Martín Llade dirige desde hace años uno de los más famosos programas musicales de Radio Clásica, «Sinfonía de la Mañana», y en él acostumbra a escenificar pequeños relatos escritos por él mismo basados en la biografía y anécdotas de famosos músicos a lo largo de la historia. Por ello, no de extrañar que hace unos años se lanzara al mundo literario con su primera novela, El misterio Razumovski, en la que novelaba la vida de Beethoven. Su extenso conocimiento de la historia de la música se vio reflejado en esta su primera obra y ahora nos ofrece otra narración, en El último concierto de Viena, en la que vuelve a poner en forma de historia novelada una parte de la historia de Alemania, en concreto el auge y final del Tercer Reich.
En plena Segunda Guerra Mundial, el Tercer Reich lanza un contraataque decisivo mientras, en Viena, el prestigioso director de orquesta Clemens Krauss prepara el Concierto de Año Nuevo. Su aparente tranquilidad se rompe cuando un misterioso capitán de las SS comienza a investigar su posible vínculo con traidores al régimen. Aunque Krauss y su pareja, la soprano Viorica Ursuleac, gozan del favor de Adolf Hitler, el director se ve forzado a enfrentarse a secretos de su pasado y a ver cuestionada su lealtad. Una revelación peligrosa amenaza no solo su posición, sino también la celebración de un concierto emblemático, nacido en pleno auge del nazismo.
Casi contada como una novela de espías Martín Llade hace en ella una exhibición de sus conocimientos históricos y musicales, en la que son reales casi todos los personajes que aparecen. Uno de los mayores aciertos de la novela, en mi opinión, es su enfoque: no hay héroes claros o villanos simples, son personajes llenos de dudas y contradicciones. Clement Krauss no es un símbolo de resistencia desde el inicio, sino alguien que evoluciona, atrapado entre la comodidad, el miedo y la responsabilidad moral. Esa transformación, de la indiferencia a la implicación, constituye el verdadero motor del relato.
La ambientación es otro de sus puntos fuertes. Viena no aparece solo como telón de fondo, sino como un personaje más: elegante, decadente y cargado de una belleza inquietante mientras el horror avanza. Llade logra transmitir cómo una sociedad puede seguir aferrándose a la cultura —en este caso, la música— incluso cuando todo a su alrededor se desmorona. En cuanto a la estructura, la novela combina elementos de narrativa histórica y thriller con bastante habilidad. Alterna tiempos y planos narrativos para construir una historia compleja pero fluida, manteniendo la tensión sin perder profundidad.
Además, la presencia de personajes reales y el rigor documental aportan verosimilitud y enriquecen la lectura. La música, como era de esperar en un autor experto en el tema, juega un papel central: no solo como contexto, sino como lenguaje emocional, refugio y símbolo. Está integrada de forma orgánica en la narración, reforzando la atmósfera y el tono de la obra. Cada capítulo, en su inicio, lleva asociado una pieza musical de la época, que invita al lector a escucharla y ayuda a ponerse en la situación histórica descrita.
Según mi punto de vista, es una novela que destaca por su profundidad psicológica, su cuidada ambientación y su mirada incómoda sobre el pasado. No busca el entretenimiento fácil, sino hacer pensar al lector sobre la responsabilidad individual en contextos históricos complejos. La novela se estructura en dos planos que se complementan entre sí: por un lado, uno sincrónico, centrado en el desarrollo inmediato de los acontecimientos; por otro, uno diacrónico, que los sitúa dentro de un marco histórico más amplio. Esta combinación no solo enriquece la construcción narrativa, sino que también permite una comprensión más profunda tanto del conflicto humano como de los ecos históricos que lo atraviesan.
Al romper con la linealidad tradicional, el relato invita al lector a asumir un papel activo, reconstruyendo la historia como si se tratara de un rompecabezas. Esta organización facilita percibir la red de relaciones entre los personajes, sus distintas perspectivas y, además, introduce un interesante juego con la fiabilidad del relato y el factor sorpresa.
Realmente me ha sorprendido favorablemente esta faceta literaria de Martín Llade.
Martín Llade (San Sebastián, Guipúzcoa, 16 de septiembre de 1976) es un periodista especializado en música y escritor español. Desde 2018 retransmite para RTVE el Concierto de Año Nuevo de Viena tras sustituir a José Luis Pérez de Arteaga. En 2016 obtuvo el Premio Ondas al «mejor presentador de radio hablada» por el programa radiofónico Sinfonía de la mañana que dirige en Radio Clásica de Radio Nacional de España.
En su faceta de escritor ha publicado los libros de ficción Oboe (1993), La orgía eterna (2001), y Lo que nunca sabré de Teresa (2021), biografía novelada de la actriz de culto y mito erótico de los años 70 Teresa Ann Savoy.
En 2022 publica el libro de relatos delirantes sobre compositores El horizonte quimérico, recopilación de los cuentos escritos para la revista Scherzo desde 2017. Y en 2023 aparece el libro infantil, ilustrado por Ángela Salinero, La música interrumpida de María de Pablos. Ese mismo año se estrena la ópera de cámara Lazarillo de Tormes con música del Premio Nacional David del Puerto y libreto suyo.
En 2024 publica en Ediciones B el thriller histórico El misterio Razumovski, inspirado en la vida del conde Andréi Razumovski, con Ludwig van Beethoven como detective, coincidiendo con el bicentenario de la Sinfonía n° 9 del genio de Bonn. Por este libro recibiría el Premio Hislibris a mejor autor novel de novela histórica de 2024.


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