, de la detención del protagonista... toda una época retratada con una propuesta experimental, en la que el lenguaje se complica poco a poco, el hilo se retuerce y las frases se alargan en bucles digresivos.

- La segunda parte, «Los verdes de mayo hasta el mar», es la más corta (231 páginas). Describe las relaciones en el seno del grupo de amigos de Raúl, con especial énfasis en las relaciones eróticas y sentimentales, a veces de forma bastante explícita. Está estructurada en largos párrafos, dedicado cada uno a un tema y, de las cuatro partes, es la más apreciada por la crítica.

- La siguiente, «La cólera de Aquiles» (238 páginas) es la que a mí más me ha gustado y realmente me parece apasionante. Cambiando completamente de registro, toma la forma de reflexiones personales de una mujer, uno de los personajes que aparece en las partes anteriores, una chica bisexual con carácter de hierro que descubre que su amante femenina tiene un romance con un galán al que desprecia. Las reflexiones sobre cómo evolucionan sus sentimientos, sus maniobras para manipular la situación, la venganza y los celos, se entremezclan en una novela sensacional.

- Y la última, de 245 páginas, «Teoría del conocimiento», que arranca de manera brillante con una disquisición sobre qué son el alma y el cuerpo, es en realidad la primera novela que escribe el protagonista, Raúl Ferrer, sobre un estudiante enamorado de una compañera. Aquí el estilo vuelve a ser complicado, alambicado y lleno de cirlunloquios. Se impone la frase-párrafo que recuerda lejanamente el estilo de Proust, introspectivo y evocador.

 
Portada de la edición de Anagrama en un sólo volumen

El título «Antagonía» alude a las oposciones que recorren el discurso de las cuatro partes, alma/cuerpo, dictadura/reacción, hombre/mujer... Una obra magna, ambiciosa, arriesgada y valiente, que parece un catálogo completo de las posibilidades de la novela experimental, que prueba diferentes estilos, soluciones, propuestas y maneras de narrar. Un hito en el devenir de la narrativa en los últimos años, una obra imprescindible. Las cuatro partes mantienen una cierta unidad, hay personajes comunes y algunas reminiscencias, que establecen puentes entre los cuatro textos. 

Una novela que describe muy bien una ciudad y una época, un recorrido por el devenir creativo de un escritor que desemboca en su primera novela, una indagación sobre los posibles caminos de la novela moderna que propone nuevos caminos y descarta otros. Un experimento descomunal, a ratos lleno de belleza y a ratos tan fatigoso que uno no sabe ya ni donde está. Un auténtico reto para lectores insaciables, muy apropiado para aficionados a los libros difíciles y de calidad. Está considerada como una de las grandes novelas del siglo XX (enlace).

Si alguien es capaz de devorar esta obra ciclópea, o si la ha leído hace tiempo, que me diga qué le ha parecido, por favor.A mi me ha gustado mucho.

Luis Goytisolo (Barcelona, 1935) es un escritor español hermano de otras dos grandes figuras de las letras, el poeta José Agustín Goytisolo (1928-1999) y Juan Goytisolo (1931). Un caso extraordinario de tres hermanos que han llegado a ser autores de primera fila, sólo comparable, que yo sepa, al caso de las hermanas Brontë.

Los primeros recuerdos de Luis, el hermano mediano, están teñidos de la atmósfera de la Guerra Civil Española, durante la cual su familia se refugió en un pueblo de montaña. Fué un alumno brillante en letras y desastroso en ciencias. A los 11 años comenzó una novela inspirada en las aventuras de Flah Gordon y desde los 13 hasta los 16 años se dedicó a escribir poesía.

Empezó Derecho, pero no acabó la carrera porque le tiraba más el oficio de escritor y porque fué expulsado por estar afiliado al Partido Comunista. Al poco tiempo dejó el partido y entonces, paradójicamente, fué detenido por actividades subersivas y encarcelado durante cuatro meses por comunista. Pasó la tuberculosis y estivo una temporada recuperándose en el pueblo de su infancia, fuera de la circulación.

