jueves, 5 de marzo de 2015

Nuestro padre San Daniel. El obispo leproso - Gabriel Miró


Título: Nuestro padre San Daniel. El obispo leproso
Autor: Gabriel Miró 

Páginas: 472 

Editorial: Alianza 

Precio: 9,17 euros 

Año de edición: 1988

Leí hace tiempo «El obispo leproso» y me causó una honda impresión. Estuve cierto tiempo obsesionado con ella, sin poder pensar en otra cosa, como ocurre con esas canciones pegadizas que se nos quedan en la memoria y de las que tanto cuesta desprenderse.

Es una novela fenomenal, injustamente olvidada, escrita con un estilo que es un lujo, un alarde lingüístico y barroco, intencionadamente rico y complejo (según él mismo, «la palabra que no lo dice todo, sino que lo contiene todo») con la intención de «decir las cosas por insinuación» hasta levantar todo un mundo de sensacones que deja al lector sin aliento ante tanta belleza. Una estética capaz de irradiar significados múltiples, conservar la plenitud de su emoción y preservar un universo que nos conmueve por su verdad y nos cautiva por su belleza.

Se puede decir que es una novela lírica, poética, en la que cómo se cuentan las cosas es tan importante como lo que se cuenta, y ambos aspectos están indisolublemente unidos. La acción se desarrolla en la ciudad de Oleza (Orihuela) a finales del siglo XIX, una ciudad provinciana y aletargada, sede episcopal sepultada bajo el polvo de los siglos, un microcosmos lleno de la sensualidad de Levante, pero dominada por la religión más oscurantista.

No hay casi desarrollo de la acción, más bien el autor hace un uso frecuente de la elipsis. El texto es fragmentario y se compone de una serie de escenas dispersas, que ocurren en presente y en las que lo importante son las sensaciones y los sentidos, unidas por el recuerdo y la reflexión, hasta hilvanar la línea argumental.

Loa personajes están muy bien dibujados, son tipos acabados que nos acompañan después de cerrar el libro: el párroco don Magín, equilibrado material y espiritualmente, la huérfana María Fulgencia que confunde los arrebatos místicos con los transportes amorosos, el abogado Amancio Espuch, ridículo y carlista, el rígido Don Álvaro, su desgraciada esposa y su hijo Pablito, tras el que se esconde el autor. Toda una galería de caracteres inolvidables. La obra inclye tambien sendas descripciones del Colegio de los jesuitas y de la Semana Santa en la ciudad, sólo por las cuales vale ya la pena leerla. 

Se diría que la fertilidad de Orihuela, en la vega baja del río Segura, empapa estas páginas con su limo rico en nutrientes, con sus sedimentos de palabras, hasta hacer que brote un jardín literario ameno, de frases frondosas que recuerdan los huertos, sus naranjos y palmerales.

La novela se suele publicar junto con «Nuestro padre San Daniel» (1921), de la que «El obispo leproso» es continuación, así que se ofrece la oportunidad de leerlas las dos seguidas, en un estupendo «dos por uno».

Una obra ricamente recamada, lujosa y apabullante, de una calidad exquisita, que todo buen lector debe devorar como se merece. Una novela cuyo título la resume y sintetiza a la perfección, en esa imagen de un prelado carcomido por una enfermedad terrible. Un monumento de palabras único y muy personal, un libro deslumbrante que hará las delicias de los lectores más avezados acostumbrados a arcaísmos y palabras rebuscadas. Toda la novela está disponible para leerla en línea en este enlace del Instituto Cervantes.

Portada de la tercera edición de 1928

Gabriel Miró (Alicante, 1879-1930), original escritor y periodista español, nació en una familia numerosa. Su padre era Ingeniero de Obras Públicas y de niño estudió como interno con los jesuitas en el imponente Colegio de Santo Domingo de Orihuela, el «Escorial de Levante». Se pasaba el tiempo en la enfermería debido a su delicada salud, así que sus padres le trasladaron a un instituto en Alicante y luego toda la familia se instaló en Ciudad Real.

