Título: Cuentos de perros
Autor: Rudyard Kipling
Páginas: 224
Editorial: Alba
Precio: 14 euros
Año de edición: 2024
En 1934, dos años antes de su muerte, Kipling reunió en un volumen estos 9 cuentos y 5 poemas sobre perros, esos animales convertidos en el mejor amigo de los humanos, heroicos o pícaros, seductores o terribles, discretos o insoportables, monarcas o bufones, que son la sal de la vida. Están escritos a lo largo de su carrera, entre los años 1888 y 1930. Son unos relatos encantadores, con cierto aire de cuentos infantiles, pero con tramas para adultos y el inimitable encanto que tiene al escribir el autor de El libro de la selva (1894).
Rip, un fox terrier lindo y listo con el que se encariñan las damas; un bull terrier llamado Garm con una conexión especial con su dueño; Quiquern, un perro entre esquimales que parece un monstruo; un perro bizco y con manchas amarillas que es un portento; una perrita tan buena como cualquier otra y su maravillosa ama; un perro llamado Botas que nos cuenta su historia, y la de su compañero, Zapatillas, en tres cuentos, y dos perros muy marineros, una linda fox terrier y Mike, un mestizo querido por toda la tripulación, que nos enseña lo útil que puede ser el fino oído de un perro en la niebla. Esos son los protagonistas de estos relatos sobre las relaciones entre perros y humanos, y cómo a menudo éstos proyectan su personalidad y gustos en aquellos, haciéndolos todavía más humanos de lo que son.
Se trata de textos muy entretenidos, con un cierto aire mítico, una atmósfera de fábula y el aroma de los clásicos. Leerlos me retrotrae a mi infancia, cuando cogía a hurtadillas libros que no eran infantiles y disfrutaba de la magia de lo prohibido, aunque la verdad, no entendía todo lo que leía. Algunos de esas novelas eran del hechicero Kipling y desde entonces le tengo un cariño especial.
Mi cuento favorito es «Garm, un rehén», la historia de un perro con una lealtad inquebrantable hacia su primer dueño. Y tienen mucha gracia las historias de Botas, contadas por él mismo y desde su punto de vista. Su compañero y amigo es otro perro, Zapatillas, los dueños son Amo y Señorita, que tienen a un bebé, Diminuto, su enemiga natural es la Gata de cocina, hay otros perros callejeros, como Saqueador y Caza Terrier, y aparecen una Perrera con ruedas y un Perrera que se empuja. Todo muy divertido. Los poemas también son notables, todos son loas a
los canes. El titulado «Dina es el cielo» me encanta, describe a una perrita simplemente maravillosa.
En fin, un libro encantador y con gracia, muy ameno y una verdadera delicia para los amantes de los peludos de cuatro patas. El estilo es magnífico, con ritmo, elegante y evocador. No sé si todas las historias son inventadas o habrá alguna basada en hechos reales, pero el conjunto resulta especialmente atractivo. Una obra muy recomendable.
Rudyard Kipling (1865-1936) nació en la India, en Bombay, hijo de John Lockwood Kipling, el último conservador del museo de Lahore. Tuvo una infancia feliz en la India británica, exótica, colorida y llena de olores, pero a los cinco años le enviaron a Inglaterra para que completase su educación y allí
vivió once largos años, triste y aislado junto a sus padres adoptivos.
Estudió en el United Service College, una institución para los hijos de los funcionarios británicos destinados en las colonias y por fin regresó a la India para ejercer el periodismo en «La Gaceta civil y militar de Lahore».
En esos años decisivos se zambulló en la cultura local y aprendió casi
todos los temas que luego poblarían sus novelas. Sus artículos y relatos
viajaron a Inglaterra antes que él y cuando volvió a su país siete años después, descubrió que era una celebridad.
En la India se hizo masón y allí fue feliz. Se le ha criticado por ser el bardo del imperialismo
británico, lo cual es cierto, pero escribía como nadie y nunca
apoyó los abusos ni el expolio, sino una protección paternalista de los
nativos. Suguió escribiendo historias, poesía y novela, pero
en lo que era un maestro era en escribir relatos, magníficas piezas que
siempre me han parecido curiosamente precursoras de los relatos del
gran Faulkner. En 1907 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura y sigue siendo el escritor más joven en conseguirlo. Tenía 41 años.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.


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