A los 22 años comenzó a publicar relatos y a conseguir premios, cosa que se le ha dado siempre bastante bien. Ha recibido el Premio Nacional, el Premio de la Crítica y en 1994 fué elegido miembro de la RAE. Tiene un apágina personal muy interesante con abundante documentación en este enlace.

 
Luis Goytisolo

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 11 de agosto de 2013

Amphigorey - Edward Gorey


Título: Amphigorey
Autor:  Edward Gorey

Páginas: 377

Editorial: Valdemar

Precio: 26,20 euros 

Año de edición: 2002

Este volumen recoge quince historias, muy difíciles de encontrar por separado, en versión bilingüe y maravillosamente ilustradas con los grabados de Edward Gorey, autor también de los textos. Os aseguro que este genial dibujante estadounidense es todo un descubrimiento. En cuanto ví su trabajo fué una cuestión de amor a primera vista, es realmente estupendo.
 

Tiene una rara habilidad para producir imágenes completamente originales, con un sello propio, en las que sabe aunar, por un lado lo tétrico, morboso, un poco macabro, y por otro lado, un cierto sentido del humor, una aguda ironía que todo lo suaviza y, a veces, incluso algún toque de ternura que redondea el pastel hasta convertirlo en un manjar delicioso.




Tim Burton, uno de mis directores favoritos, reconoce que le ha influido muy profundamente y reconoce ser deudor en gran medida de su estética. No hay más que fijarse en el dibujo de la portada, que parece sacada de «Pesadilla antes de Navidad», para entender que estamos ante el precursor del director de «Frankweenie».


Gorey es un eslabón más de la cadena de dibujantes originales y algo subversivos, que pasa por Odilon Redon, Arthur Rackham, Alfred Kubin, Roland Topor y otros. Aunque las ilustraciones es lo que más llama la atención, los textos son tambien muy buenos, extraños, surrealistas, oníricos, fantasiosos, un poco absurdos, vale la pena tambien detenerse y leerlos con atención.


Un autor estadounidense, que parece británico y recuerda a las épocas victoriana y eduardiana. Un artista único y original como pocos, que supo conseguir esa mezcla agridulce de lo siniestro, lo irónico y la ternura. Un maestro. Un libro que no cabe en el formato de los e-books. Por cierto, en este enlace, sobre su casa-museo, podéis admirar los diseños de este genio.



Edward Gorey (Chicago, 1925-2000), hijo de un periodista, nació en una familia que no duró mucho, cuando él tenía once años sus padres se divorciaron y se volvieron a casar cuando tenía veintisiete. Curiosamente, una de sus madrastras fué Corinna Mura, una corista que tuvo un pequeño papel en Casablanca cantando La Marsellesa

Aprendió a leer él solo a los tres años y a los cinco leyó «Drácula» y «Alicia en el país de las maravillas». Tuvo una formación irregular, fué a varias escuelas, estuvo unos años en una academia militar, estudió Bellas Artes durante seis meses y estuvo cuatro años en la Universidad de Harvard estudiando francés. Fué un gran autodidacta, un lector voraz e insaciable, y poseía un conocimiento muy amplio de literatura y cine.

Comenzó a publicar ilustraciones y portadas para libros al mismo tiempo que publicabas sus primeras obras, como «El arpa sin encordar» (1953), en las que se encargaba del texto y de las ilustraciones. Sus dibujos y grabados, tétricos, macabros y a la vez teñidos de sentido del humor, se hicieron muy famosos y han influido a grandes artistas. También se dedico a las marionetas, con las que formó su propia compañía, y al diseño de vestuario y decorados, apartado por el que consiguió el Tony Award por su trabajo para el musical de Broadway titulado «Drácula».

Cultivó una profunda afición al ballet, no se perdía ni un estreno en Nueva York. Era un solitario que vivió sólo durante toda su vida, rodeado de sus gatos, su otra debilidad, en una gran casa cubierta de hiedra por dentro y por fuera.

 Edward Gorey

Publicado por Antonio F. Rodríguez.