Mario Vargas Llosa, ese seductor tan encantador y agradable como saben serlo algunos peruanos, que ha escrito media docena de obras maestras, publicó el pasado domingo un artículo que, por si acaso no lo habéis leído, os voy hoy a recordar:
Un buen texto que trata de reivindicar la hispanidad, como una de las situaciones culturales más ricas y evolucionadas que hay, heredera de Grecia, Roma, el Renacimiento y el Siglo de Oro, de la Revolución Francesa y la Ilustración, mezclada luego con las culturas indígenas para producir un caldo cultural de lo más enjundioso. Es una suerte ser hispanoamericano.
Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) es un escritor, periodista y político peruano, que tiene también la nacionalidad española desde 1993. Ha ganado los premios más importantes de literatura, el Nobel de Literatura 2010, el Cervantes (1994), el Rómulo Gallegos (1967), el Príncipe de Asturias de las Letras (1986) y el Planeta (1993), entre otros. Ingresó en la Real Academia Española en 1994 y sus libros han sido traducidos a 30 idiomas.
Estudió
Letras y Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y colaboró en varias publicaciones, fué editor,
entre otras, de la revista Literatura. Al mudarse a París, se incorporó
a la Agencia France Press y también trabajó en la Radio Televisión Francesa. En tierras peruanas, Vargas Llosa entró en la escena
televisiva y en el mundo de la política, pero fué derrotado por Alberto Fujimori en las presidenciales de 1990.
Es uno da los autores más importantes del boom latinoamericano y un intelectual comprometido que nunca ha evitado publicar sus opiniones y explicarlas. En su juventud simpatizó con el comunismo, pero luego evolucionó hasta convetirse en un liberal convencido.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