Era una persona muy sensible, de temperamento hiperestésico, con una sensibilidad exacerbada a colores, aromas, texturas y sonidos que refleja en sus obras. Quienes le conocieron dicen que era sencillo , humilde y bondadoso. Una de esas personas de personalidad poética que hasta cieto punto, vive en otro mundo.

Hizo Derecho en las Universidades de Valencia y Granada, fracasó en las oposiciones a juez y ocupó varios cargos modestos en el Ayuntamiento de Alicante y en la Diputación Provincial. En 1908 ganó el primer premio de novela organizado por «El Cuento Semanal», con lo que adquirió rápidamente fama de buen narrador y estilista. Comenzó a colaborar en la prensa española («El Heraldo», «El Imparcial», «ABC» y «El Sol») y americana («Caras y Caretas», «La Nación»), y a publicar novelas.

En 1926, con la publicación de «El obispo leproso», provocó la indignación de los sectores más conservadores por la imagen que da en él de la Compañía de Jesús, que tan bien conoció en el colegio. Eso le cerró muchas puertas, le impidió entrar en la Real Academia Española, obtener el prestigioso Premio Fastenrath y limitó mucho su difusión.

Parece que la sombra de los jesuitas es alargada porque aún hoy en día es un autor poco conocido,a pesar de su maestrñia y su estilo magnífico. Se diría que la fama es una larga cadena que se mantiene a través de los años y a veces, la pérdida de un sólo eslabón hace que ya no sea muy conocido.

 
Gabriel Miró

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Manhattan Transfer - John Dos Passos


Título: Manhattan Transfer 
Autor: John Dos Passos 

Páginas: 448 

Editorial: Debolsillo 

Precio: 10,95 euros 

Año de edición: 2014

No había leído esta novela hasta ahora. Por fin le he hincado el diente y tengo que decir que me ha encantado. Es una obra soberbia, enorme, de una modernidad tremenda, mucha enjundia y buen estilo. Se publicó en 1925 y puso en práctica una nueva manera de contar las cosas.

Es la historia de un grupo de personajes que lucha y se afana en un Nueva York que todavía no ha dado el estirón para convertirse en la gran Metrópoli que es hoy en día. Gente que se busca la vida en el llamado país de las oportunidades, cuando se acaban de aprobar los planes de ensanche para extender la ciudad más allá de Manhattan. 

Una novela coral, en la que no hay ni un protagonista indiscutible ni un argumento fuerte con su planteamiento, conflicto y desenlace, sino un conjunto de personas que se cruzan y relacionan entre sí, de manera que el lector tiene la impresión de que la verdadera protagonista es la ciudad. El texto se divide en párrafos breves, en cada uno de ellos se sigue un hilo de narración diferente y conforme va avanzando el libro se entrecruzan entre sí. 

Cada capítulo viene encabezado por un largo párrafo de introducción. La acción se describe a muy bajo nivel, es decir, el autor nos cuenta qué veríamos si fuésemos un testigo ubicuo que presenciase todas las escenas, pero que desconoce qué esta pasando en la mente de sus personajes.

Esos cuatro puntos (novela coral, no hay protagonista ni argumento clásico, se narra a bajo nivel) dotan a la obra de una frescura, una ligereza casi mágica. Es una novela luminosa y transparente, muy visual, en la que simplemente pasan cosas como en un teatro, o como en una película y nosotros las vemos. El resultado es una manera de narrar muy vanguardista, que parece atender más a un análisis sociológico y colectivo de lo que ocurre, que a la psicología individual de los personajes. El verdadero protagonista es la ciudad, Nueva York, ese gran hormiguero que parece imponer sus reglas no escritas para que todos bailen a su son.

El título, alude a la estación de transferencia y se podría traducir por algo así como «El intercambiador de Manhattan», y sirve como metáfora de todos los que viven en la gran manzana y esperan coger un tren imaginario que cambie sus vidas.

