
Título: En lugar seguro
Autor: Wallace Stegner
Páginas: 380
Editorial: Libros del Asteroide
Precio: 21,95 euros
Año de edición: 2008
Hay novelas que crean todo un mundo, una atmósfera en la que el lector se sumerge para asistir al desarrollo de una historia. Como ésta novela, publicada originalmente en 1978, que es la despedida de un autor estadounidense de primera línea Wallace Stegner, no muy conocido por estos pagos, pero de una calidad apabullante. Escrita a los 78 años, puede decirse que es la gran novela de un gran novelista, una epopeya sobre la amistad, disponible ahora por primera vez en castellano
gracias a Libros del Asteroide.
«Voy flotando hacia arriba en una confusión de sueños y memoria, retorciéndome como una trucha a través de los anillos de subidas anteriores y salgo a la superficie. Se me abren los ojos. Estoy despierto». Así arranca, de esta manera florida y jugosa, esta impresionante novela, en la que durante la Gran Depresión, dos matrimonios formados por dos profesores universitarios de literatura, Larry y Sid, y dos embarazadas, Sally y Charity, se conocen e inician una amistad que durará toda una vida. Una relación marcada por la lealtad, el compañerismo, el amor, la fragilidad, los pequeños desacuerdos, la lucha por la supervivencia en un departamento universitario, la riqueza y la pobreza, el talento indiscutible y el incipiente, la enfermedad y el estoicismo... una descripción espléndida de esa relación a cuatro, contada con todo lujo de matices y la precisión de un cirujano.
El narrador es Larry, que parece en un principio el protagonista, pero poco a poco el interés se va desplazando hasta centrarse en la peculiar relación que tiene la otra pareja, Sid y Charity. Una historia sobre lo bella y terrible que es la vida, rematada con un desenlace abierto y extremadamente elegante. Las frases son largas, como las de antes, con ritmo y de un acabado deslumbrante, poéticas, musicales y envolventes. Es un placer leerlas y disfrutarlas una a una. Por fin hemos encontrado un autor estadounidense que no practica el laconismo, sino que nos embarca en su historia con un estilo espléndido, rico y pulido hasta el extremo. Abundan las escenas magistralmente descritas con tan solo cuatro detalles, las cuatro cosas en las que primero se fijaría un observador recién llegado. Las descripciones de los paisajes son también acertadas y comedidas, una maravilla. Y la redacción en general demuestra que el autor conoce a fondo su oficio y lo practica con verdadero arte.
Como muestra, basten algunos botones: «Dejar una huella en el mundo. En vez de eso, el mundo ha dejado huellas en nosotros», «Según mi experiencia, el hombre más feliz del mundo es un profesor joven que se hace estanterías», «Me chocó entonces, y me sigue chocando ahora, cómo la antipatía mutua se produce y se hace evidente en un instante», «El mejor humor es el involuntario», «Nos habían invitado a sus vidas y nunca nos desalojarían de ellas, ni las abandonaríamos nosotros», «Considera que los hijos de una familia numerosa tienen la ventaja de gozar de cierta falta de atención», «Hasta que no tiene su poeta, un sitio no es un sitio», «Todo paraíso tiene su serpiente», «El caos es la ley de la naturaleza; el orden es el sueño del hombre» (Henry Brook Adams), «Era la Charity de siempre. Veía objetivos, no obstáculos», «Milton, cuando no soportaba más inviernos ni políticos ingleses, se comía una aceituna para que le recordase a Italia».
Mención aparte merecen las descripciones de un departamento universitario que es una verdadera jungla, un paraíso forestal y campestre en Vermont, al nordeste de EE. UU., o la historia cultural de los hombres y mujeres de Nueva Inglaterra. Por otro lado, el autor utiliza dos recursos que le dan mucho juego: anticipa algunas cosas que van a suceder y al anunciarlas, carga el texto de intriga y de un cierto suspense; y practica algo de metaliteratura, dirigiéndose al lector y argumentando, por ejemplo, por qué no es capaz de escribir la novela que está escribiendo.
En fin, una obra llena de recursos y con muchos encantos, solvente, de gran belleza y más profunda de lo que parece a primera vista. Una enjundiosa reflexión sobre la amistad, las relaciones interpersonales y la lucha diaria de cuatro amigos frente a las tribulaciones de la vida. Una novela fenomenal que es una gozada para todo buen lector que se precie. Un gran libro. Muy recomendable.
La impecable traducción del inglés es obra de Fernando González Corugedo. Esta edición incluye un atinado prólogo del escritor español Ricardo Menéndez Salmón. En este enlace, se puede leer el comienzo de esta novela.
Se casó a los 25 años con Mary Stuart Page, con la que tuvo durante 59 años una «colaboración literaria personal con singular facilidad», según sus propias palabras. Falleció en un accidente de coche a los 84 años.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.
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