Título: Viaje por España en 1679 Autora: Condesa D'Aulnoy
Páginas: 386
Editorial: Círculo de Lectores
Precio: 20,51 euros
Año de edición: 2000
¿Os apetece visitar la España del siglo XVII? Algo así nos ofrece este gentil y agudo libro escrito por una aristócrata francesa que anduvo por nuestro país durante un par de años, 1679 y 1680, en pleno reinado de Carlos II. Un país pobre, que se mantenía todavía en buena medida de los galeones que venían de América, de gente orgullosa y algo altanera, con honor, más acostumbrada a vivir de las rentas que a trabajar y bastante religiosa.
El texto está escrito en forma de quince cartas que la autora remite a su prima, contándole todo lo que ve por aquí. El estilo es ágil y ameno, ligero, entretenido y con un ritmo vivo que hace que resulte moderno y agradable de leer, muy alejado de otros textos ceremoniosos y algo pesados de esa misma época. Además, la condesa era una narradora consumada e intercala hábilmente en el texto historias galantes, con el pretexto de que se las cuentan, pero parecen a todas luces completamente inventadas.
La viajera describe Bayona, Irún, San Sebastián, Vitoria, el Palacio de Lerma, Buitrago, Somosierra, Alcobendas, por supuesto Madrid, la capital, Toledo, Aranjuez y El Escorial, entreteniéndose en mil detalles a cual más curioso e interesante, que describen las costumbres del país, sus usos, sus gentes y lugares. Hay descritos aquí una larga lista de aspectos que llaman la atención, como las barqueras del río Hendaya (hoy río Bidasoa) las funciones de cómicos, el uso excesivo que hacen las españolas del colorete y la bisutería, la costumbre de rezar el rosario a todas horas, tomar chocolate, especias fuertes y bebidas muy frías, el poco vino que se bebe, lo mal vistos que están los borrachos, la gran cantidad de criados y mil cosas más.
Hay quien considera que critica en exceso todo lo español —a mí no me lo parece— y encuadra este libro dentro de los textos la llamada leyenda negra, y se dice que hay indicios de que sea todo ficción. Hay autores que dudan de que visitase la península Ibérica, pero hay otros que sostienen lo contrario. A mí me ha parecido convincente, no me parece posible inventar un relato tan completo, detallado y solvente. En cualquier caso, como suele decirse, se non è vero, è bien trovatto. Puede no ser verdad lo que cuenta, pero está tan bien narrado y es tan interesante, que debería serlo.
En fin, un libro encantador y delicioso, con el que se aprende mucho sobre nuestro pasado. Ameno, entretenido y bien contado. Una lectura muy recomendable.
La traducción del francés es obra de Marta Corominas y Mercedes M. Villalta, el acertado prólogo es de José María Díaz Borque, catedrático de literatura española en la Universidad Complutense de Madrid, y esta edición del Círculo de Lectores es una verdadera delicia: está bien encuadernada, tiene un buen tamaño de letra y está magníficamente ilustrada con 34 grabados y dibujos de época, que ayudan a describir los lugares que se nombran tal y como eran en el siglo XVII.
Marie-Catherine le Jumelle de Barneville, baronesa de D'Aulnoy (Barneville-la-Bertran, 1651-1705), que a veces se hacía llamar condesa, fue una aristócrata y escritora francesa. El nombre del género «cuentos de hadas» nació a partir de un libro suyo de ese tipo de relatos así titulado.
A los 15 años se casó con François de la Motte, barón de Aulnoy, 30 años mayor que ella, con el que tuvo cinco hijos. El barón era un empedernido jugador y dilapidó buena parte de su fortuna en el juego. Fue además acusado de traición, pero finalmente se demostró que las acusaciones eran falsas y sus denunciantes fueron ejecutados. Entre ellos se encontraba el amante de la madre de Marie-Catherine, la familia cayó en desgracia y nuestra baronesa huyó a España, donde se reunió con su madre.
A los 30 años, quedó viuda y a los 34 pudo volver a París. Allí abrió un salón literario que llegó a ser uno de los más afamados. Escribió varios libros de cuentos de hadas y libros de historia, que luego se ha demostrado que eran, en buena parte, inventados. Aunque también es cierto que el concepto de Historia no era entonces el que tenemos ahora.
Tengo el libro por casa en una edición de los años cuarenta y traducido por Luis Ruiz Contreras. No lo leí. Ahora ya no hay excusa. Gracias por el descubrimiento Antonio.
ResponderEliminarSí, sí. Te lo recomiendo encarecidamente. Es ameno y muy curioso.
ResponderEliminarSalud y libros.