Título: Leyla
Autora: Tina Suau
Páginas: 196
Editorial: Esdrújula
Precio: 17 euros
Año de edición: 2026
Leyla significa oscuridad o noche, una noche que no siempre implica nada negativo, sino calma, misterio, belleza y romanticismo, pero que también puede suponer tinieblas y peligros desconocidos. Un título que me parece especialmente acertado para esta novela, basada en una mujer misteriosa y bella, que guarda un secreto.
Víctor, un escritor español. llega a Tánger, esa ciudad cosmopolita, magnética y de encanto inagotable, para participar en un encuentro de autores de ambos lados del Estrecho. Está aburrido de una vida y una relación que no le satisfacen, quizás en un buen estado para nuevas emociones, pero no alcanza a imaginar las aventuras que le esperan en la ciudad. Allí conocerá a una mujer fascinante, atractiva y enigmática, Leyla, que le llevará por caminos que ni siquiera imagina y le descubrirá aspectos de sí mismo que desconoce. Esa es la idea motriz que anima estas atractivas páginas.
La historia está llena de peripecias, sorpresas y puntos de giro. La autora ha querido, en esta su segunda novela, mostrarnos parte del lado más marginal y oscuro de la perla del Estrecho, la cara oculta de Tánger, de la que no se suele hablar. Alrededor de los dos protagonistas, aparece un buen grupo de personajes, cuyas vidas se cruzan a través de un trama interesante y bien urdida: Sami, relaciones públicas de una discoteca; Chaib, el portero; Driss, su fiel amigo; Marta, una escritora española que puede ser un trasunto de la autora; Al Khaled, un violento kuwaití; Abderrahim, un pintor bohemio; Abdeslam, un pescador como una montaña, tan noble como peligroso; Benjelloun, el comisario compasivo... un elenco variado que, según quienes conocen bien la ciudad, está cuajado de personajes típicamente tangerinos. No son caracteres reales, pero podrían serlo perfectamente.
Por otro lado, el retrato de la ciudad y su atmósfera se completa con la aparición de lugares esencialmente tangerinos, como el Hotel Minzah, el Caid's Bar, el café Cherifa, la Librairie des Colonnes, el hammam Franco, el Grand Café París o las terrazas Renschaussen. También se alude con frecuencia a su topografía urbana, desde el Bulevar Mohamed V a la playa de Merkala, pasando por el Bulevar Pasteur, la plaza del 9 de abril, el Zoco de Fuera y las calles cuyo nombre recuerda el alma internacional de Tánger (calle Holanda, calle Fez, calle Italia, calle Marco Polo, plaza de Francia, calle México, plaza de las Naciones...). Y el panorama se completa con los platos más típicos de la gastronomía local: tayín de cordero (guisado), harira (sopa tradicional), chebaquías (dulce glaseado en miel), kefta (preparado de carne picada) y otras delicias.
El estilo es directo y decidido, maduro, de alguien que sabe muy bien lo que está haciendo y domina los resortes del oficio de escritor. En el texto, se alternan varios hilos narrativos, que se cruzan y trenzan según va avanzando la historia, hasta quedar completamente conectados. No se dan muchas explicaciones explícitas al lector, que tiene que ir atando cabos poco a poco hasta descubrir todas las claves de la trama. El libro se divide en 25 capítulos cortos, de unas 7 páginas cada uno, que llevan por título el nombre del personaje que juega el papel de protagonista en cada uno de ellos. La lectura es fácil, amena; la historia se desenvuelve a ritmo de novela negra, y el desenlace, abierto y sugerente, es brillante y creíble. Tenemos aquí una narración que engancha, que impulsa a seguir leyendo hasta el final.
En suma, una novela muy completa que es muchas cosas a la vez: un atractivo viaje a la cosmopolita Tánger, una ciudad en cambio continuo que, en ocasiones, ofrece a los visitantes la oportunidad de conocerse mejor a sí mismos; una historia de aprendizaje en la que los protagonistas evolucionan a partir de sus experiencias; una aventura romántica delicada y sutil; una novela negra con mucha acción y un buen manejo del tempo; una historia de encuentros; una invitación a probar la gastronomía tangerina, y muchas otras cosas. No se puede pedir más. Una lectura muy recomendable.
La imagen de la portada, tan oscura, hermosa y atractiva como esta novela, es obra de Teresa Montanero, una joven ilustradora, con actividad entre Granada y Madrid, que ha realizado aquí un trabajo espléndido. Esta edición incluye al final un glosario de términos árabes que aparecen en el texto —no os asustéis, son pocos—, la mayoría, gastronómicos, y unos sentidos agradecimientos.
Tina Suau Jiménez nació en Tánger en los años 50, al final de la época del Tánger internacional, y allí vivió hasta los 18 años. Luego se tuvo que trasladar a Valencia con su familia, cuando la ciudad cambió definitivamente.
Es una filóloga formada en la Universidad de Valencia y en la de Sheffield, con una larga carrera de docencia, investigación y traducción del inglés, francés y español. Ha sido profesora visitante en la Escuela Superior de Traducción Rey Fahd de Tánger y en universidades de Reino Unido, Alemania, Polonia, Italia y Estados Unidos. En 2024 publicó su primera novela, la atractiva Tangér, ia vida soñada. Leyla es su segunda novela. Afortunadamente, parece que tenemos escritora para rato.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.


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