jueves, 24 de diciembre de 2020

Crónicas de la vida que pasa - Fernando Pessoa

  

Título: Crónicas de la vida que pasa                                                                                   Autor: Fernando Pessoa

Páginas: 134
 
Editorial: Hermida Editores
 
Precio: 13,90 euros  

Año de edición: 2019

En 1915, Fernando Pessoa publicó, en una sección del diario O Jornal titulada «Crónicas de la vida que pasa», ocho artículos que levantaron una considerable polvareda, un escándalo y que se acabaran sus colaboraciones en ese periódico. Fué un tiempo de gran inestabilidad política en Portugal: el estallido de la Primera Guerra Mundial se llevó por delante al gobierno, le sucedió la dictadura del general Joaquim Pimenta de Castro, que cayó en la revuelta del 14 de mayo de ese año.

En ese ambiente de crispación social, el periódico monárquico A Naçao publicó una crítica que atacaba a los poetas de la revista Orfeo, entre los que se encontraba Pessoa, que ni corto ni perezoso, respondió con una crónica en la que comparaba a los monárquicos portugueses con los nuevos chóferes, que hacían gala de una notable impericia al volante. El texto indignó al gremio de conductores, que protestó airadamente y Pessoa salió del periódico.

Esta edición recoge esas crónicas, hasta ahora inéditas en castellano, junto a dos anexos, uno de esbozos y borradores de esos textos, y otro con las contestaciones que generó. El volumen se completa con un estudio inicial de Pedro Sepúlveda y la traducción es del malagueño Juan Carlos Postigo Ríos.

Los sueltos son estupendos, Pessoa es un prestidigitador de ideas, un hábil polemista y un consumado fabricante de paradojas. En ellas, defiende la libertad de cambio súbito de opinión y criterio («Ser coherente es una enfermedad. Un atavismo, tal vez», «La certeza es una demostración evidente de falta de educación»), ataca la fama como algo pernicioso («Cuando pienso en los hombres célebres, siento por ellos toda la tristeza de la fama», «La fama es un vulgarismo»), crítica el exceso de disciplina del pueblo portugués, para lamentar al día siguiente su exceso de imaginación, sostiene que las manifestaciones refuerzan la solidez de la idea contraria que las anima, porque si no, no se llevarían a cabo, explica el conservadurismo de los jóvenes, aboga por una educación basada en el sueño, la fantasía y el cultivo enfermizo de la vida interior y se mete en mil jardines peligrosos y polémicos, con una soltura y desparpajo muy notables.

Aborda todos esos temas con ligereza y con su ya conocida visión existencialista, relativa y contradictoria. Hace gala de un notable sentido del humor, utiliza la ironía y a veces, las opiniones surrealistas, así que no me extraña que le echasen del periódico. Si bien sus textos caen como bobas en la opinión pública y son desde un punto de vista político, al menos, ingenuos y algo irresponsables, literariamente son una delicia y están empapados de su universo de ideas.

Un manojo de artículos estupendos, muy interesantes, que definen satisfactoriamente quién y cómo era Pessoa.

Fernando António Nogueira Pessoa (Lisboa, 1888-1935), más conocido como Fernando Pessoa, fué un poeta y escritor portugués de enorme talento, paradójico y desconcertante. Siendo uno de los mejores poetas en portugués, comenzó a escribir en inglés, muchas de sus anotaciones las escribía en ese idioma e inglesas fueron sus últimas palabras. Para colmo, se dió a conocer con sus sonetos shakesperianos, de estilo indistinguible frente a los originales del bardo inglés.

A pesar de que su apellido significa persona (pessoa) en portugués, es un caso único porque el sólo creo toda una generación de poetas, los heterónimos, nada menos que 72, unos más detallados que otros, cada uno con una sensibilidad, biografía y estilo propios.

Cuando murió, sólo había publicado dos folletos de versos y el libro de poemas «Mensagem» (1934), sin embargo había dejado dispersas por diarios y revistas una notable colección de versos y una obra inédita enorme, en papeles manuscritos casi ilegibles, llenos de correcciones, tachaduras y llamadas, de los que los eruditos todavía extraen de vez en cuando perlas desconocidas. Casi no publicó en vida, pero después de muerto no para de publicar nuevos libros.

Su vida pareció a muchos un ejemplo de insignificancia y fracaso, la de un oficinista gris, un simple traductor de cartas. Sin embargo, consiguió ser todo lo que quería ser en la vida: poeta, filósofo y genio de la literatura universal.

 
Fernando Pessoa

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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