Una novela excelente, clave en el desarrollo de la narrativa del siglo XX, que consigue ser a la vez rompedora, vanguardista y que el lectror se lo pase esupendamente leyéndola. Creo que es uno de esos clásicos-modernos que nadie debería perderse y todos deberían leer en algún momento de su vida. Sólo siento no haberla leído antes, porque es fenomenal.

John Dos Passos (Chicago, 1896-1970) fué novelista estadounidense, gran viajero, intelectual, periodista y miembro destacado de la llamada «Generación perdida», ese grupo de escritores que sufrieron los horrores de la guerra y la crisis de 1929. 

Nieto de un zapatero portugués e hijo ilegítimo de un abogado, fué criado por su madre. Se graduó en Artes por la Universidad de Harvard y fué conductor de ambulancias voluntario durante la Primera Guerra Mundial. De sus experiencias en el frente salieron los temas de sus primeras novelas, «Iniciación de un hombre: 1917» (1920) y «Tres soldados» (1921), marcadamente antibélicas, con las que consiguió cierto éxito y el reconocimiento de la crítica.

Viajó por México, Europa, Persia, Siria, Irak y la URSS, a propósito de la que dijo su famosa frase: «He visto los perros de Pavlov en Leningrado». En un segundo viaje europeo recorrió España en coche, en el año 1932

El gran éxito y la consagración le llegaron con esta monumental «Manhattan Transfer», publicada en 1925. Después continuó publicando novelas y manteniendo opiniones de izquierdas en artículos y ensayos, pero a los pocos años se desilusionó y se convirtió en un conservador nacionalista. Además de sus novelas, nos dejó unas cuantas obras de teatro y unas maravillosas memorias: «Años inolvidables» (1966).

 
John Dos Passos

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

martes, 3 de marzo de 2015

Los millones - Mijaíl Artsybáshev


Título: Los millones 
Autor: Mijaíl Artsybáshev 

Páginas: 176 

Editorial: Ardicia 

Precio: 16,90 euros 

Año de edición: 2015

Otro autor poco conocido que recupera la editorial Ardicia en su loable empeño de no dejar rincón oscuro de la Historia de la Literatura sin iluminar. Un escritor ruso de curioso nombre, Mijaíl Artsybáshev, que nos dejó, entre otras cosas, esta novela extraña y desconcertante, publicada en 1908 y que no se ajusta a lo que esperamos de un autor de esa nacionalidad, acostumbrados como estamos a los autores decimonónicos y los grandes clásicos.

El protagonista es un millonario, un hombre poderoso cuyo poder radica en que todos le respetan por su fortuna y parecen buscar cómo sacar beneficio de ella, hasta las personas que aparentemente le quieren. Esa situación, unida al hastío de quien puede disfrutar de todo lo que quiera, le convierten en un ser insatisfecho. Un hombre anhelante y solitario a la búsqueda de algo.

En esta novela se pintan la degradación moral del ser humano, la locura y el desvarío, el hartazgo y cómo el dinero en cantidades desproporcionada pervierten y destruyen todo lo que tocan y a veces pueden convertirse enuna verdadera maldición. Una historia triste y desesperada, muy bien contada, en un libro que casi parece un ejercicio de estilo, con una prosa cuidada y depurada hasta el exceso. El lector no acaba de encontrarse cómodo, porque cuesta mucho encontrar un personaje con el que identificarse, pero resulta muy interesante el tratamiento que se le da a un tema tan poco frecuente: la riqueza y la soledad.

Una novela políticamente incorrecta, en la que se abordan cosas como el maltrato, los celos, un infierno alfombrado de millones, la desesperación de un hombre maldito que ve cómo todo se pudre a su alrededor. Una historia terrible, escrita con fuerza. Una sátira de los excesos que acompañan a la acumulación de capital en unas solas manos, escrita por un antibolchevique con un lenguaje deslumbrante y un desenlace inesperado. Un libro interesantísimo de un autor ruso prácticamente desconocido, con un lenguaje exquisito, de mucho nivel, y unos temas muy poco tratados.

