viernes, 18 de septiembre de 2026

La llamada - Leila Guerriero

Título: La llamada 
Autora: Leila Guerriero
 
Páginas: 430
 
Editorial: Anagrama
   
Precio: 22,90 euros 
 
Año de edición: 2024

La llamada (2024), brillante crónica de la periodista argentina Leila Guerriero, cuenta una historia alucinante cuyos efectos se prolongan a lo largo del tiempo (como las ondas concéntricas causadas por una piedra arrojada al agua). Una mujer muy joven desaparece. Nadie vuelve a verla ni viva ni muerta. Todos pensaban que nunca regresaría. De repente, reaparece. Ahora bien: su resurrección no implica el final, sino el principio de un nuevo drama. Cunde la sospecha. Las habladurías. Muchas personas quedaron enredadas en los sucesos que narra La llamada, al igual que las cerezas dentro de un sacoCada vida quedó inextricablemente vinculada a otra vida en uno u otro momento. El resultado es una crónica desgarradora sobre lo que pudo haber pasado. Y también una reflexión muy hermosa sobre el significado del compromiso y la amistad. 

En 1976 una joven de veinte años fue secuestrada en Buenos Aires. Se llamaba Silvia Labayru (o Labayrú). Era una mujer alta, rubia y de ojos azules. De una belleza impresionante. Su familia era de clase alta, conservadora y con antecedentes militares. Silvia había vivido en EE. UU.. Viajó por Europa. Hablaba perfectamente francés e inglés. Tenía muchas amigas y admiradores. Apenas salida de la adolescencia, esta muchacha patricia se declaraba sionista y pronorteamericana. Sin embargo, se radicalizó ideológicamente. A principios de los años 70 la revolución estaba en el aire. Bastaba con vivir con intensidad, respirar hondo y los propósitos revolucionarios entraban dentro de uno con fuerza embriagadora. Muchos jóvenes creyeron sinceramente en la violencia para cambiar las cosas. Mal camino.  

Silvia Labayru coqueteó con estas ideas. Acabó por coger la pistola (confiesa que no sabía usarla). Se integró en el grupo guerrillero Montoneros. Hacía labores de investigación, seguimiento y propaganda. No mató directamente a nadie. Pero las informaciones que recopilaba eran útiles para perpetrar atentados. Un día la atraparon los milicos. Y la llevaron a la ESMA, antro de tortura en donde desaparecieron unos 5000 argentinos. Silvia Labayru estaba embarazada de cinco meses. 

Han pasado muchas décadas. Silvia Labayru es actualmente una elegante señora de clase media-alta que vive a caballo entre Madrid y Buenos Aires. Tiene nietos. Convive con un psicoanalista. Su personalidad es arrolladora, inteligente y algo caótica. Cuenta con frialdad y distanciamiento sus experiencias en la ESMA. No ha dudado en participar como testigo en varios juicios contra los represores. Valora muy críticamente su breve experiencia revolucionaria. Admite que la represión de los militares y la violencia guerrillera no se pueden comparar. En un aspecto es taxativa: la insurgencia armada no valió de nada, excepto para justificar el terror de los uniformados. Desde luego, no cae en la cómoda idealización del pasado. Ni el suyo ni el de sus compañeros.

Leila Guerriero se reúne con Silvia Labayru, familiares, compañeros y amigos para intentar averiguar la verdad, siempre relativa y resbaladiza. El caso es que SIlvia fue torturada en la ESMA, tuvo a su hija entre rejas y trabajó para sus captores. La violaron repetidamente. Con algunos de sus carceleros, como el terrible teniente de navío Alfredo Astiz, llegó a tener no una amistad, imposible en aquella situación, sino una cierta confianza. Pese a su fama, el marino era el menos brutal; al menos con ella. Astiz estaba especializado en infiltrarse en grupos de opositores a la dictadura. Se hizo amigo de la Madres de la Plaza de Mayo con el pseudónimo de Gustavo Niño. En una de sus encuentros fue acompañado por Silvia, que se hacía pasar por su hermana. Ambos se parecían: altos, bien parecidos, rubios. Varias personas, entre ellas dos monjas, resultaron secuestradas. Las asesinaron. 

Aunque parezca delirante, Silvia logró reunirse con sus familiares estando presa. Su hija fue entregada a los abuelos, cuando lo normal era que fuera robada. En 1978 la dejaron marchar para España. Quizá la respuesta a una llamada influyera para bien en su liberación. La gran mayoría de los desaparecidos fueron liquidados. Un grupo selecto de presos se dejó utilizar por los militares para salvar su pellejo y el de sus familiares. Los represores, al parecer, pensaban que unas pocas de sus víctimas eran recuperables. Abandonarían las ideas subversivas y se convertirían en buenos argentinos. Una terapia de choque casi sin supervivientes. La experiencia de estos elegidos serviría de fábula moral acerca del triunfo del bien sobre el mal. Una verdadera locura. Cuando Silvia se refugió en España, muchos de sus excompañeros le dieron la espalda: traidora, amiga de los milicos, manipuladora. Quedó excluida del grupo de exiliados políticos. Fueron pocos quienes no deseaban juzgarla después de lo que había sufrido. 

Este es el dilema moral que plantea La llamada: el héroe muere; el traidor sobrevive, gracias precisamente a su traición. Un razonamiento maniqueo que hace abstracción de las circunstancias concretas que sufrió cada persona, adentrándose peligrosamente en la mitificación del pasado. En una situación extrema es quizá imposible juzgar (además, ¿quién te otorga derecho a juzgar al prójimo siendo un simple mortal, con las mismas flaquezas de aquellos a quienes condenas?). No juzguéis y no seréis juzgados. 

Lean este excelente libro. Es un ejemplo del mejor periodismo. La trayectoria de Silvia Labayru resume las vicisitudes de una generación que quiso cambiar la historia para acabar siendo triturada por ella. Pese a todo, los valores de idealismo, compromiso y lucha contra la injusticia que llevaron erróneamente a la violencia siguen en pie. La llamada entretiene como reportaje, fascina como retrato humano y moral y obliga a pensar. Recomendable. 

Leila Guerriero

Leila Guerriero (1967) es una escritora y periodista argentina con raíces italianas, sirias y alemanas, nacida en Junín. Leila comenzó de muy joven a escribir en los periódicos. Ha publicado sus crónicas en medios como Página/12, La Nación, El País o El Mercurio. En 2010 ganó el premio de la Fundación Nuevo Periodismo por una crónica sobre la identificación de los restos de los desaparecidos en Argentina. Ha recibido otros premios. Entre sus libros se cuentan los siguientes: Zona de obras (2014), La otra guerra (2020), La llamada (2024) y La dificultad del fantasma (2024). 

Publicado por Alberto. 

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