Mijaíl Artsybáshev (Járkov, 1878-1927) fué un escritor y periodista, nacido de madre polaca y padre ruso en un pueblo de la actual Ucrania. Estudió en la Academia de Diseño y Arte de Járkov y en 1898 se mudó a San Petersburgo, donde trabajó como periodista para varios diarios.

Al mismo tiempo inició una carrera como novelista con «Encuentro» (1901), «Muerte de Lande» (1904) y «Sanin» (1907). Su obra se encuadra dentro del naturalismo y abordó de manera tan real temas como la vida de un libertino en Sanin, que causó un verdadero escándalo y ese título fué prohibido en varios países.

En 1923 consiguió la nacionalidad polaca, emigró a Polonia y editó el periódico «¡Por la libertad!», marcadamente antibolchevique. Falleció en Varsovia de tuberculosis y su hijo Boris emigró a Estados Unidos y se convirtió en un famoso ilustrador.

 
Mijaíl Artsybáshev

Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

lunes, 2 de marzo de 2015

Desayuno en Tiffany's - Truman Capote


Título: Desayuno en Tiffany's
Autor: Truman Capote

Páginas: 160

Editorial: Alfaguara

Precio: 7,90 euros 

Año de edición: 1990 

Esta deliciosa novela gira alrededor de Holy Golightly, una joven de provincias que tras rechazar un trabajo de actriz en Hollywood se instala en Nueva York dispuesta a vivir su vida saltándose todas las normas sociales, viviendo intensamente el presente de forma alocada, frívola, desenfrenada, sin preocuparse por el futuro ni por ordenar su vida. Se convierte en una estrella de la noche neoyorquina, dejándose invitar por todos los hombres que pasan por su vida, amigos o conocidos. 

No tiene ocupación clara salvo visitar a un gángster en la cárcel, hacerle compañía y hacer inocentemente de correo informativo a cambio de una buena remuneración. Una forma de vida que le va a originar una serie de problemas con sus vecinos, amigos…y con alguien más, hasta complicarle seriamente la vida. 

Cuando está de bajón, su remedio consiste en ir a Tiffany’s en la Quinta avenida y disfrutar del ambiente de lujo, glamour y distinción de la famosa joyería, bien en el local o bien desayunando en alguna cafetería cercana. 

Una novela entretenida, envolvente, que se lee casi de un tirón, una estupenda muestra del realismo americano de los años 50. 

Sobre ella se hizo una magnifica película de amor y lujo en 1961, dirigida por Blake Edwards, con una encantadora Audrey Hepburn en el papel protagonista. 

Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes (1961)

Truman Capote (Nueva Orleans, 1924 - Los Angeles, 1984) vivió su infancia y juventud en el profundo sur de los Estados Unidos, en medio de continuos viajes y cambios de domicilio debidos a que sufrió con 4 años la separación de sus padres. Eso le marcó como un chico solitario y retraído. Para huir de su soledad empezó a escribir muy joven, de adolescente, y a los 18 años empezó a trabajar en «The New Yorker».

Trabajó como periodista, escribió relatos cortos, cuentos y novelas. Conoció el éxito a los 21 años con «Miriam», uno de sus primeros relatos. Posteriormente escribió un buen numero de cuentos, relatos y novelas, la más famosa «A sangre fría», relato periodístico de un brutal asesinato; con ella inicia un nuevo genero: la novela de no ficción escrita según la investigación periodística de documentos policiales y entrevistas personales.

Truman Capote ha quedado como uno de los grandes narradores americanos del siglo XX.

 

Publicado por Cris de la Fuente.

domingo, 1 de marzo de 2015

El hombre que entendió el corazón humano: Paco Torrent Guasp


Hoy quiero contaros un caso real, verdaderamente increíble, que muestra una vez más que a menudo la realidad supera a la ficción. Es es la historia de Paco, ese hombre de la fotografía con aspecto de galán maduro que recuerda a Robert Redford. 

Nació en Denia (Alicante) en 1931 y se fué a Salamanca a estudiar medicina. En la facultad mostró un gran talento para el dibujo y pronto se convirtió en ayudante del profesor de Anatomía. Estando en cuarto curso, un día el profesor le encargó abrir un corazón para enseñárselo a los alumnos al día siguiente. Extrajo un corazón de uno de los cuerpos que tenían preparados, lo abrió mediante un corte longitudinal y se quedó fascinado viendo su estructura organizada en cuatro cavidades, dos válvulas y una poderosa capa muscular alrededor. 

Algo no encajaba. No entendía cómo aquel músculo tan pequeño podía contraerse con la fuerza suficiente como para mantener en movimiento el flujo sanguíneo. Siguió dándole vueltas a la cuestión del funcionamiento de corazón. Desde que otro español, Miguel Servet, describiese la circulación de la sangre en 1546, hacia cinco siglos, nadie había logrado explicar de manera convincente la mecánica de aquella pequeña bomba maravillosa.

Hasta que a Paco se le ocurrió una idea genial: el corazón no podía funcionar como una mano que apretase, que estrujase, eso era muy poco eficiente; tenía que funcionar como un trapo que se retuerce, así sí que se logra sacar de él todo el líquido que contiene con un esfuerzo moderado. Empezó a diseccionar corazones de vacas, cerdos, otro muchos animales y también personas. Comprobó muchos otros detalles y perfeccionó su modelo de corazón. Descubrió que hay una banda de fibras musculares arrollada alrededor del corazón de forma helicoidal. La llamó banda miocárdica ventricular.

Su descubrimiento, la estructura helicoidal del músculo cardíaco tendría múltiples aplicaciones. Los cirujanos harían incisiones que respetan la dirección helicoidal, varias técnicas se podrían mejorar teniendola  en cuenta, se podrían idear otras nuevas... 

Publicó algunos artículos, trató de difundir sus ideas, pero nadie la hizo mucho caso. Por aquel entonces era un simple médico de familia en su Denia natal y no tenía el apoyo de ninguna universidad. Tenía dificultades en que le admitiesen en los congresos de cardiología simplemente como Francisco Torrent Guasp, su nombre completo y sin ninguna institución detrás. Pasaron los años y su teoría se covirtió en una mera curiosidad sin mucha repercusión. Hasta que en el 2005 se celebró en Madrid un gran congreso internacional de la especialidad y Paco consiguió que lo invitasen a presentar una comunicación. 

Nuestro hombre realizó una demostración espectacular. Se presentó en el auditorio con un corazón humano entre las manos, explicó cómo funcionaba y finalmente, simplemente presionando con los dedos en el sitio adecuado y rompiendo unas pocas fibras musculares, desenrolló el corazon en una larga banda helicoidal. La ovación fué apoteósica, los mejores cardiólogos del mundo le aplaudían entusiasmados. Paco no cabía en sí de gozo. Por fin tenia el reconocimiento que merecía y sus ideas eran aceptadas. 

Bajó del estrado ente felicitaciones y enhorabuenas, todo el mundo queria hablar con él. Pero de pronto, comenzó a sentirse mal. Su hijo, también médico, le acompañó al cuarto de baño y allí, Paco cayo fulminado, víctima de un súbito y devastador infarto de miocardio. Estaba rodeado de los mejores especialistas, pero no pudieron hacer nada por él. Estaba muerto. Sin embago, ésta no es una historia triste. Su hijo no se cansa de repetir que su padre murió completamente feliz y con una sonrisa en los labios. 

http://www.medynet.com/banda/fig24.htm
La banda miocárdica ventricular
    
Publicado por Antonio F. Rodríguez.